La Medicina en el Arte: Pintura – Hoy toca ir al ginecólogo

La inspección médica (hacia 1894), Henri de Toulouse-Lautrec. Óleo sobre cartón madera. Galería Nacional de Arte (Washington D.C.). Haz clic sobre la imagen para ampliarla.

El cuadro:

A ninguna mujer en la actualidad se le ocurriría presentarse de esta forma delante del ginecólogo y mucho menos una detrás de la otra marcando una “fila india”, pero en los burdeles parisinos del siglo XIX esta era una escena habitual.

El cuadro que nos ocupa hoy se conoce como “La inspección médica” –no podía ser de otra manera- y su autor es el pintor francés Toulouse-Lautrec. En él podemos distinguir no dos, sino tres mujeres. Las dos primeras están pintadas con colores vivos mientras que, a su derecha y de espaldas, como si de una sombra se tratara, una mujer parece esconderse sin querer saber nada de lo que va a ocurrir. La de delante es Gabrielle la Danseuse y al igual que su compañera es una prostituta que se dispone a que el doctor realice su revisión, mientras que la tercera protagonista es la madame del prostíbulo.

El autor nos muestra con mucha naturalidad una escena que es fiel reflejo de su obra. Obra que él mismo calificaba como de “crónica de una sociedad”. El rostro de las mujeres parece manifestar una cierta tristeza que manifiesta probablemente dos cosas: la vergüenza por la que van a pasar y el riesgo de que no superen “la prueba”. Si el doctor comprobaba que estaban enfermas serían internadas en las Hermanas de Saint-Lazare, y si además habían estado ejerciendo su profesión a pesar de ya haber sido diagnosticadas con anterioridad, serían condenadas entre tres y doce meses de prisión.

El autor:

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec Montfa, más conocido como Toulouse-Lautrec (1864-1901), fue un pintor y cartelista francés de la generación del postimpresionismo. Proveniente de la aristocracia francesa, sus padres eran primos en primer grado y esto condicionó su salud el resto de su vida. Padecía una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos conocida como picnodisostosis. Consistía en un mal genético que le ocasionaba enanismo, dedos anchos y cortos, mandíbula pequeña y unos huesos osteoporóticos (frágiles). A los catorce años de edad sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas que le impidieron sobrepasar los 152 cm. de altura.

Toulouse-Lautrec en su estudio con una de sus modelos.

En 1884 se trasladó al barrio de Montmartre, conociendo allí a Degas, de quien se nota su influencia. Empezó a frecuentar la noche parisina y se hizo cliente habitual del Moulin Rouge, el Folies Bergère… y muchos de los prostíbulos de la ciudad. Sus obras retrataron los bajos fondos de París pintando actores, bailarines y prostitutas, mientras ridiculizaba la hipocresía de la gente que rechazaba los vicios que degustaban en privado.

A diferencia de otros pintores impresionistas, no pintó paisajes sino que retrataba ambientes cerrados e iluminados con luz artificial.  Marcaba genialmente los trazos de las figuras -influenciado por el arte japonés- pintando de manera rápida y con una memoria fotográfica.

Su fama le llegó en vida, sobre todo por los carteles que dibujaba para anunciar los espectáculos de los cabarets que frecuentaba. Contrajo la sífilis y empezó a tener problemas serios con el alcohol que le condujeron a depresiones y neurosis maníacas. En 1899 lo internaron en un sanatorio mental pero eso no impidió que continuara pintando con mano firme hasta que el 9 de septiembre de 1901, murió.

En 1922 su madre y su tratante abrieron el Museo Toulouse-Lautrec en el Palacio de la Berbie, donde se puede apreciar toda su obra.

Para saber más:

Picnodisostosis, la enfermedad de Toulouse-Lautrec

Museo Toulouse-Lautrec en el Palacio de la Berbie

Links información:

Ermundodemanue; artehistoria

17 comentarios en “La Medicina en el Arte: Pintura – Hoy toca ir al ginecólogo

  1. A mi me recuerda las revisiones de hernia inguinal que nos hacían en la mili. Íbamos también en fila india y con todo preparado para “llegar y tocar”. Era una muy buena forma de fomentar el compañerismo :). Saludos.

    • Hola Chus,
      de todas formas a mi se me ocurren mil maneras diferentes de fomentar el compañerismo, aunque como muy bien dices no hay que echar la vista muchos años atrás para ver situaciones así.
      Un saludo,
      Fco. Javier Tostado

  2. No me sorprende, querido Francisco Javier, porque ya sé que lo que voy a encontrar en tu blog es siempre excelente; pero me me agrada comprobarlo. Felicitaciones por esta entrada, por su impecable texto y muchas gracias por la estupenda colección de enlaces que nos ofreces. Con mucho gusto, voy a difundirla a través de Google +, Twitter y Facebook.
    Precisamente, mi próxima entrada estará ilustrada también por ese ser tan interesante en todos los sentidos que fue Toulouse-Lautrec.
    Gracias, y un fuerte abrazo.

    • Hola Francisco,
      comentarios como el tuyo son una inyección de moral para seguir colgando posts. Aunque es un placer hacerlo no deja de ser una labor que requiere tiempo, ese tiempo que muchas veces es difícil de buscar, pero cuando haces algo de lo que disfrutas, acabas por encontrar. Espero tu próxima entrada ya que seguro que descubriré algo interesante sobre este pintoresco autor.
      Un saludo,
      Fco. Javier Tostado

  3. El artista de hoy ha tenido un vida corta pero intensa y siempre a alguien le toca informar de las penurias de la gente más pobre con los caprichos de los más ricos, abrazos

    • Hola Esther,
      los artistas bohemios como Toulouse Lautrec han dejado en sus obras un fiel retrato de la sociedad que les tocó vivir. Una imagen vale más que mil palabras y mirar sus obras permite hacernos una idea de la misma.
      Un saludo.

  4. Pingback: Siguiendo a Letamendi

  5. Llama la atención lo fiel del autor al reflejar en el rostro de las mujeres la humillación a la que están siendo expuestas, la praxis para el reconocimiento no parece que sea el más correcto.

    En otro orden de cosa darte las gracias por permitirme participar en este Bloc tan interesante e ilustrativo.

    • Hola Maribel,
      soy yo quien te da las gracias por leer el post y dejar tu amable comentario y te animo a que sigas haciéndolo. Espero poder seguir mostrándote posts que consideres igual de interesantes. La historia lo es.
      Un saludo

  6. Pingback: La Medicina en el Arte: Pintura – Un matrimonio (parece ser) bien avenido | franciscojaviertostado.com

  7. Pingback: La oreja de van Gogh, concretamente la izquierda | franciscojaviertostado.com

    • Hola Danie,
      compartimos profesión y parte de afición. Creo que encontrarás algunos artículos relacionados con la ginecología que pueden resultarte interesantes. Encantado de tenerte por el blog y animarte a comentar en él.
      Abrazos y bienvenido

  8. Pingback: “General Tom Thumb”, el Pulgarcito del siglo XIX | franciscojaviertostado.com

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