Edad Media: estoy enfermo ¿Quién me cura? (II)

Continuando con el anterior post ahora descubriremos cómo se diagnosticaban y trataban algunas de las enfermedades:

Un cirujano (izquierda) mantiene el matula , un recipiente para recoger la orina.

La inspección de la orina, la sangre y el esputo se convirtieron en la base de todo diagnóstico. La toma del pulso cayó en desuso, o por lo menos ya no se practicaba con la acuciosidad con que lo recomendaba Galeno, e incluso el uso del espéculo desapareció, pues los árabes, al traducir a los clásicos, interpretaron filológicamente que era un espejo que servía para observar los genitales externos.

El tratamiento de las enfermedades seguía el principio de contraria contrariis y se reducía a cuatro medidas generales:

La sangría, realizada casi siempre por flebotomía, con la idea de eliminar el humor excesivo. Las indicaciones eran muy complicadas, pues incluían no solo el sitio y la técnica sino también condiciones astrológicas favorables (mes, día y hora), número de sangrados y cantidad de sangre obtenida en cada operación, que a su vez dependían del temperamento y la edad del paciente, la estación del año, la localización geográfica… También se usaban sanguijuelas, aunque con menor frecuencia que en el siglo XVIII.

La dietapara evitar que a partir de los alimentos se siguiera produciendo el humor responsable de la discrasia.

Las purgas y los enemas, para facilitar la eliminación del exceso del humor causante de la enfermedad.

Las drogas y la polifarmacia eran la regla y con frecuencia las recetas contenían más de 20 componentes distintos. Incluso se recomendaban por sus poderes mágicos cuernos de unicornio, sangre de dragón, esperma de rana, bilis de serpientes, polvo de momia humana, heces de distintos animales…

Honorarios de los médicos:

Al enfermar una persona podía ser atendida por curanderos, barberos o sangradores y, los que tenían más suerte, por médicos que habían estudiado en la Universidad.

El médico cobraba por cada visita, aunque existían médicos municipales que previo juramento estaban obligados a asistir a los pobres gratuitamente. No obstante, no les prescribían medicinas con ingredientes caros como oro o piedras preciosas. Algunos curanderos solo cobraban si su tratamiento tenía éxito.

Los barberos, además de cortar el cabello vendían ungüentos, sacaban dientes, aplicaban ventosas, ponían enemas y hacían flebotomías.

Teoría de los humores:

Los médicos, en cambio, basaban sus conocimientos en los textos clásicos, basándose en la teoría de los humores o desequilibrio del calor, frío, humedad y la sequedad. Así pues, asociaban a cada humor del cuerpo todas las enfermedades.

Los cuatro elementos de la naturaleza se convertían, según el pensamiento medieval, en los cuatro humores del cuerpo humano:

Fuego   …  cálido y seco      …   bilis amarilla o cólera
Aire      …  cálido y húmedo  …   sangre
Agua    …  fría y húmeda      …   flema
Tierra   …  fría y seca           …   bilis negra o melancolía

La armonía de ellos constituía la buena salud y su desequilibrio provocaba la enfermedad.

Veamos algunos de los curiosos tratamientos médicos:

Miniatura inglesa del siglo XI. A la derecha se ve una operación para extirpar las hemorroides.

Hemorroides:

   (…)emplastos que restriñen o ungüentos a base de acacia, almáciga, incienso, sangre de drago, tela de arañas, pelos de liebre cortados muy menudos, engrudo de peces, engrudo de carpintero, agallas, zumaque y granos de arrayán, de cada uno una dracma (3,6 gramos).

Dolores de cabeza (hasta 12 variantes):

     (…)untar la cabeza  con aceite de aceitunas no maduras sin sal y hervir cogollos de sauce, calabaza, lechuga, rosas, granadas agrias(…).

Conjuntivitis

     (…)poner al enfermo en un lugar oscuro sin humo, polvo ni otra cosa externa que pueda dañarle. Aconseja que no duerma de día, tenga la cabeza alta, no tenga nada que le apriete el cuello, huya del coito y de toda preocupación, y esté en sosiego y holganza. Toda la dieta sea suave: gallinas, perdices, aves de campo y otros alimentos templados. Lávese muchas veces los ojos con agua caliente en la que haya manzanilla, corona de rey, ajenjos y anís.

También podía utilizarse un colirio con…

…dos escrúpulos (2,4 gr.) de cobre quemado, aljófar, coral, espicanardo y almizcle, de cada uno un escrúpulo; medio de sangre de drago, todo disuelto en agua rosada.

Alopecia:

     Polvos, ungüentos y emplastos con óleo unfancino, óleo rosado y de arrayán, de ajonjolí, aceite de corteza de nueces, de avellanas y de castañas, de agallas y de culantrillo.

¿y para los piojos?, pues un ungüento aplicado en la cabeza…

…a base de azogue rebajado con litargirio, vinagre y aceite.

Uno de los errores diagnósticos más comunes en la época era catalogar como leprosos a pacientes afectados por otras enfermedades de la piel benignas como el vitíligo, la psoriasis y los eczemas. Era un error fatal pues provocaba la reclusión de centenares de personas sanas durante toda su vida en las leproserías. En fin, que si no tenían lepra acabarían teniéndola.

¿Y los tratamiento quirúrgicos?

Instrumentos quirúrgicos que ilustran el libro de John de Arderne Mirror of Phlebotomy & Practice of Surgery.

Repasemos algunas de las intervenciones que se atrevían a realizar algunos de los grandes cirujanos de la época:

  • Rogerio de Palermo suturaba los intestinos seccionados, sobre una cánula de sauco introducida en la luz intestinal; Guillermo de Saliceto aconsejaba la sutura directa, y Jan Yperma la práctica de una pequeña resección en ambos cabos del corte antes de la sutura.
  • Rolando de Parma en los casos de desgarros pulmonares por heridas de guerra, extirpaba parcialmente el pulmón suturándolo después.
  • Lanfranco de Milán en su libro Gran cirugía (s.XIII) muestra complejos entablillamientos con marfil o hueso de elefante, de vendas y listones sobre los que se aplicaba emplasto consolidativos. Se pensaba que este tipo de materiales tenía el poder de atraer el hueso hacia la zona de fractura.

Otros cirujanos medievales relevantes son Guillermo de Saliceto y Guido de Chauliac.

Anestesia

Usaban la conocida como esponja soporífera, previamente empapada de una mezcla líquida de…

…opio, jugo de moras amargas, beleño, euforbio, mandrágora, hiedra y semillas de lechuga…

…la humedecían en caliente aplicándola en la nariz del enfermo hasta que se dormía.

Como podemos comprobar, la cirugía medieval demostró estar más adelantada que la de la Antigüedad aunque quizás el gran error de la medicina de esa época fue separar la cirugía de la práctica médica.

Fuente información:

Pilar Cabanes. Historiadora. National Geographic- Historia nº 100.

Propia del autor.

30 comentarios en “Edad Media: estoy enfermo ¿Quién me cura? (II)

  1. Hola Francisco Javier:
    Me encanta y me parece una clase de “facultad”, esta entrada. Sólo te hago, un pequeño apunte, no te olvides del gran Andrés Vesalio y sus estudios en “cadáveres”. Tenemos también a un español (Andrés Laguna) que publicó “Anatómica methodus”.
    Un saludo
    Antonio

    • Hola Antonio,
      sin duda Andrés Vesalio merece una entrada en el blog por ser considerado como uno de los fundadores de la anatomía moderna. El que no conocía es el español Andrés Laguna. Ahora mismo me pongo a buscar información sobre él.
      Gracias por tu aportación.
      Un saludo

  2. Como siempre estupenda segunda parte, ¡como se ha aprendido desde entonces! aunque hay una pocas cosas que como medicina casera se continua practicando, como lavarse los ojos con manzanilla. Personalmente en algunos casos confío más en la cirugía que atiporrarse de medicamentos, tengo cinco operaciones y quizás en breve tendré otra.

    • Hola Rosa,
      espero que no sea nada grave lo de la intervención. A mí me ha llamado la atención lo del tratamiento de los piojos. En la actualidad aún se sigue aplicando vinagre pues en muchas ocasiones, y por las resistencias que han adquirido estos “malditos bichitos” por los tratamientos más modernos, no hay forma humana de erradicarlos.
      Un saludo

  3. Como siempre genial y hay cosas muy parecidas a la actualidad como piojos, manzanilla en los ojos, etc…
    Besos

  4. Lo de evitar el coito con la conjuntivitis doy fe que se sigue utilizando en la actualidad, mi moza hasta me mandó dormir en el sofá 🙂

    Yo en estos temas separo bastante lo que son tratamientos médicos puros y lo que ya pasa de ser medicina a ser creencia, el asunto de los astros por ejemplo, en la parte estrictamente médica es evidente que juzgarlos desde nuestro punto de vista es injusto, que para lo que había hacían un gran trabajo.

    El problema es que fue una época donde la religión jugó n papel tan fundamental que me da que produjo más de una muerte.

    Abrazos.

    • Hola Dess,
      ¡Ja, ja, ja! Algo exagerada por su parte.
      Respecto a tu última reflexión, no tengas la menor duda que la religión (más bien la creencia en que alguien superior podía determinar la salud o la enfermedad) ocasionó más de una muerte innecesaria. De hecho fue parte importante para que no se avanzara durante siglos, en lo que respecta a la medicina.
      Un saludo

    • Hola Ramrock,

      espero que estas líneas puedan llenar esta ausencia pues tienes toda la razón al decir que su contribución fue importante y poco valorada.

      Los judíos creían que tanto la enfermedad como la salud venían de Dios y, al igual que los árabes, era la religión la que dictaba las normas higiénicas y el estilo de vida que debían seguir. Tienen el mérito de ser los primeros en creer que algunas enfermedades infecciosas se contagiaban entre las personas o a través de los objetos que habían estado en contacto con dicha persona. Es por esto que sus normas de desinfección y de aislamiento fueron muy estrictas.
      Lo que sabían lo aprendieron de los árabes hasta incluso llegar a reemplazarlos en su práctica médica en la Península Ibérica hasta que la clase médica cristiana, con la ayuda de la Iglesia y de la Monarquía, pudo formarse en las aulas universitarias.
      En su práctica médica reconocían al paciente: sus síntomas (temblores, tos, hemorragias…), le tomaban el pulso para corroborar que tenían fiebre (esto lo hacían delante de una mujer que podía ser la esposa del médico o de su madre). Después comunicaban los resultados de la exploración a la familia, que esperaban en otra habitación. Entre sus tratamientos incluían ungüentos, jarabes, aceites, purgas, sangrías, ventosas, dieta, sol, baños calientes…
      Se tiene constancia de algunas mujeres (pocas de todas maneras) que también ejercieron la medicina con la correspondiente licencia, una vez falleció su marido (generalmente cirujano de prestigio). No obstante, la mayoría de estas pioneras en la medicina fueron comadronas al ser una especialidad vetada a los hombres, pues no podían reconocer a las mujeres embarazadas. Se sabe que la casa real de Aragón disponía de algunas parteras judías a su servicio.

      Un saludo y salud también para ti. Al fin y al cabo, lo más importante en esta vida es tenerla.

    • Hola Amira,
      cierto y coincido contigo en tu apreciación aunque no creo que tengamos que esperar tanto. Probablemente en 50 años, nuestros hijos (o quizás también nosotros) se reirán de lo que hacemos ahora.
      Un saludo.

  5. Me parece interesantísimo tu blog. Tengo que pasarme un día con calma y leer algunas de tus entradas pasadas. Me alegro de haberme encontrado contigo. Aprenderé mucho y, seguro, me inspirará alguna historia. ¡un saludo!

  6. Pingback: El guardián del ano del faraón | franciscojaviertostado.com

  7. me encantan estas historias. Increible los remedios para hemorroides, en un área tan delicada, con emplastes de telas de arañas y pelos de liebre, seguro cojian unas infecciones terribles. La cantidad de gente que moriría desangrada con esas sangrías o deshidratadas con los enemas…. pobres….Como dijeron unos arriba, seguro se burlaran de nuestros métodos en unos cuantos años , pero de lo que no hay duda es que hoy en día hay menos muertes que antes.

    • Hola maria carlota,
      fueron tiempos duros en los que las epidemias diezmaron a la población. No será hasta unos siglos después que la Ciencia y la Medicina revolucionarían los tratamientos. Creo que este post puede ayudar a mostrarnos cómo se las apañaban para esos “males cotidianos”.
      Un saludo

  8. Si justamente eso me gusta, conocer como se apañaban en esos tiempos de tanta precariedad. Como descubri tarde este blog, me estoy deleitando con artículos viejos. Hace rato leí el de Avecina, no tenia idea de la existencia de este gran sabio, que vivio cincuenta y tantos años en una época donde la mortalidad seguro no superaba los treinta y tantos. Como pudo estudiar , descubrir y dejar tantos legados?… Igual que Leonardo Da vinci, (que también acabo de leer) no se cansa uno de conocer todas los descubrimientos que hizo. Definitivamente hay cerebros que llegan una vez cada tanto….
    Hay alguna lista o indice de todo lo publicado por ud en este blog?? porque he ido saltando de uno a otro articulo, a traves de los links relacionados que aparecen antes de los comentarios, pero seguro me estoy perdiendo de muchos otros. Gracias!!

  9. Intresantísimo artículo sobre la medicina medieval. Sabía lo de los barberos, pero desconocía que hubiesen existido médicos municipales gratuitos para los pobres, aun cuando no les prescribiesen medicinas caras. Muy interesante también todas las referencias a los cuatro elementos y a algunos de los medicamentos y remedios más utilizados, incluida esa esponja soporífera que se usaba como anestésico, con la famosa mandrágora como uno de sus ingredientes, por sus conocidos efectos narcóticos.
    Comparto muy gustosa, Francisco.
    Besos y feliz semana.

    • Hola Mayte,
      a mí me sorprendió lo de los cuernos de unicornio y la sangre de dragón. Supongo que tenían difícil encontrar un unicornio y un dragón. ¡Ja, ja, ja! Aunque lo del esperma de rana es más fácil de conseguir… pobres ranitas.
      Encantado de que te gustara y mil gracias por compartirlo.
      Un beso también para ti.

    • Hola Alejandra,
      el tema de la lepra no lo he abordado todavía en el blog pero seguro que lo haré más adelante. La palabra “lepra” (es griega) la encontramos en el «Corpus Hippocraticum» aunque asociada a otras enfermedades de la piel. Es una enfermedad conocida desde tiempos remotos documentándose primero en Egipto y Oriente (Mesopotamia e India), apareciendo después en China, Japón, Grecia, Norte de África… extendiéndose por toda Europa en la Edad Media. El origen se ha atribuido a diversas causas según las culturas: desde una ofensa a una divinidad hasta un rapto del alma; desde la penetración de un cuerpo extraño en el cuerpo hasta una hechicería….
      Las leproserías se mencionan en el año 560 por Gregorio de Tours y su número fue aumentado a medida que se iba extendiendo la enfermedad por Europa. Estas leproserías constituyeron una “revolución” en la época pues, desde el punto de vista social e higiénico, sirvieron tanto de profilaxis como de caridad humana. Para que te hagas una idea, se han documentado solo en Inglaterra durante los siglos XIII y XIV hasta 200 hospitales de leprosos. Como bien dices el problema está en que en muchos casos se diagnosticaba de lepra a personas que solo sufrían eczemas o psoriasis severas, si añadimos el hecho de que habían tantas leproserías repartidas por toda Europa y el miedo que tenía la gente a contagiarse, imagina cuánta gente libre de lepra ha estado recluida en estos centros. ¡Atroz!
      Un abrazo y gracias por tu comentario 😉

  10. Dados sus profundos conocimientos me gustaria que me orientara sobre este libro: The art of medicine in early Alexandria ( Henrich Von Staden 1989 cambritge) Gracias y saludos

    • Hola Edgar,
      gracias por seguir el blog y animarte a comentar. No, no, no soy ningún experto en Historia, como he dicho en otras ocasiones solo soy un aficionado a la misma que quizás tiene la ventaja, por mi profesión, de conocer esos aspectos de la medicina que de otra manera no se tienen. En cuanto a lo que me preguntas siento no darte mi opinión pues no lo he leído pero dejo la pregunta abierta a cualquiera que te pueda contestar. Por cierto, gracias por darme a conocer el mismo, parece de lo más interesante. Haré una búsqueda del mismo.
      Un saludo.

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  13. disculpe la pregunta pero me gustaria preguntar si se puede precisar un poco el contexto de la medicina medieval que aqui se detalla. ¿es común al mundo arabe y europeo o solo a uno de ellos? ¿para quienes era accesible: plebeyos, aristocratas, burgueses? saludos

    • Hola Koko,
      esta claro que la Medicina en Occidente sufrió un gran retroceso durante la Edad Media y gracias al mundo islámico se recuperó la ciencia antigua. La base teórica de la medicina árabe era muy similar a la griega y romana, siguiendo vigente la medicina humoral del siglo IV a. C. y su equilibrio/desequilibrio como causa de la salud/enfermedad. Los árabes destacaron en el diagnóstico de las enfermedades y en el uso de instrumental quirúrgico (Rhazes, Avicena, Averroes, Maimónides…) abriéndose esta medicina a Occidente en el siglo XIV, gracias a la traducción del árabe de los textos médicos por Arnau de Vilanova, y a la edición del Canon de Avicena por los Médicis en 1593, obra que se enseñaría en las universidades hasta bien entrado el siglo XVII. Redacté el texto del artículo pensando más en la práctica médica occidental, y la práctica de sangrías era algo generalizado tanto en la corte como en los pueblos y villas.
      Un saludo y gracias por animarte a comentar.

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