Edad Media: estoy enfermo ¿Quién me cura? (I)

Cosme y Damián, médicos y hermanos. Declarados santos y protectores de los médicos por la Iglesia Católica.

En los siguientes dos posts entraremos en el mundo de la medicina de la Edad Media. En el de hoy podremos ver cómo y quién la practicaba, y en el siguiente nos sorprenderemos con algunos de los tratamientos que efectuaban.

Tras el derrumbe de la cultura romana, las epidemias (disentería, gripe, peste, sarampión…) tenían aterrorizada a la población al no contar con un tratamiento eficaz frente a las mismas. La desmoralización general ocasionó que la gente desconfiara de los médicos y se volcara en los ritos mágicos y en la religión para curarse. Frente a la miseria y a las catástrofes, el cristianismo se presentaba como una oportunidad de salvación para los humildes y los más desesperados, ya que Cristo aparecía como médico de cuerpos y almas.

Esta práctica de la medicina religiosa se consideraba como un “deber de caridad”, pero no incluía la preocupación por los problemas médicos o la investigación de las causas de las enfermedades, porque se aceptaba que eran la voluntad de Dios.

El culto de los santos formó parte importante de la medicina religiosa cristiana. Entre los primeros médicos cristianos que fueron beatificados se encuentran los hermanos gemelos Cosme y Damián, originarios de Siria, que curaban por medio de la fe y que fueron perseguidos y decapitados por Diocleciano, con lo que se transformaron en patrones de los médicos. Otros santos se especializaron en distintas enfermedades: san Roque y san Sebastián protegían contra la peste, san Job contra la lepra, santa Lucía contra las enfermedades de los ojos…

La conservación de muchos escritos clásicos griegos fue posible gracias a los nestorianos, quienes huyeron de Alejandría en el año 431 tras haber sido excomulgados por herejes en el Concilio de Éfeso. Muchos encontraron asilo en Jundi Shapur, capital de Persia y centro intelectual de primera categoría. Cuando la ciudad fue conquistada por los árabes (636) la universidad no solo no sufrió daños, sino que hicieron de su escuela de medicina el centro principal de la educación médica en el mundo árabe. Durante el siglo VII se estableció allí un centro de enseñanza superior conocido como Academia Hipocrática, que permaneció como la principal institución científica del mundo árabe por más de un siglo, cuando fue desplazada por la Casa de la Sabiduría, de Bagdad. A mediados del siglo IX los árabes ya conocían íntegro el Corpus Hippocraticum varios textos de Aristóteles y la obra monumental de Galeno.

Monjes infectados por alguna enfermedad exantemática son bendecidos por un sacerdote. Ilustración de letra C capital del manuscrito inglés del siglo XIII Omne Bonum de James le Palmer.

La medicina árabe

La contribución principal de los árabes a la medicina fue la  preservación de las antiguas tradiciones y de los textos griegos, que de otra manera se hubieran perdido; además, mantuvieron el ejercicio de la medicina separado de la religión en los tiempos en los que en Europa era un monopolio de los clérigos. Destacan Rhazes, Avicena, Averroes…

La medicina monástica y las primeras universidades

Una miniatura que representa la Scuola Medica Salernitana de una copia de los Cánones de Avicena. Haz clic en la imagen y amplíala.

Las órdenes dominicas y franciscanas en el siglo XIII, ambas hostiles a cualquier actividad científica, reforzaron el rechazo de la práctica de la medicina por los frailes pasando a ser la enseñanza de la medicina completamente secular a partir del año 1000. En el siglo XI, desde la Escuela de Salerno, Constatino el Africano (1010-1087) es el principal difusor de los conocimientos islámicos, gracias a las traducciones de sus textos al latín. Esta escuela tuvo una gran influencia en la enseñanza y la práctica de la medicina de Occidente durante los siglos X al XIII pero después su importancia empezó a declinar. Algunos factores que contribuyeron a ello fueron la emergencia de otras grandes escuelas de medicina en Bolonia y Montpellier, así como la fundación en 1224 de la Universidad de Nápoles.

La Escuela de Salerno reguló el acceso a la profesión mediante los “examinadores”, y el Fuero Real de Alfonso X el Sabio de 1283 contiene la primera legislación de control de médicos cirujanos y sanadores.

A más exámenes, más privilegios, y en las universidades españolas  se otorgaban los siguientes títulos:
CIRUJANO LATINO:
              -9 exámenes (permiten establecerse en Barcelona y España)
              -5 exámenes (en poblaciones donde hay gremio)
              -2 exámenes (resto de pueblos)
CIRUJANO ROMANCISTA(ejercen de barberos)
              -2 exámenes (cualquier cirugía en cualquier pueblo)
              -1 examen (pequeñas cirugías en pueblos de menos
               300hab.)=sangradores

Sutura de una herida menor en una barbería. Gerrit Ludens.

Fuente información:

Pilar Cabanes. Historiadora. National Geographic- Historia nº 100.

35 comentarios en “Edad Media: estoy enfermo ¿Quién me cura? (I)

  1. Hola Francisco Javier:
    Como siempre, un estudio magnifico y profundo de los origenes de la cátedra de medicina. En España, hasta el siglo XIV, eran considerados “estudios afines a la botánica o la asttrologia”. En 1404 (creo) Enrique III de castilla, otorgó “privilegio real” para crear la cátedra de medicina, en la universidad de Valladolid. Por lo que se la considera la más antigua de España en impartir esta materia. Y no es hasta el siglo XVI, cuando se crea la cátedra de “anatomia”.
    Un saludo
    Antonio

  2. Muy interesante… y …con la iglesia hemos topado de nuevo así estuvo muchos siglos -y sigue- nuestro país dominado por ellos, muy especialmente a la gente poco instruida, que se habían de acoger a la voluntad “divina”.

      • Hola Salvela,
        mis dos novelas están en castellano. De momento es el único idioma disponible. Probablemente has entrado en el enlace insertado en la esquina superior izquierda del blog y que redirige a la Editorial Stonberg que está en catalán. De todas maneras allí encontrarás un icono que te permitirá leer las primeras páginas de las novelas (en castellano). Te los dejo aquí por si quieres ojearlas.
        http://www.calameo.com/read/000231911e0d44a854256 (Lucius Cassius, el médico esclavo).
        http://es.calameo.com/read/000231911853a9f551eac (El Escrito de Dios).

        Gracias por echarles un vistazo y si te decidieras a adquirir alguna de ellas, espero que me mantengas informado (para las buenas o las malas críticas) 😉

        Aprovecho este comentario para contestar a Rosa,
        pues sí, la Iglesia ha marcado y sigue marcando nuestra historia. Son muchos los aspectos de la sociedad en que ha influido de una forma u otra, positiva y negativamente. Por eso, en muchos de los temas que expongo en el blog, acaba saliendo.

        Un saludo para ambos.

  3. Como de costumbre sólo puedo comentar por la puerta trasera y a deshoras 🙂
    Interesante inicio de la enseñanza de la Medicina en la universidad medieval y el como se exigía unos exámenes para ejercer, pero… dudo mucho que esos médicos medievales separados además entre teóricos, los médicos, y practicantes con sus manos, los barberos, lograsen curar de verdad a mucha gente. en mis clases de Historia puede que a los alumnos les importen poco los imperios, pero cuando se enteran que las operaciones quirúrgicas eran sin anestesia o sin desinfectar los instrumentos las caras cambian completamente. Por más que haya nostálgicos de quien sabe qué paraiso inexistente, cualquier tiempo pasado fue peor.
    Me permito un apunte iconológico por tu comentario sobre San Sebastián como defensor contra la peste: San Sebastián un tribuno romano que fue martirizado en tiempo de Diocleciano, fue primero asaetado, eso es lo que vemos normalmente en las obras de arte sobre todo a partir del Renacimiento, aunque Sebastián acabó muerto de otra forma, golpeado a mazazos. El asubnto viene a que el dios Apolo enviaba la peste (prácticamente cualquier enfermedad epidémica en la antigüedad era llamada peste) y era también invocado como protector frente a ella aunque la esparciera como castigo. Un santo que tiene como principal atributo iconográfico las flechas, aunque fuera él quien las sufriera, acabo asimilando las características de Apolo.

    • Hola Hesperetusa,
      ¡genial apunte!… y más a estas horas de la noche. Puedo comprobar que no se te escapa ningún detalle. Has reparado en algo que a muchos les habrá pasado inadvertido y nos has proporcionado una referencia de lo más interesante sobre la figura de San Sebastián.
      Dejo un video de 20 min. sobre las grandes epidemias de la Antigüedad que aunque escueto las describe bien:

      Un saludo y gracias por conectarte… tan tarde.

  4. Muy valiente o necesitado habría que ser o estar para acudir a algunos de estos médicos. Es verdad que la Edad Media fue un periodo de oscurantismo, aunque comprendo e imagino que lo hacían con las mejores intenciones, a falta de los conocimientos básicos de la medicina. Gracias por tu artículo Francisco, pues me encanta leer sobre temas que desconozco.

    Un saludo.

    • Hola Jesús,
      probablemente la mejor opción era la de no ponerse malo ¡ja, ja, ja!
      Te invito a que leas el post de mañana, continuación de este. Podrás comprobar tratamientos curiosos y que en lo que la cirugía se refiere, algunos también hacían sus “pinitos”.
      Un saludo

  5. El otro día estuve leyendo un muy buen artículo, extenso y sin embargo fácil de leer sobre el asunto de la peste, me dio que pensar, el mundo de la medicina medieval me suena siempre igual de oscuro que casi todo lo de esa época, basada más en mitos religiosos que en la medicina pura y dura.

    Interesante sin embargo lo escrito, esperaremos a la segunda parte, abrazos.

    • Hola Dess,
      esta percepción que tienes del Medievo la tiene mucha gente, y aunque hay mucha verdad en ella también me gustaría arrojar un poco de luz en esa oscuridad con estos artículos.
      Espero no defraudaros tanto a ti como a Jesús con el post de mañana. Un saludo

  6. Pingback: Las enfermedades de Carlos V y su abdicación | franciscojaviertostado.com

  7. La cristiandad resultó ser un freno para el adelanto de la medicina al considerar que era la voluntad de Dios que proliferen las enfermedades, lo cual es un total desacierto, muy buena información Francisco, feliz fin de semana.

    • Hola Alejandra,
      no sería hasta bien avanzada la Edad Media, con el redescubrimiento del pensamiento de la antigua Grecia, que se comenzará a separar la medicina de la religión, la razón de la fe, con el consiguiente avance de las ciencias.
      Otro gran abrazo para ti.

  8. Pingback: El descubrimiento de Ambroise Paré | franciscojaviertostado.com

  9. Pingback: Hildegarda de Bingen, una pobre, mujer e ignorante. | franciscojaviertostado.com

  10. Me he encontrado de casualidad con su blog y me ha encantado….soy una enamorada de la pintura y me gusta investigar sobre las enfermedades a traves de la pintura…gracias!!

    • Hola palla,
      me alegra que encontraras el blog. Podrás comprobar que tengo una sección “La Medicina en el Arte” donde expongo diferentes pinturas relacionadas con algún aspecto médico. Espero que te guste. 😉
      Saludos y … ¡Bienvenida!

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  15. He leído en el cuerpo del artículo que el Corpus Hippocraticum es la monumental obra de Galeno. He leído el Corpus Hippocraticum (colección de Gredos) y las obras de Galeno (también de Gredos) pero en ninguna parte he leído que el Corpus fuera escrito por Galeno. ¿Es eso cierto? De serlo, me gustaría que citaras la fuente. Un abrazo.

    • Hola Juan Manuel,
      no, no, cuando digo en el texto “A mediados del siglo IX los árabes ya conocían íntegro el Corpus Hippocraticum, la obra monumental de Galeno y varios textos de Aristóteles”, me refiero a que los árabes conocían estas tres obras/autores, no que el Corpus Hippocraticum fuera escrito por Galeno. De hecho, puedes entrar en el enlace que dejé en “Corpus Hippocraticum” (creo que ahora sale en negrita azul, antes era marrón, cosas de wordpress…) para acceder a otro artículo del blog en el que hablo de Hipócrates. En él comento que no se sabe quien lo escribió, lo más probable es que no fuera Hipócrates, ni tan siquiera probablemente sus discípulos más directos, sino que se escribió a lo largo de más de doscientos años. Por cierto, ¿sabías que el juramento hipocrático, el que prometemos todos los médicos al terminar la carrera antes de poder ejercer, tampoco fue de Hipócrates sino que fue escrito posteriormente a su muerte?
      Un gran abrazo y me alegra comprobar que te animaste a comentar. Todo aporte que puedas hacer al mismo será enriquecedor para todos.
      P.D. Corregiré el orden de las palabras de la frase para no dar pie a equivocaciones en su interpretación 😉

      • Vale. Entonces es un error de lectura mio. En mi búsqueda de información, leí tu artículo sobre Hipocrates. Me gustó mucho. Como digo en mi comentario, he leído el Corpus y a Galeno, pero “mi amor

  16. Estaba escribiendo desde el móvil y el mensaje se ha enviado por error antes de tiempo, con un final incomprensible para mi. El comentario debía continuar como: … he leído el Corpus y a Galeno, pero “mi guía” ha sido Pedro Laín Entralgo en muchas cosas, pero en lo referente al Corpus, su libro “La medicina hipocrática”. Puede bajarse el libro en este enlace: http://www.cervantesvirtual.com/portales/pedro_lain_entralgo/obra/la-medicina-hipocratica/

    Afortunadamente, contamos con todas sus obras digitalizadas publicadas por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/portales/pedro_lain_entralgo/publicaciones/

    Una de las obras de Laín que más he comentado y más he “trabajado”, aunque inagotable su lectura, es “El diagnóstico médico. Historia y teoría” http://www.cervantesvirtual.com/portales/pedro_lain_entralgo/obra/el-diagnostico-medico–historia-y-teoria/

    DEsgraciadamente, ya no hay autores que investiguen como él.

    Un saludo y enhorabuena por tu labor divulgativa de la historia de la medicina. Es una iniciativa que me parece genial.

    • Hola Juan Manuel,
      ¡geniales tus enlaces! Laín Entralgo es uno de los más grandes humanistas, un Hipócrates contemporáneo cuya extensa obra ha estado influenciada por el pensamiento de otro grande, Ortega y Gasset. Reconciliador por excelencia, siempre decía algo de lo que estamos muy escasos en nuestros tiempos… “Léanlo y dialoguen, por favor”. No sé hoy existe en España alguien de su talla y valía, más bien diría que no, pero personas como él hacen mucha falta en nuestra sociedad.
      Saludos y repito, genial tu aporte.

  17. “La desmoralización general ocasionó que la gente desconfiara de los médicos y se volcara en los ritos mágicos y en la religión para curarse.”

    Hoy, agregaría la fe ciega en los consejos y recomendaciones de facebook, tweeter y demases…incluyendo a los antivacunas

  18. Pingback: Hildegarda de Bingen, una pobre, mujer e ignorante ⋆ Scrivix

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