La Medicina en el Arte: Pintura – El riesgo de ser pescador

¡Y aún dice que el pescado es caro!, Joaquín Sorolla (1894). Óleo sobre lienzo, 151x127cm. Museo del Prado (Madrid).

El cuadro:

Su autor, Joaquín Sorolla, nos presenta el duro oficio del pescador con un realismo que sobrepasa el mismo lienzo. Dos veteranos marineros socorren a un joven herido en el costado en el interior de su barco intentando frenar infructuosamente la hemorragia con un paño.

Sorolla prescinde del mar probablemente para no culparlo de la tragedia. Del torso desnudo del muchacho cuelga una medalla que podría corresponder  a la Virgen del Carmen, protectora de los hombres del mar. A su alrededor vemos un candil, unas cuerdas, un tonel para agua dulce y varios peces en un cuenco.

La luz tiene un gran protagonismo iluminando la escena desde arriba, por una escotilla que el pintor no muestra, reflejándose en la camisa del pescador más anciano, en la escalera y en el pecho del joven herido. El rostro de los marinos transmiten cierta serenidad a pesar de la tragedia, manifestando que no es la primera vez que  se enfrentan a la muerte.

El curioso título del cuadro procede de la novela Flor de Mayo, de Vicente Blasco Ibáñez, gran amigo de Sorolla, y la escena transcurre en las playas del barrio del Cabañal en Valencia. En uno de los pasajes, un pescador llamado Pascualet muere en el mar, y su tía se lamenta exclamando:

¡Que viniesen allí todas las zorras que regateaban al comprar en la pescadería!. ¿Aún les parecía caro el pescado? ¡A duro debía costar la libra…!

Llegado a este punto podemos entender el por qué del título de esta obra maestra.

El autor:

Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia, 1863 – Cercedilla, 1923) fue un pintor español impresionista muy prolífico. Desde que se instalara en Madrid en 1889, solo necesitó cinco años para alcanzar fama y prestigio. Si hay algo que caracteriza su obra es el llamado “Luminismo” a través del cual juega con maestría la luz, combinándola con escenas cotidianas y paisajísticas del Mediterráneo. Obtuvo la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes (España) del año 1895 con el cuadro que nos ocupa hoy, pero este no fue más que uno de los muchos premios y reconocimiento que consiguió. En 1914 es nombrado académico y, en 1920 padece una hemiplejía que mermó sus facultades físicas y mentales. En la actualidad su casa de Madrid ha sido reabierta como Museo Sorolla.

Un video:

Para saber más:

Museo del Prado

Museo Sorolla

Sala Sorolla en el Museo de Bellas Artes de Valencia

Links:

cvc.cervantes; wikipedia

Link foto:

PD-Art. Museo del Prado

17 comentarios en “La Medicina en el Arte: Pintura – El riesgo de ser pescador

  1. Me gusta esta entrada, ya que sin entender, aprecio la pintura. De hecho yo hago pps. y la mayoría de los actuales ya que los del siglo pasado y anteriores ya tienen su fama y hay que dar a conocer los nuevos, los hay buenos en sus obras, me refiero a pintores.
    Mi padre tenía casi todas las obras de B Ibañez y yo lei muchas de ellas.

    Asimismo hay muchos trabajos arriesgados, como albañiles y otros…. pero apenas viven con lo que ganan -si trabajan- pero nadie les hace ningún retrato apoyando sus jornadas…

    • Hola Rosa,
      en esta sección intento acercar el arte de la pintura pero siempre relacionándola, directa o indirectamente, con algún aspecto de la medicina. En este caso la herida del joven pescador y los intentos de sus compañeros de mar en parar la hemorragia.
      Sin duda alguna la profesión de marinero siempre ha sido una de las más peligrosas y cruel en ocasiones, y aquí Sorolla lo expresa magistralmente. Realmente es un cuadro para admirar con detenimiento y de los que te dejan pensando…
      Un saludo

  2. Buenas tardes
    Magnifica entrada y magnifico cuadro. Soy un admirador del gran Sorolla y su “luminosidad”. Tengo la gran suerte (de vivir en Madrid) y su casa-museo la he visitado muchas veces; aunque siempre que acudes a ella, encuentras detalles que se te han escapado en las anteriores.
    Un saludo de Antonio

    • Hola Antonio,
      realmente tienes suerte de vivir en Madrid. Es una ciudad que admiro y que tuve la oportunidad de visitar en 3 o 4 ocasiones, la última hace poco menos de un año. La visita de sus museos es obligada (Prado, Reina Sofía, Thysen…) Sin embargo no pude entrar en la casa-museo de Sorolla y tengo pendiente hacerlo para poder disfutar de todos sus cuadros. De todas formas te confesaré que hay un cuadro que me tiene robado el corazón, el Cristo Crucificado de Velázquez en el Museo del Prado.

      Un saludo también para ti.

  3. Pintura social con el mejor estilo impresionista, que parecen opuestos, dado que el impresionismo en general trata temas amables y gratos.
    Leí hace mucho “Flor de Mayo” una historia sórdida de infidelidad entre los pescadores de El Cabañal. Pescadores que son de bajura, es decir vuelven a casa en pocas horas.
    Siento no poder aportar nada más pero es que mi tiempo ahora es muy, muy, escaso.
    Un saludo, amigo.

  4. Siento que me haya expresado algo ligeramente, Sorolla era estupendo daba a sus cuadros una luz impresionante y por supuesto que el trabajo de marinero es muy arriesgado, sino que se lo pregunten especialmente a los marineros de Galicia…
    Y los cuadros se han de mirar y buscar los detalles que parecen que no se vean a primera vista.
    Tu blog y el de Hesperetusa… son magníficos y me hacen meditar en cosas que no las conozco bien o no se nada en absoluto. Gracias.

    • Hola Rosa,
      dices una gran verdad al decir que los cuadros se han de mirar y buscar los pequeños detalles que se ocultan en ellos. Están allí y muchas veces no los vemos hasta que nos detenemos a hacerlo. En ocasiones no es fácil mirar, observar y entender un cuadro, quedándonos solo con lo que se ve a primera vista.
      Como en otros aspectos de la vida, al mirar un cuadro solo se encuentra lo que se busca.
      Un saludo

    • Hola Esther,
      debo reconocerte que Sorolla es un pintor que me ha cautivado desde siempre. Sus cuadros desprenden un realismo y una luminosidad que muy pocos han conseguido. Mirando este cuadro con detenimiento consigue que el observador esté dentro del barco con ellos. Hace que seamos la tercera persona en intentar ayudar al pobre herido. ¿No crees?
      Un beso también para ti.

  5. Admirar a Sorolla en su pintura es decir a la vez : ¡Qué raro y qué bello! Te ilumina de manera centelleante. Pescar en aguas agitadas es un peligroso reto, se faena mucho a riesgo de no coger nada, el agua rompe redes y traspasa cuerpos con la mirada. Oleaje rompiendo barcazas clavando cuerpos. Ver su última obra “Triste herencia”, es ver ese juego de contrastes entre cuerpos desnudos y uno solo vestido… uno contra el mundo, cuerpos sin destino, rostros cadavéricos buscando dónde morir, sin identificar. ¡Cuánto contraste hay en la vida de este y muchos de sus cuadros! Negros nubarrones, sin sol sin luna…oscuridad y luz disfrazada. Juventud fugada, empujada, desterrada. Gracias FJ, por mostrar los peligros que el pescar puede entrañar al preguntarse ¿A dónde irán nuestros hijos?. Abrazos, con muchas realidades.

      • Fantástico, FJ. Gracias por vuestras atenciones, la mente trabaja, encontrando cada cosa. Abrazos imaginativos.

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