Marco Polo y la ciudad de los doce mil puentes

Mosaico que representa a Marco Polo en Villa Hanbury, Ventimiglia, Italia.

En un post anterior ya hablé del gran viajero marroquí Ibn Battuta, que recorrió el territorio islámico durante el siglo XIV, pero no fue el único intrépido aventurero. Siete siglos antes, el chino Xuanzang exploró el mundo indio y durante el siglo XIII, el veneciano Marco Polo estimuló la imaginación de los europeos como nadie lo había hecho antes. Era una época en que el imperio mongol se expandió rompiendo el aislamiento de las civilizaciones euroasiáticas y, el “Libro de las maravillas del mundo”, escrito por Rustichello da Pisa tras la narración de Marco Polo durante su cautiverio en Génova, entre 1298 y 1299, suscitó reacciones de incredulidad, llegando a apodarle “Il Milione”, insinuando que no eran más que mentiras fantasiosas y un exagerado. De lo que no hay duda es de la influencia que provocó haciendo reflexionar sobre el tamaño de la Tierra y preparando intelectualmente a Europa para los grandes descubrimientos de los siglos XV-XVI.

Casa de la isla de Curzola (Croacia) en la que algunos dicen que habría nacido Marco Polo.

Marco Polo nació en Venecia el año 1254 y a los 17 años acompañó a su padre y a  su tío en su viaje por la Ruta de la Seda a China. Tras cuatro años de viaje se presentan en la corte de Kubilai Kan en la ciudad de Shangdu, capital de verano del Gran Kan y tras permanecer bajo su protección personal, le encarga varias misiones diplomáticas hasta que en 1292, en su viaje de vuelta, lleva a la princesa Cocacin a Persia para casarse. En 1295 regresa a Venecia tras haber permanecido 17 años en China. Muere en 1324, sin que su historia sea creída por sus contemporáneos

Viajes de Marco Polo.

Pero mi intención no es hacer una biografía detallada de su vida sino explicar las “cosas fantásticas” que vio en su gran aventura:

En la provincia de Ghinghin Talas (¿Sinkiang?) tejen prendas de asbesto o amianto, materiales ignífugos. Marco Polo hace una de las primeras descripciones del mismo.

En Mogedaxo (Madagascar) vive un pájaro, el ave Roc, que coge elefantes dejándolos caer desde el aire para luego comérselos.

En Sumatra la gente come carne humana y adora la primera cosa que ve cuando se  levanta por la mañana.

Describe a los unicornios aunque probablemente los confundió con los rinocerontes de Java (Dicerorhinus sumatrensis).

En Talikan ve montañas de sal blanca y dura como la piedra, que se arranca con picos, era la sal gema tan preciada para el comercio.

En Badakshan los caballos eran descendientes del Bucéfalo de Alejandro Magno.

En Beijing (Pekín), los muros interiores del  palacio del Gran Kan están revestidos de plata y oro; en su sala principal podían comer 6.000 hombres.

El rey de Vietnam tributa cada año al Gran  Kan 20 elefantes y una carga de madera de áloe.  Tiene 326 hijos ya que goza del ius primae noctis.

En Sri Lanka existen los mejores rubíes de todo el mundo, su rey, tiene uno de un palmo de largo y grueso como su brazo.

En Mylapore se encuentra la tumba del apóstol santo Tomás.

En Coromandel adoran al buey y cuando muere un hombre, se quema en la hoguera arrojándose su mujer con él (rito del sati).

En Gujarat hay faquires (ciugui) que viven de 150 a 200 años porque dos veces al mes toman una bebida de azogue, azufre y agua.

En Quanzhou (Zayton) existe un puerto al que llegan diez veces más naves cargadas de pimienta que a Alejandría.

Quinsai (Hangzhou) fue la antigua capital de la dinastía china Song y causó una gran fascinación a nuestro aventurero entre otros motivos porque en aquella época contaba con más de un millón de habitantes. Sus dimensiones (cien millas de perímetro), sus grandes plazas y sobre todo sus 12.000 puentes de madera, le maravillaron desde el primer momento. Las riquezas que poseía y el refinamiento de su modo de vida (disponían de canales para evacuar la basura, restaurantes con cartas de hasta cien platos…) junto con las enormes rentas que proporcionaban al Gran Kan (en sal y azúcar refinada), hizo que la definiera como la “Venecia de Oriente”.

Uno de los argumentos que utilizan los estudiosos para afirmar que Marco Polo no estuvo en China es que no hace referencia en su libro a la Gran Muralla  pero esto tiene una explicación: en el tramo por el que viajó Marco Polo la Gran Muralla no tenía la majestuosidad que hoy presenta en las afueras de Pekín, confundiéndose incluso con el paisaje.

La iglesia de San Lorenzo, en el sestiere veneciano de Castello, donde fue enterrado Marco Polo en 1324.

Amplía la información:

Marco Polo y el  descubrimiento del mundo.  John Larner. Paidós, Barcelona, 2000.

La ruta de la seda. L.Boulnois. Península, Barcelona, 2006.

National Geographic Historia. Número 56.

Links fotos:

Lotho2HenryartAsie.svg: Historicair;   Didier Descouens ; Wikimedia

19 comentarios en “Marco Polo y la ciudad de los doce mil puentes

    • Hola Héctor,
      debemos trasladarnos a su época para realmente ser conscientes de la aventura y el riesgo que vivieron al realizar esos intrépidos viajes a lo desconocido.
      Un saludo,
      Fco. Javier Tostado

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  2. Como viajero empedernido que soy, sólo puedo decir que me encanta Marco Polo, un hombre que tuvo la suerte de ver y conocer una gran variedad de culturas y que, como bien dices, abrió los ojos de Europa a la gran Asia. Soy de los que creen que sí hizo el viaje pues sería muy difícil conocer todos los puntos que mencionas sin haber estado ahí. Además, hay evidencias en China de que sirvió como asesor del emperador.
    Enhorabuena por el artículo, un gran trabajo, sin duda. Gracias Francisco.

    • Hola Jesús,
      su figura fue origen de múltiples novelas y películas. Siempre ha estado en la memoria de todos aunque no podemos olvidar otros grandes aventureros que antes que lo hiciera Marco Polo también se atrevieron en aventuras similares como por ejemplo Ibn Battuta, explorador de la época de la dinastía Meriní del siglo XIV. No sé si ya has leído un post que preparé sobre él en mi blog pero si no es así, te lo recomiendo.
      Un abrazo y gracias a ti.

  3. Hola Javier, siempre aprendiendo de ti, no sabía que Marco Polo hubiera estado en Sumatra, me encantó tu post, hace soñar con las aventuras del viaje de Marco Polo, un abrazo

    • Hola Silvia,
      nos hace soñar a todos pero a quien más impresionó fue a sus contemporáneos que descubrieron las maravillas de ese otro mundo desconocido por ellos. Podríamos compararlo a que Neil Armstrong tras pisar la Luna regresara a la Tierra explicándonos cosas de una civilización ajena a nosotros, ¿no crees?.
      Un saludo

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  7. Es fantástico conocer nuevas culturas y costumbreS, aunque algunas sean tan brutales como el “Rito del sati”, en Coromandel, espeluznante no?.
    Bonito post.
    Abrazos.

  8. Lastima que Marco Polo no llegó a América. Hubiera tirado un gran puente desde la isla de la juventud hasta la Florida. Cosa difícil de lograr en nuestros días. Gracias, FJ. Un abrazo histórico.

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