Dubái y cómo construir una ciudad en 30 años

Mohammed bin Rashid Al Maktoum (izquierda) y Khalifa bin Zayed (derecha), jeques de Dubái y Abu Dhabi respectivamente.

Miremos unos años atrás, no muchos esta vez, solo hasta la mitad del siglo XX. Comprobaremos como los jefes de unas tribus del desierto se convertirán -en poco más de cincuenta años- en los hombres más poderosos del planeta gracias al hallazgo en el subsuelo de sus tierras de petróleo, actual motor del mundo.

A principios del siglo XX todavía vivían en cabañas pastorando el ganado que era, junto a los dátiles, la pesca y la recolección de perlas, la base de su subsistencia. Pero tras el hallazgo en 1958 de petróleo en Abu Dhabi y posteriormente en otras localizaciones de los Emiratos, su vida cambiaría significativamente.

Se tiene constancia de que la región está habitada desde 5500 a. C., y en el siglo VII d.C. llegaría el Islam, cayendo en el siglo XVI bajo dominio británico. En 1820, se firma un primer tratado de paz con los jeques de las tribus que gobernaban el país pasándose a llamar Estados de la Tregua. En diciembre del año 1971 dejó de estar bajo el protectorado del Reino Unido promulgándose la Constitución vigente en la actualidad. Desde entonces Dubái es uno de los siete estados que conforman los Emiratos Árabes Unidos (E.A.U.) junto con Abu Dhabi, Sharjah, Ajmán, Ras al-Jaima, Umm al-Qaywayn y Fuyaira.

Regido cada uno por su emir (título de los jeques), el gobierno central lo forma el consejo supremo, que lo constituye los siete emires. Por tener mayoría de población, el Presidente del país suele ser el emir de Abu Dhabi, y el Primer Ministro, el de Dubái.

En la actualidad solo el 19% de la población que vive en los E.A.U. es nacida allí y son los árabes descendientes de la tribu Bani Yas, la familia Al Nahyan, la familia Al Maktoum y las familias de Abu Dhabi y Dubai. Son ellos los que acabarían acumulando todo el poder y el dinero.

Pero volvamos al tema que nos ilustra el título del post, Dubái:

Burj Khalifa en el Downtown de Dubái. Con sus 830 metros de altura es la construcción más alta hecha por el ser humano hasta la fecha. Inaugurado el 4 de enero de 2010. El coste del edificio y de su complejo de alrededor ascendió a 20.000 millones de dólares 
Foto de Rodrigo Rodriguez (mayo 2013)

Hall del hotel Burj Al Arab en Dubái

En nuestros días se está ofertando -y seguirá en aumento, os lo puedo asegurar- como uno de los principales centros turísticos a nivel mundial, y si hay algo que sorprende al visitante que visita la ciudad es cómo han podido levantar esos rascacielos -que pueden llegar a competir con los de Manhattan en New York- en medio del desierto. Y aún más extraordinario es que lo hayan hecho en poco más de 30 años.

Sí, sí. Ya sabemos que con dinero todo -o casi todo- es posible. Y dinero tienen mucho aunque mal repartido. Pero dejando de lado la riqueza, el poder que puede proporcionar estar cerca del jeque -o de la familia real- es infinitamente mejor que el dinero en sí.

A modo de ejemplo os contaré tres anécdotas que he podido comprobar “in situ”:

Hace pocos años el jeque de Abu Dhabi puso a subasta la matrícula de su coche (la cual tiene el número 1) y se vendió a un particular por la cifra de.. ¡15 millones de dólares! Tengo que decir que se destinaron a obras benéficas; en el hotel Emirates Palace de Abu Dhabi utilizan cada año ¡cinco kilos de oro! solo para adornar los platos que ofrecen en su restaurante; y si tenéis la oportunidad de viajar allí podréis encontraros circulando por la calle a la mítica moto Harley Davidson como simples ambulancias móbiles.

Sí, sí. Puede que algunos piensen que con dinero todo es posible aunque en mi humilde opinión no todo se puede comprar.

Si algo son es empresarios, y muy buenos. Todo empezó en 1894 cuando la familia Maktoum potenció en Dubái el comercio exterior con la exención de impuestos para comerciar con las perlas, y a principios del siglo XX ya vivían del comercio organizándose en lo que serían los futuros zocos.

Son conscientes de que sus reservas de petróleo se agotarán en menos de cien años -de hecho actualmente solo representa el 20% de los ingresos del país- y las de gas en doscientos, por tanto solo les queda apostar por otras fuentes de ingresos como el comercio y el turismo. Y este es el motivo de construir “megaconstrucciones” en medio del desierto gracias a los petrodólares que invierten en contratar a los mejores arquitectos del mundo, comprar los mejores materiales y atraer a especialistas de cualquier empleo y estudios.

A modo de reflexión quisiera dejar una cuestión abierta a todos vosotros a la espera de que alguien me responda:

¿Por qué abandonó el Reino Unido la posibilidad de obtener todas estas reservas naturales -representan solo en petróleo el 90% de las reservas mundiales actuales- al permitir en 1971 que se independizaran de su protectorado, cuando ya conocían veinte años atrás la existencia en el subsuelo del oro líquido? ¿Habían otros intereses que desconocemos?

Para saber más:

Megaproyecto en Abu Dhabi

Ver Dubái desde el cielo (solo para valientes)

El futuro Louvre en Abu Dhabi

Descubriendo Dubái

Zocos en Dubái

10 comentarios en “Dubái y cómo construir una ciudad en 30 años

  1. Muy interesante el post de hoy, Francisco. Impresionante lo de estos países, increíble, sobre todo los pocos años que han necesitado en construir enormes edificios como bien apuntas.
    Saludos,
    Héctor Castro

  2. Interesante historia de cómo el dinero bien administrado puede usarse para construir una civilización de la nada y cómo beneficia a sus ciudadanos, aunque no soy muy partidario de que sea el gobierno quien decida el destino del bien común.
    Tengo muchas ganas de visitar los emiratos, y más ahora que con tu artículo conozco mejor su historia. Sin duda tanto Abu Dhabi como Dubai son ya grandes centros del comercio y el turismo mundial, y no tardarán con hacerse con un trozo del negocio de la financiación. Espero que, cuando ya el petróleo deje de ser tan rentable, no se les caiga el chiringuito.
    Muchas gracias por tu entrada Francisco, como siempre, interesante y bien explicada, con tu permiso la compartiré con mis amigos. Un cordial saludo.

  3. Me permito disentir un poquito con J,G, Barcala: Podrán construirse ciudades a fuerza de dinero, pero no civilizaciones. Una civilización es otra cosa, tiene su anclaje sobre todo en el entramado social, en la construcción de códigos y una cultura común.
    Por otro lado, soy desconfiada por naturaleza y más que verlo como un beneficio para los ciudadanos, más bien creo que eso creo que no se trata sino de una consecuencia colateral a la inversión de capital en una empresa, la empresa Emiratos Árabes Unidos, propiedad de unas pocas familias que lo que hacen es llevar a cabo una planificada renovación de sus fuentes de ingresos (medios de producción).
    Sí coincido en que debe ser un lugar por demás interesante para visitar. Un post por demás interesante, no sólo por el aspecto suntuoso de la ciudad y las curiosidades, sino porque captura un momento que permite apreciar el vértigo del mundo de hoy.

    • Hola Mar,
      puedo asegurarte (fuera de todas las polémicas que pueden generar estos países) que es un viaje que merece la pena. Es el sueño de cualquier arquitecto o de cualquier persona amante de las grandes construcciones.
      Un saludo 😉

  4. Pingback: Un lugar de la Historia… la Gran Mezquita | franciscojaviertostado.com

  5. El petróleo manda, sin duda “…gracias al hallazgo en el subsuelo de sus tierras de petróleo, actual motor del mundo” En otros lugares, tan ricos como Dubái, con petróleo e infinitos recursos naturales, la miseria abunda, abandono, olvidos, así, se consume el día a día de la mayoría que en vez para a ser ciudadanos, son simples pobladores.
    No confío en grupos que controlan, familias… pero es el mundo y esa fórmula, existe, inclusive, decidiendo en votaciones consideradas democráticas, la historia en muchos casos, ha demostrado que no hay garantía que de que, luego, un proyecto a largo plazo para beneficio de sociedad, culmine y la vida en sus países sea mejor, como un todo y no para unos cuantos.
    ¿Con dinero se puede inventar un país, ciudad? El punto que veo es que con dinero también se puede no hacer nada, tirarlo al mar y seguir siendo “país rico, país pobre” ¡Existen! Subsuelo y riquezas pero anclados en la miseria, corrupción, proyectos infames, ignorancia. Reflexionando, al menos aquí, la intensión ha tocado, mejorando lo que había, sin embargo, como humanidad, se necesita más que la fachada de impactantes obras arquitectónicas, por supuesto ¡Mejor esa fachada que viviendas insalubres, niños sin zapatos, zancudos y charcos!
    En el balance de los “30 años”…. Saludos

    • Hola Scarlet,
      Dubái, y por ende, todos los Emiratos Árabes, son el paradigma de lo que el dinero puede hacer cambiar una ciudad en pocos años, sin embargo, también es ejemplo de que el dinero nunca puede comprar la verdadera “riqueza” y la esencia de las personas por mucho talonario que pongan en la mesa. El lujo y la altura de sus rascacielos esconde otra realidad y miseria, aunque coincido en lo que dices, existen muchos otros lugares en el mundo que por desgracia están mucho peor.
      Un saludo y te agradezco de veras tu reflexión.

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