La batalla del Salado

Lienzo que representa la batalla del Salado, librada en 1340. Lienzo del siglo XVII conservado en el monasterio de Guadalupe, provincia de Cáceres, (España).

A mediados del siglo XIV, 22.000 valientes soldados castellano-portugueses se enfrentaron a orillas de un pequeño río al ejército benimerín que tras cruzar el estrecho de Gibraltar sitiaban Tarifa. Los musulmanes les triplicaban en número pero esta batalla representó el último intento islámico de dominar la Península. Esta ofensiva se la conoce como la Batalla del Salado.

Cinco siglos antes los musulmanes habían ocupado gran parte del territorio de la Península Ibérica pero desde el norte se inició la Reconquista del mismo. Sería tras la derrota de los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) cuando perderían el control del sur de la Península dejando tras de sí unas desorganizadas taifas que fueron progresivamente ocupadas por los cristianos, a excepción del reino nazarí de Granada. Este se alió con los benimerines (Banu Marin), tribu bereber que desde 1268 dominaba el norte de África, e intentaron en varias ocasiones ocupar una plaza crucial para controlar el Estrecho, Tarifa. Su objetivo final: recuperar nuevamente la Península Ibérica.

Durante el asedio a la ciudad, el rey castellano Alfonso XI decidió ir en busca de los musulmanes a orillas de un arroyo situado cerca de Tarifa, el río Salado.

En esta ocasión pactaron la pelea en campo abierto. La suerte estaba echada. A ambos lados del río dos mundos opuestos y solo uno acabaría vencedor. El papa Benedicto XII promulgó la bula Exultamus in te ensalzando la batalla a “cruzada contra el Islam”, una guerra santa, y los contendientes cristianos se beneficiarían de gracias espirituales y económicas.

Estatua de Alfonso XI de Castilla en el Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba (España).

Era un lunes 30 de octubre de 1340, y el rey Alfonso XI de Castilla y su suegro, el rey Alfonso IV de Portugal, habían preparado el enfrentamiento minuciosamente. Su ejército era menos numeroso pero disponía de espadas y armaduras de última generación que le convertía en más moderno y tácticamente mejor preparado que el musulmán. Por contra, las tropas de Abu-I-Hassán, rey de la dinastía benimerín de Marruecos, y de Yusuf I , soberano nazarí de Granada, contaba con mejores jinetes.

Alfonso XI no estaba dispuesto a perder la batalla y prueba de ello la tenemos en la declaración que hizo delante de sus nobles:

 …antes prefiero perder la cabeza con la corona de España que entregar Tarifa a los musulmanes.

Los ejércitos de ambos reyes se encontraron en Sevilla y el 29 de septiembre decidieron que Alfonso XI lucharía contra el rey de Marruecos, y Alfonso IV contra el de Granada.

Esa noche Alfonso XI no pudo conciliar el sueño y, tras oír la misa y comulgar, esperó que el sol estuviera lo suficientemente elevado como para no cegar a sus soldados. A las diez de la mañana comenzó el combate. Entre las personalidades que acompañaban al rey en la batalla destacaba el del arzobispo de Toledo, don Gil de Albornoz, nombrado unos años después Cardenal, teniendo un papel decisivo para el retorno del papado a Roma tras el cisma de Aviñón.

La vanguardia, formada por los castellanos, fueron los primeros en atacar tras atravesar el río. La caballería pesada se abalanzó contra la infantería musulmana rompiendo eficazmente su formación, no dejándoles otra opción que cargar contra los jinetes. Mientras, los portugueses combatían con éxito en el flanco izquierdo contra los nazaríes. Sin embargo, en la retaguardia se estaba librando otro sangriento y definitivo combate que se inclinó favorablemente del lado de los castellanos gracias a que los propios defensores de Tarifa salieron en su ayuda. A partir de entonces la desmoralización de los musulmanes de la Península fue total, hasta que el 2 de enero de 1492, los Reyes Católicos conquistan el último enclave musulmán de Europa occidental, Granada.

El rey Alfonso XI no murió durante la batalla sino diez años después, víctima de la peste, pero su valor y decisión cambiaron el rumbo de la historia en España

Links:

ABC

Para  saber más:

La batalla según Gil de Albornoz

Links fotos:

National GeographicAmelia Wells – Flickr

39 comentarios en “La batalla del Salado

  1. Ne siento muy española y si no hubiesen ganado todas esas batallas y las futuras, seguramente ahora sería musulmana. Hay que tener en cuenta que ellos eran dueños de casi toda la península y yo, repito, estoy muy bien como estoy. Ya lo he dicho en otras ocasiones, las malditas guerras, muchas de ellas eran y son por las religiones, no entiendo que Papas y Cardenales,aprobaran y estuviesen a favor de ellas, ya que morian tanto cristianos como musulmanes,
    Siempre me gusta saber más de la historia. Gracias y un beso.

    • Hola Rosa,
      la importancia de esta victoria se ha podido contrastar con el paso del tiempo. Representó un antes y un después y como bien dices, probablemente ahora no seríamos cristianos sino musulmanes. Desde el siglo VIII que se inició la consolidación del al- Ándalus musulmán y la posterior génesis de los principales reinos cristianos, la consecuencias e influencias de la conquista musulmana fueron políticas pero quizás el impacto cultural y lingüístico fue incluso más importante. La traducción de los textos griegos, la influencia del árabe andalusí en las lenguas romances de la península (muchos de los apellidos tienen influencia árabe), el arte… Debemos mucho de lo que somos ahora a esta conquista árabe pero sin lugar a dudas la Historia de España es la que es gracias a batallas como esta.
      Un beso

  2. La batalla del Salado dejó una ciudad sin consuelo. No amaneció el día para los enamorados, quedaron solas sus calles blancas con escasas arboledas. Pudo más el temor que la sumisión. Se acomodaron junto a las rocas en las aguas mansas del río Salado, donde se lamían los pies, encendiendo el horizonte del monte. Cuando el horizonte se apagó, ocultado el sol, sólo siluetas de caballos merodeaban los campos de mortandad. La noche se les volvió perpetua para quienes el sol ya no saldría por el oriente. Tarifa, ya no era insomnio, era salvada, bajo de gran mortandad. Adiós a la influencia mariní, dejó de gravitar sobre Granada. Gracias, FJ, por recordar esta táctica militar venciendo a la superioridad en recursos. Un abrazo simbólico y territorial.

    • Hola Juan Ignacio,
      está en nuestras manos escribir ese futuro. En aquél momento de la Historia, en aquella batalla se escribió el futuro de muchos, el nuestro, y en nosotros está el de los que nos siguen.
      Un abrazo

    • Hola Bella,
      mil gracias por pensar en mi blog para la nominación aunque no quisiera entrar en el círculo que representan. De todas formas permíteme agradecerte que lo hicieras y aprovecho para felicitarte por el tuyo.
      Un abrazo desde España. 😉

  3. De la historia se puede decir como de la ley o la vida: que es dura, pero que es. Se puede negar: dejará sus resultados. Y la cuestiónes: ¿entendimiento de hermandad universal o dominio de quien pueda?
    La historia, tozuda, el género humano más, se han expresado y seguirán labrando su ruta y dejando rastro… Hablar es hablar, pero vivir en hechos de dimensión social es otra distinta cosa. Incluso a día de hoy.
    Francisco, buen trabajo. Mi abrazo amigo.

    • Hola Al,
      ¡cuánta razón hay en tus palabras! Lo que el hombre está haciendo en el presente es lo que será en el futuro. Somos capaces de hacer las cosas más maravillosas que podamos imaginar pero también las más horribles. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que vivimos todos en el mismo Mundo? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que somos iguales? Esperemos que no sea demasiado tarde para encontrar la respuesta, una respuesta obvía, ¿no crees?
      Un abrazo

      • Tienes mucha razón y feliz idealismo: cosas muy buenas. Intelectualmente la pregunta, tu segura propuesta, es impecable y demanda la respuesta consabida; pero, ay, parece que no, que todo lleva otro sino. Aguardemos un vuelco -histórico, del alma o puede que genético insospechado-, ¡qué quieres que te diga!, cuando la sociología nos declara que en la familia se esconde un gran germen descomunal que alimenta la desigualdad, cuado nos presenta -ahora- que una familia es una mujer con su hijo… que la ambición nuca dejó de estar en acto potente.
        Pero me atendré con algunos como tú mismo a un juicio recto arrebatado de esperanza futura. Francisco, un abrazo; suerte y bien para todos.

  4. Estimado Francisco. Realza noblemente la importancia histórica de un hombre de la talla del Rey Alfonso XI. Lleva a reflexionar como ante determinados hechos de relevancia, surgen estóicos, personalidades dispuestas a brindarse a pleno con sabiduría, coraje y valor, para con su accionar cambiar el rumbo del destino de sus contemporáneos y en esta caso, la supervivencia a la fecha de nuestras creencias y costumbres judeo-cristianas y románicas.

    • Hola Ricardo,
      primero de todo agradecerte que leyeras el artículo y te animaras a dejar tu comentario, entre todos hacemos este blog. Tienes razón, el monarca Alfonso XI no es tan recordado en nuestra Historia como pueden ser otros (por nombrar uno, Alfonso X, de quien era bisnieto) sin embargo sus acciones marcaron un antes y un después. Magnífico gobernante ya desde los primeros años de su reinado se le conocía como el Justiciero por la energía que desprendía, una energía que tuvo que mantener para controlar a la nobleza. No solo lo consiguió sino que llevó los límites cristianos hasta el Estrecho de Gibraltar, hecho que cambió nuestra Historia para siempre.
      Un saludo

  5. Excelente entrada, como siempre. Espero que dentro de 50 años los musulmanes no hayan conseguido en Europa lo que intentaban hace siglos sin un éxito final, y esta vez sin necesidad de tomar las armas. Las estadísticas y proyecciones de la demografía y tendencias sociales en Europa dan verdadero pavor. Esa defensa de los valores que tenemos no se si tendrá lugar en los campos de batalla o en otros espacios de comunicación más sutiles. Y no está claro que bando acabaría siendo vencedor esta vez.

    • Hola jlua,
      las batallas y guerras más importantes se han ganado sin necesidad de disparar un solo disparo… La presencia musulmana en la península durante tantos siglos de nuestra Historia sigue estando muy presente, el problema no es tanto el cruce de culturas (que siempre es enriquecedor) sino el querer imponer una sobre la otra.
      Un saludo y gracias por comentar. Bienvenido por los comentarios.

  6. Reblogueó esto en El Blog de José Blas Molinay comentado:
    ¿Resultaría muy atrevido señalar que se trata de otro ejemplo histórico en el cual la fe sirve de respaldo y amalgama, para permitir llevar a algunas sociedades en pos de grandes logros?

  7. Muy buen artículo, como siempre, Francisco Javier.
    Esta batalla fue decisiva para que ahora no seamos musulmanes. Pero como sucede con todas las guerras, no sirvió para que los vencidos se resignasen.
    Desgraciadamente, siguen reclamando su derecho sobre Al-Andalux.
    Y no deberíamos consentirselo.
    Reconozco que en gran parte somos ahora como somos por la influencia de su estancia de casi ocho siglos. Pero de ahí a reconocerles derechos territoriales, va un abismo.
    Ahora están tratando de una conquista más sutil, con la inmigración.
    No soy racista ni xenófobo, por tanto, si desean quedarse con nosotros, bien. Pero tendrán que amoldarse a nuestras costumbres. Y nada de mezquitas velos y burkas. No deberíamos consentirlos. El que no esté conforme, que se quede en su país.
    Y no es solo la religión, sino las costumbres.
    No hay posibilidad de acuerdo. su sistema de vida y el nuestro, es como el agua y el aceite: incompatibles.
    Lo siento, pero es como pienso, después de haber convivido con ellos.

    • Hola Luis,
      qué puedo decirte. Coincidimos en gran parte de lo que comentas. En los tiempos que nos movemos actualmente y con la globalización a la que se tiende actualmente y cada vez más en el futuro, las fronteras, los muros, los aislamientos están condenados al fracaso (o al menos eso pienso). Todos deberíamos ser bienvenidos en todos los países, nosotros allí y ellos aquí, pero esto es una utopía a día de hoy. Cuando uno es acogido en una comunidad ha de hacer unos mínimos para integrarse en ella para poder sentirse como uno más y no como un extraño (en ocasiones mal visto). Hay derechos pero también hay obligaciones. Yo, por mi profesión (y por el lugar donde trabajo con uno de los índices más altos de inmigración de España,
      L´Hospitalet) trato con más gente inmigrante que autóctona (me quedo corto si te digo que la proporción es 8:1). Chinos, pakistaníes, rumanos, árabes, sudamericanos… todos son diferentes, todas las culturas y su mentalidad es muy distinta a la nuestra y la percepción que tienen sobre derechos/obligaciones no es la misma.
      Saludos

  8. Es un placer y una gran satisfacción conocer nuestra historia , gracias por tu labor FJ pues gracias a tu esfuerzo podemos conocernos un poco más , y entender por que somos como somos. La historia nos marca más de lo que creemos. Gracias.

  9. Yo no se señores-as, si la reconquista fuera mejor o peor, tendríamos que haber tenido el conocimiento de haber vivido la otra realidad, lo que si es cierto que el emporio de cultura que generaron, más que los árabes, los españoles islamizados fue algo grande, algo que no sé si se puede medir comparativamente, pero grandes e ilustrados hombres dejaron un caldo de cultivo, que llevó a Valencia por ejemplo a tener unos siglos de oro de las letras y la cultura, anterior a el propio Español, y que gente con Al-Rusafí dejaron improntas que animaron a los Jaime Febrer, Ausias March, Juan de Corella, Bonifacio Ferrer, Isabel de Villena, Juanot Martorell, etc. etc. y que todo ello me hace pensar que pasados pobladores fueron los que pusieron esa olla al fuego que cocinó esa cultura, no solo valenciana, con la aparición del valenciano antiguo o romance, sino todo lo configuró el tirón que hiciera llevara a España a que no se ocultara el sol en su hegemonía. No sé, no sé lo aue hubiera podido pasar si todavía habláramos en árabe.

  10. Hola Francisco Javier
    Pienso igual ,todos los seres humanos pertenecemos al mismo mundo y todos debemos respetar y ser respetados …debemos integrarnos y adaptarnos a las costumbres y cultura de los paises a donde vamos de visita o bien a residir …saludos ..

  11. Pingback: Rodrigo Díaz de Vivar, destierro, Cantar y Cid | franciscojaviertostado.com

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