Avicena, un médico de película

La medicina es el arte de conservar la salud y eventualmente de curar la enfermedad ocurrida en el cuerpo. (Avicena)

La película:

El actor Ben Kingsley en 2008 (interpreta a Ibn Siná)

Hace ya un tiempo que podemos disfrutar de la adaptación cinematográfica de la novela El Médico, de Noah Gordon (1986). Pero mi intención no es hacer una crítica de cine aunque sí me gustaría dar mi opinión sobre la misma. La película me enganchó desde la primera escena (no podía ser de otra manera  pues el tema me invitaba a hacerlo). Su fotografía impresionante, la ambientación y las escenas del desierto, sobrecogedoras. Pero como muchas otras versiones en la gran pantalla, se queda a años luz de la novela. Sus 150 minutos no son suficientes para plasmar muchas escenas -imprescindibles según mi opinión- como la muerte del barbero que enseña a Rob, los problemas para aprender la lengua persa o la parte final en Inglaterra. En cambio se recrea en demasía en la trama amorosa que a su vez se encuentra muy alejada de la realidad del libro. Además, parece una película hecha a trozos en la que se pasa de un escenario al otro bruscamente. A pesar de todo la recomiendo a todos los que quieran hacerse una idea de la medicina que se practicaba en ese tiempo.

Dicho esto vamos a entrar en materia y centrémonos en el personaje. No, no, no quiero hablar de Rob Cole, el joven médico protagonista, sino en el otro médico, el médico persa, Ibn Siná. ¿No os suena? ¿Y si os digo Avicena?

Seguro que ahora sí.

Su vida:

Estatua de Avicena en Ankara. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Su nombre completo en persa es Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sīnā aunque también se le conocía como “el primero de los sabios”,  “el más grande de los médicos, “el Maestro por excelencia”, o el tercer Maestro (después de Aristóteles y Al-Farabi).

Nació cerca de Bujará (actual Uzbekistán) en el año 980, mostrando precozmente un interés inusitado por las ciencias y la medicina. A los catorce años estudiaba solo y su buena memoria le permitía recitar todo el Corán. A los dieciséis años ya dirigía a otros grandes médicos y un año después su fama se acrecentó al salvar la vida del emir de Bujará, Nuh ibn Mansur. Cuando sus médicos eran incapaces de diagnosticarle el mal que padecía, Avicena descubrió que bebía en una copa adornada con pinturas que contenían plomo y que le estaba envenenando. Desde ese mismo momento tuvo acceso a la biblioteca real, donde amplió sus conocimientos de medicina, música y astronomía. Estudió la Metafísica de Aristóteles, del que declaró que tras leerlo en más de cuarenta ocasiones no llegaba a entenderlo del todo. Sus obras filosóficas representaron el pensamiento aristotélico en Occidente durante la Edad Media, influyendo en Tomás de Aquino y Duns Escoto, entre otros. Al llegar a la mayoría de edad había estudiado todas las ciencias conocidas, y a los treinta y dos años comenzó a escribir su obra maestra, el Libro del Canon de la medicina:

Ilustración de El canon de medicina.

Dividido en cinco libros y escrito alrededor del año 1020, se adelantó seis siglos a las primeras enciclopedias modernas y es considerado como uno de los libros más famosos de la historia de la medicina. Eclipsó a los anteriores grandes médicos y su influencia perduró durante siglos. Se basaba en su experiencia personal, en los escritos de GalenoSushruta y Charaka, así como en la antigua medicina persa y árabe. Las Cruzadas la trajeron a Europa influyendo la práctica y la enseñanza de la medicina occidental y destronando al mismísimo Galeno, ayudado probablemente por su traducción al latín de Gerardo de Cremona entre 1150 y 1187, y por su primera impresión en Milano (1473).

No sería hasta la llegada del Renacimiento con Leonardo da Vinci y Paracelso que se cuestionaría su legado.

Llegó a ocupar el cargo de gran visir de Hamadán pero también recorrió el Asia central y Persia, pasando un tiempo encarcelado aunque por un motivo diferente al que se describe en la novela de Noah Gordon. La culpable fue una carta que envió al señor de la ciudad de Isfahán y enemigo del príncipe de Hamadán.

Su práctica médica:

Quizás destacaría lo siguiente:

  • Sospecha la importancia de las ratas en la propagación de la peste aunque Noah Gordon se lo atribuye al joven Rob Cole.
  • Fue el primero en distinguir entre el absceso subfrénico, la mediastinitis y la pleuresía.
  • Describe las  variantes de ictericias, las cataratas,  la meningitis e incluso la viruela y el sarampión, enfermedades que desconocían en la Grecia antigua.
  • Indica que ciertas infecciones se transmiten vía placentaria.
  • Es uno de los primeros en prescribir lavativas rectales.
  • Es el primero en describir correctamente la anatomía del ojo.
  • Descubre que la sangre parte del corazón para ir a los pulmones.
  • Formula la hipótesis por la que existirían unos organismos en el agua y la atmósfera que serían los transmisores de algunas enfermedades infecciosas…

…pero sobre todo se interesa por conservar la salud practicando de forma regular deporte o mediante la hidroterapia (de aquí la frase inicial con la que encabecé este artículo).

Los hospitales:

En la película nos describen como eran los hospitales de la época. Estas “casas para enfermos” fue una de las principales contribuciones médicas del Islam, nacida del sentido caritativo de los escritos del profeta . Se conocen los hospitales de Bagdad (707) e incluso una casa para enfermos mentales en la misma ciudad (765). Durante el período abbasida, el califa Harunal-Rasid ordenó que junto a cada mezquita nueva se construyera una casa para enfermos. Otros hospitales son los de Damasco (800), Túnez (850) y El Cairo (875). Tenían una administración separada de la dirección médica (como nuestros hospitales actuales), y en algunos tenían secciones separadas para hombres y mujeres, así como lugares dedicados a cada especialidad (ojos, fiebres, cirugía…).

Entre otros grandes médicos islámicos de aquellos tiempos podríamos destacar: Rhazes (854-925), Ali Abbas (925-982), Mesué El Joven (924-1013), Avenzoar (1092-1162), Averroes (1126-1198), Maimónides (1135-1204)…

Se juzga que Rhazes fue mejor clínico que Avicena y que éste fue mejor filósofo, aún así sus descripciones de muchas enfermedades son muy claras.

Avicena sufrió una enfermedad intestinal que, según dijeron, se debía al exceso de trabajo y de placer (se ve que le gustaban las mujeres y era un gran vividor aunque en la película tampoco queda reflejado) que le ocasionó la muerte el 18 de junio de 1037 cerca de Hamadán, lugar donde fue enterrado y en el que se puede ver en la actualidad su mausoleo.

Mausoleo de Avicena en Hamadán

Avicena es el protagonista secundario de la novela de Noah Gordon, pero su vida y su obra bien merece también una película por sí sola. Soy consciente de que no he nombrado todas sus grandes obras y otros muchos logros de este gran médico persa, pero creo que lo dejaré para otro post.

Novelas:

El médico (The Physician), Noah Gordon.

Avicena o la ruta de Isfahán, Gilbert Sinoué.

Para saber más:

El premio Avicena-Unesco

Obras digitalizadas de Avicena.

Links:

Historia de la Medicina, de Francisco Guerra. Tomo I. Ed. Norma, Madrid (1989).

Muy interesante

Links fotos:

David Shankbone; Nick Taylor 

40 comentarios en “Avicena, un médico de película

  1. Los historiadores europeos de la medicina le consideran como uno de los mayores sabios del islam y una de las personalidades más eminentes de todos los tiempos. Ibn Sina no sólo fue un gran médico y científico, sino también un gran filósofo, y contribuyó con sus aportaciones a disciplinas como la psicología, la geología, la matemática, la química, la astronomía y la lógica. Para vuestra curiosidad,podéis verlo retratado en el gran anfiteatro de la Facultad de Medicina de la Universidad de París.

    Se piensa que la Biblioteca de Manuscritos Süleymaniye de Estambul, es la única biblioteca del mundo que posee versiones manuscritas de todas las obras conservadas de Ibn Sina (se cree que escribió sobre 450). Entre esos manuscritos, unos 600, existe lógicamente un número considerable de copias, pero hay 263 códices con títulos diferentes.

    Fue nominado por la UNESCO como Patrimonio documental( propuesto por Turquía) y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2003.

    Navegando, he podido encontrar la solicitud en el registro de la memoria del mundo: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/CI/CI/pdf/mow/nomination_forms/turkey_works_ibn_sina_suleymaniye_manuscript_library.pdf

    Gracias Francisco por este regalo, cada vez me sorprendes más, con la calidad de tus post.

    Suso.

  2. Todavía no he visto la película, con las ganas que tengo… Tenía previsto ir este sábado, 11 de enero, pero no ha podido ser. A ver si el martes 15, por fin, consigo verla.
    Sobre nuestro Avicena, mi felicitación por tu exposición, como siempre. Aunque, sin la menor intención de organizar una “guerra de religión”, ¡Dios me libre!, no quiero dejar de recordar la temprana aportación del cristianismo a la historia de los hospitales, anterior al nacimiento del Islam. Personificando, cito los nombres del obispo Basilio (370-379) en Cesarea de Capadocia, o Benito de Nursia (480-560) en el monasterio de Montecasino… Para más información, dejo un enlace al “Manual de Administración y Gestión Sanitaria”, de Fernando Lamata (espero que se vea correctamente). Hay que buscar la página 14:
    http://books.google.es/books?id=seYYA8x4XewC&printsec=frontcover&hl=ES&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

    ¡Un abrazo!

    • Hola Paco,
      se accede perfectamente al link que nos dejas y ciertamente lo recomiendo no solo por su contenido sino por la referencia que hace al profesor Pedro Laín Entralgo.
      Mencionas la figura de Benito de Nursia y me da pie para destacar su figura aunque tengo en mente desarrollarla en un futuro post. Su regla benedictina fue acogida por la mayoría de los monasterios fundados durante la Edad Media y su influencia en Occidente ha sido determinante siendo su principal mandato “ora et labora” difundido por sus discípulos por toda Europa. En el año 529 funda el que se considera el primer monasterio que comienza a recibir enfermos. Fue cuna de la medicina religiosa cristiana occidental, origen de las posteriores escuelas catedralicias desde donde se expandió la enseñanza de la medicina. Estos monjes usaban milagros de santos, reliquias, oraciones, psicoterapias religiosas, imposición de manos, exorcismos y uso de hierbas mágicas. Tras la gran peste que azotó a Europa en el siglo VI y la conquista de Italia por los lombardos, los monasterios concentraron aun más a la gente culta que buscaba refugio. Siendo hacia el inicio de la alta Edad media cuando cobran importancia estas escuelas catedralicias, convirtiéndose en los lugares donde se conservó y cultivó el saber médico durante este periodo, como por ejemplo, la Escuela de Chartres, Reims, Colonia…
      Un tema apasionante sin duda alguna. Por cierto, estoy convencido que disfrutarás con la película, ya la comentaremos más adelante.
      Un saludo

  3. Francisco Javier…

    Una reseña excelente, que detalla los aportes del sabio Avicena a la medicina de su tiempo.

    Por lo que relatás, fue un epígono, que se adelantó a su época.

    La película resulta muy interesante de acuerdo a tus comentarios y espero poder verla en algún momento…

    Saludos y gracias por compartir; Aquileana 🙂

    • Hola Aquileana,
      gracias a ti por asomarte por aquí. Como muy bien dices se adelantó a su época en un tiempo donde dominaba el obscurantismo en la medicina y en toda la sociedad. A diferencia de otros grandes sabios, esta vez sí le reconocieron su sabiduría sus contemporáneos.
      No dudes en ir a ver la película, creo que deberíamos hacerlo todos los que nos apasiona la historia.
      Un saludo

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  6. estoy comentando sobre Maimónides, particularmente acerca de su faz filosófica y teológica, según se plasma en la Guía de perplejos. Pero quisiera escribir también sobre su personalidad como médico. Además, como padezco de asma, me interesa saber de su Tratado sobre el asma. He llegado hasta aquí pasando por El bosque de la larga espera, otro gran blog como el tuyo. Un saludo afectuoso

    • Hola Lino,
      ante todo darte las gracias por dejar tu comentario aunque debo decirte que ni mucho menos conozco la figura de Maimónides en profundidad.
      Su práctica médica estuvo, como me imagino que ya debes de saber, muy influenciada por su filosofia racional que a su vez lo estuvo por su fuerte fe religiosa. Para él, el conocimiento, era lo más importante para poder practicar la medicina, pero su humanismo hizo que su concepción de la medicina fuera tratar al paciente, no a la enfermedad. Revisó muchos de los conceptos de Hipócrates y Galeno, dando suma importancia a la práctica de lo que podríamos considerar una vida sana: trabajo, dieta rica en fibra, caminar, escuchar música, la poesía… Entre su obra -escrita en árabe- encontramos monografias sobre el asma (Tratado del asma), hemorroides, sexualidad… y encontramos descripciones extraordinarias para la época sobre la hepatitis, la diabetes, la neumonía y el asma que tú mismo comentas.
      Se preocupó de compartir sus conocimientos a los estudiantes que tenía a su alrededor y como curiosidad podría decirte que hizo un “Juramento Médico” similar al de Hipócrates (que por cierto no lo escribió él, sino posteriormente su escuela) que en la actualidad lo han adoptado muchas universidades de todo el mundo para reemplazar el tradicional del médico griego.
      Siento no darte mucha información sobre su Tratado de asma pero como te dije al principio no conozco demasiado su obra.
      Espero haberte ayudado y un placer contar contigo en este blog.
      Un saludo

      • Muchas gracias, Francisco, me has dado una importante información. Junto con estudiar la Guía de Perplejos, estoy leyendo un libro de Joel L. Kraemer sobre Maimónides (Kairós), que te podría ayudar si quieres informarte más sobre este médico ilustre. Seguiré tu blog con mucho interés. Un saludo cordial

  7. Excelente, Francisco Javier, he aprendido muchas cosas.

    Me encantó la novela “El médico”, pero aún no he podido ver la película, que me dicen que se parece como un huevo a una castaña. En el libro se refleja la sabiduría de Ibn Sina y la devoción que le tenían sus discípulos, que deseaban estudiar en su escuela médica aunque solo fuera por el privilegio de “tocar su manto con las manos”. Además se describen muy bien todas las investigaciones sobre la peste.

    Creo recordar que la escuela de Ispahán (Persia) que sale en la novela de Gordon es solamente un trasunto de la histórica escuela de Bagdad.

    Un saludo.

    • Hola Al Neri,
      creo que la figura de Avicena merecería una película dedicada solo a él. El film tiene también sus limitaciones (supongo que es difícil condensar el libro en un par de horas) pero creo que te gustará. Si tienes la oportunidad de verla, mírala y la comentamos después.
      Un cordial saludo

  8. Muchas gracias por la importante descripción de un médico ejemplar! Si me he quedado maravillada por la figura de Avicena en la película, esta reseña me genera una profunda admiración!!!!

    • Hola Liliana,
      gracias por animarte a dejar y compartir con todos nosotros tu comentario. Sin duda Avicena, aunque ha sido reconocido, no se le ha hecho la suficiente justicia a su obra. Me alegra que este artículo aportara un granito de arena a ello. Tengo la película en DVD en casa y contestarte me animó a volver a verla.
      Un saludo.

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  12. El Avicena que conozco más a fondo es el filósofo. El que intentó tantas veces dar una solución a la paradoja neoplatónica y conciliar las ideas del pensador griego con su profundo credo religioso.
    La película no la he visto y tampoco he leído el libro (uno de tntos pendientes en mi lista), pero sin duda que intentaré hacer ambas cosas.
    ¡Saludos!

    • Hola Martes,
      desde que curó una enfermedad al emir de Bujará, este le permitió estudiar en su gran biblioteca ampliando sus conocimientos. Unos conocimientos de gran importancia pues transmitirá el pensamiento de Aristóteles ante los pensadores occidentales de la Edad Media. Escribió muchas obras de medicina pero también de filosofía, teniendo influencia hasta en el mismísimo Tomás de Aquino, Buenaventura de Fidanza o Duns Escoto. También planteó mucho antes que Descartes un pensamiento similar al de éste: el conocimiento indudable de la propia existencia.
      En cuanto al libro y a la película, no dejes de verla si tienes la oportunidad. Te gustará.
      Un saludo y buen finde

  13. Me encantó tu post. Una vez mas gracias por compartir. Pocas veces saco el tiempo para leer los blogs e incluso para escribir. Aprecio me hayas compartido este escrito. Admirable. Esta película me fascinó!

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  20. Lo siento, discrepo, no me gusta el Gordon, no hace novela histórica, hace que la historia baile la música que él toca. Osea desnaturalización de la historia, por desgracia no es el único, ni el primero ni será el último (desafortunadamente).
    Por incordiar diré que en la Granada musulmana también había una casa para enfermos, de la que queda un trozo de pared, y que fue destrozado (como todo en esta ciudad) no hace mucho tiempo. Eso si, cuando sepa la fecha exacta de la misma, volveré y la pondré, aunque como muy antiguo podría de ser de la época zirí, osea posterior.
    Dicho todo esto, magnífico, como siempre ¿o casi nunca? Complicado.

  21. ¡Conservar la salud! ¿Por qué la salud se junta con la enfermedad? Curar. Caer cansado, de propia enfermedad, en su misma casa tirarse a la cama, reposar, dormirse. No es agradable que guste pernoctar en las “casas para enfermos”, todas, habitadas, donde vive toda la gente. La angustia asalta cuando saltan los fantasmas. Se buscan almohadas, dormir, exaltaciones, atmósfera de melancolía… ojalá no sea de congoja por ver alejarse los objetos que se llaman sin respuesta. Alucinar ilusiones. Con Avicena no hay olvido, sus prácticas médicas siguen allí, como ejemplo para la posteridad. Gracias,FJ, por recoger estros detalles de avances médicos conocidos, imposible de olvidar. Abrazos preventivos, de película.

    • Hola marimbeta,
      estoy enfermo, ¿quién me cura? Esta pregunta hecha ahora o hace 2.000 años tiene respuestas bien diferentes. Por suerte, los tiempos cambian, las ciencias avanzan y la medicina evoluciona gracias a mentes brillantes, personas en ocasiones anónimas que con su trabajo, perseverancia y buen quehacer hacen que así sea.
      Abrazos sanos

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