Erase una vez la menstruación…(II)

La Luna siempre ha estado asociada a la menstruación.

Hoy hablaremos de cómo la menstruación es valorada de forma diferente según las culturas aunque muchas de ellas tienen un denominador común a pesar de encontrarse alejadas en el espacio: el aislamiento de las niñas en su primera menstruación (llamada también menarquia) o incluso durante toda su vida durante los días que presentan la menstruación, por considerarlas impuras.
Aquí tenemos algunos ejemplos:

-En América del Norte, los indios Kolosh de Alaska las aislan del resto de la tribu durante un año mientras que los indios Lakota colocan la primera menstruación en la copa de un árbol. Consideran los días menstruantes como el “tiempo de las lunas”, siendo sagrado y debiendo las mujeres acudir a la casa de las lunas para “instruirse” por las ancianas del poblado.

-En América del Sur, en la ciudad colombiana de Santander, actualmente se cree que darle a un hombre una bebida con un poco de sangre menstrual puede llegar a volver loco.

Imagen2

 -En el alto Atlas Marroquí, la primera menstruación la celebran con vistosas caperuzas pudiendo después casarse y, en Kenia y Tanzania, los masais la asocian con el placer por lo que somenten a las niñas a la funesta ablación del clítoris.

 -En Asia encontramos el ejemplo en Nepal, donde eligen a una niña como la diosa Kumari y protectora del poblado, dejando de serlo al llegar a la menarquia por considerar entonces impura.

Sea cual sea la población del planeta, es obvio que un halo mágico ha rodeado las diferentes explicaciones de la menstruación a lo largo de los tiempos. Ese carácter mágico  ha acompañado a la mujer menstruante a una serie de prohibiciones:

-En la Biblia (Levítico 15,19-24) puede leerse como el hombre queda contaminado si toca a una mujer que está menstruando.

Plinio el Viejo, historiador romano del s. I d. C., recopiló las creencias de la época y dijo que tener relaciones sexuales con una mujer menstruante hacía que “el vino se convierte en vinagre, las semillas que toque la mujer se convertirán en estériles, las plantas se marchitaran y las yeguas abortarán”.

-En la tribu africana finno ugric de Kenia, las mujeres  no deben mirar al cielo durante su menstruación pues atraerían tormentas.

-En la Edad Media se les prohibía la entrada a las iglesias.

-En algunas zonas rurales de España subsisten algunas prescripciones curiosas como no bañarse ni lavarse la cabeza pues podría ocasionar fiebres altas y enloquecer así como no meterse  en los ríos pues morirían los peces.

Respecto a las distintas religiones decir que probablemente la exclusión del sacerdocio a las mujeres en el cristianismo, podría estar relacionada con la “impureza” de la sangre menstrual.  El judaísmo convierte a la mujer menstruante en “níddah” o excluída, probablemente al temor a la sangre, las relaciones sexuales están prohibidas y hacen recomendable el “míkveh” o baño purificador. Las musulmanes durante el mes del Ramadán están exentas del ayuno durante los días de menstruación.

Por supuesto, todo esto no son más que supersticiones y costumbres populares que no tienen ningún sustento científico. Muchas de ellas caen por su propio peso pero, no debemos olvidar, que han marcado y siguen marcando algunas a la sociedad y cultura a lo largo de los siglos. Desgraciadamente, a lo largo de la historia, las religiones han ido en detrimento de la igualdad de las mujeres y su menstruación ha querido considerarse impura en un mundo inventado, organizado y dominado por los hombres.

Próximamente publicaré el tercer y último post sobre la menstruación que seguro os resultará incluso más curioso.

Link foto:

Aynet

Información basada en el libro Crónica de la menstruación. Mitos y leyendas. Mª Jesús Cancelo y Ruth Fraile

5 comentarios en “Erase una vez la menstruación…(II)

  1. Espero la tercera parte ansiosa por que si esta ya es buena. como sera la tercera. Nunca dejamos de aprender cosas de la historia pero esto me parece ralmente increible. Gracias por todo lo que nos enseñas.

  2. Hola Mari Luz,
    agradecido por tu comentario. Me anima a seguir explicando cosas. Por cierto, tienes ya publicada en el blog la tercera y última parte de la historia de la menstruación.
    Un saludo,
    Fco. Javier Tostado

  3. Pingback: Parir en el Antiguo Egipto | franciscojaviertostado.com

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