Corocotta, el Astérix hispano

” Hispania, la primera provincia en ser hollada, la última en ser conquistada”.

guerras cántabras

Recreación de una aldea de los pueblos del Norte en Hispania (fiestas de las Guerras Cántabras, 2012). Haz clic en la imagen para ampliarla.

Julio César tardó siete años en someter la Galia y el sur de Britania, Roma tardó 200 en conquistar toda Hispania, empezando en el año 218 a. C. con el desembarco de Cneo Escipión y finalizando en el año 19 a. C. con la directa intervención de Augusto en las conocidas como Guerras Cántabras

Guerras cántabras

Cantabria romana durante el periodo de las Guerras Cántabras. El mapa señala las fronteras del territorio cántabro en relación con las provincias actuales así como las distintas tribus que lo habitaban, los pueblos vecinos, ciudades y accidentes geográficos interpretados a partir de fuentes clásicas. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Los clásicos (Estrabón, Dion Casio, Suetonio, Horacio, Floro, Orosio…) mencionan a unos pueblos del Norte (Cántabros, Astures y Galaicos) que mediante “guerras de guerrillas” plantaron cara a las tropas romanas. Conocedores del abrupto terreno en el que se encontraban, frenaron el avance de las legiones romanas en su intento de conquistar toda la península de Hispania. Augusto, consciente de la importancia de doblegarlos, se presentó en persona junto con siete legiones y varios cuerpos de tropas auxiliares (en total más de 70.000 soldados). Montó dos campamentos, en Astúrica y Segisama, atacando por tres frentes. Uno de ellos cayó sobre los galaicos, y los otros dos contra los astures y los cántabros, siendo estos últimos especialmente temidos por su valentía y bravura. Viendo que esto no era suficiente ordenó el desembarco de la flota de Aquitania para poder derrotarlos. No podía permitirse una derrota a manos de pueblos bárbaros y menos después de haber sido nombrado emperador tras su victoria sobre Marco Antonio.

Gracias a Dion Casio se conoce la existencia de uno de esos temerosos bárbaros, Corocotta, que unió y lideró a las tribus cántabras. La resistencia que opuso y sus victorias llegarían a oídos de la misma Roma y Augusto no estaba dispuesto a permitirlo. Puso precio a su cabeza, 250.000 sestercios ¡toda una fortuna!

Cuenta Dion Casio que era tanto el arrojo de Corocotta que un día se presentó espontáneamente en el campamento donde se encontraba el emperador: 

corocotta

Monumento al cántabro, probablemente Corocotta (Santander). Haz clic en la imagen para ampliarla.

   -¡Hacedlo pasar! -ordenó Augusto.

   Al instante se acercó el soldado con el bárbaro delante. Su aspecto era desaliñado. Llevaba una espesa barba y vestía un sayo ceñido de lana negra.

   -¿Qué es lo que queréis? -preguntó Augusto.

   -La recompensa por entregaros a Corocotta -dijo serenamente el bárbaro.

   -¿Y dónde está? -volvió a preguntar mientras le recorría con la mirada demostrando una cierta indiferencia.

   -Lo tenéis delante vuestro -contestó el bárbaro. Yo soy Corocotta y ahora págame lo que me debes.

   Augusto y su guardia personal, que no se alejaba en ningún momento de su lado, comprobaron que decía la verdad. Todos esperaban la orden de apresarle cuando de forma imprevista Augusto, probablemente abrumado por el valor y la audacia que mostraba el bárbaro, ordenó que se le pagara la recompensa y le dejaran marchar.

   -¡Señor, es Corocotta, nuestro mayor enemigo! No podemos dejarle marchar -insinuó el general Cayo Antistio.

   -Sí, pero ha demostrado ser un digno adversario y no lo voy a apresar de esta manera -sentenció Augusto.

   Corocotta salió del campamento por la misma puerta por la que había entrado y con la recompensa en las manos ante el asombro de toda la tropa por la escena que acababan de presenciar.  

(Extracto de la novela Lucius Cassius, el médico esclavo)

Tras el encuentro con Corocotta Augusto se retiró a Tarraco. La guerra se prolongaba más de lo previsto y su frágil salud, había empeorado.

Existen muchos detalles que se desconocen sobre su figura. Probablemente el nombre de Corocotta no era su verdadero nombre sino un apodo que significaría “jefe y veterano”, y su origen, aunque cántabro, nadie sabe con certeza a qué tribu pertenecía. Algunos dicen que pertenecía al pueblo concano por su bravura. Estos adoraban a la Luna, no permitían las relaciones sexuales hasta casi la vida adulta y los ancianos que no podían sujetar una espada se suicidaban por ello. Otros, en cambio, plantean que su nombre procede de Cartago siendo su origen norteafricano, pero esta hipótesis no se sustenta tanto como la de su origen céltico, planteada por el hispanista alemán del siglo XIX Adoff Schulten.

Sin duda, un Astérix hispano.

Dos novelas:

El Último Soldurio (2005) de Javier Lorenzo. Ed. Planeta.

Lucius Cassius, el médico esclavo (2012) de  Fco. Javier Tostado. Ed. Stonberg.

Para saber más:

Guerras Cántabras

Links información:

El Mundo; Wikipedia

Links fotos:

Viator ImperiTony RotondasAño del Dragón

71 comentarios en “Corocotta, el Astérix hispano

  1. Habrás disfrutado haciendo este post… verdad? Es parte de tu libro que tanto me gustó. Los españoles somos un pueblo dificil de dirigir (ya lo dijo Napoleón), pero los astures son de los más bravos.
    Abrazos mantinales…

  2. También en el sur tuvimos a Viriato, otro héroe de leyenda, de esos que nos animan a ser más valientes… Siempre hubo súper héroes 😉
    Muy interesante…

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  4. Pingback: Corocotta, el Astérix hispano

  5. Lo que no me ha quedado claro, Francisco Javier, y si tomaba la poción mágica para ganar a las tropas romanas…
    Yo creo que sí, que tenía que ser hispano…

    Un abrazo

    • Hola Juan Ignacio,
      ¡qué va! No la necesitaban. Si quieres te cuento otro chiste de “chicarrones del Norte” para que no dudes de ello.

      En la M.I.R. dos astronautas de Bilbao:

      Aquí Koldo, ¡contesta Patxi!
      Aquí Patxi, ¿qué pasa Txiqui?
      Mira a la Tierra, ¿Ves Europa?
      Aiba la hostia, pues sí, igual que en la foto del Meteosat tu.
      Y fijate tú, ¿ves ahí el Golfo de Vizcaya?
      Hostia, pues sí, ya lo veo.
      ¿Y ves el pueblo entre las montañas?
      Aiba la hostia, sí, sí que lo veo
      ¿Y ves allí el frontón?
      Sí, veo el frontón y la pared.
      ¿Y a qué hostias esperas para sacar?
      Abrazos 😉

  6. ¿ Es que Augusto tenía “Un cansancio de existir, De ser, Sólo de ser, El ser, un triste brillar o sonreír… No habrá, en fin, Para las cosas que son, No la muerte, más sí Otra especie de fin, O una gran razón – Algo así Como un perdón ?” concedido a Corocotta.. Del poema “Tengo compasión de las estrellas” de Pessoa. Gracias, FJ, por dar a conocer este momento insólito histórico. Un abrazo, sorprendido de estas cosas.

    • Hola marimbeta,
      Augusto nunca mostraba interés por arreglarse. Se hacía cortar rápidamente su pelo rubio y rizado, y mientras le arreglaban la barba aprovechaba para leer o escribir. No era muy alto, cojeando ligeramente del lado izquierdo al caminar. De tez morena, cejas juntas y dientes pequeños y desiguales, tenía una manchas oscuras en su vientre y pecho. Los truenos y relámpagos le causaban terror hasta el punto de que se escondía cuando veía aproximarse una tormenta. Así le describen los clásicos y su frágil salud le dió “trabajo” en más de una ocasión a su médico personal Antonius Musa. No sé si por cansancio, tristeza u orgullo pudo realmente perdonar a Corocotta. Tampoco sé si el encuentro se produjo en realidad. Pero sin duda fue una batalla épica.
      Abrazos augustos.

  7. Has conseguido que me “enamore” de las gestas de Corocotta, curiosamente, para mi, un desconocido. Lo sé, hay tanto que no sé.
    Un abrazo y gracias, como siempre, maestro Francisco javier.

  8. Es lo más bonito de la historia, estas cosas que nunca sabes en qué punto los hechos dan paso a la leyenda, de hecho es que creo que estas cosas nunca debieran de ser discutidas 😀

    Abrazos.

  9. Curiosa historia. Como casi siempre un descubrimiento. Aquí hablas de Hispania, termino latino. Lo llevo a mi terreno y adoptando el termino griego, Iberia te dejo una canción.
    Un saludo bárbaro

  10. Estoy disfrutando muchísimo con las entradas que haces, así que me he animado a comprar uno de tus libros “Lucius Cassiu, el médico esclavo”… porque me parece muy interesante el personaje y porque… no sólo de blog vive el escritor.
    Una abrazo.

  11. Las fiestas de recreación de las Guerras Cántabras son todo un evento en Cantabria, mueven a muchísima gente y el año pasado hasta hicieron una webserie y todo. Se podría pensar que todo está muy inflado por el nacionalismo, pero a ver cuántas regiones pueden presumir de que todo un César viniese en persona para conquistarlas.

      • Es todo un espectáculo, bellísimo. Recuerdo y orgullo de los cántabros que celebran su resistencia frente a las legiones romanas, sus victorias en inferioridad de condiciones y hombres y el final apoteósico de la obligada venida de Augusto a ver si podía hacer algo para conquistar a los Cántabros, último pueblo conquistado por Roma en Hispania.

  12. Hola Francisco,
    pues este Corcotta los tenía bien puestos, lo suficiente como para ganarse el respeto de Augusto. La verdad es que había oído hablar de él, pero no conocía los detalles de su hazaña. Me encanta el norte, y en especial Asturias, por la comida y por su historia, y con esta anécdota que nos cuentas veo que son un pueblo al que la valentía les viene de largo.
    Gran tema y mejor exposición. Enhorabuena y muchas gracias.
    Un cordial saludo.

    • Hola Jesús,
      estoy seguro de que en breve reconocerás el encuentro de Corocotta y Augusto en la novela que estás leyendo… 😉
      Saludos
      P.D.: Por cierto, conociendo tu pasión por la Antigua Roma, te adelanto que no te pierdas el post del próximo lunes: gladiadores, lucha, sudor y sangre.

  13. Un cachondo este Corocotta. Tiene más pinta de Obelix que de Asterix.
    Mis parientes eran la leche, no hay más que verlos para darse cuenta de cómo podían ser viviendo en esas pallozas, comiendo jabalís, empinando el codo, bailando y guerreando sin parar, como ha de ser: Todo por la aldea.
    Interesantes y divertidas historias cuenta usted.

    • Hola Popota,
      las tribus del Norte de Hispania (aquí no incluyo solo a los cántabros) eran vistas como rudos y salvajes por la “civilizada” Roma y quizás esto era así por la escasez de vías de comunicación que disponían,se encontraban prácticamente aislados del mundo. Como verás en la foto del artículo, el poblado se encontraba rodeado de cabañas hechas con hojas y las paredes con varas recubiertas de barro. Normalmente tenían un zócalo de piedra adosado a la pared para sentarse. Comían en esos bancos pasándose la comida de mano en mano, fundamentalmente bellotas y carne de cabrón (no, no me refiero a ningún político 😉 ) acompañándola de una especie de manteca. Bebían en vasos de madera, agua y zythos, una bebida alcohólica fermentada de cereales. Todos hacían de todo, siendo la esperanza de vida corta. Dormían en el suelo sobre pajas y se lavaban -incluso los dientes- con su propia… “orina”, que la almacenaban en tinajas.
      Así pues no es de extrañar que los romanos los vieran como salvajes, sin conocimientos… aunque les plantaron cara.

      Te recomiendo un libro si te interesa saber algo más de estas guerras. “Las guerras cántabras”, de F. Marcelino Botín, Santander, 1999.

      Saludos

  14. Gracias por la recomendación del libro. Toma nota del título, más pronto que tarde, lo leeré.
    En cuanto, a que eran unos bárbaros, fieras, toscos y demás, lo sospechaba, je,je. Lógico, siendo como eran sociedades tribales y como expone usted muy bien, pueblos aislados sin estructura militar, ni estado, ni vías de comunicación.. pues claro..en fin, unos primitivos, comparados con los sibaritas romanos.
    Es interesante (y un poco escatológico) lo que cuenta sobre la orina y lo que explica sobre los vasos de madera, llamados aún en la actulidad en Asturies zapica, zapicu, zapicos (jarra de mandera para ordeñar las vacas o jarritas de madera para tener a mano, cerca del tonel o pipote de sidra). Lo de la bebida de cereales, como tantas y tantas cosas que desconozco (ignorante de mií) no lo sabía, sí había leído algo sobre la forma de escanciar la sidra y compartir el mismo vaso dejando un poco en el culete para tirar al suelo por el lado de donde ha bebido el último. Sobre la etimología de la palabra sidra, se dice que pudiera provenir de una palabra con la que se referían al zumo de manzana. Esa palabra es parecida a la que escribe usted “zythos”. Bontia por cierto (je,je, me cae bien) parece ser que en algunos pueblos le llamaban “thidra” .

    Interesantes y amenas ssus istorias.
    Me hacen mucha gracia, lo felicito una vez más.
    Muchas thanks

    • Gracias a ti por tus comentarios que seguro interesan a más de uno. Como ves es una sección del blog a la que le damos mucha importancia. Por cierto, no me trates de usted, no estamos en el trabajo y este es un blog entre amigos. 😉

    • Hola Carlos,
      gracias por pasarte por el blog y dejar el comentario. Respecto a tu apreciación, todo depende de la perspectiva con que se mire. Sin duda nos dejaron su economía, sus infraestructuras, su legislación y su cultura, legados que aún conservamos -y como muestra de ello son las lenguas romances provenientes del latín-. Pero esta “civilización”, término que sin duda comparto, fue en detrimento de la cultura prerromana (que también existió) hispánica. Se perdieron las lenguas (exceptuando el euskera) y las costumbres, muchas bárbaras, sí, pero fueron pisoteadas y exterminadas. Según mi opinión fue civilizada pero a costa de ser pisoteada y humillada.

      Saludos y repito, gracias por tu reflexión pues todas las opiniones son apreciadas y los debates que se generan en torno a ellas son inestimables.

      • Gracias por responder a mi comentario, respuesta que considero acertada pero algo parcial, ya que Roma no anulaba las diversas culturas, sino que las incluía en su universalismo siguiendo el modelo de Alejandro Magno. Un ejemplo puede verse en el culto a las diosas celtíberas con claras influencias estéticas fenicias y griegas, que ya tenían colonias en la península. Más información en mi aportación al estoicismo: LA STOA, SIGLO XXIV.
        Un saludo cordial.

  15. Por allí he oído alguna vez lo de “España es Cantabria, el resto tierra ganada a los moros…” En fin, los cántabros eran un pueblo muy curioso y muy, muy bestia para nuestros estándares (que igual son más bestias en otras cosas).

    He leído que aparte del suicidio / abandono de los que ya no eran útiles al grupo, practicaban la covada (http://es.wikipedia.org/wiki/Covada), se cepillaban los dientes con orines… vamos, que los romanos igual se tomaban con filosofía lo de meterse con ellos.

    Un abrazote y buena semana.

    • Hola Mus,
      has oído bien. La covada era costumbre de estos pueblos matriarcales (aunque no exclusivo pues también se practicaba en América…). Consistía en que el padre del recién nacido dormía con el bebé tras el parto como manera de reafirmar su paternidad. Podríamos decir que en nuestros tiempos y en algunas sociedades como la nuestra se sigue practicando al pedir el padre el “permiso de paternidad” para cuidar del bebé, aunque no tanto como para reafirmar la paternidad sino quizás por otras necesidades más sociales.
      Gracias por tu interesante comentario y el enlace. Saludos.

  16. Pingback: Tarraco, capital del mundo romano | franciscojaviertostado.com

  17. ¡Si en Hispania hubieran sabido unirse las tribus independientes y resistir juntas y cordinadamente a la invasión. el Imperio Romano habría tenido como frontera los Pirineos.
    Pero claro, ya teníamos entonces ese carácter independentista, individualista, egoísta….¡tan nuestro!…

  18. Esto de la recompensa y que salió con 250.000 mil sestercio es llanamente una fabula inventada …dado que el peso de dicho dinero superaba con creces la tonelada en monedas ,otro detalle es que generalmente a los legionarios se les pagaba con denarios de plata ..dudo mucho que tuvieran tal cantidad de sestercio en el campamento …….cuentos patrioteros sin fundamento …un poquito de por favor

    • Hola Miguel,
      como digo al final del artículo hay muy poca documentación al respecto sobre Corocotta, ni su nombre es seguro ni se sabe a que tribu pertenecía. Quitando la cita de Dion Casio poco más hay. En cuanto al posible encuentro con Augusto las líneas que presento no son más que un extracto de mi novela. Siempre intento dar la información en el blog de la manera más objetiva y esa ha sido mi intención.
      Saludos y eres bienvenido a los comentarios del blog.

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