Juan XXI, el Papa médico

Papa Juan XXI.

Hijo de médico, Pedro Hispano (Petrus Iulianus) nació probablemente en Lisboa en 1215 y estudió medicina y teología entre otras materias en la Universidad de París, dando clases entre 1245 y 1250. Suya es El tesoro de los pobres, una obra sorprendente.

Cuando Miguel Ángel pintaba su magno trabajo en la Capilla Sixtina estuvo a punto de perder la vista debido a las condiciones en las que tenía que hacerlo. Probablemente no quedó ciego gracias a que una persona le aconsejó que consultara y siguiera las recomendaciones que dió el papa Juan XXI. Así lo hizo e incluso copió de su puño y letra algunas de ellas, escrito que aún se conserva en los archivos vaticanos.

 

Antes de ser Papa fue médico de otro pontífice, Gregorio X, y como galeno siguió a Aristóteles y Avicena. Entre sus obras destacan además de El tesoro de los pobres, De oculis y Regimen sanitatis, su Summulae logicales, un texto que durante más de trescientos años se estudiaba en las universidades, aunque algunos lo atribuyen a un dominico navarro llamado igual que nuestro Pedro Hispano.

Pero volvamos al principio. Decía que escribió El tesoro de los pobres, un libro médico que daba recetas para mejorar la erección y dar más placer a las mujeres en las relaciones sexuales. En una de las secciones “De coitu excitando” recomienda plantas y sustancias para aumentar la excitación de los hombres y claro, fue un bestseller de la época al ser como la Viagra actual, aunque algunos de los tratamientos que recomendaba no eran quizás muy agradables de efectuar: comer testículos de tejón para aumentar la líbido; ingerir médula ósea de una pantera para prolongar el apetito sexual; introducir hierbas aromáticas en el recto para estimular el coito y, para aumentar el placer de la mujer, untarse bilis de jabalí en el pene. Pero también tenía remedios para aplacar el deseo sexual a los hombres que querían mantener el celibato y encontramos muestras de ello en “De coitu prohibendo”.

Aunque nos puede parecer extraño que un Papa hablara y promoviera el sexo, dentro de la moral medieval se abordaba este tema con bastante libertad, de hecho el papa Alejandro VI tenía a sus hijos viviendo con él, y recordemos que no es hasta el primer Concilio de Letrán en el año 1123, que se adopta el celibato en la Iglesia católica, siendo de obligado cumplimiento en el bajo clero, aunque la realidad era que no lo cumplían demasiado. Los cardenales en esos tiempos no tenían por qué ser sacerdotes previamente, por lo tanto no estaban obligados a respetar el celibato. Es en tiempos cercanos a nosotros, 1917, cuando en el Código de Derecho Canónico se afirma que “todo cardenal debe ser ordenado sacerdote y, por tanto, guardar castidad”.

Con los años y debido al éxito de sus recetas se iban añadiendo páginas a su original, conservándose el manuscrito más antiguo (finales del siglo XIII) en la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford.

Un libro:

El tesoro de los pobres

Para saber más:

Controversia autoría Pedro Hispano

Links información:

Curistoria; esmateria

Links fotos:

Juan XXI 

39 comentarios en “Juan XXI, el Papa médico

  1. Interesante Francisco Javier. Quién lo hubiera pensado. Y es que antes, yo creo, se era más natural para las cosas mundanas, con menos hipocresías.
    Y en cuanto a los remedios…, ¿Qué quieres que te diga? un poco tremendas, ¿no?
    Un abrazo

  2. Pingback: Juan XXI, el Papa médico | FrankSpoiler´scrt

  3. No conocía la figura de este Papa, pero por lo visto fue un hombre muy capaz y muy avanzado a su tiempo. Pero me queda una curiosidad, y lo mismo me pasa en cuestiones similares, como en la de aquellos curas que dan conferencias sobre el matrimonio, ¿Cómo puede un sacerdote saber tanto del sexo? En este caso, Juan XXI era médico, y algo puede saber, ero me da un no se qué que era todo un experto…sería por las confesiones que oía?
    Muy buen artículo Francisco, informativo, conciso y entretenido, un nuevo éxito sin duda.
    Un abrazo.

    • Hola Jesús,
      como tantas veces ocurre en la vida mucha gente hace conferencias de los más diversos temas sin saber de primera mano de lo que están hablando. Muestra de ello lo tenemos en los políticos. ¡ja, ja, ja!
      Otro abrazo

  4. Miralo qué pícaro el Papa … Como siempre, la casta alta la pasaba bomba, y los de abajo con todas las prohibiciones … Seguro que conocés el dicho “bocatto di cardinale” … “Bocado de cardenal”, significando los manjares que estos tipos comían y que estaban reservados a ellos. Excelente post!

  5. El destino depara muchas cosas, hasta la muerte de Pedro Hispano, Papa Juan XXl, impactado por una viga caída desde el cielo falso, en la Catedral de Viterbo; alcanzando el verdadero cielo en la Divina Comedia, de Dante Alighieri. Con su muerte, muchos quedaron en orfandad, sin poder conocer cómo satisfacer a sus mujeres, desconociendo su sexo. Infinidad de poetas han dicho que el “Mejor tesoro de los pobres” es tener relaciones sexuales y alcanzar el orgasmo internacional… nada más igualitario y comparado con los ricos. Una poetiza decía que los hombres, al casarse, se casan con sus madres. Les dan de comer como a los hijos. Les dan de mamar y les limpian las nalgas, como a sus hijos. Les limpian sus deposiciones preguntando “Has terminado”. Verdad que esas necesidades físicas provocan mucha tensión. Parece que de “coitu prohibendo” se va al “coitus interruptus”, para evitar preñez y el parto. Gracias, FJ, emitir un deseo es dar la oportunidad de que otro lo satisfaga. Una brazo reflejado esperando refractarse.

    • Hola marimbeta,
      pues tienes razón, hay cosas que siempre serán iguales tanto a ricos como a pobres y una de ellas es ese “orgasmo internacional” (por cierto, que nombrecito). Gracias por tu reflexión que seguro sorprenderá a más de uno.
      Un abrazo de pobre por mucho desear.

      • La moda se internacionaliza. El mercado se encarga de ello. El estado colabora. Todo lo internacional corresponde al nuevo sistema internacional, es amalgamar las élites con las masas, como lo único igualitario para todos… por eso el orgasmo internacional. Un abrazo internacional.

  6. Hola Francisco. Se suceden las entradas y confirmo que esta buena gente tenía el sentido del olfato atrofiado. Entre la falta de baño y estos remedios… 😉
    Un beso.

    • Hola Verónica,
      creo que tanto el post anterior como este han resultado ser de lo más olfativos y divertidos, ¿no crees? Bueno, para compensar un poco, prometo que el del próximo viernes será un poco más triste pero tranquila, triste para el gran Carlomagno. 😉
      Otro beso.

  7. Es bastante peculiar… En comparación, la Iglesia medieval no era tan retrógrada como la actual. Quisiera saber si alguno de los dinosaurios de la curia romana se atrevería a hablar sobre esto.

    También me es extraño que esto no se haya invocado durante el Concilio Vaticano II (perdón si lo he escrito mal), porque apenas se tocó el tema de la anticoncepción y años más tarde llegaría una de las horas más drámaticas de la Iglesia: el 25 de julio de 1968, cuando se publicó la carta encíclica Humanae vitae…

    En fin, sobre esto hay mucho para hablar y poco tiempo para escribir, je, je, je.

    Saludos.

    • Hola Nahuel,
      te veo interesado y puesto en ello. ¿Poco tiempo? Pues sí, no te lo voy a negar, pero como dicen “tiempo al tiempo”, seguro que antes o después podrás ver en el blog algo relacionado… En cuanto a la encíclica que comentas, Humanae Vitae, escrita por el papa Pablo VI, incluyó una sección Sobre la regulación de a natalidad (a la que te refieres) y sabías que contó con una gran influencia de un por entonces obispo de Cracovia llamado Karol Wojtyła, futuro papa Juan Pablo II.
      Saludos también para ti.

  8. Tremendamente ilustrativo, Francisco Javier. Santidad, la santidad lo cura todo. ¿Se puede, también, ser médico? Qué tiempos.
    MB

  9. Como siempre, es un placer leerte. Últimamente entro un poco tarde, pero la verdad es que merece la pena. Cuando no me voy con un sonrisa, me voy dándole vueltas a algún detalle de la historia. Gracias. Un saludo.

    • Hola Rachael,
      sí, sí, ya veo que apuras. Pero tranquila, aquí encontrarás el artículo, puntual, como siempre (en esto me reconozco un punto obsesivo y de tozudez, en fin, cada uno es como es), Y me alegra lo que dices, que al final del día, después de la jornada, con el cansancio en el cuerpo y que tengas ganas de leerme y encima te provoque esa sonrisa… hoy seré yo el que se vaya a dormir pensando en ti. ¡Ja, ja, ja!
      Otro saludo

  10. Hola Francisco, me pregunto como conseguían esas “delicias” culinarias que recetaba para aumentar la libido??. Ja ja.
    Gran post.
    Saludos.

  11. Comparado con estos tiempos, conseguir todos los ingredientes, ya fuera para aumentar la libido o para aplacarla, debió ser sumamente difícil. En cuanto al celibato llama la atención que hoy en día se haya retrocedido en ese aspecto contrastando con la época medieval. Un post ilustrativo Francisco.
    Abrazos.

  12. Singular personaje Juan XXI. Las normas referentes a la castidad que has relatado, seguro que ayudan a mucha gente a enteder mejor lo que sucedía en la época

  13. Pingback: El gran pontífice del año Mil | franciscojaviertostado.com

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