“Una madre no puede amar a su hija y a sus pies al mismo tiempo…”

geisha

Un viejo refrán chino dice que una madre no puede amar a su hija y a los pies de su hija al mismo tiempo. Puede parecernos extraño pero tiene que ver con la costumbre de vendar los pies de las niñas para evitar su crecimiento, el conocido como vendado de pies o “pies de loto”. Vamos a intentar explicar esta curiosa tradición que ha incapacitado a tantas mujeres durante más de mil años.

Estar casado con una mujer con “pies de loto” era un signo de prestigio para el hombre y una manera de conseguir un matrimonio con alguien de prestigio para la mujer. Pero lo más importante, esos pies eran objeto de deseo y algo muy erótico, sobre todo los “delgados, pequeños, suaves, perfumados, arqueados y puntiagudos”. La mujer nunca debía mostrar sus pies sin los zapatos. Existían incluso manuales sexuales que describían hasta 48 formas distintas de “jugar” con los pies vendados. Pero lo más erótico era el “andar de loto” que no era más que la característica manera de caminar de estas mujeres debida a la propia malformación de sus pies: pasos cortos, oscilantes y con un caminar frágil y titubeante.

mujer pies de loto

Mujer mostrando la deformidad de sus pies de loto. Haz clic en la imagen para ampliarla. Fotografía de Underwood & Underwood, London & New York.

Existen múltiples hipótesis sobre su origen aunque la leyenda más conocida es la que nos transporta al año 937 d. C., en la corte del emperador Tang Li Yu, cuando una bella cortesana del palacio llamada Yao Niang (algo así como triste muchacha) recibió la orden de bailar para deleitarle. Para la ocasión se preparó un piso hecho de lotos de oro donde poder ejecutar su danza. Se le adornó el cuerpo con las más finas joyas y se le vendaron los pies con la forma de media luna. Debió de tener éxito en su objetivo de complacer al emperador porque acabó por convertirse en una práctica común entre la clase alta, aunque no entre las familias pobres pues esos pies impedían trabajar a la mujer.

Los chinos siempre han dado gran importancia a la ropa y a las joyas a la hora de vestir pues las asociaban a un estatus social que las familias pobres nunca podían permitirse. La tradición marcaba que se vendaran los pies a la hija mayor de la casa con la intención de poder casarla con algún hombre que pudiera hacer prosperar a toda la familia. Mientras, el destino de sus hermanas sería el de ser servidoras o esclavas domésticas de hombres ricos o simplemente esposas de modestos trabajadores.

El procedimiento y sus consecuencias médicas:

Existían distintas formas de hacer el vendaje según la zona donde se encontraban, pero raramente lo realizaba la madre de la niña debido a lo angustioso y doloroso que resultaba ver a la niña sufrir, sino otro familiar o un profesional. Podía ser un vendaje flojo, en el que solo conseguía curvar el pie, o el ideal, un vendaje que rompía lo huesos de pie y los dedos para poder conseguir un pie de siete centímetros. Sí, lo habéis leído bien, ¡siete centímetros!

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Radiografía en una mujer con pies de loto.

Se iniciaba el proceso en invierno (para que los pies estuvieran entumecidos por el frío y así soportar mejor el dolor) siendo el día elegido para la iniciación el más propicio según los astros. Ese día se ofrendaba a los dioses pasteles de arroz y la niña no tendría más de 2 a 5 años.

Primero se hundía el pie en una mezcla de hierbas y sangre animal caliente para suavizarlo y así ayudar al vendado. Tras cortar las uñas al ras se aplicaban vendas de algodón de tres metros de largo y cinco de ancho (que también eran mojadas en esa mezcla). Los dedos se doblaban hasta romperlos quedando presionados con fuerza contra la planta del pie. Este, a su vez, se estiraba hacia abajo hasta que se rompían los huesos del arco del pie. El vendaje se apretaba cada vez más estrechando el empeine y el talón entre sí. Posteriormente requerían un gran cuidado y los desvendaban periódicamente para poder lavarlos y revisar las numerosas heridas que se producían. Los primeros seis meses (algunos hasta los primeros dos años) el dolor se convertía en insoportable. Después de ese período de tiempo se dejaba de sentir dolor debido a la muerte de los nervios. Todo este ritual duraba diez años consiguiéndose unos pies de diez centímetros ya en los primeros dos años.

A pesar de los cuidados las uñas se encarnaban, motivo por el cual se extraían en su totalidad y, debido a lo apretado del vendaje, la circulación sanguínea se veía comprometida de tal forma que cualquier herida era de difícil curación, infectándose y necrosándose con facilidad perdiendo los dedos, hecho que se consideraba beneficioso al poder apretar más el vendaje pudiendo hacer el pie más pequeño.

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Zapatos para pies de loto (The Children’s Museum of Indianapolis).

Los zapatos tenían la forma del capullo del loto. Hechos de algodón o seda, algunos con tacones o plantillas de madera, presentaban colores y estilos muy diversos con flores y animales dibujados en el exterior.

El fin de la tradición:

Se calcula que en el siglo XIX el 45% de las mujeres chinas tenían los pies vendados llegando a la práctica totalidad de las mujeres de clase alta. Será a principios del siglo XX, cuando empieza su verdadero declive gracias a la acción de feministas y numerosos edictos que intentaron acabar con esta costumbre. Tras la caída de la dinastía Qing, el gobierno de la República China lo prohíbe en 1911 y siendo duramente perseguido por el régimen comunista del país, aunque no siempre con éxito. Este macabro rito estaba tan arraigada que no fue fácil erradicarlo. Aún hoy en la ciudad china de Cantón se enorgullecen de tener antepasados con “pies de loto” quedando como único vestigio visible de ello veinte ancianas octogenarias con sus pies de “siete centímetros y medio” en la aislada villa costera de Beijiao.

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Pies normales (izquierda) comparados con los pies de loto en una mujer china en Cantón (ahora Guangzhou), en 1902.

Links fotos:

Sonny AbesamisDaniel SchwenFrank y Frances Carpenter CollectionCH Graves.

Links:

lagranepoca.com; escalofrio.commarcianosmx.com

116 comentarios en ““Una madre no puede amar a su hija y a sus pies al mismo tiempo…”

  1. La tradición hacían dura la vida a aquellas mujeres. En cierto modo hoy todavía nuestras mujeres sufren no a ese nivel claro, cuando se calzan esos tacones de 25 cm.

    Saludos.

    • Hola efe,
      no hay que ser tan extremista con lo de los 25 cm pues los expertos consideran tacones altos los que superan los tres centímetros. Para que te hagas una idea de las repercusiones que pueden provocar el uso (abuso) de este tipo de tacones te citaría los dedos en martillo, los juanetes, los callos e incluso lesiones a nivel de la columna vertebral al producir degeneración de los discos intervertebrales que pueden llegar a comprimir los nervios y en ocasiones requerir cirugía. Por si esto fuera poco, al desplazar el peso del cuerpo hacia delante se generan tensiones que colocan a la rodilla en mal posiciones que obligar a su flexión continuada produciendo también lesiones en ella.
      Por tanto (y aunque más de una mujer no esté de acuerdo conmigo) permitidme un consejo… no abuséis de los tacones altos.
      Otro saludo

      • Hola Javier, no podía creer lo de tacones de 25 cm, pero ya vi imágenes ¡increíble! me parecen totalmente antinaturales e instrumentos de tortura (casi como los pies de loto), sin embargo junto a ellos había zapatos de tacones aguja de 10 y 12 cm, como eran los que yo usaba, esos me parecieron “hermosos”, jajaja. Así les deben parecer esas plataformas y altísimos tacones a las jovencitas actuales.

        Después de tantos años de usar esos tacones más de 12 horas al día, todos los días, creo que salí bien librada, aunque una rodilla sí está afectada.

        Te dejo abajo otro comentario.

      • No seas extremista tu…buena información, en otras culturas se deforman hasta la cabeza.

    • Hola Isabel,
      buena observación y me pregunto aún más, ¿por qué será que se realizan estas barbaries? ¿No se podrían buscar otras costumbres, no sé, quizás utilizar zapatos rojos en lugar de romper todos los huesos del pie para hacerlo más pequeños? ¿Qué harían si hubieran decidido que era mejor tener los pies más grandes?
      Abrazos

  2. BUENÍSIMO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!… En mi pps. no pude desscribir tantos detalles, eres una joya! Lo ùnico que no sabía son klas palabras como comienzas esta entrada. Felicidades amigo, un abrazo

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  5. ¡ Qué horror! Pobrecitas… 😦

    A parte de necrosis, heridas y uñas encarnadas ¿no se les descompensaba todo el cuerpo? No sé… hoy en día la reflexología tiene cada vez más importancia y se conectan los pies con los músculos y órganos de todo el cuerpo ¿no?

  6. Imposiciones/costumbres felizmente desaparecidas, sin embargo nos quedan muchas físicas y sociales que erradicar. Preciosa e instructiva entrada, como siempre

  7. Absolutamente espeluznante. Leí en mi adolescencia muchas novelas de Pearl S. Buck ambientadas en China y como sus personajes, chicas chinas modernas (entre 1910 y 1930) luchaban contra esa costumbre horrible y enseñaban “sus grandes pies desnudos de campesina” Resultaba erótico (hay cosas que no comprenderé nunca) el pie vendado…siempre dentro de su media, porque desnudo sería horrible de ver y veneno para la líbido. Además, por lo que cuentas con tanto detalle, debió haber tambien problemas de gangrena y eso seguro que tuvo peores pronósticos…, pero una niña valía, y vale, poco en China.

    Entre la costumbre china de los pies de 7 cms y la costumbre occidental del siglo XIX de cinturas de menos de 40 cms (los 40 cms eran la “frontera” de la cintura ancha) que desplazaban los órganos importantes y convertían ambas costumbres a las mujeres en inválidas, el mundo en época de la revolución industrial y cuando se veía que las libertades y derechos podían ser para todos puso a las mujeres como estúpidas capaces de someterse a las peores prácticas. ¿Qué parte de culpa tenían ellas? ¿Que cultura somete a la mitad de sus miembros, o a una gran parte a convertirse en objetos y sufrir torturas corporales para tener una imagen imposible? Y hoy parece que hay quien se somete a la mutilación (previo paso por quirófano pagado a precio de oro) para ponerse unos ridículos y carísimos zapatos firmados por alguien que odia a las mujeres…, aparte de poner como ideal que mujeres adultas tengan la talla de cintura y caderas de una niña de diez años… Ellas idotas…,y la sociedad-cultura dominante masculina imponiendo a las mujeres cosas que todos sabemos pero que no pienso escribir por aquí porque serían demasiado groseras mis palabras y yo soy una dama.

    • Hola Hesperetusa,
      hay otra novela de la escritora de origen chino Lisa See que trata esta cuestión, “El abanico de seda” (2006) Muchos de sus títulos tratan de las costumbres chinas (aunque ella escribe en inglés y está instalada en EEUU), escribiendo muchos artículos en periódicos tan reconocidos como The New York Times o The Washington Post. Dejo un enlace a la novela por si es de interés de alguno

      http://books.google.es/books/about/El_abanico_de_seda.html?id=G35uQwAACAAJ&redir_esc=y

      Sé de tu falta de tiempo y te agradezco que volvieras a dejar tu comentario en el blog, siempre tan interesantes.
      Abrazos

    • Siguiendo tu comentario, quizás aceptaría que en el Siglo XIX las mujeres, por su situación social y económica se sometieran a esas torturas del corsé para conseguir marido ¡¿pero ahora?! por propia voluntad casi vuelven a los pies de loto. No lo entiendo, además no sé por qué, pero pienso que a los hombres no les son tan atractivos esos zapatos ¿o sí?

  8. Que dolor debio ser eso!! Curioso que en estos tiempos, aun se joden los huesos con zapatos muy altos y en punta !! Muy Interesante, Feliz Semana, Francisco

  9. ¡Qué atrocidad! Se me ha quedado muy mal cuerpo sólo de pensar en esas pobres niñas de 3 ó 4 años sometidas a semejante tortura. Muy buena entrada Francisco.

  10. Es terrible cómo los estándares de belleza (fundamentalmente femeninos, pero no “privilegio” exclusivo de ellas) resultan en deformaciones aberrantes, desde los pies de loto hasta las cinturas de avispa logradas a basé de corsés ajustadísimos que deformaban huesos y órganos internos, hasta los cuerpos esqueléticos de hoy, por mencionar unos pocos ejemplos. Hace tiempo leí (ya no recuerdo dónde, por desgracia) un ensayo que decía que las mujeres de hoy pensamos: “Qué Fortuna que hayan desaparecido los corsés”, pero por la excesiva delgadez que demandan los parámetros actuales de belleza, el cuerpo se ha convertido en su propio corsé invisible.
    Interesante tu entrada, Francisco Javier. Un gusto siempre pasar por acá.
    Saludos

    • Hola Danioska,
      … e interesante tu reflexión. Es curioso ver como los cánones de la belleza han ido cambiando con los tiempos. Si irnos muy lejos en el tiempo, tras la Revolución Francesa se dejaron de lado las pelucas para utilizar los moños al comenzar a introducirse la mujer entre la clase trabajadora. Entonces, el ideal de belleza era la de una mujer pálida con cuerpos lánguidos. Durante el siglo XX, sería el cine y la búsqueda de las libertades femeninas con Coco Chanel… las que marcarían tendencias. Ojos oscuros, mirada intensa como Rita Hayworth, Greta Garbo… En los años 50, Sofía Loren y Marilyn Monroe marcaría la tendencia de mujeres con caderas anchas, redondas y piernas voluptuosas. Posteriormente esa palidez da paso a una piel bronceada apareciendo la publicidad, que será la que difundirá el cuidado del cuerpo y el hábito de belleza. En los años 60 se pone de moda la minifalda y la delgadez extrema que comentas. Esta moda perdurará hasta bien entrado los años 80 aunque será a partir de los años 90 que se comienza a hablar de la bulimia y anorexia. Quizás podemos pensar en Kate Moss como modelo de esa extrema delgadez. Por suerte, se está empezando a cambiar esta moda y puede que en poco tiempo volvamos a fijarnos en esos otros cánones de belleza más sanos para el cuerpo.
      Un saludo también para ti.

      • Excelente revisión la que haces de algunos de los modelos de belleza que nos han marcado en Occidente. Esperemos que sea como dices, aunque francamente no albergo muchas esperanzas de que como sociedad busquemos estereotipos más sensatos.
        Saludos

  11. En un curso sobre directos para televisión, una actriz nos explico que el objetivo de esta salvajada era sexual. Al tener miedo levantamos los hombros para proteger el cuello; apretamos los dedos de los pies, como si fuesemos a agarrarnos a una rama; y la vagina y el escroto se retraen. Estos mecanismos que se disparan en momentos de estrés estan relacionados por lo que si se vendan los pies, la vagina tambíén empequeñece para así dar mayor placer al hombre. Además, se da la coincidencia que los orientales son los que tienen el aparato reproductor de menor tamaño del planeta con lo que la historia me cuadraba. Pero la verdad es que me gustaría tener una o más fuentes para poder seguir contándola. Al ver este artículo creía que iba a hablar sobre ello, pero no.

    • Hola Miquel,
      el artículo esté enfocado más en la tradición en sí que en su fisiología. En cuanto a lo de que los asiáticos tienen el pene más pequeño pues… tienes toda la razón. Concretamente son los coreanos con 9.6 cm, seguido de los chinos con 10.9 cm y los indios y tailandeses con 10.1 cm. Ellos tienen este “honor” en contraste con el de los congoleños que mide 18 cm ¡Casi el doble! Los españoles estamos en 15 cm (no está mal) mientras que los norteamericanos se quedan en 12 cm (muy cerquita de los asiáticos)
      😉
      Un saludo viril.

  12. Cuando lei El abanico de seda, se me estrujo el corazón con la descripcion del vendaje de pies a dos niñas. Una murió por las infecciones que ocasiono las heridas . Que dolor por tantas niñas pequeñas e inocentes. Afortunadamente eso esta erradicado. pero aun tenemos en el mundo Ablaciones y matrimonios forzados de niñas con hombres mayores. Definitivamente nada peor que la ignorancia.

  13. Demostración ostensible de la falta de evolución del ser humano en la dirección correcta. Y siempre (o casi siempre) la mujer como víctima. Hoy nos hablas de los pies de loto de las chinas. Pero lo mismo sucede con las mujeres jirafa de Birmania, la ablación del clítoris, todavía practicada en muchas zonas de Africa…
    Y mil casos más.
    Nuestra actual cultura no se libra de prácticas que, si lo pensamos un poco, siguen siendo salvajes y vejatorias: los zapatos de tacón de aguja, causantes de problemas de columna, la anorexia y la bulimia que se ceban sobre todo en mujeres por absurdos ideales de belleza… incluso la costumbre de perforar las orejas de las niñas para poner pendientes (ahora lo hemos “arreglado” y también se las perforan muchos hombres). Por no hablar de los piercing y tatuajes, tan de moda actualmente, hasta en la lengua y en las partes más íntimas, foco de infecciones, a veces muy graves…

    Esta sociedad, está visto que no tiene remedio. ¿Acaso nos avergonzamos tanto de nuestro aspecto, que tenemos que enmendarle la plana a la madre naturaleza?.

    • Hola Luis,
      comparto plenamente lo que comentas en tu última frase (bueno, el resto del comentario también) aunque quizás lo matizaría pues en el fondo no es tanto una cuestión de vergüenza sino de querer diferenciarnos. Y me pregunto, porqué queremos ser diferentes del que tenemos a nuestro lado si todos en el fondo nacimos iguales.
      Un saludo

  14. Hablar de esas pisadas corriendo en “pinganilla” es sorprendente, llegando rápido, bailando, a donde quiera que fueren solicitadas esas afortunadas mujeres chinas de ese entonces. Muchas cosas en esta vida se hacen en “pinganilla”, otras, lentamente, sin prisas. Pero esta pasmosa costumbre es guiada por el entusiasmo del perpetuo movimiento de “los pies loto”. Ponen en movimiento el movimiento con esas estratagemas… todo un torbellino de emociones, bailando para otros. Recordé el “libro de las mutaciones”, El Y King. Condensa en ocho siglos (trigramas) los cambios del cosmos, la sociedad y los hombres. Es apasionante ver cómo se suceden las combinaciones de las posibilidades humanas en medio de contradictorias direcciones. Gracias, FJ, por mostrar bailes excesivos para bien o para mal. Un abrazo, guiado por cambios complementarios mutantes con facilidad.

  15. Aún recuerdo el impacto que me causó conocer esta terrible tradición cuando leí “Viento del este, viento del oeste”, de la Premio Nobel Pearl S. Buck, cuando sólo tenía 15 años.
    Afortunadamente parece que se ha abolido esta salvaje tradición, aunque aún quedan algunas terribles en otras culturas, como la ablación.
    En fin, que o bien por imposición o bien por moda, parece que las mujeres estamos condenadas a sufrir innecesariamente.
    Magnífica tu entrada!

  16. Hola, Francisco.. Con este post me viene a la memoria un dicho que mi abuela paterna siempre repetía:.. “Para presumir hay que sufrir”… jejejejee… pero a qué precio, me pregunto yo?.. ainsss.. afortunadamente hay muchas cosas que se han ido transformando con el tiempo para mejor.. Como siempre tu exposición es un lujo de detalles para aprender… Abrazos infinitos de luz 🙂

      • jajajaa, ya lo creo.. antes eran más sufridas que ahora, pero claro, era una cuestión cultural y la asumían sin ni siquiera cuestionar si eso era justo ó no.. Abrazosss infinitos de luz 🙂

  17. Este tipo de prácticas hay que entenderlas en su adecuado contexto cultural, lo comprendo, pero no puedo evitar pensar que es una costumbre salvaje y cruel. El post interesantísimo, pero se me ha quedado un cuerpo… Me han impresionado mucho las fotos y radiografías.

    Un abrazo!

    • Hola Julia,
      personalmente la radiografía me impresionó mucho. Ver todos ese “amasijo” de huesos sin orden, uno encima del otro, con los ligamentos rotos… ¡brutal!
      Abrazos y como decía en otros comentarios… el artículo del próximo miércoles será mucho más agradable, de hecho hablaré de una pintura en la que nada es lo que parece.

  18. Incroyable ! une véritable barbarie
    La femme a toujours dû souffrir pour plaire à l’homme dictateur, égoïste de son propre plaisir
    C’est TOTALEMENT MONSTRUEUX, et ça existe ENCORE ailleurs qu’en Chine, par ex : les femmes girafes
    Gracias por tu articulo tan interesante

  19. It’s good to understand how such things came about, not so much for curiosity sake, but to set aside biases based on cultural preferences. One has to think hundreds of millions of Chinese women are in better health and happier for having natural feet.

  20. Menos mal que ha desaparecido esa “tradición”, pero yo me pregunto y ?porqué somos las mujeres las que tenemos que soportar todas esas agresiones a nuestro cuerpo y a nuestra dignidad?
    Un placer pasar por aquí, Francisco, como siempre.
    Un abrazo fuerte…

  21. Hola Francisco, me pregunto como podían ver erótica a una mujer con los pies destrozados a base de mucho sufrimiento. La descripción que das del proceso para miniaturizar los pies me sorprendió, ignoraba el procedimiento. Muy buen post.
    Abrazos!!

  22. Aunque conocía la historia más o menos, no deja de resultar espeluznante y asombrosa.
    Lo curioso es que a través del cine muchas veces se ha transmitido una imagen romántica de las geishas.
    Paro hoy una canción popera para variar. Como anécdota, el cantante es nieto del asesino de Troski, Ramón Mercader. Lo leí hace mucho, y supongo que será cierto. No fue en internet, ni siquiera existía, con lo que supongo que la información es buena. Ya sabemos que por la red corren muchos bulos.
    Un saludo oriental.

    • Hola Salva,
      ¡siempre sorprendiéndonos! Y yo que pensaba que no encontrarias una canción para el artículo ¡ja, ja, ja! En cuanto al grupo, y más concretamente el cantante, mucha cara de “nieto de asesino” no tiene que digamos 😉
      Saludos

      • Además es curioso porque su abuelo, si realmente es cierta la historia, era militante del Partido Comunista de Cataluña y el cantante era militante de Falange. Aunque esto tampoco se si es cierto o era una manera más de llamar la atención. Ahora creo recordar que es posible que todo esto lo escuchara en el programa La Edad de Oro, que presentaba Paloma Chamorro, no se si lo recordarás.
        La verdad que tus entradas se han convertido para mi en una doble cita. Una por qué me parecen muy interesantes y no es peloteo, y la otra porque me plantean el reto de encontrar una canción que no siempre es posible.
        Veremos con que nos sorprendes el miércoles.
        Un saludo del “nieto asesino”

      • … no es para ponerte nervioso pero el artículo del próximo miércoles irá de una pintura donde nada es lo que parece. Un pareja noble, riquezas por doquier y una embarazada que quizás no fue tan fecunda… Lo dejo aquí. 😉

      • Es uno de mis pintores favoritos de la escuela flamenca. Además me tocó hacer un trabajo sobre ese cuadro cuando estudiaba Arte y Decoración.

      • Seguro.Pero no se si podré añadir alguna canción. Leeré entre líneas haber si puedo hilar algo.

  23. Hola Javier.

    Otro tema que tengo entre mis pendientes, he querido ligarlo con los zapatos actuales, aunque ahora es por propia decisión que se torturan.

    En fin, me voy a permitir rebloguear tu magnífico post, aunque sea escalofriante, nos presenta una realidad del pasado, que tal vez se esté repitiendo en el presente, ¡uffff!.

    Un abrazo

  24. Que fuerte. Pero que bien lo explicas, me informo con tanto deleite que incluso lo más terrible o macabro… lo puedo leer. Gracias por informarnos de tantas cosas, Francisco Javier. Feliz semana!

  25. Esa traidición china, una más de las que se imponían a la mujer para gustar al hombre. Es terrible. Al leerte me lleva a pensar que nos hemos impuesto otras, aunque menos dolorosas, a pesar de que puedan llegar a ser una tortura, como esos tacones de 25 cm. Lo triste, es que en la actualidad, nadie nos obliga, se hace voluntad propia. Un abrazo.

  26. Que entrada tan interesante! Conocía la tradición pero no pensaba que fuese tan extrema. No hasta el punto de deformar tanto el pie (nunca había visto las fotos). Realmente hay tradiciones que no tienen ningún sentido. Ahora mismo estamos casi igual. Por ejemplo, hace unos años en EEUU se puso de moda amputarse el meñique de los pies para poder caminar cómodamente sobre los estrechos y altos zapatos que se venden.

    Lamentable y horrible…

    Un beso!

  27. Si bien es cierto que esta cultura ha desaparecido más bien (como apuntaba algún comentario); tenemos en la actualidad ejemplos de “atrocidades anatómicas”, empleadas como reclamo turístico. El ejemplo más claro y creo q nadie lo había comentado aún, es el de las “mujeres girafa”, tradición que continua a día de hoy. Aunque muchas mujeres se niegan, EL RECHAZO POR PARTE DE LOS VARONES QUE NO LAS VEN ATRACTIVAS, provoca que estén abocadas a encontrar pareja con mayor dificultad, o no tener descendencia…
    Parece ser que no hemos evolucionado tanto.
    Gran artículo FJ !

  28. Ya conocía esta espeluznante historia, una profesora en el preuniversitario nos la explicó. Recuerdo haberme indignado de tal manera que puse a China en mi lista imaginaria de países a los nunca iría. Leer esto me ha devuelto la indignación.

  29. A veces pareciera que dichas tradiciones no son mas que un macabro plan por sujetos dedicados a imponer el sufrimiento.Hoy en día siguen instalando “siniestros estilos top” .
    Muy bueno .
    Un abrazo!
    Rubs.

  30. Había escuchado sobre ésta costumbre en China pero jamás leí a detalle en que consistía, lo bueno que ya fue erradicada. Gracias por compartirlo. Saludos.

  31. Por estos dias es muy comun escuchar el siguiente comentario: la belleza duele, dicho muy popular en Argentina refiriendose a las cirugias esteticas. Claro que se realizan con pleno consentimiento. Pobres niñas las que les toco vivir en el pasado. Pobrecitas. Cuanta crueldad ,sufrimiento y dolor .

  32. Recuerdo que la primera vez que leí al respecto fue en el maravilloso libro “La Buena Tierra”, de Pearl Buck, y desde entonces me pareció una costumbre atroz. Siento que aquellas pobres criaturas sufrieron mucho por el afán de sus padres de mejorar su lugar en la sociedad. Entiendo que en muchas sociedades se han dado casos similares, como el de los mayas que se aplastaban la nariz con tablas, pero eso no lo hace menos criticable.
    Lo que desconocía era el detalle del daño producido, y como siempre Francisco, nos has regalado con una brillante explicación.
    Gran artículo doctor, como siempre.
    Un cordial saludo.

    • Hola Jesús,
      han aparecido varias recomendaciones literarias al respecto en los comentarios de este artículo que pueden ayudar a entender esta tradición (lo de “entender” es relativo). Muchas gracias por la aportación.
      Otro gran saludo para ti.

  33. Conocía esta costumbre, pero no el proceso con el que se conseguía. Me ha parecido muy interesante, la verdad (que no agradable).

    Quería saber si has escrito alguna entrada similar sobre las mujeres con cuello de jirafa (perdón, pero no sé si existe un nombre más técnico o apropiado para referirme a ello).

    Un saludo, y gracias 🙂

  34. Pingback: Las mujeres con cuello de jirafa | franciscojaviertostado.com

  35. Ahora sí…fue mi día de dolor y de cultura,cómo que era por épocas,la gente estaba casada con el dolor,era todo el tiempo sacrificios como para tratar de ver la belleza en algo,tomando lo más puro y sagrado como lo es un niño,a cambio de riqueza,buena fortuna y lo peor para ellos era como un tributo a alguien… Es bueno conocer la historia,para que en ciertos casos como estos no se repita…Gracias. 🙂

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