¿Quién no compraría New York por 25 dólares?

Panorama de 360° de Manhattan desde el mirador del edificio Empire State. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Nueva York “la ciudad que nunca duerme” es una de las cinco ciudades más grandes del mundo y desde finales del siglo XIX uno de los principales centros de comercio y finanzas, cuna de muchos movimientos culturales estadounidenses. Pero Nueva York antes no era Nueva York. Fundada por un grupo de holandeses en 1626 la isla de Manhattan sería bautizada como Nueva Ámsterdam.

Manhattan en 1660, cuando era parte de Nueva Ámsterdam. El norte queda a la derecha. John Wolcott Adams (1874–1925) and I.N. Phelps Stokes (1867–1944) – New-York Historical Society Library, Maps Collection. Haz clic en la imagen para ampliarla.

El primer europeo en llegar fue el explorador italiano (al servicio de Francia) Giovanni da Verrazzano, en 1524, llamándola Nouvelle Angoulême, pero no sería hasta que el inglés Hudson explorara su costa en 1609 y sobre todo tras la fundación de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales en 1621, que se impulsaría la colonización de las posesiones holandesas en América del Norte. Pero Manhattan no estaba deshabitado, en esas fértiles tierras vivían diversos pueblos indígenas: los metoac, los manhatta, los reckgawawanc… ocupaban la actual zona de Queens, el Bronx, State Island, Long Island y Manhattan.

La leyenda

Este grupo de holandeses tenían que pactar con los indígenas para poder asentarse en sus tierras y el director de la colonia, Peter Minuit, compró el extremo sur de Manhattan a los indios canarsie (aunque otros dicen que fueron a otros grupos nativos) por 25 dólares de entonces (unos 60 florines), el equivalente a mil dólares de nuestros tiempos. Los nativos no querían el dinero así que les dieron su equivalente en hachas, calderos, telas, azadas… materiales mucho más preciados por ellos. Unos discuten si fue un abuso por parte de los holandeses a la vez que una vergüenza para los nativos, pero en aquellos tiempos no se trataba de una venta de la tierra pues para los indios no podía ser propiedad de nadie, más bien lo veían como una especie de cesión temporal.

El Wyckoff Granja en Flatbush, Brooklyn. Algunas de sus construcciones datan del período holandés de lo que es actualmente la ciudad de Nueva York

Cierta o no, existe un documento que lo atestigua. Es una carta escrita por Pieter Schagen al director de la Compañía Holandesa, en donde informa de esa compra aunque no menciona los nombres del comprador (o los compradores). Leyenda o no, lo cierto es que en el extremo de Manhattan surgió la Nueva Ámsterdam, con un fuerte, con su iglesia, con sus huertos y molinos.

Era como si Holanda se hubiera desplazado a la otra parte del mundo. Podemos ver como en la actual toponimia de Nueva York encontramos relación con algunas ciudades de ese país: Brooklyn, se llamaba Breuckelen y Harlem, era conocido como Haarlem, ambas ciudades holandesas del siglo XVII. Según palabras del escritor estadounidense Rusell Shorto:

La influencia holandesa asentó las bases de la tolerancia, el multiculturalismo y la libertad comercial de la actual New York.

La caída de New Amsterdam, por Jean Leon Gerome Ferris , mostrando Peter Stuyvesant (a la izquierda del centro, con pata de palo) de pie en la orilla entre los residentes de New Amsterdam que están rogándole no abrir fuego contra el Inglés que han llegado en los barcos de guerra de espera en el puerto para reclamar el territorio para Inglaterra.

¿Y el actual nombre de New York, de dónde proviene?

Aunque los conflictos entre los holandeses y los nativos estaban a la orden del día, el mayor problema que tuvieron los colonizadores fueron los ingleses, con los que estaban en guerra en Europa. Treinta y ocho años después de llegar los holandeses a la isla, el hermano del rey inglés, el duque de York, con cuatro navíos y 450 hombres, obligaría a serle entregada, pacíficamente, cambiando su nombre al actual, New York.

Un ensayo muy recomendable:

Manhattan, la historia secreta de New York, de Rusell Shorto. Ed. Planeta (2013).

Links información:

20minutos; National geographic

Links fotos:

Martin DürrschnabelNew-York Historical Society LibraryUnited States Library of Congress’s Dmadeo

39 comentarios en “¿Quién no compraría New York por 25 dólares?

  1. No sé si la entrega de los holandeses a los ingleses sería muy “pacífica” parece más bien una coacción por la fuerza, y los holandeses la entregaron para evitar males mayores a su gente.

    En cuanto a los instrumentos y herramientas que quisieron los indios a cambio de la cesión, para ellos eran cosas muy valiosas. Hay que tener en cuenta que América no conocía más metalurgia que la del oro, y los habitantes de la zona estaban en un nivel de desarrollo de cultura material paleolítico o iniciando el neolítico, En cuanto la desarrollo político eran tribus y no estados. Probalblemente, poniendonos en aquellos momentos, los indios consideraron que habían salido ganando con el cambio. No sabían que detrás de los holandeses vendrían muchos más, que su visión del mundo (como la propiedad de la tierra y el control de territorios) era completamente distinta y que su tecnología y otras cosas, prácticamente los borraría de la tierra en que viviían.

    • Hola Hesperetusa,
      muchos han tachado a los indios (e incluso lo hacen en la actualidad) como “tontos” al aceptar estas condiciones, pero hay que tener en cuenta su contexto. Como bien explicas no tenían el concepto de propiedad que tenemos nosotros y para ellos era inconcebible que la tierra pudiera tener un dueño, ser propiedad de alguien. Esos objetos eran más preciados que el dinero, que el oro, verse su rostro en un espejo, poder tener una azada para arar la tierra, un caldero para preparar la comida… Todo es relativo.
      Un abrazo

  2. Mira por donde ya se de dónde viene el nombre del puente, el del río, los distritos de la ciudad… hasta su nombre que yo siempre asocie al jamón de york 😀

    Saludos Francisco.

  3. Buenos días Francisco,

    aún en la ciudad de NY, hay mucha gente que se refiere a ella como New Amsterdam, aunque sea sólo como un snobismo. Pero también hay una estación de metro, otra de trenes, al menos una plaza cercana a Union Square y un buen pub en la misma zona con el mismo nombre. Respecto al supuesto “abuso” en la compra, siempre he creído que un precio aceptado voluntariamente por ambas partes es justo. Además, creo que los indios tienen razón en cierta forma, pues por mucho que podamos tener en propiedad un trozo de tierra, no nos lo llevaremos con nosotros cuando nos vayamos de este mundo, ergo, es una propiedad temporal. En todo caso, volveremos a formar parte de él.
    Me ha encantado el tema y la manera en que lo has desarrollado. Felicidades por un nuevo acierto.
    Un cordial saludo.

    • Hola Jesús,
      te veo buen conocedor de la ciudad de New York. Yo estuve en una ocasión, hace ya unos años, y me dejó impresionado la gran cantidad de contrastes que se pueden encontrar en sus calles. En cuanto al “abuso” en su compra por parte de los colonos… creo que es relativo pues depende desde el punto de vista que lo miremos. Los colonos eran conscientes de que abusaban de los indios con ese trato, en cambio, para ellos, no era así. Buena reflexión la que haces. Tienes razón en decir que la tierra es una propiedad temporal, de hecho, todo es temporal, nada es para siempre.
      Un abrazo

  4. Sin duda, yo compraría Nueva York por cualquier precio que pudiera pagar. Llegué a la ciudad un poco obligado, pensando que sus bloques de hormigón son la antítesis de lo que me gusta… y volví enamorado de esa ciudad.
    Muchas gracias Francisco.
    ¡Un abrazo!

  5. Mirando ponerse el sol, el norte siempre queda a la derecha. Ilustrativo mapa de Nueva Ámsterdam 1660. Las transformaciones urbanas de las ciudades acarrean cambios sociales que hacen perder la razón hasta los más cuerdos. Uno se vuelve loco y deambula silencioso por las calles viendo pasar las golondrinas y las gaviotas buscando dónde anidar… piando, gritando su innumerable llanto. Llegas a la ciudad y ya no te quieres ir, te atrapa, por sus colores, por su gente, por siglos de luz que bailan con su gente, gritando, como niños pequeños rebosantes de alegría. Adiós a los cuatrocientos y tantos años de luz y de colores; adiós a los llanos y sus cercos de piedra, creció para arriba la ciudad, se extendió… ya no se puede dormir con la barriga mirando a los astros. La vida no para, si no, recibes un pescozón, aletargado, sin hablar, caminando por esas calles repletas de gente, día y noche. ¿Será por eso que caminas con esa carita de mono limpio dando pasos que la tierra escucha desde tus pies, curándote de los golpes apabullantes de enormes edificios? Se encienden los faroles para que no oscurezca el día, marchando por esas grandes avenidas, para que no se nos olvide cantar un blues. Gracias, FJ, el norte de New York me transportó hasta la desembocadura del Misisipi. Un abrazo, con mucha alma.

    • Hola marimbeta,
      compruebo que muchos de nosotros la conocemos. Visitar la ciudad de New York no es lo mismo que con otras ciudades. Es un viaje que hace regresar al que ya la vio. Jungla de asfalto y rascacielos por doquier, agitada por el estrés diario, con un sabor y un efecto diferente en cada ocasión. No hay dos viajes iguales a New York. Apasiona y sugiere, entusiasma y propone, pero tras conocer esa Gran Manzana, su veneno nos atrapa, una toxina que ha hecho efecto en sus habitantes, una pócima que no les dejará descansar en la ciudad que nunca duerme.
      Otro abrazo neoyorquino.

  6. Hola Javier, interesante, como siempre. Sabía lo esencial, que se llamó Nueva Amsterdam y luego Nueva York, pero todos estos detalles que incluyes no los sabía, leerte incrementa mis conocimientos.

    Hace no mucho me enteré que en la Guyana Holandesa aún hay (o había hasta el siglo pasado) otro Nueva Amsterdam y yo sólo conocía la de Norteamérica, que hace mucho cambió a Nueva York.

    Un abrazo

  7. Discrepo con Jesús, los pactos que parecen ser aceptados voluntariamente muchas veces tienen, carencias, de conocimiento, de cultura, y presiones indebidas, coacciones. Lo que sucede es que la historia coloca filtros, y los colores primarios se suavizan. Quedan como un resumen ” Los espejitos de colores” Tan conocidos en nuestra tierra.
    Me atrapó, me cautivó Nueva York, lo que lamento es no poder volver nuevamente, y ahora me paseo por la historia gracias a tu buenísimo relato.
    Un buen fin de semana.
    Un abrazo y hasta pronto.

    • Hola Stella,
      ¿engaño o pacto? Sin duda es un debate del que todas las opiniones pueden ser válidas, pero no cabe duda de que otros, antes o después, hubieran batallado por esas tierras fértiles. Quizás en cruel lucha, con pérdidas humanas sin sentido, por tanto… mejor como ocurrió.
      Un abrazo

    • Hola Alejandra,
      no sé si los propios neoyorquinos conocen los orígenes de su propia ciudad y desconozco si tienen algún día festivo que lo conmemore. Dejo la pregunta por si tú u otra persona lo sabe.
      Un abrazo y buen domingo también para ti.

  8. Tienes razón cuando dices que N.Y. no deja frio a quienes la visitamos. Yo aun no se si decir si me entusiama o no… depende. Me sentí libre pero a la vez empequeñecida con tanto cemento y cristal, me pasó lo mismo con Tokio, ese ir i venir detsnta multitd es agobiante… y a la vez interesante. En cuanto “tomar el pelo” a los verdaderos americanos, los indios, todos creian hacer un buen negocio como lo hicieron los españoles con américa del sur y parte del norte. Un placer leerte, abrazos…

    • Hola Rosa,
      en esta ocasión tu comentario no fue al spam del escritorio. No sé porque en ocasiones lo hace. Bueno, respecto a New York, es una ciudad increíble, de eso no hay ninguna duda, pero sinceramente, otras me parecen más atractivas de visitar o vivir. Supongo que el hecho de vivir en una gran ciudad (como es mi caso) me haga preferir otros aspectos menos cosmopolitas, con menos gentes, con menos ruidos, con menos contaminación y contrastes sociales.
      Un abrazo

  9. Me encanta NY, la ciudad que nunca duerme, creo que nunca me cansaria de visitarla. Sabias que Central Park es artificial?? yo no lo sabia pero en algun lado escuche que hasta la ultima piedra fue puesta por el hombre. De todas formas es maravilloso, conecta a la ciudad por debajo y por arriba.

    • Hola Maria,
      no tenía ni idea (de hecho no me lo había planteado nunca) lo que dices. Pude pasear en una ocasión por Central Park y nunca me hubiera imaginado que en medio de esa gran ciudad pudiera existir un lugar como ese.
      Un saludo y mil gracias por leer el artículo y animarte a dejar tu comentario.

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