La Guerra de las Dos Rosas

La Guerra de los Cien Años (1337-1453) -en contra de lo que podría parecer- no fue una guerra sola sino un conjunto de episodios bélicos diferentes separados por largos períodos de tregua. Tampoco duró cien años, sino bastante más. En ella enfrentaron a Francia e Inglaterra como monarquías feudales y salieron de la guerra convertidas en “Estados Modernos”. Se creó un sentimiento nacional en ambos bandos que tras la victoria de Francia provocó en la nobleza inglesa un rechazo por todo lo que era francés.

La derrota ocasionó un gran desprestigio para la dinastía reinante en Inglaterra, los Lancaster, poniéndose en duda su legitimidad en el trono. Fue entonces cuando los nobles se agruparon en torno a otra familia aristocrática, los York, estallando una guerra civil por el trono de Inglaterra entre estas dos dinastías, la Guerra de las Dos Rosas.

Mosaico con la representación de la rosa heráldica de la Casa de Lancaster en Williamson Park, Lancaster, Inglaterra. Foto de Lupin.

Se la conoce con este nombre por sus respectivos emblemas: una rosa blanca los York y una rosa roja los Lancaster. Con los años lejos de resolverse, se recrudeció apareciendo un tercer candidato al trono -pariente a su vez de los Lancaster y de los York-, Enrique Tudor, que acabó siendo el monarca que instauraría una nueva dinastía real en Inglaterra, los Tudor.

La Guerra de las Dos Rosas (1455-1485) fue básicamente una lucha entre nobles. El resto de la población siguió con su vida cotidiana sin más problemas -no pocos de todas maneras- que los que ya arrastraban de anteriores contiendas. Tampoco afectó al desarrollo de la ya maltrecha economía inglesa. Sería con esta nueva dinastía y con la gestión de Enrique VII, que Inglaterra volvería a convertirse a partir de fines del siglo XV, en una de las principales potencias europeas.

Un video:

Una novela:

Trilogía de La Guerra de las Dos Rosas, de Sharon Kay Penman. Ed. Alamut.

Para saber más:

Casa de Tudor

Links fotos:

Mydogategodshat   ; Lupin; Ipankonin

31 comentarios en “La Guerra de las Dos Rosas

  1. Si yo también he oído eso que la saga de libros de Canción de Fuego y Hielo esta inspirada en la guerra de las rosas.

  2. Gracias Francisco Javier, por lo bien que tratas el tema -como siempre- y esta vez, además, por haberme transportado a los principios de mi adolescencia a un tiempo de meriendas frente al televisor (hubo una serie sobre la Guerra de las Dos Rosas) y lecturas sobre el mismo tema…

    • Hola Paco,
      me alegro que te gustara y que te pueda haber “transportado” mentalmente unos años atrás aunque fuera por unos minutos. Y más por la noctámbula hora que es. Es de agradecer. 😉
      Un saludo

  3. Escuché sobre esta guerra gracias a la archiconocida saga de George R.R. Martin: “canción de hielo y fuego”, este escritor se inspiró en la guerra de las rosas para su novela. Gran aporte el tuyo, abrazos

    • Hola Alejandra,
      tanto en la literatura como en la televisión podemos encontrar obras y series sobre los York, los Lancaster y los Tudor. Es una parte de la Historia que siempre ha atraído a muchos además de ser muy importante en el futuro de Inglaterra.
      Un abrazo

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  5. Las familias se integran y desintegran. ¿ Cuáles son las fórmulas globales comunes a esa desintegración ? La lucha por el poder se desvela en el pasado… nos prende en el presente… nos conmina un futuro. Siempre se juega con sueños marcados con nombres de transición. Aparecen unos fantasmas y se van llegando otros. ¿ Se hartarán de sus prejuicios, recluyéndose ? Gracias, FJ, por recordar el pasado. Un abrazo, que nos recuerde el futuro.

    • Hola marimbeta,
      creo que no dejarán de aparecer nuevos espectros, poderosos, influyentes y en ocasiones muy crueles. Su encierro se antoja imposible. Es el poder por el poder, en el pasado, en nuestro presente y por desgracia en el futuro. Solo podemos hacer una cosa, vivir ahora, el día a día, pues el pasado ya no es y el futuro no es todavía.
      Otro abrazo muy “presente”.

      • Transitar la ciudad, ese París que fluye sobre; ver monumentos, calles, templos, museos y, además, todo lo que también se vive en subterráneos, atravesados por el metro, en diferentes líneas. Topografía de la ciudad luz en sus calles y avenidas puestos de rosas y otras flores… a oscuras en las profundidades de esas cavernas. ¡Cuánto ineludibles sistema de pasajes y vías! Alivia de manera extraña la libertad, la gente se queda distraída, en ella misma, y a la vez, concentrada en sus últimas horas de vida, buscando esa rosa que perfume su día… escogiendo la dirección que los lleve a su destino, el propio. Gracias, FJ, por traer de nuevo estos telones de rosas, con sus pétalos extendidos, próximos a su nuevo destino. Abrazos con vendajes y roces que no desgajen a las olorosas rosas.

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