¡Alerta, el recaudador de impuestos ha llegado! (II)

El cambista y su mujer, Marinus van Reymerswale (1539, Museo del Prado, Madrid)

Siguiendo el tema del post anterior veremos cómo se efectuaban estos cobros según las épocas.

Grecia:

Al no ser suficientes las rentas de los bienes de la Corona para atender los gastos colectivos de los ciudadanos, durante la Grecia Antigua aparece por primera vez en la historia la relación entre ingresos y gastos públicos,  de tal manera que se crean los impuestos indirectos.

Durante el periodo de la Grecia Clásica, Atenas encabeza la liga de los Estados, cobrando una cuota anual para construir sus barcos y equipar a sus soldados. Este dinero lo obtenían del tesoro de Delos, que tras ser trasladado a Atenas, el gran Pericles decide que, además de utilizarse para fines bélicos, se ha de emplear para construir edificios públicos como el Partenón. En ocasiones se vieron obligados a aumentar la recaudación estableciendo otros impuestos directos que gravaban el patrimonio de los ciudadanos. En tiempos de paz recaudaban impuestos indirectos, pero servían para que nadie pasara hambre ni miseria, pagando el Estado a médicos y profesores, asignando además un sueldo a los funcionarios públicos.

Roma:

En sus inicios, la Hacienda era básicamente patrimonial pues las rentas de los bienes eran la principal fuente de ingresos. Durante la República, el ciudadano romano no pagaba impuestos directos pues las arcas del Estado se llenaban con el botín de los vencidos. Los cuestores eran los encargados de organizar la Hacienda, siendo los portoria (derecho de aduana de importación-exportación) uno de los primeros impuestos de Roma.

Entre los impuestos que efectuaban en las Provincias destacamos: el impuesto territorial (que se repartía en proporción al valor de los bienes inmuebles), los diezmos (décimas partes de los frutos de la tierra) y los portazgos y pontazgos (derechos para entrar en las ciudades y cruzar los puentes, respectivamente).

Edad Media:

En el siglo VIII aparece un fenómeno que marcaría los siglos posteriores, el vasallaje. Los señores protegerían a sus vasallos pero éstos, a cambio, debían pagarles en especies o dinero y combatir a su lado en las numerosas batallas que entablaban. A partir del siglo XIII, se redujo el tiempo que debían servir a sus señores en las guerras hasta que solo debían hacerlo por cuarenta días.

Otra contribución que debían hacer era la de asesorar al señor en sus negocios, debiendo acudir a las audiencias, que también se fueron reduciendo a tres anuales (Pascua, Pentecostés y la Nochebuena). Entre los servicios personales encontramos el de tener que cultivar la tierra de su señor en unos días en concreto de la semana.

«Le Droit du seigneur» por Vasili Polénov. Un cuadro historicista que recrea de manera idealizada la escena de un anciano entregando sus jóvenes hijas al señor feudal. Óleo sobre lienzo (1874) Galería Tretyakov , Moscú

Otros de los muchos impuestos que debían cumplir eran:

-El de “manos muertas” o derecho del señor de adjudicarse los bienes de los difuntos cuando morían sin dejar hijos o intestados.

-El “diezmo” que cobraba la iglesia y correspondía a la décima parte de los productos que obtenía el siervo.

-Las “banalidades” que eran los impuestos en especie que se anunciaban mediante un Pregón, Edicto o Bando. El clero recibía un impuesto muy especial: vino.

-Las “regalías” eran el pago que debía hacerse para poder obtener una licencia del señor o del soberano para dedicarse al comercio o ejercer un oficio. 

-El “pontazgo” el impuesto de peaje por cruzar los puentes.

Otra humillante pero obligatoria contribución era el “Derecho de Pernada”, que consistía en el derecho del señor feudal sobre la virginidad de una mujer antes de casarse. De esta forma, el primogénito de esa familia podía ser del señor o del marido.

Primeras Monarquías:

Estos señores feudales fueron doblegándose ante la autoridad del rey. Se formaron así las naciones unidas y se sometían a la soberanía de un monarca. En España se reconoce a los Reyes Católicos, en Francia a Luis XI y en Inglaterra a Enrique VII.

Los gastos colectivos incrementan la necesidad recaudatoria y, además de los impuestos directos, aparecen otros indirectos como el “papel sellado”, que gravaba los documentos oficiales (futuro impuesto de Timbre del Estado), se crean monopolios fiscales sobre la venta de sal, plomo, tabaco… y aparece la LOTERIA. 

 

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Muy interesanteeumed

10 comentarios en “¡Alerta, el recaudador de impuestos ha llegado! (II)

  1. ¡Está claro, haberlos los ha habido siempre! Pero es interesante ir conociendo las diferencias, según épocas y lugares… Como en otras cosas, lamentablemente, no se siguió el buen ejemplo de la Grecia clásica… Y no me extraña que, con frecuencia, se deseara la rebelión fiscal… ¿Hablarás de Robin Hood?

    • Hola Paco,
      magnífica idea. El personaje de Robin Hood, héroe del bosque de Sherwood, bien se merece un post. Entre leyenda y personaje real, siempre se ha buscado al “verdadero” Robin Hood. Quizás la historia más cierta puede ser la que nos ofrece el nombre de Robert Hood, que aparece en un documento legal de 1226 y al que se le califica como fugitivo. Seguro que tendré en cuenta tu propuesta.
      Un saludo.

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