¿… y seguro que no es veneno?

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Cuando Antonio Cruz, historiador y Podcaster de Antena Historia, se puso en contacto conmigo para hacer una colaboración con él no lo dudé ni por un momento, y tras proponerme el tema pensé… ¡ostras, cómo no se me ocurrió a mí!. Os recomiendo que después de leer el artículo entréis también en su PodCast “El Veneno en la Historia”, aunque cuidado, podríais correr el riesgo de morir envenados. 😉

Hace poco más de ocho años del asesinato del ex agente del KGB Alexander V. Litvinenko, la causa de su muerte: envenenamiento por polonio, una sustancia obtenida en un reactor nuclear tras bombardear con electrones otros elementos. A lo largo de la Historia se han utilizado otras sustancias mucho menos sofisticadas pero con un objetivo común: eliminar a una persona.

El origen:

Hay que retroceder a la Edad Antigua para encontrar los primeros venenos, utilizados como herramienta de caza para acelerar y asegurar la muerte del animal. Los registros egipcios que se tienen se fechan en el año 300 a. C., aunque se cree que el faraón Menes de la Dinastía I ya los conocía. Usaban sustancias procedentes de plantas como la belladona, la cicuta, las adelfas y el ricino, pero ya tenían conocimientos del cobre, plomo, opio, antimonio y la mandrágora. Los sacerdotes que participaban en la momificación encendían antorchas empapadas con cianuro para envenenar el aire de la habitación antes de sellarla y así evitar que entraran a profanarla. Sumerios, griegos, romanos y chinos emplearon arsénico, y muestra de ello lo encontramos en la biblioteca del palacio de Asurbanipal en Nínive, donde se describe su uso.

Sócrates fue obligado a ingerir cicuta tras ser acusado de corromper a la juventud y serán los propios griegos los primeros en utilizar la palabra “tóxico”. Muchas de estas sustancias han tenido un uso medicinal e incluso cosmético, utilizando el propio Hipócrates sulfuro de arsénico para curar úlceras. Ya en la Edad Media, la alquimia lo utilizó para elaborar una píldora de la inmortalidad (que obviamente no encontraron) y para convertir los elementos en oro (empresa que tampoco tuvo mucho éxito, lástima).

La muerte de Sócrates

La muerte de Sócrates, de Jacques-Louis David (1787). Óleo sobre lienzo (130×196 cm.) Museo Metropolitano de Arte. Haz clic en la imagen para ampliarla.

En la Antigua Roma:

Plinio el Joven llegó a describir más de 7.000 venenos y durante el Imperio romano su uso se extendió de tal manera que se convirtió en una obsesión entre las clases dirigentes, quienes contaban con la figura del praegustator, encargado de probar la comida de los señores. No solo eso sino que entre las mujeres que querían eliminar a sus maridos les untaban el pene con un lubricante de aceite y estramonio con la excusa de aumentar el placer sexual. Claro está que, no solo no aumentaban su potencia sexual sino que comenzaban a quedar aturdidos, presentando alucinaciones hasta que morían. Nerón tenía contratado un envenenador personal para ayudarle a eliminar a sus víctimas, entre ellas muchos parientes suyos, teniendo en el cianuro su veneno preferido. Incluso mandó morir a Séneca, su tutor y consejero, ingiriendo cicuta. Este, además de ejecutar la orden del Emperador se cortó las venas para acelerar su muerte. El predecesor de Nerón, el emperador Claudio, tenía debilidad por las setas y supuestamente fue envenenado con un tipo de hierba u hongo, quizás una amanita phalloide, siendo Agripinila la principal sospechosa de su muerte, aunque existe mucha controversia en ello al igual que en las defunciones de Domiciano y Caracalla, otras posibles víctimas ilustres de envenenamientos.

En el Renacimiento:

La búsqueda del veneno ideal, el “arma del cobarde” como se le conocía históricamente, siempre ha perseguido dos máximas: ser letal y no dejar huella. Los árabes son los que se acercarían más en dicho propósito al elaborar el arsénico inodoro y transparente, la panacea de los venenos hasta entonces. Será durante la Edad Media cuando aparecerán vendedores de pociones y venenos creándose una especie de paranoia a ser asesinado con este método y usándose todo tipo de amuletos para debilitar su maléfico efecto o vendiendo curas mágicas por parte de los médicos. A mediados del siglo XV se creó en Venecia el “Consejo de los Diez”, algo así como una organización policial que disponía de un baremo de precios para el envenenamiento de “indeseables” y cuyo valor dependía de la clase social y la dificultad para acceder a ellos.

Es en el Renacimiento cuando puede hablarse del “arte de envenenar” siendo maestros indiscutibles los Borgia, que utilizaron una poción, La Cantarella, inspirada parece ser en el arsénico y conocida así por los gritos y convulsiones que provocaba en la fase final del envenenamiento. Se cometieron tantos envenenamientos que casi se podía hablar de epidemia, creándose incluso escuelas donde aprender la técnica para ser un buen envenenador. Entre ellos destaca Teofanía d´Adamo (La Toffana) alumna aventajada al atribuírsele más de 600 asesinatos por encargo durante el siglo XVII, entre ellos dos Papas. Se marcó tendencia creando un nuevo mercado rodeando al arsénico: el de las mujeres que querían “librarse” de sus maridos.

De Italia pasaría a Francia donde el 80% de los envenenamientos se producirían también por arsénico, creándose una especie de tribunal especial para esta causa. Se estima que en 1570 habrían en París unas 30.000 personas que usaban o tenían algún tipo de conexión con los venenos. Aunque es difícil de confirmar, se piensa que Enriqueta de Inglaterra y el duque de Saboya murieron envenenados al igual que Napoleón, aunque los elevados niveles de arsénico encontrados en los cabellos del Emperador eran altos desde niño desmontando así la hipótesis. En España, María Luisa de Orleans, esposa de Carlos II, fue asesinada con su buena dosis de veneno, y el sobrino nieto del rey, el príncipe Jose Fernando de Baviera, sucesor de su corona, murió a los seis años de manera súbita y sospechosa.

Encontramos otros casos sospechosos en la muerte de Mozart, pero las últimas investigaciones parecen descartar que muriera envenenado y mucho menos por Salieri. Otros ilustres personajes (algunos más contemporáneos a nosotros) sobre los que planea la sospecha son: Rasputín, Lenin, Marilyn Monroe,  Yúshenko

Consejo de los diez

“Bocca di Leone” usada para denuncias secretas. Palacio Ducal de Venecia, Italia. La traducción del texto: “denuncias secretas contra todo el que quiera ocultar favores y servicios o se coluden para ocultar el verdadero ingreso de ellos”.

En el siglo XX: 

En la Primera Guerra Mundial apareció el gas mostaza, introducido por los alemanes en el año 1917. Las consecuencias de su exposición por inhalación o por el contacto con la piel producían unas ampollas tan terribles y profundas que incluso podían llegar al hueso.

El uso del arsénico decae a partir de 1836, fecha en que James Marsh descubre un método para su detección. En la actualidad disponemos de medios para detectar en el cuerpo cualquier veneno, aunque los que dejan más rastro son los metales pesados como el antimonio, el talio y el arsénico. El problema que se encuentra la ciencia forense es el hecho de que los neurotóxicos son volátiles y cualquier alcaloide de síntesis en 24 horas desparece del organismo.

Efectos en el organismo: 

El veneno más usado a lo largo de la historia ha sido el arsénico junto con el plomo y el mercurio, y aunque ya insinué los efectos que producen el antimonio y el arsénico permitidme añadir algún dato más de otros dos tóxicos:

  • Las semillas del ricino (higuera del diablo) se conocen con el nombre de ricina y es uno de los venenos más peligrosos que se conocen. Originario de África, está muy difundido en otras zonas templadas e incluso en América. Es mortal, basta un miligramo de ricina para producir la muerte, y muy difícil de detectar. Su toxina hace que la sangre se espese produciendo vómitos, diarreas y dolor abdominal a las pocas horas de ingerirlo.
  • La aconitina es otra sustancia que adquirió importancia tras su estudio por Grigori Mairanovski, conocido también como el Profesor veneno o el Menguele ruso. Se encuentra sobre todo en la raíz de las plantas Aconitum siendo la administración vía digestiva la más utilizada. La ingesta de un miligramo provoca que la persona tenga la sensación de que su cabeza aumenta de tamaño desproporcionadamente propagándose al resto de su cuerpo, además de tener náuseas, vértigo, calambres. Con dos miligramos se añade una arritmia cardíaca que provoca finalmente la muerte estando la víctima en todo momento consciente de ello.

… y es que Paracelso ya lo decía:

“Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis”.

Si quieres disfrutar de un PodCast “muy venenoso” entra en Antena Historia y escucha  “El Veneno en la Historia”.

Un libro:

Historia del veneno, de Adela Muñoz Paez. Ed. Debate (2012)

¿Quieres saber más?

Mitridates

Los venenos de los Borgia y Leonardo da Vinci

Links información:

ABC; Arquehistoria.com; paseandohistoria; Wikipedia

Link foto:

Berthold Werner

56 comentarios en “¿… y seguro que no es veneno?

  1. Interesantísimo artículo, como siempre, que pone de manifiesto como los venenos en muchos casos cambiaron el curso de la historia. El veneno siempre ha sido un elemento muy literario y cinematográfico, pero es que la realidad supera la ficción.

    • Hola Mónica,
      siempre la ficción será superada por la realidad. ¿Quién sabe cuántas muertes de reyes y no reyes, nobles o plebeyos, han sido debidas a este “asesino silencioso” sin que nadie se percatara? ¿Cómo podría cambiar el curso de la Historia si no hubieran existido los venenos?
      Un saludo

  2. Bueno…bueno Francisco… es que nos quieres meter el miedo en el cuerpo por si alguien nos quiere “liquidar”???? Bromas aparte, muy interesante todo lo que describes, conocia -de oidas- algunos venenos y las historias algo macabras de personajes conocidos que acabaron en manos de otras por esos métodos. Esta tarde escucharé lo que aconsejas del blog donde colaboraste.
    Un fuerte abrazo conb las manos muuuy limpias de cualquier arsénico… por si acaso…

    • Hola Rosa,
      si puedes no dejes de escucharlo, te gustará. A lo largo de poco más de una hora aprenderás todo y más sobre los venenos en la Historia, y si has sobrevivido a tanto arsénico, ricino y gas mostaza… podrás con todo y más.
      Otro gran abrazo, también libre de toxinas.

  3. Oh, oh, creo que se me ha quitado el hambre…:P y no sólo porque sospeche de que alguien quiera envenenarme, sino porque creo que muchos de los alimentos que consumimos en la actualidad no son precisamente dechados de salud…
    Pero ya en serio, el veneno, como bien dices, se ha utilizado desde la antigüedad, y es muy posible que desde la prehistoria, con métodos más primitivos seguramente, pero igualmente eficaces. Lo que pasa es que no tenemos rastro de ello.
    Cuando pienso en veneno me viene inmediatamente a la cabeza la familia Borgia, pero también nuestros reyes visigodos, alguno de los cuales, si mal no recuerdo, también lo utilizó para deshacerse de algún pariente para arrebatarle el trono. Y muchas largas historias más, como muchas de las narradas en las Aventuras de Sherlock Holmes.
    Gran artículo Francisco, como acostumbras, pero si me has dejado con el pensamiento en la cabeza. Hoy probablemente voy a revisar todo lo que coma, o toque…
    Un abrazo.

    • Hola Jesús,
      no quisiera ser el culpable de que te sienta mal la cena de esta noche, nada más lejos de la realidad. Y como soy así de malo te diré que probablemente hoy has ingerido una buena dosis de veneno, concretamente cianuro. Está presente en muchos alimentos como los frijoles, almendras, manzanas, arroz, trigo… Estos alimentos se metabolizan en alguna forma de cianuro aunque en una cantidad tan ínfima que no es peligrosa.
      Ya sabes lo que dicen “lo que no mata, engorda”. 😉
      Abrazos

    • Hola Manuel,
      imagino que estaría en malas condiciones. Por cierto, no sé que manía tienen algunos en poner el nombre de “veneno” a los productos. Recuerdo un perfume que se llamaba Poisson (sería por el precio porque salía por un ojo de la cara).
      Abrazos

  4. Interesante como siempre. Cuando se habla de envenenamientos entre las clases elitistas siempre me acuerdo de la serie Yo Claudio. Allí corría el veneno como el vino.
    El tema como veo por ahí que ha dejado mal sabor de boca se merece un puntillo de alegría. De la mano de Poison un poco de macarroneria ochentera

  5. Un tema muy interesante. Tengo un libro que habla de la histora del veneno, es un libro antiguo, y recuerdo que también se utilizaba mucho en la antiguedad el veneno del sapo, que hacía estragos, me pasaré por el podcast, buen post! Un abrazo.

    • Hola Carmen,
      pues ahora que hablas de animales está la avispa marina, el animal con el veneno más letal de la Tierra. Tiene unos tentáculos (más que avispa parece un pulpo) capaces de matar a una persona con menos de 1.5 milígramos de su veneno. Pero tranquila, solo debes temerle si viajas por los mares de Australia.
      Abrazos

      • Vaya con los animalitos! No sabía nada sobre esta avispa marina, si, la naturaleza nos ofrece venenos y no siempre sus antídotos. Me he pasado por el podcast, lo he escuchado, y me ha gustado mucho, me he suscrito al canal. Algunos pasajes ya estaban aquí pero un podcast tambien es agradable de escuchar, pero no tanto como tu blog! 😉

  6. Que miedo da viajar por la historia, Francisco Javier. Bravo por tu artículo. Cuando era niño, cuando aprendía quienes eran los Borbones siempre había una coletilla de … “era débil y enfermizo” pero cuando hablábamos de casi el resto, empezando por los romanos, decíamos … “murió envenenado”. Ay, la historia, ahora nos envenenan de otra manera, más sutil, dulce y artera … y sin darnos cuenta.
    Buen e interesante, artículo.

    • Hola Enrique,
      y los que deben haber “caido” envenenados sin que se supiera. Tienes razón en lo que dices, fertilizantes y pesticidas contaminan los alimentos que ingerimos cada día. Puede que nuestra muerte no sea tan súbita pero tenemos otras manifestaciones de estos y otros muchos venenos: infertilidad, cánceres, obesidad…
      Saludos

  7. Conoces el libro de Adrienne Mayor: Greek fire, poison arrows and scorpion bombs? Es una historia exhaustiva de la guerra bacteriológica y química en la historia, y analiza con detalle todo lo que mencionas en el post

  8. La naturaleza nos ofrece cariñosamente un montón de venenos: desde animalitos como las serpientes, hasta toda una variedad de plantas. Solo había que aprender donde encontrarlos. Y el hombre siempre ha sido observador, de modo que rápido dio con ellos. Saludos. Un artículo muy interesante.

    • Hola Artearq,
      la Naturaleza da y quita pero la maldad del hombre es la que se encarga de encontrar lo negativo de ella. Lástima que no seamos más “observadores” en darnos cuenta del sufrimiento actual de nuestro ecosistema, si seguimos cerrando los ojos pronto no quedará nada que envenenar.
      Saludos

  9. Es la señal que faltaba para completar pronósticos envenenados dicen los forenses. Ver sonreír por el silencio que queda después de envenenar, boca abierta hablando con labios de alegría esparciendo cicuta, es espeluznante. “Arma del cobarde” dejando su huella. Olores sin transparencia. Temor a sus indeseables. Todo un arte neutralizador en esas palabras. “La boca di leone” asemeja a todos los diablos que se entienden, parlando y escupiendo fuego. Nunca quieto, camina como maldito, como loco adivinando cosas, distrayendo marcando envenenando con arsénico visible. Es profundo y completo expresando el valor mortal de su veneno, como “La Troffana” envenenadora, alumna aventajada llegando a ser su profesora. Claro, envenenar haciéndolo sin que se sepa es no querer despertar sospechas de nadie y de nada…hacerlo de manera convencida es indecoroso, ufano. Es querer mostrar, no demostrar la potencia del veneno, matando, dejando vivir. “En distintos pueblos se dan a veces idénticas circunstancias”, les decían a los Borgia. Examinar envenenamientos pasados es revivir o prever formas futuras de envenenar, utilizando y aplicando métodos similares. Gracias, FJ, por mencionar también a Mairanovski, el profesor veneno, ruso. Un abrazo desintoxicado, convencido de los efectos indeseables de estas pociones.

    • Hola marimbeta,
      … y miles de años antes con Cleopatra, que según dicen murió por la picadura de una cobra aunque quizás esto no fuera del todo cierto por el intenso dolor que produce, y más cuando tiempo antes experimentó con sus prisioneros y esclavos para encontrar esa sustancia perfecta con la que suicidarse. Muchos de los venenos con los que ensayó (mejor dicho, sus pobres víctimas) los desechó por producir precisamente una muerte dolorosa.
      Otro abrazo instantáneo.

  10. Un protagonista que ha movido los cimientos de nuestra civilización de forma sigilosa, moldeó nuestras fronteras, políticas, linajes…, fue un verdadero placer colaborar contigo en este tema.

    Desde Antena Historia esperamos que esto sea el comienzo de una larga amistad 🙂

    • Hola Antonio,
      el placer es mutuo y siempre me encontrarás dispuesto a colaborar contigo. Tu manera de exponer y mostrarnos la Historia nos traslada en mente a aquellos tiempos. Te felicito por ello.
      Un abrazo

  11. Hola Javier, interesante y “venenoso” tema 🙂

    Sólo quiero comentar que a Rasputín indudablemente lo envenenaron Yusupov y sus cómplices, luego le dispararon por la espalda y lo echaron envuelto en una alfombra al río Neva, donde murió ahogado, si no hubiera sido por la debilidad causada por el veneno, quizá hubiera sobrevivido.

    Un abrazo

      • Hola Javier, no cabe duda que coincidimos en el interés sobre varios temas, Rasputín es uno de ellos.

        A principios de 2014 publiqué algo sobre el pene de Rasputín, confieso que lo pensé mucho antes de hacerlo, pero al fin me decidí. a ver qué opinas, te dejo el enlace aquí

        http://serunserdeluz.wordpress.com/2014/04/27/el-pene-mas-apabullante-de-la-historia/

        Hace años que tengo entre mis proyectos escribir su biografía, pero más le tira a libro que a post o serie de posts… tal vez algún día. 🙂

        Abrazos

      • Hola Javier. Gracias, espero el tuyo, sólo te pido que no eches más leña al fuego de las calumnias que se dicen de él, sé que no fue un santo, aunque algunos así lo consideraban, pero tampoco era, como le decían, “el monje loco”, ni tuvo injerencia en la Revolución Rusa, como dicen algunos, aunque sí trató de evitar la guerra con Alemania, pero se enemistó con muchos por su singular posición en Palacio, pues siendo campesino era bien recibido (y en temporadas ahí vivió) en el palacio real, así que lo envidiaba gente del pueblo, por otro lado, tenía influencia con los zares, así que los nobles le tenían celos, además de los que provocaba por todas sus aventuras sexuales y cometió el error de no aceptar los avances “románticos” de Yusupov y de ahí vino la conspiración para su asesinato, ya que había muchos nobles y políticos a los que estorbaba, en fin, muchas cosas que decir del tema de Rasputín.

        Abrazos 🙂

  12. Una sabia sentencia la de Paracelso, la diferencia radica en la dosis, uuuyy con esos maridos, tenían que andar derechitos con sus mujeres para no dejar que la ira femenina cayera sobre sus miembros jeje. Muy buena información.
    Abrazos.

    • Hola Alejandra,
      ¡ja, ja, ja! pues sí, más valía portarse bien si no querían arriesgarse a ser víctimas de sus iras. Aunque me pregunto si también habría algún caso al revés, es decir, que algún marido despechado se tomara la venganza con sus propias manos, ¿no?
      Abrazos 😉

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  15. Hola Francisco Javier, como siempre muy interesantes tus posts. El tema, y especialmente el de los penes embadurnados, me trae a la mente una lectura sobre las llamadas “amantes ponzoñosas”, criadas desde la infancia como instrumentos venenosos para la venganza política. Te cuento que en una obra traducida del árabe en el siglo doce, con título “De secretis secretorum” contiene un fragmento en el que narra cómo Aristóteles previno a Alejandro contra la muerte de una de estas amantes. Él le dice: ❝piensa en las acciones de la reina de la India, aunque te mandara con el pretexto de la amistad muchos y bellos regalos, entre ellos la hermosísima muchacha a la que desde su más tierna infancia se administró veneno de serpiente, de modo que su naturaleza se había cambiado en la de este reptil. Si en el momento crítico no la hubiese observado y visto con la desvergonzada y fría mirada contemplaba a los demás; si no hubiese sacado en consecuencia que con un solo mordisco, como se probó luego, podía matar a una persona, tú hubieses perdido la vida conviviendo con ella❞.
    Gracias a Silvestre de Sacy podemos conocer sobre el acónito, un veneno mortal que solamente se encuentra allí. Si un príncipe indio quería eliminar a otro noble tomaba a una niña recién nacida y le esparcía acónito bajo su cuna y después bajo su colchón y sus vestidos. Se le daba la hierba con la leche, hasta que pudiera comerla sin peligro. Una chica así se regalaría más tarde junto con otras al rey o príncipe que debía morir y si este cohabitaba con ella moría.
    Los tiempos eran otros, ahora nos podríamos envenenar con la televisión tóxica y con alguna que otra relación malsana. :p
    Saludos y te dejo con una venenosa canción.

    • Hola capullanita,
      en aquellos tiempos el miedo a ser envenenado era algo que estaba muy presente en el día a día de reyes y nobles. Intrigas, luchas, venganzas… podían ser motivos más que suficientes para que en una simple e inocente copa de vino o en la más frugal de las comidas se encontrara la muerte.
      Otro saludo para ti y puede que mis posts sean interesantes pero más lo son tus comentarios, magnífica aportación sobre el tema (música incluida).

      • Gracias por lo que me dices, viniendo de ti es un bonito halago.
        Pues sí, cada época tiene sus terrores y paranoias. Que estés disfrutando de un lindo domingo. Saludos. 🙂

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