La fatal predicción de Ascletarión

Domiciano emperador

En un tiempo en el que la astrología provocaba tanto ingenuidad como desconfianza, el último emperador de la Dinastía Flavia, Tito Flavio Domiciano (siglo I d. C.) seguía rodeándose de astrólogos a los que recurrir para sus propios intereses políticos. Un día hizo llamar a uno de los más afamados adivinos del momento, Ascletarión, por haber anunciado su propia muerte. Este encuentro hizo que siga recordándose por una atroz anécdota.

El emperador de joven tenía buena presencia e incluso se le consideraba apuesto: alto, tez sonrosada y ojos grandes, semblante modesto. Pero el paso del tiempo se ensañó con él al quedarse calvo, gordo y con unas piernas delgadísimas a la vez que aumentaba también su tiranía y crueldad hacia sus coetáneos. De esto último tenemos numerosas muestras de ello como cuando pronunciaba las sentencias de muerte en las que siempre empezaba ensalzando su propia clemencia haciendo creer al procesado que veía indicios casi seguros de perdón, para después condenarle.

Apasionado del juego de los dados también había que añadir una personalidad paranoica y muy supersticiosa. Y es esta superstición la que le causaría una impresión que no olvidaría jamás tras su encuentro con el prestigioso astrólogo.

En una ocasión llegó a sus oídos una predicción, la de su propia muerte, y quien había hecho esta afirmación no era cualquiera sino el gran Ascletarión. Tras hacerle llamar a palacio este se reafirmó en su pronóstico. Domiciano le preguntó cuál sería el fin del propio astrólogo, a lo que contestó: muy pronto me destrozarán y devorarán los perros. El emperador mandó degollarle para así desacreditarle como adivino, ordenando que se le sepultara envolviendo su cadáver al enterrarlo para evitar que los perros pudieran acercarse al cadáver. El azar quiso que una gran tormenta (algunos dicen que un terremoto) hiciera acto de presencia en el momento en el que Ascletarión era consumido por el fuego de la pira. Esta se vino abajo quedando el cadáver abandonado en el suelo cuando unos perros acabaron por devorar sus restos.

Poco tiempo después y como no podía ser de otra manera, Domiciano acabó siendo asesinado por una conspiración de palacio en la que participó su propia Guardia Pretoriana y algunos de sus libertos, teniendo además el “honor” de que el Senado oficializara un damnatio memoriae que vendría a significar la condena de su memoria para relegarle al olvido.

Lo que da que pensar es cómo acertó Ascletarión en la predicción de su propia muerte…

Para saber más:

La vida de los doce césares

Suetonio

Links:

Antorcha.net

Link foto:

Steerpike

45 comentarios en “La fatal predicción de Ascletarión

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Como otras veces me has documentado en datos que desconocía, y que además sonb muy curiosos, gracias… abrazos…

  3. Bueno, cuando aprendes a comprender el Universo, comienzas a sentir que eres el Universo
    A veces sabes cosas que están allí en el aire, esperando que las toques en silencio

    • Hola Carlos,
      todos al final estamos formados por lo mismo: materia llena de células y átomos. Pero en esta coincidencia es donde también encontramos que no hay dos personas iguales.
      Saludos y gracias por dejar el comentario.

  4. Jeje, algunas predicciones son auto-cumplidas, o no sé cómo se diga en castellano. Mira por dónde Ascletarion sabía el castigo que le esperaba, pero sí es curioso saber que acertó en todo lo que respectaba su muerte, y la de Domiciano.
    No creo en la astrología, pero la vida es muy caprichosa y se pueden dar coincidencias. En todo caso, yo preferiría que nadie me dijese o predijese mi muerte; mejor que me coja por sorpresa… 😛
    Gran artículo Francisco, muchas gracias como siempre y un buen fin de semana!

    • Hola Jesús,
      yo tampoco querría saber el cuándo y el cómo de ese fatídico día. ¡Qué angustia vivir la vida sabiéndolo! Además, la vida siempre te da sorpresas, algunas buenas y otras malas, pero cuando menos te lo esperas pasan las cosas que menos te puedes imaginar.
      Un saludo y buen finde 😉

  5. Ya conocía esta historia, del cruel Domiciano, uno más de los emperadores asesinado por los pretorianos, y del infortunado Ascletarión. Interesante, como siempre. Gracias, Francisco.

  6. Pingback: La fatal predicción de Ascletarión

  7. Disfrutando, como siempre. Cuánto loco hubo en el poder, increible, me hace gracia esa apreciación tuya sobre el asesinato de Tito “como no podía ser de otra manera”. Por cierto, creo que hubo tres emperadores condenados (o lo que sea) a una damnatio memoriae ¿no?. Creo que consistía en eliminar todas las referencias o manifestaciones públicas que hubiese tenido en vida, incluido monumentos, etc ¿cierto? Vamos, hoy en día sería como destruir la huella digital dejada en internet (google, fb, etc)

    • Hola Antonio,
      estás en lo cierto al decir que hubo otros emperadores condenados a una damnatio memoriae, de hecho hubo más de tres y el número supera la veintena: Calígula, Nerón, Heliogábalo, Cómodo, Macrino…
      Fue una práctica instaurada por Roma después de la muerte de Julio César y consistía en decidir, por parte del Senado, si el emperador fallecido podía ser convertido en un dios (mereciendo su culto público), o simplemente era merecedor de oraciones en su honor admitiéndose su culto dentro de su gens (antepasados). Pero en el caso de estos impopulares emperadores, era cuando el Senado decretaba que su nombre fuera borrado de monedas, monumentos…
      Encontramos este hecho en otros tiempos y en otras civilizaciones: en la I Dinastía de Egipto, cuando Semerjet borró los datos de su predecesor; Tutmosis III borrando a su tia la Reina faraón Hatshepsut; el papa Esteban VI en el siglo IX con su antecesor el papa Formoso y casos más recientes como en el año 2011 tras la Revolución egipcia con Hosni Mubarak.
      Gracias y lo corregiré para no dar a confusión.

      • Como que gracias, ¡es el colmo!, gracias a tí, siempre, bastante me corriges cada vez que publicas una entrada. Y ya puestos, desde tu conocimiento ¿cuál crees que fue el peor emperador romano? Y otra, con esta voy a quedar fatal, ¿es lo mismo un Cesar que un emperador?

      • No pienses, es muy común pensar que es lo mismo emperador que César y no, no pretendo corregir nada ni a nadie pues hay muchos más que tienen los conocimientos para aleccionarme a mí. Además, gracias a tu comentario pude corregir lo del artículo y te lo agradezco.

        En cuanto a lo que preguntas, no todos los emperadores eran césares, me explico:
        César es un calificativo imperial que proviene del nombre familiar César a raíz de Julio César. El primer emperador, César Augusto, adoptó este nombre para enfatizar su relación con Julio César (no era hijo suyo, sino adoptado). Después, el sucesor de César Augusto, Tiberio, ostentó el nombre de César como título y empezaron a designar al sucesor del emperador otorgándole el nombre de “César”. El cuarto emperador, Claudio, sería el primero en asumir el nombre sin haber sido adoptado por el anterior emperador y por tanto sin haber recibido el nombre de César.
        Me preguntas por el peor emperador de Roma… ¡Buf! No sabría decirte. Te invito (si es que no lo hiciste ya) a leer estos dos artículos que tienen cierta relación con lo que preguntas:
        Heliogábalo, ¿el peor emperador de Roma?
        Nerón, un emperador no tan infame … ¿o quizás sí?

  8. El tronco estaba ardiendo cuando repentinamente llegó la lluvia. Fue un rayo que le cayó encima y se introdujo en él. Muchos dicen que era un rayo manso, resplandeciente. Tembló la tierra. La madera utilizada en la pira era del árbol de la mala sombra, por eso, le dolía la cabeza, ardiendo por dentro más que por fuera… la lluvia lo salvó de malos pensamientos del emperador. ¿ Has vuelto ? preguntó una voz; sí, para cumplir mi destino de muerte, devorado por los perros, saboreando sus ahumados huesos. Le gustaba el fuego, acariciaba con sus manos, quemando, por su decidida amistad con allegados. Gracias, FJ, por esta historia rescatada de las cenizas. Un abrazo inolvidable, abrazador.

    • Hola marimbeta,
      … y cuánta gente ha sido ajusticiada en la hoguera, asesinados por sus ideas. Juana de Arco, bravos templarios, sospechosos de brujería… La Iglesia pensaba que era el castigo ideal para los herejes al convertir el cuerpo en simples cenizas incapaces de ser resucitadas en el Más Allá. Y no quiero dejar de nombrar la reciente ejecución del piloto Jordano, Maaz al Kasasbeh, que luchaba junto a la coalición internacional liderada por Estados Unidos para erradicar al grupo retrograda, inhumano y terrorista Estado Islámico. Un asesinato que no pretende ni tan siquiera purificar nada. Es la sinrazón de la humanidad.
      Otro abrazo estremecedor.

  9. Pues el damnatio memoriae fue efectivo al menos en lo que a mi se refiere. No tenía idea de esta historia, buenisima por cierto.
    oy no hay canción lo siento. Me lo has puesto difícil. Si quieres rock pásate por Mentalparadise.
    Te hago una predicción. Dentro de poco recibiras un saludo.

  10. Terrible historia, FJ. La desconocía como tantas otras historias, pero ésta me ha parecido que llevaba un mensaje adicional y una olvidada y misteriosa leyenda: No le cuentes a nadie que y como te piensas morir.
    Un abrazo y feliz viernes la nuit.

  11. Hola Francisco, tal vez el azar llevó a que acertara con su propio destino, tal vez los espíritus de la oscuridad se lo dijeron, porque los divinos, no. Bueno o puede que los historiadores hayan adornado para hacerla interesante jeje. Muy buen post.
    Feliz noche.

  12. No sé por qué, quizás por haber muerto en la hoguera (que tampoco es forma agradable de morir) me he acordado del polifacético Miguel Servet quien, como tantos otros colegas de su tiempo, todavía, estudiaban la astrología por su interés para la medicina. De ello nos habla, por ejemplo, Julio P. Arribas Salaberri en: “Miguel Servet. Geógrafo, astrónomo y astrólogo”.

    Gracias Francisco, y sin predicciones: ¡Un saludo! 😉

  13. No veo qué tiene de mágico anunciarle a alguien “vas a morir”. Todos vamos a morir. Pero aplaudo la valentía de Ascletarión, al recordarle la muerte a un gobernante que habría querido ser eterno (como tantos otros de nuestros tiempos).

  14. Como dice Elena Fdz. de Valle, Ascletarión le anunció la verdad que toda vida lleva consigo, el peligro estuvo en comunicarle algo tan evidende como es la muerte a un sujeto soberbio, prepotente, acomplejado y cruel que se creería inmortal.
    En cuanto a lo de su propia muerte, si era astrólogo observador, al comunicárselo, bien sabía él que lo castigaría exponiéndose a a morir como un parias (sin enterramiento o mal enterrado y devorado por los perros o cimarrones hambrientos, que así era como solían morir los marginados, pobres paupérrimos etc. que no tenían quien los enterraran) El astrólogo fue muy valiente.
    Muy buena entrada, interesante como siempre F.Javier
    Un abrazo

    • Hola Popota,
      a lo largo de la Historia se encuentran episodios similares a este y me pregunto, ¿cuántas personas habrán en la actualidad consecuentes con sus ideas hasta la muerte? Pocas, sin duda.
      Abrazos y espero que el artículo de mañana también te guste, irá de cesáreas (un tema que conozco más de cerca)

  15. La valentía de decir lo que él creía, sabiendo que sus palabras lo llevarían a la muerte.. Es un placer leer tus historias.
    Un abrazo y buen fin de semana.
    Hasta pronto.

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