Galileo, el mensajero de las estrellas: su obra (I)

Galileo

“Toda la luz se ha extinguido (…) ese cielo, ese mundo, ese universo que yo, mediante mis asombrosas observaciones y claras demostraciones he expandido cien mil veces más allá de cualquier cosas antes vista por los estudiosos de los siglos pasados, ahora se ha hundido y estrechado hasta llegar no más allá de mi propio cuerpo” (Carta de Galileo a Ismaele Boulliau).

A lo largo de este y del próximo artículo, iremos descubriendo a Galileo y nos acercaremos a un aspecto que quizás no es tan conocido como fueron sus enfermedades y más concretamente su ceguera, una pérdida de visión que influyó en sus últimas investigaciones.

Astrónomo, físico y matemático, Galileo Galilei mostró interés por casi todas las artes y las ciencias. Considerado como el “padre de la física y de la astronomía moderna”, estableció las bases de la mecánica moderna que sirvieron de fundamento a las leyes de Newton y las de Kepler. Siguió a Pitágoras, Arquímedes y Platón, rompiendo sus investigaciones con las teorías físicas de Aristóteles que le llevarían a enfrentarse con la Inquisición.

Su familia pertenecía a la baja nobleza de Pisa y a los 17 años su padre le envió a estudiar medicina para alejarle de su vocación religiosa que iniciaría en el monasterio de Santa María di Vallombrosa. Siendo estudiante comenzó a cuestionarlo todo. No aceptaba las teorías que allí le impartían sus profesores y en ese tiempo fue cuando descubrió lo que verdaderamente le interesaba: las matemáticas. Cuatro años después abandonaría la enseñanza de la medicina.

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Cúpula que representa la Asunción de la Santísima Virgen por Riminaldi; catedral de Pisa, Italia. Se puede ver “la lámpara de Galileo” de Vincenzo Possenti.

Con solo 19 años hizo en el interior de la catedral de Pisa uno de los descubrimientos más importantes en la ciencia del movimiento. De su techo colgaba (todavía lo hace) una lámpara de bronce que, dada la gran longitud de su cadena, se balanceaba. Galileo se quedó mirándola y se le ocurrió colocar un dedo de la mano sobre el pulso de la otra, descubriendo que el periodo de oscilación era independiente de la amplitud pero no de la longitud del hilo. Es decir, el tiempo que tardaba en completar una oscilación era el mismo, aunque la amplitud del desplazamiento iba disminuyendo con el tiempo. Galileo lo anotó pero no investigaría esta observación más en serio hasta muchos años después, aplicándolo para medir pulsos y como metrónomo para estudiantes de música.

En 1592, se traslada a Padua como profesor de geometría, mecánica y astronomía, siendo nombrado en 1610 Primer Matemático de la Universidad de Pisa y del gran duque de Toscana.

Son muchas sus aportaciones y descubrimientos y mi intención no es profundizar en ellos, pero no puedo seguir hablando de Galileo sin mencionarlos aunque sea someramente.

Demostró que los proyectiles seguían una trayectoria parabólica mucho antes de que Newton describiera la Ley de la gravitación universal; construye en 1606, el primer aparato de la historia para comparar objetivamente el calor y el frío (termoscopio); perfeccionó los anteojos y comenzó a observar las fases de Venus, la Luna y los satélites de Júpiter, y acordándose de esa lámpara de la catedral de Pisa, construyó un reloj cuyo movimiento dependía del balanceo de un péndulo.

Aristóteles afirmaba que la aceleración de la caída de los cuerpos -en caída libre- era proporcional a su peso, pero Galileo pensaba que, en el vacío, todos los cuerpos caerían con la misma velocidad. Para demostrarlo hizo deslizar esferas cuesta abajo por la superficie lisa de planos inclinados con distintos ángulos de inclinación. Muchos piensan que lo demostró lanzando cuerpos de diferentes pesos desde la torre inclinada de Pisa pero en realidad esto nunca ocurrió.

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Telescopios en el museo Galileo en Florencia. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Su trabajo siempre se basó en el método científico, inducción basada en la observación de la realidad, aportando pruebas experimentales que confirmaran sus argumentos. Así, para justificar el sistema heliocéntrico publicó en Sidereus nuncius (1610) sus argumentos obtenidos con la ayuda del telescopio:

  • Señaló que la Luna tenía montañas, refutando la tesis aristotélica de que los cielos eran perfectos y la Luna era una esfera lisa e inmutable.
  • Descubrió los satélites de Júpiter, prueba de que no todos los cuerpos celestes giraban en torno a la Tierra.
  • Advirtió que con el telescopio podía ver muchas estrellas que pasaban ocultas a simple vista y que no aumentaban de tamaño, a diferencia del Sol y la Luna.
  • La perfección de los cielos se venía abajo al descubrir en el Sol unas manchas que además variaban en su localización según las estaciones del año. Sugirió el movimiento de la Tierra, argumento que apoyó con la observación de las fases de Venus, refutando a Ptolomeo y aceptando la hipótesis heliocéntrica de Copérnico.

Estas pruebas le dieron fama por toda Europa y le concedieron la cátedra honoraria en Pisa pero también se ganó enemigos que le denunciaron ante el Santo Oficio. Inmediatamente fue advertido de que sus tesis no debían ser expuestas en público y mantuvo silencio hasta que, en 1623, con el nuevo papa Urbano VIII apoyándole, expuso sus criterios para poner fin en la controversia. El 21 de febrero de 1632, publica Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, un manifiesto copernicano en toda regla, y un año después, el 9 de abril de 1633, comienza el proceso en su contra siendo condenado a la cárcel -aunque el Papa nunca ratificaría dicha pena-. Ni fue condenado a muerte ni tampoco fue torturado, sino que fue arrestado perpetuamente en su propio domicilio, en la Villa iI Gioiello, en Arcetri, a las afueras de Florencia. Murió de muerte natural, el miércoles 8 de enero de 1642, a las cuatro de la madrugada, cumplidos más de 77 años.

Sepulcro de Galileo

Sepulcro de Galileo en la basílica menor de la Santa Croce de Florencia. Haz clic en la imagen para amplliarla.

En sus últimos años, su salud empeoró rápidamente padeciendo una ceguera progresiva que dificultó sus últimos trabajos. Esta ceguera ha sido (y sigue siendo) tema de debate, por eso os invito a que no dejéis de leer el siguiente artículo, puede que os sorprenda.

Para saber más:

Sidereus nuncius (versión en castellano)

Museo Galileo en Florencia

El experimento de Riccioli en la torre Asinelli de Bolonia

Links fotos:

Massimiliano Calamelli; Jojan;  Sailkojuan carlos peaguda

36 comentarios en “Galileo, el mensajero de las estrellas: su obra (I)

  1. Un gran personaje, sin duda alguna. Una de esas mentes privilegiadas que da la vida de vez en cuando. Parece increíble que una mente de para tanto…
    Buena entrada.

    Un abrazo, Francisco Javier

    • Hola Cristina,
      no eres la única que me lo dice. Hace poco Rosa también me comentó que no los recibía y me puse en contacto con el servicio técnico de wordpress. Me dijeron que estaba todo correcto y seguía subscrita a los correos. Hace un par de días, Rosa me informó que se le solucionó. Imagino que son fallos transitorios del sistema aunque te agradecería que si persiste el fallo me lo hagas saber.
      Abrazos… cordobeses ¡ja, ja, ja!

  2. Sin duda uno de los más grandes astrónomos que nos ha dejado la Historia, alguien que se anticipó radicalmente a su tiempo y consiguió vislumbrar lo que muchos eran incapaces. Gracias por recuperarlo, Francisco Javier, y un abrazo.

    • Hola Jose,
      … es que se atrevió con todo. Decir y, lo más importante, demostrar que Aristóteles estaba equivocado, era como insinuar ahora que entre nosotros conviven seres extraterrestres y por tanto hay vida inteligente ¡ja, ja, ja!
      Abrazos

  3. La falta de algún sentido afina más los Conocimientos, así Goya por ejemplo o Beethoven. El mundo de las Estrellas y la luz es precioso siempre ha estado presente en todas las èpocas y testigo las grandes obras. Magnífica introducción con la carta de Galileo al artículo tan interesante. Decía Giordano Bruno: ” En cada hombre, en cada individuo, se contempla un mundo, un universo”, ” Ciego quien no ve el sol, necio quien no lo conoce, ingrato quien no le da las gracias, si tanta es la luz, tanto el bien, tanto el beneficio, con que resplandece, con que sobresale, con que nos favorece, maestro de los sentidos, padre de las sustancias autor de la vida”.

    Saludos Cordiales.

    • Hola Teresa,
      gracias por este aporte tan genial de Giordano Bruno. En cuanto a la ceguera de Galileo (la trataré en el próximo post con más profundidad) le afectaría solo en sus últimos años…
      Otro gran saludo para ti, con luz, mucha luz.

      • Muchas Gracias Francisco, lo mismo le deseo que tenga Usted mucha luz. Giordano es sorprendente, decía esto tan magnífico: ” Contempla en la vela que lleva este candelero, a quien doy a luz, aquello que clarificará ciertas sombras de ideas… No hace falta que te instruya en mi creencia. El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor.” del Candelero, un gran humanista.

        Saludos Luminosos y musicales.

  4. Gracias por este magnífico artículo, Francisco Javier, como siempre.
    Tengo entendido que el problema que tuvo Galileo, es común a la mayoría de los grandes genios: la soberbia. Y ello fue lo que le granjeó tantos enemigos y le trajo tantos problemas: miraba a todos los demás por encima del hombro. Y lo peor es que tenía razón.
    Espero con impaciencia el siguiente artículo.
    Gracias de nuevo.

    • Hola Luis,
      ser el primero en ver cosas que nadie había visto, saber que durante siglos se daban por hecho pensamientos equivocados…¡Buf! Quizás pecó de soberbia pero como bien dices… tenía razón.
      Saludos

    • Hola Enrique,
      sí, creo que dice mucho de él en pocas palabras. Y tanto influyó que inspiró en el siglo pasado un montón de misiones tecnológicas y objetos astronómicos como la misión Galileo a Júpiter, las lunas galileanas de ese mismo planeta, el cráter Galileo en la Luna (no creas que también tiene otro en Marte), un asteroide… Vaya, que le deben conocer hasta los extraterrestres de otras galaxias.
      Abrazos

  5. Pingback: Bitacoras.com

  6. Fantástica entrada, Francisco, y aparte de ilustrarnos más sobre el gran Galileo y sobre su pena de reclusión, me has traído recuerdos inolvidables con esas magníficas fotos de la catedral de Pisa, donde estuve en el 2006 (subí incluso al campanile, la famosa torre inclinada, eso sí, tuvimos que esperar varias horas para poder ascender, y nos obligaron a ir a ciento por hora, jeje). También pude ver y tengo fotos de la tumba de Galileo en la Santa Croce. La cara oculta de la historia la constituyen este tipo de cosas, si no hubiese habido tanta cortapisa, lo que habríamos avanzado a nivel científico…
    Comparto y te dejo mis mejores deseos para esta Semanita Santa. Besos.

    • Hola Mayte,
      ¡qué envidia! Yo solo la conozco por fotos… La tumba me parece magnífica (acorde al gran personaje que fue). Me alegra haberte traído estos recuerdos… ¡qué bonito es viajar y más si sabemos apreciar la Historia que hay detrás de esos lugares!
      Un besote y que descanses esta semana.

  7. Deja lelo esa claridad metodológica de Galileo, sobre todo, el rigorismo científico implacable tomando en cuenta las corrientes ideológicas en que se movía en esa época. Contemplar oscilaciones en la Lámpara de bronce haciendo a un lado la amplitud del hilo y el tiempo empleado disminuyendo según pasa, lo puso en qué pensar. Era muy curioso. ¡ Cómo cambian los tiempos ! Encantado con sus mediciones, tomó el pulso de las horas escuchando música. Iba a lo suyo. El calor y el frío de los días no le preocupaba, los medía bajo forma de hechos vivos, con su mirar perfeccionado usando anteojos. No se le escaba nada observando cómo los cuerpos caen al vacío con la misma velocidad con que se precipitan. Nada es más práctico que observar la realidad, decía, pero cuando la ceguera invade en ángulos cerrados, la vista se pierde por completo, abruptamente. quienes usan anteojos pierden la claridad necesaria para poder ver con claridad. Emergencia médica. El humor acuoso no fluye, se eleva la presión y, surge el “dolor de clavo”. Quién sabe si al aceptar la hipótesis heliocéntrica de Ptolomeo Cayó en la trampa del “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo”. Gracias, FJ, por recordar al ilustre sabio Galileo. Un abrazo, con significado histórico.

    • Hola marimbeta,
      no deja de ser curioso que una simple observación de algo cotidiano, de algo que hemos visto cientos de veces, se puede extraer una idea que puede hacer avanzar la Ciencia. Esa lámpara colgada durante años por encima de la cabeza de los feligreses no llamó la atención de nadie y puede que siguiera haciéndolo durante muchos años más a no ser que Galileo entrara en la iglesia. Esto demuestra que los pequeños gestos y las pequeñas ideas no son tan insignificantes como pueden parecer a simple vista.
      Abrazos galileicos

  8. Envidiable tu blog por los datos tan interesantes que aportas, estuve en Pisa y no sabía lo de la lámpara, ni tan siquiera el guia del viaje nos lo indicó. La iglesis Sta.Maria de la Croce es una maravilla. Gracias amigo.
    Y de nuevo NO me mandan ninguna entrada!!!!! Estos de Word….

    • Hola Rosa,
      es extraño que esos guías no lo comentaran aunque me imagino que prefieren explicar otras anédoctas sobre la torre, la iglesia, Galileo… ¡hay tantas!
      En cuanto a lo de las entradas… ¡ostras! Bueno, como siempre publico todos los lunes, miércoles y viernes, supongo que esto te ayudará a no estar pendiente de si publico o no cada día. No eres la única que le pasa pues el otro día también se puso en contacto otra persona con el mismo problema. No obstante, si me entero de algo más al respecto, te aviso.
      Abrazos

  9. Pingback: Galileo, el mensajero de las estrellas: su ceguera (II) | franciscojaviertostado.com

  10. Otra vez me has sorprendido, Francisco. La verdad es que a Galileo siempre lo he dejado un poco de lado y sólo conocía de él lo básico. Has conseguido que me interese el personaje. Voy a la siguiente entrada… 😉

  11. PRECIOSO TRABAJO . ENHORABUENA .quiero HACER UNA APORTACIÓN SOBRE GALILEO GHALILEI Y SU RELACION CON EL DOGO DE VENECIA .
    UN ABRAZO . José Ignacio Martínez Martín .

  12. Pingback: ¡La Torre de Pisa nunca se caerá! | franciscojaviertostado.com

  13. Hola Francisco, poco puedo añadir, solo sobre su vida profesional, era y es un referente en nuestra era actual, sobre sus tesis y trabajos no podríamos concluir muchas dudas que hoy se nos presentan.
    Un abrazo

  14. Hola Francisco,
    Galileo es, en mi opinión, uno de los grandes súper-sabios de la historia, pero si por algo me gusta, es por su innata rebeldía contra toda autoridad. Esa rebeldía es la base de muchos de los grandes descubrimientos de la historia, pues los hace gente que no se conformó con las “verdades” convencionales de su tiempo.
    Desgraciadamente pagó su desfachatez con el encierro, pero nadie le quitará jamás la gloria!
    Gran entrada, felicidades!

    • Hola Jesús,
      quizás a mí lo que más me sorprendió de Galileo es el hecho de querer comprobrarlo todo científicamente. Eso es algo que ni siquiera en nuestros tiempos se hace en ocasiones. En cuanto a su castigo final… bien pudo ser peor.
      Un abrazo

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