El Síndrome de Ulises

Ulises y las sirenas (1891) Óleo sobre lienzo de John William Waterhouse. Haz clic en la imagen para ampliarla.

 “(…) consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando incansablemente (…)” (La Odisea)

Así relata supuestamente Homero la pena que vivió el héroe griego al encontrarse lejos de sus seres queridos sufriendo incontables peligros y adversidades. Hoy, en el siglo XXI, también encontramos millones de Ulises en cualquier parte del mundo, los emigrantes.

La Odisea, el épico poema, narra en 24 cantos la vuelta a casa de Ulises (Odiseo) tras la Guerra de Troya. Estuvo diez años fuera pero tardaría otros diez en regresar a Ítaca, de donde era rey. Gracias a su astucia e inteligencia conseguiría escapar de lo continuos problemas a los que se tenía que enfrentar, pero por un motivo u otro, no todos somos reyes.

Estatua en Tocón, dedicada al emigrante (Granada, España). Haz clic en la imagen para ampliarla.

El síndrome de Ulises, también conocido como del Inmigrante con estrés crónico y múltiple, fue descrito por primera vez por el profesor Joseba Achotegui no tanto como una enfermedad, sino como un cuadro reactivo frente al estrés que sufren las personas que emigran y sufren situaciones límite que no permiten superar ese duelo que les ocasiona el estar alejados de sus familiares y amigos, duelo agravado por la incertidumbre de su futuro. Lejos de ser dioses son personas de carne y hueso, pero la desesperanza, la soledad y el miedo que sufren, es el mismo que el que tuvo que superar el héroe griego.

Afecta a hombres y mujeres por igual, siendo más frecuente en latinos y subsaharianos que llevan entre 2 y 5 años lejos de sus países de origen, y se calcula que el 15% de todos los inmigrantes atendidos en el sistema sanitario de algunos países lo padecen. Síndrome que, por otra parte, en muy pocas ocasiones se diagnostica y mucho menos se trata como tal.

La separación forzada de los seres queridos, el sentimiento de desesperanza por la ausencia de oportunidades, la lucha por la supervivencia y el miedo a la indefensión que sufren, les provocan depresión y ansiedad muchas veces infravalorada y tratada con los típicos ansiolíticos y antidepresivos. Quizás el mejor tratamiento sea (como en tantas otros males) la prevención y su diagnóstico precoz.

Dos novelas:

Odisea, Homero.

Odiseo: El retorno, de Valerio Massimo Manfredi.

Para saber más:

Síndrome de Ulises, artículo del Dr. Joseba Achotegui. Psiquiatra y profesor de la universidad de Barcelona.

Links fotos:

Wikimedia; Wikimedia-Daniel G.

59 comentarios en “El Síndrome de Ulises

  1. Pingback: El Síndrome de Ulises | yofumoenpipa

  2. Somos árboles con raíz, si nos arrancan de nuestro sitio para movernos, normalmente acabamos muriendo…

    Impresionante el tiempo que duró la agonía de la ausencia de Ulises. Qué menos que dar nombre a un síndrome. Y a cientos…

    Buena entrada, Francisco Javier.

    Un abrazo.

    • Hola Juan Ignacio,
      te dejo un verso del cantautor Joan Manuel Serrat, creo que te gustarán:

      “no hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí. Perdóname si hoy busco en la arena, una luna llena, que arañaba el mar”.

      Abrazos

      • Eso se llama tocar la fibra, Francisco Javier… Joan Manuel Serrat, casi nada… tiene letras que son himnos, y esta podría ser uno de ellos. Un gran poeta y enorme músico. Ese sí que sabe de raíces arrancadas y perdidas entre la ausencia…

        Un abrazo.

  3. Conocía la normal, añoranza…morriña, homesick en inglés, pero nada de Ulises, aunque creo que su caso es diferente, él no tuvo que expatriarse. Con vergüenza digo que no he leido la Iliada, aunque se muchos datos de ese libro. Un abrazo…

    • Hola Rosa,
      como digo en el post, no todos somos héroes griegos, pero también hay que tener mucho valor para abandonar a nuestros seres queridos y toda nuestra vida en busca de un futuro mejor. Al emigrar nos llevamos también nuestra patria, y aunque no vivimos físicamente en ella la seguimos visitando en pensamiento, estando siempre presente la esperanza de regresar a ella.
      Abrazos

  4. Gracias por comentarlo. No sabia de su nombre, pero si de cómo se siente, por propia experiencia en los años adolescentes, cuando tuvimos que “emigrar”, cruzando el mar. Eso hizo que me prometiese no abandonar jamás mi isla… y hasta influyó en el amor, en la vida, en el mundo laboral…
    La familia, el lugar donde se vivió la niñez y adolescencia es importantísimo, al menos para quienes no nos sentimos errantes.

    • Hola Inma,
      esa nostalgia, ese sentimiento, aunque en parte mezcla de ilusiones y quimeras, es difícil de olvidar nunca. Yo no puedo hablar desde mi experiencia pero imagino que esa sensación de nostalgia puede ser vivida diferente según las personas. A unos les servirá de inspiración, una estrategia para afrontar la soledad, mientras que a otros les pueda resultar dañina al anclarle en el pasado.
      Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia, ayuda a entender el artículo en todo su significado.

  5. Totalmente de acuerdo, Francisco Javier. El síndrome no solo es real, sino que afecta a todo emigrante en mayor o menor grado. Yo, por circunstancias de mi vida, he convivido con muchos emigrantes de distintas nacionalidades a lo largo de mi vida.
    La depresión que les aqueja tiene grandes similitudes con el profundo dolor que aqueja a Ulises en la Odisea. Todavía me acuerdo como me emocioné en el episodio en que visita el Hades, y llora junto a los fantasmas de los héroes griegos caídos en la guerra de Troya. El diálogo con Aquiles, es conmovedor..
    Y yo , sí, veo el paralelismo con los sentimientos amargos de los emigrantes.

    • Hola Luis,
      sentimiento amargo pero que quizás también tenga algo positivo al dar fuerza para continuar, oxigenando sus anhelos, engrandeciendo el orgullo y permitiendo rescatar la fortaleza y la confianza que llevaron un día a arriesgarse para buscar un mundo mejor.
      Saludos

  6. Guau en verdad me hace pensar en antropología de las migraciones para aquellos en quienes. Emigrar es un rito de paso y deben vencer tanto o más .

  7. Fascinante la historia de Ulises. Desde el Ulises 31 de dibujos hasta el de Homero.
    Podría ponerme pesado y poner tres vídeos, tres ya que hablas de varios temas. Debo de tener el sindrome del vídeo histórico musical 🙂 Inmigración, de este tema hay infinidad de canciones. La guerra de Troya, leyenda épica donde las haya pero lo dejo para cuando hables del tema, sino lo has echo ya, y como no Ulises, el prota de hoy. Y con el te dejo.
    Épicos saludos.

    • Hola Salva,
      tus comentarios ya se están convirtiendo por sí solos en una sección del blog (y me parece fantástico) combinando el Rock con la Historia. En este caso lo has tenido más fácil. ¡Ja, ja, ja!
      Otro saludo histórico para ti, de leyenda.

  8. Excelente!!! y efectivamente, nos sacan de nuestro hábitat, y el sufrimiento es grande, quizás en personas muy jóvenes se sienta menos que en personas mayores, donde su vida está en su lugar de origen, muy buena entrada, felicitaciones. Un abrazo!!

  9. Difícil detectar la problemática psicológica de Ulises pensando en aquella manta que le tejía Penélope, sin saberlo. No se puede desestimar ese efecto, aún cuando su evaluación es difícil por el impacto incidente de la psicológica situación particular. Ese exilio-migración debió causar estragos no registrados históricamente mucho menos política-ideológica y socialmente. ¡ Tan trascendentales ! Ese ocultar trastornos psíquicos. Los entornos se alocan, no saben qué rumbo tomar, tanto el que se deja como el nuevo por llegar. Distinto hubiera sido si existiera, en su tiempo, estudios de la psicopatología de la migración y el exilio. Es obvio que las motivaciones para tomar esas decisiones son muchas. ¿ Cómo afrontarlas ? De seguro habrá formas de consolarse, antes que la crisis se vuelva, además de personal, colectiva, decía Ulises.. Gracias, FJ, por recordar obras cumbres. Un abrazo, con actitud y reacción emotiva.

    • Hola marimbeta,
      seguro, los motivos para decidir emigrar pueden ser de lo más diversos. Pero es en la necesidad, en el querer progresar, en buscar un futuro para uno mismo o lo que es más triste, para su familia, cuando el partir se hace más duro y triste. ¿Te imaginas que no existieran los países ni las fronteras que los separan? ¡La verdadera globalización!
      Abrazos con la esperanza de un mundo y no de tantos…

  10. Bonita y didáctica entrada. Tienes la capacidad de hacer sencillo lo complejo, así que es siempre un placer leerte.
    Me ha entusiasmado cuadro que has elegido, es impresionante. Soy una apasionada de la pintura de John William Waterhouse, así que muchísimas gracias por incorporarla.
    Un abrazo.

  11. Y un montón de cariño… también eso puede ayudar… jejejeje Qué precioso post. Me ha gustado mucho… Siempre me ha conmovido la historia de Ulises… y no sabía sobre el síndrome, gracias por compartir… Abrazos

  12. Pingback: El Síndrome de Ulises

  13. Otro de los síndromes con nombres clásicos, este no lo conocía, aunque sí he estudiado algunas cuestiones que colindan con el sentimiento que describes, específicamente con la noción cultural de insularismo. Algunos habitantes insulares se ahogan por el estatismo de sus fronteras y se desesperan por viajar a tierra firme, pero una vez allá no logran autorreconocerse y entran en un estado permanente de no pertenencia que los hace sentirse extraños en cualquier lugar que habiten, incluso hasta en la isla que una vez dejaron, a la que suelen añorar desde la distancia pero en la que se sienten incapaces de respirar. Muy interesante la entrada, Francisco.
    Un abrazo.

  14. Si los poderosos no crearan las guerras para conquistar más paises y riquezas,
    si los capitalistas no movieran a la gente como si fueran paquetes o mano de obra barata, mejor regalada, tal vez las personas no se verían obligadas a abandonar su lugar natural de naciemiento y no existiría el síndrome de Ulises.
    Si fueramos pájaros, ya sé que no lo somos, pero podríamos aprender de ellos, la Tierra sería para compartirla sin problemas y el que quisiera volar, volaría y el que quieras enraizarse se enraicería y no se sentiría un parias desaraigado.
    A Odiseo le costó muchos años llegar a su casa y cuando llegó a su hogar, sólo el perro lo reconoció. Los Dioses o hombres endiosados son terribles. La Odisea deja constancia de ello.
    Muy buena entreda F.Javier, una vez más lo felecito.
    Saluditos

    • Hola Popota,
      si fuéramos pájaros quizás desde allí arriba veríamos pequeños los problemas que nos agobian aquí.Si fuéramos pájaros nos daríamos cuenta de de que el mundo es uno y no cientos como nos quieren hacer ver.
      Saludos y mil gracias por tu reflexión que compartirmos seguro todos.

  15. Hola Francisco, desconocía por completo este síndrome. Debe ser desgarrador y de un estrés enorme, tener que abandonar tu vida, tu casa, tus costumbres quizás para nunca más volver. Creo que en esos casos tan extremos uno nunca llega a ser el mismo. Espero que este tipo de síndrome en circunstancias adversas para el ser humano no se repitan nunca más. Un post que deja que pensar en muchas cosas. Un abrazo

    • Hola Miguel,
      este artículo pretende ser, como bien dices, reflexivo a la vez que histórico y médico. Una muestra más de que la Historia se repite aunque esperemos que aprendamos un poco más de ella para que sea la última.
      Abrazos

  16. Ok, misretazos, físicamente conozco varios casos, insulares algunos de ellos… Pero les adoro, sé que son culo de mal asiento, pero son una belleza como personas… A veces, se busca llenar las ausencias, que es lo que buscas, con otros espacios, otras gentes… La indolencia hace mucho… Pero, me pregunto, si no es lo que nos pasa un poco a todos…
    Abrazos.

  17. Hola Francisco,
    debo ser una excepción, y me alegro de ello, pero a pesar de que he sido emigrante en dos países diferentes, y muy diferentes a mi cultura paterna y materna, he tenido la suerte de nunca haber sufrido el Síndrome de Ulises. Es verdad que estando alejado de mi familia a veces los echaba de menos, pero en el mundo moderno, con correos (de los antiguos), teléfonos y en la actualidad con todas las tecnologías que nos permiten estar en contacto con personas de todo el mundo, sin contar con los rápidos y cómodos transportes, para mí mi familia nunca estaba demasiado lejos. Aún vivo a miles de kilómetros de mis hermanos y Madre, pero insisto, los tengo cerca en el corazón, y la distancia no hace merma en mis sentimientos. Además, en todos los países que he vivido he hecho lo posible por integrarme, sin necesidad de abandonar mis costumbres al 100%. Mi padre siempre me decía, donde fueres has lo que vieres, y siguiendo su consejo he disfrutado mucho aprendiendo de las costumbres de los países que me acogieron, Creo que es cuestión de actitud. Siempre he pensado que el mundo es uno sólo, y que las fronteras no son más que líneas artificiales. cada vez que me he mudado de un país a otro, para mi fue sólo como cambiar de vecindario, y lo pasé muy bien.
    Ahora bien, entiendo que muchos inmigrantes sufren de racismo y ostracismo en algunos lugares, y poco pueden hacer para cambiar las cosas. Ese es un problema nuestro, de los países de acogida.
    Me has hecho pensar mucho, aunque probablemente no haya podido explicar bien lo que siento. Te agradezco encarecidamente esta entrada, pues me toca muy de cerca.
    Un abrazo.

    • Hola Jesús,
      has transmitido lo que sientes de manera clarísima. No creo que seas un excepción y probablemente todo dependa, como bien dices, de un problema de actitud. Tu padre te dió un consejo muy sabio y probablemente eso te ayudó. La integración tanto del país de acogida como por la voluntad del acogido es clave en ello.
      Un abrazo más fuerte si cabe y soy yo quien te agradece tu reflexión y que quisieras compartir tu experiencia.

  18. Yo lo he sufrido de modo incipiente y poco, pero en mis largas etapas viajeras he convivido con personal a mi cargo con altas dosis de sufrimiento de dicho síndrome … terrible.
    Un abrazo, FJ.

  19. El personaje y la historia de Ulises son bastante complejos. Además de este síndrome que bien describes, otro de los grandes problemas de Ulises es la imposibilidad del regreso. Y peor aún, cuando por fin lo logra, encuentra que ya no tiene un lugar en su vieja patria. El escritor alemán Bernhard Schlink escribió un libro estupendo con este tema: “El regreso”. La ‘imposiblidad’ del regreso cuando te has ido de tu país por mucho tiempo. Ya nadie te reconoce y tu tampoco reconoces el país. Bueno, en fin, este es sin duda uno de los grandes temas de la literatura de todos los tiempos. Saludos.

    • Hola Amira,
      tocas otro punto importante de la emigración. No serán pocos los casos que cuando regresan a sus países, con sus familias y amigos, se encuentran que las cosas que conocían y sus vidas, nunca serán iguales que antes.
      Un saludo y gracias por esta apreciación.

  20. Excelente post, Francisco~ Genial aprender sobre El síndrome de Ulises, también conocido como del Inmigrante con estrés crónico y múltiple… Por cierto, en estas tierras Sudamericanas debe haber varios representantes, considerando las Guerras Mundiales!. Un abrazo. Aquileana 😀

  21. Hola Francisco, añado estas letras al post, con tu permiso.

    “Yo no quiero un cuchillo en manos de la patria.
    Ni un cuchillo ni un rifle para nadie:
    La tierra es para todos,
    Como el aire.
    Me gustaría tener manos enormes,
    Violentas y salvajes,
    Para arrancar fronteras una a una
    Y dejar de frontera sólo el aire.
    Que nadie tenga tierra
    Como tiene traje:
    Que todos tengan tierra
    Como tienen el aire.
    Cogería las guerras de la punta
    Y no dejaría una en el paisaje
    Y abriría la tierra para todos
    Como si fuera el aire.
    Que el aire no es de nadie, nadie, nadie,
    Y todos tienen su parcela de aire.”

    Jorge Debravo – Nocturno sin patria

  22. Nunca se debe de escribir un comentario antes de leer el artículo. Menos mal que antes de publicarlo, me ha dado por leer el síndrome.
    Sigo manteniendo mi tesis de que Ulises eran un pendejo que estuvo 20 años de juerga y luego pretendía, al volver, que todo estuviera como él lo había dejado.
    No conocía ese síndrome y tiene su lógica. Pero entre los sajones y germanos me parece que no se da mucho. Pues la zona está muy poblada de ellos, y el único síndrome que les conozco es el de la falta de beer.
    Interesante, como casi nunca.

    • Hola Eulalio,
      sí, es recomendable empezar por el principio (en este caso el artículo) pero si hay algo que creo que distingue a este blog es el hecho de los magníficos comentarios y la implicación de sus lectores. Como siempre digo, muchas veces superan en interés al mismo artículo y eso me alegra. Realmente entre todos hacemos y aprendemos la Historia.
      Un saludo

      • En su último discurso, Salvador Allende dijo “la Historia es nuestra y la hacen los pueblos” por desgracia se confundió. Y debajo de la Iliada y la Odisea está la invasión de unos guerreros que machacaron a los pobladores de la zona. La tecnología bélica se impuso. La guerra (¿era?) de los metales había comenzado.

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