Las consecuencias médicas de la Primera Guerra Mundial

Hombres del 11º Batallón del Regimiento de Cheshire en las cercanías de Ovillers-la-Boisselle, julio de 1916. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Las guerras, todas las guerras, son horribles, pero aunque parezca difícil de entender tienen una parte positiva. Representan una ocasión única para el avance de las ciencias, aunque donde más se evidencia este progreso es en la Medicina. La primera Gran Guerra del siglo XX es muestra de ello y en el post de hoy veremos qué progresos se hicieron en este aspecto, unas mejoras que finalizada la guerra salvaron muchas más vidas de las que se cobraron en el campo de batalla. Un dato: solo en el enfrentamiento bélico de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) morían más de 6.000 soldados cada día durante los cuatro años que duró la contienda.

Los equipos médicos trabajaban bajo una increíble presión y en las condiciones más precarias, con material insuficiente y tratando heridas que no habían visto jamás, ocasionadas por armas nuevas creadas para la batalla (morteros, ametralladoras, proyectiles…). Entre las lesiones que debían hacer frente destacaban:

  • las sufridas en la cabeza, que hizo que se introdujera de manera regular el uso del casco “Brodle” a partir de 1915.
  • en el pecho, que por su gravedad ocasionaban que no llegaran a tiempo al hospital muriendo en el traslado (no pudiendo registrarse).
  • en las extremidades, frecuentemente ocasionadas por la explosiones de artillería y que frecuentemente producían severas amputaciones.
  • las infecciones, provocadas por el lodo del frente y las gangrenas, ocasionadas por estar parado en el agua durante largo tiempo.

Transportando cuerpos, Passchendale, agosto de 1917. Foto de la Imperial War Museum.

Fue entonces cuando los británicos reconocieron que muchos soldados morían sin poder recibir una asistencia y tratamiento adecuado. El tiempo que transcurría entre que se producían las lesiones y la atención médica era básico para poder salvar vidas y lo primero que debían hacer era poder administrar sangre en el mismo lugar donde se encontraban los heridos. Inicialmente, se transfería directamente de una persona a otra, hasta que el capitán Oswald Robertson, médico estadounidense, abrió un banco de sangre en el frente, en 1917, utilizando citrato de sodio para evitar su coagulación.

Ford T de 1916, ambulancia de campo. Estaba realizada en madera y el modelo fue ampliamente utilizado por los británicos, franceses y estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial. Su velocidad máxima era de 72 km/h, producida por un motor de 4 cilindros refrigerados por agua. Autor foto Wyrdlight.

Otro de los progresos que más impacto tuvo a la hora de salvar las vidas de los soldados fue la cirugía, en la que el entablillado de las piernas fracturadas, ideado por el cirujano británico Hugh Owen, representó una disminución de la mortalidad por fractura de fémur del 80% al 20%. Se descubrió que la sinovial era esencial para prevenir la infección en las articulaciones, debiéndose ser suturada con un corto drenaje y limitando al máximo la exéresis del hueso. Cuando el órgano lesionado era el riñón se estableció un tratamiento más conservador que el que se realizaba hasta entonces.

La anestesia se mejoró, permitiendo a los cirujanos manejar mejor las intervenciones de las heridas pulmonares y del diafragma, las ligaduras de los vasos y las punciones evacuadoras de los derrames en las heridas cerradas. Se crearon dispositivos sanitarios en los que se determinaban zonas con puestos de socorro y triage, medios de evacuación y centros más especializados en la retaguardia.

Un póster de la Cruz Roja para reclutar enfermeras durante la Primera guerra mundial, de Souter.

Durante la Gran Guerra se comenzó a experimentar con antisépticos siendo finalmente el más generalizado el investigado por el médico francés Alexis Carrel, que aplicaba hipoclorito de sodio directamente en el tejido dañado. Los antibióticos aparecieron en 1928 y no sería hasta los años 40 que se expandió su uso por todo el mundo. Las fiebres tifoideas (transmitida por los piojos) y el tratamiento de la “fiebre de trinchera” no podían tratarse de otra manera que con la limpieza y la higiene de los hospitales de combate.

El trauma psicológico que presentaban algunos soldados después de la guerra se pensaba que era originado por una alteración física secundaria a la percusión de las explosiones de los proyectiles en el cerebro. Todavía no se conocía la terapia cognitiva conductual pero el estudio inicial de este trastorno fomentó el psiconálisis de principios del siglo XX.

Otro aspecto “positivo” que nos dejó la Primera Guerra Mundial fue el originado por la escasez de mano de obra en la industria, que se suplió con las mujeres, sirviendo en el futuro como estímulo a los movimientos que luchaban por la equiparación legal y política de la mujer.

No he mencionado nada -conscientemente- de otro tema relevante surgido durante la Gran Guerra y que marcó ofensivas posteriores del siglo XX: el uso de agentes químicos. Por primera vez apareció algo que los soldados temían más que las propias balas, los efectos tóxicos de los gases. Y como entre blogueros nos encontramos dejé mi humilde colaboración al respecto en el blog de mi amigo Jesús G. Barcala. Aprovecho para recomendaros que visitéis el especial que hizo hace un tiempo sobre la PGM en ciencia histórica.com.

Para saber más:

Firstworldwar (inglés)

Links:

BBC ; claseshistoria

Links fotos:

John Warwick BrookeWyrdLight.comJoshua R. MurrayJohn Warwick Brooke David Henry

55 comentarios en “Las consecuencias médicas de la Primera Guerra Mundial

  1. Hola Francisco,
    magnífico artículo, y lo digo en serio. Esta vez, y como decimos en México, “te has volado la barda”. Como siempre, compartes con nosotros no sólo una gran cantidad de información relevante, sino que lo haces de una forma muy accesible para los laicos, y amena.
    Con tu narración, he podido meterme por unos segundos en las cabezas de los médicos que trabajaron en la Primera Guerra Mundial, hombres valerosos que colaboraron enormemente, como bien nos cuentas, con el progreso de la medicina. Muy poco podemos añadir a esta entrada, sólo se me ocurre un tema del que he leído algo pero no me siento capacitado para desarrollar, pero que seguro interesa a los lectores: el avance de la cirugía plástica durante la PGM.
    También quiero agradecer aquí tu amable colaboración con tu artículo de hoy. Espero algún día poder pagártela como se merece.
    Enhorabuena, un abrazo y mil gracias.

    • Hola Jesús,
      como ya te dije en alguna ocasión ha sido un verdadero placer participar en tu serie de artículos sobre esta Gran Guerra, pero es que el tema lo merecía. Se presentaron heridas que nunca se habían visto, se enfrentaron a situaciones límite como el traslado urgente y masivo de heridos en combate para poder iniciar el tratamiento en la retaguardia, las transfusiones de sangre, las infecciones… Aunque es duro decirlo pero gracias a esta guerra se pudo encarar la siguiente, la Segunda Guerra Mundial, con más eficacia (sanitariamente me refiero). En cuanto a lo de pagarme como se merece… ¡Ja, ja, ja! Un día quedamos para tomar una cerveza y así conocernos, sería una verdadera recompensa.
      Un gran abrazo y gracias a ti.

      • Hola Javier, por alguna razón no pude encontrar dónde poner un comentario directo a tu post, te lo pongo aquí (saludos a J G Barcala y disculpas) tu post me hace pensar en el dicho “no hay mal que por bien no venga”, no hay duda que las guerras son algo terrible y malo, pero si de ello, como dices, se generan avances tan importantes en la medicina, pues es algo positivo que hay que agradecer.

        Un abrazo

    • Hola J: G: Barcala ¿así que eres de México?, saludos paisano. Como bien dices F. Javier “se voló la barda” con es te post, aunque es algo que hace con frecuencia, jajaja.

      Saludos

  2. Hola Francisco Javier.
    Ojalá la medicina no hubierta tenido que avanzar de esa manera.
    Con tu permiso, esta entrada, y las que que está haciendo J.G. Barcala sobre la WWI y en las que no puedo comentar por falta de tiempo, la usaré en mis clases del curso próximo.
    Un trabajo excelente que además aporta datos que de otra manera no sabría.
    Un abrazo.

    • Hola Hesperetusa,
      esto da que pensar. ¿Cúantas guerras se han librado desde entonces y se siguen sufriendo ahora que no tengan, en parte, un fin tecnológico? ¿Cuántos avances están produciéndose “gracias” a que antes se han probado en ellas? Pone los pelos de punta pensar en ello pero el ser humano tiene esa parte de maldad y cuando hay dinero por medio…
      Me alegra que encontraras datos útiles para tus clases en el post.
      Otro abrazo veraniego para ti, puedo comprobar que ni en vacaciones puedes desconecta del todo. 😉

  3. Pingback: Las consecuencias médicas de la Primera Guerra Mundial

  4. Ilustrativo. Todo el horror y el miedo de vivir en medio de guerras. Aún así, vino una segunda, en nuestros tiempos. De siempre. Parece que las guerras son el único medio de mantener el equilibrio de la población mundial. Triste realidad, la del poder. Gracias, FJ, un abrazo, valeroso, sin temores, pero con mucho respeto a las guerras.

    • Hola marimbeta,
      esto confirma el dicho que dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, esperemos no ser tan tontos como para hacerlo tres. Nos va el futuro, el de todos, el de la Humanidad entera.
      Otro abrazo de esperanza.

  5. Hola, Francisco:
    El post de hoy es, sin duda alguna, un gran artículo de divulgación que nos descubre las terribles consecuencias de una guerra. Además, nos das una lección magistral de múltiples aspectos de la I Guerra Mundial desconocidos para muchos.
    Un saludo.

    • Hola Héctor,
      yo solo muestro las heridas, la muerte, el horror físico y mental que ocasionó esta guerra. Invito a todos a entrar en el blog de Jesús Barcala donde encontraréis unos artículos que muestran al pormenor y de una manera muy clara y amena muchos otros aspectos de la misma: desde el porqué se inició hasta el armamento que se utilizó; desde los principales héroes hasta aquellos no tan conocidos que fueron parte importante.
      Otro saludo, amigo.

  6. Hola Francisco Javier
    Creo quebró fin no justifica los medios, pero desde luegoves innegable que en situaciones límitesves cuando se agudiza el ingenio y sale lo mejor de nosotros.
    Me gustaría muchísimo tener acceso a los artículos de J.G. Barcala.
    Gracias por tus siempres interesantísimos artículos
    Saludos.

  7. Buena entrada Francisco Javier.
    Ya sabemos que para que muchos ganen siempre tienen que perder unos cuantos… Es así la vida, todo sea por el bien común. Las guerras también son unas magníficas reguladoras de las pirámides demográficas, no queda otra forma de hacerlo.
    Entraremos al blog que nos indicas a ver qué tal es ese artículo, no lo dudes.
    Un abrazo.

    • Hola Juan Ignacio,
      ahora que dices eso me viene a la cabeza lo que pensaban en las culturas precolombinas respecto a los terremotos. Creían que cuando el Mundo estaba superpoblado, los dioses que la sujetaban lo sacudían para quitar a la gente que sobraba restableciendo así el equilibrio. No sé que versión de las dos me quedaría, probablemente la de los terremotos.
      Otro abrazo.

  8. Siempre me sorprende la frialdad con la que puedo y podemos, (perdón), hablar sobre la guerra, olvidando sus horrores, cuando la distancia histórica nos alcanza. Queda claro que un 1000 muertos en Israel o algunos millones en esa primera guerra mundial, no son nada si la distancia existe de modo físico y en el tiempo. Por contra la muerte del perro del vecino, de esta tarde, nos ha hecho llorar a todos.
    Gran artículo FJT y, ah, disculpa estos desvaríos.

    • Hola Enrique,
      lo has descrito duramente pero la realidad es esa. Debería ser obligatorio (a semenjanza con el Islam en el que todos sus creyentes deben ir a la Meca al menos una vez en la vida) pasar un mes de nuestra vida en esos lugares, donde hay hambre, donde viven en extrema pobreza… Creo que por muy insensibles que seamos veríamos nuestra “cómoda” realidad de otra forma.
      Un abrazo y de desvarío nada.

  9. Hola Francisco,
    Las guerras siempre son extremadamente crueles, y aunque podamos encontrar algo positivo, resulta muy frustrante que tengamos que llegar a algunos extremos para avanzar en la medicina o en cualquier otro campo.
    Una entrada estupenda, como siempre.
    Abrazos y buen veranito…

    • Hola María,
      un lector me dejaba esta tarde un comentario en el FB al respecto. Decía que en lugar de hacer progresar la Ciencia en las guerras, se debería invertir más en investigación. Nuestros políticos deberían escuchar más al pueblo, siempre es más sabio.
      Que disfrutes también tú el verano y un gran abrazo.

  10. Las guerras son una inmoralidad vergonzosa para el ser humano. Ningún avance científico ni tecnológico las justifica, tampoco los ajustes de la pirámide de población. Y lo terrible es en que algunas de las guerras más recientes el negocio y el campo de maniobras para el avance no son consecuencias sino causa primaria.
    Sólo hay algo positivo que yo destacaría en estas calamidades, los innumerables casos, muchos anónimos, de generosidad y entrega al más alto precio, el amor a los semejantes sin límite y la capacidad de resistencia infinita como una garantía de supervivencia de la especie humana. Es el amor lo que nos salva, ni la ciencia, ni la técnica, ni siquiera la medicina.
    Por cierto, ¿podemos llamar guerra al escarnio tecnológico armamentístico sobre poblaciones civiles indefensas? Ni en la Edad Media, en las Cruzadas, con todo lo ideológico que había en ellas se llegó tan lejos. Cuanto más civilizados y tecnológicos, peor.
    Perdón, es que las guerras y la desvergüenza de los pocos pero afanosos me sacan de quicio.
    Muy buena la entrada aunque sólo sea para gritar bien fuerte que no veo nada positivo en las guerras, que si lo hay renunciaría gustoso a ello porque es ilícito y este precio no se debería pagar. Al enemigo ni agua.
    Gracias.

    • Hola José Antonio,
      comparto desde lo más profundo de mi corazón el grito de rabia que has dado. Nada lo justifica y cuánto más “avanzados” somos más “primitivos” nos volvemos. La guerra demuestra lo estúpidos que nos volvemos con el paso del tiempo. Como no encontremos la forma de poner fin a las guerras, serán estas la que lo encuentren para el hombre.
      Un saludo y gracias por manifestarlo claro y alto.

  11. Un stand-up famoso dijo hace poco que el único sentido que le encontraba a la 1a guerra mundial es haber provocado la 2a guerra mundial.
    Por respeto a tu blog no pongo todos los adjetivos que quiero poner

  12. En en los peores momentos donde surge la inventiva humana, la necesidad es la madre de las invenciones, es una de las pocas cosas positivas que se puede sacar de actos tan terribles como son las guerras, muy buena información Francisco, abrazos

  13. Hola, doctor.
    Muy buen artículo el que nos compartes. Muchas gracias.
    Es verdad que las guerras son horribles e injustificables, por donde se le vea. Pero tampoco podemos negar que muchos avances científicos y tecnológicos se dan por ellas.
    Debemos entonces inventarnos unas guerras para mantener ese paso. Guerra contra la enfermedad, la pobreza, la desigualdad.
    Comentario aparte, he estado escuchando en un podcast dedicado a la ciencia en general que ha habido grandes avances para encontrar la cura a enfermedades como la diabetes, del SIDA e inclusive del cáncer que pueden darse en algunos pocos años por venir. Sé que tu blog se concentra más en la historia (lo cual se agradece) y en especial en el rol de la medicina dentro de la misma historia, pero tal vez puedas hacer una excepción y nos podrías compartir tus conocimientos sobre estas noticias.
    Un abrazo.

    • Hola Enrique,
      aunque no es mi especialidad intentaré contestarte. Todavía no existe una vacuna contra el VIH pero es cuestión de tiempo y se abre una etapa esperanzadora desde que en el año 2009 se probó una en Tailandia reduciendo un tercio de las infecciones por el VIH, los investigadores están todavía estudiando los mecanismos que llevaron a esta reducción. Llevamos 25 años de estudio y pruebas para desarrollarla pero hay que tener en cuenta que se tardan 30 años de promedio en cualquier otra vacuna. No obstante, en 2007 y 2013 se suspendieron algunos de los estudios que se realizaban con vacunas candidatas por no mostrar un beneficio. En la actualidad se está probando en Brasil una vacuna que según los expertos podría dar buenos resultados. Está todavía en fase experimental y en ratas a dado buenos resultados. Actualmente se está probando en monos con idénticos resultados. El hecho de que funcione en monos abre una puerta a la esperanza pues son los animales más parecidos a los humanos. En tres años se piensa probar ya en humanos de bajo riesgo. Cuando por fin la obtengamos se usaría de manera conjunta con los actuales tratamientos antiretrovirales que ya disponemos en el mercado.

      En cuanto a la diabetes se tiene puesta la esperanza en la investigación genética. Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona lograron curar la diabetes tipo I (que es la aparece en edades más tempranas, generalmente antes de los 30 años) en animales grandes, concretamente perros, introduciéndoles genes que expresan la insulina y la glucoquinasa (un enzima que actúa en la metabolización de la glucosa), regulando así los niveles de glucosa. Es cuestión de tiempo que se cure también en humanos.

      ¿Y el cáncer? La batalla contra el cáncer también se ganará. Ya en nuestro presente hay determinados tipos de cáncer que se pueden prevenir y curar si se diagnostican precozmente. El cáncer de mama, el cáncer de próstata, el cáncer de cuello del útero… son cánceres que en los países donde se efectúan campañas de prevención su incidencia se ha reducido drásticamente al igual que su mortalidad por diagnosticarse en etapas precoces. ¿Y por donde irá el tratamiento en el futuro? Pues al igual que con la diabetes (y otras enfermedades) la GENÉTICA tendrá la respuesta.

      Soy optimista, es cuestión de tiempo pero hay que invertir dinero en investigación y en formar buenos profesionales que puedan emplear su tiempo y su talento en ello. En el futuro la pregunta no será si el cáncer se puede curar, si la diabetes se puede evitar, si nos podemos inmunizar contra el VIH. Probablemente estaremos ante nuevas infecciones, nuevas enfermedades desconocidas hasta ahora. Piensa por ejemplo en una muy reciente que se está cobrando muchas vidas: el ébola.

      Un abrazo (me encanta hacer una excepción) 😉

  14. Siempre tan interesante… y yo siempre llego tarde y corriendo. Voy a leer en cuanto pueda el artículo en Ciencia Histórica. Y, en cuanto pueda también, quiero publicar mi pequeña aportación al tema, que hace tiempo tengo escrita.
    Gracias amigo Francisco. ¡Un abrazo en paz!

  15. Pingback: ¿… y seguro que no es veneno? | franciscojaviertostado.com

  16. Pingback: La guerra, esa perversa promotora del progreso. | Ciencia Histórica

  17. Pingback: El conde de Almásy, aventurero, amante del desierto y paciente, muy paciente. | franciscojaviertostado.com

  18. Pingback: Derek, el primer donante de esperma de la historia. ¡Todo un patriota! | franciscojaviertostado.com

  19. Pingback: Los inventos que nos dejó la Primera Guerra Mundial | franciscojaviertostado.com

  20. Pingback: ¿Pudo el café influir en la guerra civil estadounidense? | franciscojaviertostado.com

  21. Pingback: “Gente normal, buena gente tal vez” | franciscojaviertostado.com

  22. Pingback: El sostén, una moda que trae mucha historia… | franciscojaviertostado.com

  23. Pingback: El resurgir de Babilonia | franciscojaviertostado.com

  24. Pingback: Los “rayos incógnita” y la primera radiografía humana | franciscojaviertostado.com

  25. Pingback: Las Olimpíadas de Hitler   | franciscojaviertostado.com

  26. Pingback: La guerra, esa perversa promotora del progreso. - Ciencia Histórica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s