La Medicina en el Arte: Pintura – El sacamuelas

El charlatán sacamuelas (1627), de Theodor Rombouts. Óleo sobre lienzo de 116 x 221 cm. Museo del Prado. Madrid (España)

El  protagonista de hoy es un charlatán, un parlero, un parlanchín… un sacamuelas. Es obvio que a nadie, en la actualidad, se le ocurriría denominar así a nuestros magníficos dentistas, pero no hace mucho, solo un siglo atrás, quienes se dedicaban a la extracción de los dientes enfermos –y quizás también de los sanos- tenían más fama de buhoneros y mercachifles que de buenos profesionales. Nuestro gran Francisco de Quevedo lo consideraba “el oficio más maldito del mundo”, y Tirso de Molina le dedicó una letrilla en su obra “Por el sótano y el torno”:

Suele andar en un machuelo, que en vez de caminar vuela; sin parar saca una muela; más almas tiene en el cielo que un Herodes y un Nerón; conócenle en cada casa; por donde quiera que pasa le llaman la Extremaunción.

Miremos con atención el cuadro. La escena muestra al sacamuelas con una cara que ya manifiesta una cierta picaresca y si nos fijamos en el collar que lleva puesto podremos ver que está hecho con dientes. Probablemente no lo tiene como un elemento de vestir sino como muestra de su buen hacer.

La mesa está literamente ocupada por multitud de instrumentales, trapos manchados de sangre y  7 muelas, por lo que se deduce que lleva un buen rato “trabajando”. A algunos de los mirones ya se les ha extraído algún diente: el que está en frente del sacamuelas se pone un pañuelo en la boca, el que tiene un turbante en la cabeza le enseña al joven de la pluma los pocos dientes que le deben quedar. Hay algún otro mirón que no se quiere perder la escena por chafardería o para disfrutar viendo como sufre alguno de sus vecinos, al que quizás no le tenga en mucha estima.

Hay otros pintores que han tratado este tema en sus obras: Caravaggio, Peeter van der Borcht, Gerri Dou, Gerrit van Honthorst…, señal del interés social que mostraban estos individuos. Incluso Francisco de Goya hizo un grabado para criticar la ignorancia y fullería de la sociedad en aquellos tiempos titulado, A caza de dientes, de su serie Los caprichos, en el que muestra a una joven arrancando los dientes a un ahorcado para preparar un hechizo que le permita conquistar a su amado. Y Giandomenico Tiepolo muestra en una de sus obras un sacamuelas que ni se molesta en bajar del burro para sacar los dientes.

El autor de nuestro cuadro es el pintor barroco Theodoor Rombouts (1597-1637), nacido en Amberes, en cuyas obras se puede apreciar la influencia de otros pintores como Caravaggio y Rubens.

La extracción de dientes también la podían realizar los sangradores y no fue hasta finales del siglo XVII que el francés Pierre Fachuard puso las bases de lo que sería la actual medicina odontológica. Su obra Le chirurgien dentiste describe las enfermedades bucales más importantes así como el instrumental a utilizar. Muchas de los útiles que se usan en la actualidad fueron diseñados por Fauchard.

Para saber más:

dentistasiglo21

Museo del Prado

Fauchard.org

Links:

nonnullus

30 comentarios en “La Medicina en el Arte: Pintura – El sacamuelas

  1. Tu, mejor que yo, y supongo que varios que te visitan aquí, no entendemos nada de medicina. A pesar de los desastres que se cometían siglos atrás, no hace falta remontarse mucho, el mundo sigue creciendo. Tengo entendido que también ejercían de dentistas los barberos… ¡que horror! No he frecuentado mucho al dentista, pero me da pánico si noto algún dolor en mi boca.
    Saludos…

  2. El dolor de dientes y muelas se une casi siempre al de los oídos. El pánico, el sufrimiento y después los problemas que traía la carencia de los mismos.
    Muchos oficios como el de éste parlero, se efectuaban en la calle, entre otras razones era una manera de hacerse propaganda. Se sufre un rato, se sangra y después te olvidas de que no tienes las muelas o los dientes.
    Tengo entendido, que los dientes sustraídos eran usados nuevamente, sobre soportes de huesos de animales, es decir un remedo de una dentadura postiza actual.
    Por eso las medias sonrisas de las damas en los cuadros. Todo tiene su que ver.
    Un placer entrar en tu sitio.
    Hasta pronto.

    • Hola Stella,
      antes se aprovechaba todo ¡ja, ja, ja! ¿Por qué tirar esas piezas dentales que podrían ser utilizadas para hacernos un collar o -como muy bien dices- para emplearlos en otros usos?
      Un saludo y el placer es mío por contar contigo.

    • Hola Héctor,
      a mí también, aunque viendo las pocas condiciones higiénicas y el material no esterilizado que utilizaban (seguro que ni lo lavaban de un paciente a otro) las infecciones que cogían después de haber pasado por sus manos debían ser peores que la caries misma.
      Un saludo

  3. Muchas gracias por el link, Francisco Javier. La verdad es que este tema de los dentistas es apasionante, y merece un estudio… Con tu permiso, dentro de unos días reproduciré este post tuyo en mi blog de “La medicina en el arte”. Pero ¿sabes? también me has dado material para el otro, el de las lentes, porque nunca me había fijado en el personaje que en este cuadro aparece con ellas… contemplando la operación en primera fila. 🙂
    Gracias por todo y un fuerte abrazo.

    • Hola Paco,
      soy yo quien debe darte las gracias a ti por el enlace en tu blog. Es un placer que lo hagas, de veras. Una de las cosas que más me llamó la atención en el cuadro es la cantidad de personajes que aparecen en él, a cuál más curioso. Creo que dice mucho de la sociedad de la época.
      Un abrazo y espero el tuyo para disfrutarlo.

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  5. Ay! el bendito oficio del dentista, y que malagradecidos somos…aunque también podrían ahorrarse algo del dolor ;). Excelente artículo, buen tema y más, si cabe, por tu elección de la obra. No cabe duda que, a veces, el arte puede ser “doloroso”…
    Un abrazo Francisco.

    • Hola Jesús,
      es curioso como el oficio de dentista es una de las profesiones médicas más antiguas y de las que encontramos más documentación y objetos arqueológicos. Desde la habilidad de los mayas para trabajar los dientes (en ocasiones sólo como un adorno personal) con sus precoces implantes dentales, hasta la civilización egipcia con Hesi-Re, el primer odontólogo de la historia. Sin olvidarnos de los etruscos, que fueron los primeros en utilizar material para implantes, como marfil y conchas de mar, y de ellos son las primeras prótesis dentarias.
      Esto muestra que los problemas dentarios fueron uno de las más frecuentes y temidas enfermedades de todos los tiempos.
      Un abrazo.

  6. Muy bien representado con este cuadro. Debió ser duro padecer en aquel momento cualquier problema dental, los médicos deben transmitir la máxima confianza, y en aquel momento parece que no fue así. Además es cierto, los famosos “postes de barbero” con sus característicos colores, indicaban que también efectuaban pequeños trabajos dentales.

    • Hola Alejandro,
      darte la bienvenida por estos comentarios.
      Totalmente cierto lo que dices respecto a los médicos, deben infundir la máxima confianza al paciente. Me imagino que nuestro particular sacamuelas quería mostrar su habilidad y buen hacer con las manos a la hora de extraer las muelas, con el collar que lleva colgado. Y es que… las manos de un cirujano son su segundo cerebro, lo que no sabremos es si el cirujano del cuadro tenía en la cabeza un primer cerebro. ¡Ja ja. ja!
      Un saludo

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  8. ¡Vaya experiencia! Es un alivio saber que estamos en buenas manos… Me ha gustado mucho la descripción del cuadro y la referencia a otras pinturas y grabados. En especial, la de la muchacha que arranca los dientes al ahorcado, en “A la caza de dientes”, de Goya. Gran artículo. Un saludo.

  9. Bueno, no soy la excepción, el dentista es fiel invitado a mis pesadillas, tuve muy malas experiencias cuando niña, pero como los animales de carga aprendí a querer el yugo.
    Ya en serio y en plan menos dramático, al día de hoy son mis mejores amigos y bueno hasta mi hermana es una gran torturadora, con ellos aprendí que es mejor prevenir…que perder una muela. =D

    • Hola Patricia,
      no creas que eres la única excepción. ¿Quién no ha soñado en más de una ocasión con un maldito problema dental? Es más, ¿quién no ha soñado que se le caían todos los dientes y se ha despertado sobresaltado? Algunos lo interpretan como una inseguridad, un miedo, baja autoestima… y según Freud (y lo transcribo textualmente) “un miedo a la castración, ansiedad en el ámbito sexual, represión sexual, deseo subconsciente de practicar más sexo, miedo al dialogo abierto sexual con tu pareja”. Claro que Freud era muy pródigo a dar interpretaciones con connotaciones sexuales. Como te decía al principio, esto lo hemos soñado todos y si no… “que tire la primera piedra el que no”. ¡Ja, ja, ja!
      Un saludo.

  10. Aún hoy ir al dentista nos da un poco de yuyu, pues es bastante estresante, no sólo por lo que nos haga que nunca sabemos muy bien que, sino también por la minuta, ja ja.
    Sabes Francisco que yo siempre digo que no me gusta ir ni al dentista ni al ginecólogo, (y no es por la factura que eso es broma)
    Abrazos.

    • Hola Maribel,
      no, si por factura igual es mayor ir de compras y encima no te arreglan nada. ¡Ja, ja, ja! Es curioso lo que dices pero también es muy frecuente el oírlo. Por otra parte animo a tod@s a que pongan a un lado esos temores y acudan a ellos, yo el primero (al dentista en mi caso, claro). 😉
      Un abrazo.

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