Los orígenes de la anestesia

En otras épocas la palabra anestesia no tenía el mismo significado que hoy en día al referirse más a “una ausencia de sentimiento” y a un estado moral que al propiamente físico. La concepción del dolor tampoco era igual y como muestra de ello es el caso de una mujer (de nombre desconocido pero real) que fue ejecutada en 1594 por buscar medicación que le aliviara sus dolores de parto. ¿Cómo podía permitirse eso? La mujer ha de sufrir esos dolores pues lo contrario era peor que una herejía, pensaban entonces.

Esto no quita que se buscaran remedios para aliviar el dolor,  aunque debemos esperar al siglo XIX para asentar los fundamentos de la especialidad de la anestesia, y un siglo después,  para sistematizar la profesión del anestesista. Un dato: a comienzos del siglo XX solo había 100 anestesistas en todo los EE. UU.

Los primeros analgésicos…

Las civilizaciones que siguieron a la egipcia copiaron de esta el uso de una planta que contenía escopolamina, un inductor de la analgesia. Esa planta es conocida con el nombre de mandrágora y se sabe que el médico cirujano griego de Nerón, Dioscórides, recetaba su raíz empapada en vino. Otros potentes analgésicos ampliamente utilizados fueron las semillas de adormidera cuyo uso se documenta ya en el IV milenio a. C., y el cannabis, que se utilizó en China (200 d. C.). Durante siglos se continuaron utilizando estas sustancias hasta que Ambroise Paré describió en 1562 la compresión del nervio para inducir analgesia. Como curiosidad diré que en el siglo XVII se documenta la primera inyección intravenosa, utilizándose una vejiga y una pluma de ave, aunque se administró alcohol y el paciente era un perro.

Mandrágora.

Los gases, esos gases anestésicos

Será en 1540 cuando aparece el primer gas anestésico, el vitriolo dulce (éter), sintetizado por Valerius Cordus tras combinar alcohol y ácido sulfúrico, y tras el descubrimiento del óxido nitroso (Priestley, 1772), sir Humphry Davy pudo comprobar en 1799 sus efectos placenteros, pasando a denominarlo el “gas de la felicidad”. Esa observación le llevó a insinuar (con poca fortuna) que el óxido nitroso podía emplearse durante las intervenciones quirúrgicas, y en una de sus charlas uno de los oyentes, un dentista llamado Horace Wells, quiso probarlo en él mismo sometiéndose a la extracción de uno de sus dientes mientras estaba bajo los efectos del óxido nitroso. Tuvo éxito, no le dolió, pero cuando quiso demostrarlo en público, en el Massachusetts General Hospital, la anestesia fue insuficiente y el paciente gritó como un condenado siendo Wells abucheado.

Primera ocasión en que se utiliza el éter en la extracción de una pieza dental. Haz clic en la imagen para ampliarla.

A mediados del siglo XIX, el dentista William Morton (a quien se considera como el descubridor de la anestesia) utiliza con éxito el éter en sus extracciones dentarias y este hecho se difundió rápidamente sin que hubiera oposición por la clase médica siempre y cuando no se utilizara en el parto. Morton, en ese momento, cursaba el segundo año de sus estudios de Medicina y desarrolló un inhalador del gas. Fue invitado por el doctor John Warren a realizar una demostración pública en una delicada intervención en el cuello de un paciente y tuvo tanto éxito que el asombro fue generalizado. Solo dos meses después el doctor James Young Simpson lo utilizó en el primer caso obstétrico, era el 19 de enero de 1847, la paciente tenía una pelvis muy estrecha y el feto ya se encontraba muerto. Diez meses más tarde, Simpson usa cloroformo también en una gestante y claro, el rechazo de la sociedad no se hizo esperar. No será hasta que la propia reina Victoria (que llevaba muy mal la tolerancia al dolor) mandara a su obstetra, el doctor Charles Locock, que le administrara cloroformo en el parto de su hijo el príncipe Leopoldo, el 7 de abril de 1853.

“El anestésico era administrado con cada contracción a través de un pañuelo. La reina lo inhalaba pero sin perder la consciencia en ningún momento. El tratamiento se inició a las 12:20 horas y el príncipe nació a las 13:13 horas”.

La reina Victoria, muy “alegre” tras el parto debido al efecto del cloroformo, motivó que esta nueva técnica se difundiera y pasara a llamarse “cloroformo a la reina” al parto asistido con este gas. A finales del siglo XIX el cloroformo cayó en desuso a favor del éter y del óxido nitroso, debido a que era responsable de muchas muertes maternas, dejándose de utilizar definitivamente a partir de 1950.

Links fotos:

Tina FranklinErnest BoardDavid Gil

41 comentarios en “Los orígenes de la anestesia

  1. La mandragora creo que era una planta alucinogena y es curioso pero en una de las grandes películas relacionadas con el rey Arturo, Excalibur, se la hace mención e incluso en un momento determinado de la película se hace ver como es su forma.

    • Hola Raúl,
      la mandrágora es junto con el muérdago una de plantas mágicas más utilizadas de todos los tiempos. Parte de culpa de su asociación con la magia es por su forma, parecida al cuerpo humano. En la conocida serie de Harry Potter (creo que en la segunda parte) sale una escena donde se le presenta vinculada a poderes mágicos en la que se puede ver como emite unos gritos muy desagradables.
      Hipócrates y Dioscórides ya la describen y es en la Grecia Clásica que se comienza a utilizar (que se sepa) con el nombre de planta de Circe (en honor a una diosa hechicera) aunque será en la Edad Media cuando pasa a convertirse en una planta maldita y no tanto medicinal. Pensaban que contenía el alma de los desesperados y quien la tuviera podía hacerse invisible. Esta asociación en su forma con el cuerpo humano hacía que se pensara que si se cuidaba durante siete años después de arrancarla de decía que se transformaba en un niño de verdad.
      Un saludo

    • Hola Elena,
      me alegra saber que sigues el blog. Inicialmente me propuse hablar solo de artículos relacionados con la historia y la medicina aunque finalmente opté por darle más amplitud. Como dijo el profesor Letamendi “Del médico que no sabe más que Medicina, ten por cierto que ni Medicina sabe” y este blog pretende aportar ese granito de arena en algo que adolece nuestra profesión: cultura médico-histórica.
      Saludos

  2. Gracias por los valiosos datos aportados, Francisco Javier. Muy interesante tu artículo, como siempre.
    Señalar que todavía en la época en que nació mi hijo, existía la superstición (esto si que es SUPERSTICION con mayúsculas) de que los hijos que se parían sin dolor, luego no se querían. Amén del pecado que cometía la madre por contravenir la maldición bíblica “parirás con dolor”.
    Mi hijo nació en Sevilla. Mi mujer fue asistida por un discípulo del profesor Bedoya, suprimiéndo los dolores por el método del goteo. Y nació sanísimo, sin ningún problema, y puedo certificar que ha sido el hijo más deseado y querido del mundo. Y mi mujer ni sintió el parto: estaba dormida.
    Un saludo y feliz día.

    • Hola Luis,
      es curioso cómo según las culturas se vive el parto de maneras tan distintas. En China se considera que las mujeres no deben llorar ni gritar durante el parto mientras que en otras culturas la mujer DEBE gritar y manifestar dolor delante de sus maridos mientras da a luz.
      También hay costumbres muy curiosas como en Argelia, que para provocar contracciones y así acelera el parto, se quema pelo de un león bajo la nariz de la parturienta. Ese olor es tan desagradable que la mujer siente náuseas inmediatamente y vómita, ayudando así la contracción del diafragma. Y en unas islas de Oceanía conocidas con el nombre de Sandwich (que no tienen nada que ver con el bocadillo de jamón y queso) en donde es la propia madre la que se mete los dedos en la garganta para provocarse naúseas y vómitos.
      Saludos y gracias por compartir tu experiencia (y el de tu mujer, claro).

  3. Como siempre aprendo cosas que sabía “de pasada”. Yo debo agradecer mucho a las anastesias… he ternido 6 operaciones a cual más dolorosa y hace un año mas o menos, me tuvieron que hacer una exploración que era tan dolorosa que tuvieron que sedarme completamente, en cambio el parto de mi hija (no se los motivos) no me aplicaron nada y tuvo que nacer con forceps. Lástima que ahora que estoy con muchos dolores debido a la rotura del femur y camino con muletas y con muchos dolores, quisiera tener ese “cloroformo a la reina” y más de una vez me lo aplicaría… que bien lo pasaría…
    Abrazos de una “cosida” por todas partes… jeje

    • Hola Rosa,
      ¡ostras, fórceps sin ningún tipo de anestesia! Eso sí que es aguantar el dolor. Con tantas operaciones en tu haber casi que deberías ser tú la que nos enseñes cosas sobre cirugía.
      Fuera bromas, espero que te recuperes lo más pronto posible de la fractura de fémur y puedas volver a caminar ya sin esas dichosas muletas.
      Un besazo y muchos ánimos. 😉

  4. Gracias por los datos, Francisco Javier.
    Aunque no lo creas estas cosas y las preguntas que suscitan aparecen en las clases. Tendrás que ver las caras de terror cuando se habla de las épocas sin anestesia ni antibióticos.
    Me ha impactado el dato, que diré, de la mujer fue ejecutada en 1594 por intentar aliviar los dolores del parto ¿Dónde fue? Aunque me figuro en algunos de los lugares de Europa donde triunfó la Reforma Protestante, que fue mucho más fundamentalista (literal y fanática) de lo que fue el Catolicismo. De hecho el Catolicismo se tuvo que volver fundamentalista en la Contrarreforma. Galileo es una víctima indirecta de Lutero y Calvino más que del Papa.
    Y no creas, hoy con alumnos de distintas etnias y culturas, estos temas suscitan controversias de lo más interesantes.

    • Hola Hesperetusa,
      me lo creo, seguro que sí. En mi práctica diaria tengo contacto con parturientas de todas las etnias que te puedas imaginar y a cuál más distinta en su percepción del dolor durante el parto.
      No sabría decirte dónde ocurrió el episodio de esa pobre mujer (no lo llegué a encontrar por ningún sitio aunque si su referencia) pero si consigo hacerme con la ciudad no dudes que te lo diré, seguro que impresionará a tus alumnos.
      Saludos

  5. Hola Francisco,
    no me extraña que el considerado como primer anestesista haya sido un dentista. Creo que la gran mayoría de nosotros ha pasado por el “sillón maldito” y sabemos lo doloroso que el taladro puede ser, y eso que ya nos ponen anestesia. No quiero ni imaginarme qué sería de la salud dental de los seres humanos si no contásemos con esta ayudadita…
    Por lo demás, creo que los científicos de la historia que se dedicaron a buscar soluciones a nuestro dolor merecen este y más homenajes. No conocía su historia, y te agradezco nos la hayas desgranado tan bien como sólo tú sabes hacer.

    Enhorabuena y un abrazo.

    • Hola Jesús,
      no sé si la has visto ya pero estos días estoy disfrutando de una serie dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por el actor inglés Clive Owen en la que retratan la historia de un hospital (fictício) de Brooklyn en el año 1900. Aunque la sangre no brilla precisamente por su ausencia (pero es que era así) se muestra cómo los médicos de entonces intentaban mejorar los límites de la ciencia que se encontraban en su tiempo: sin electricidad, sin la anestesia como la tenemos ahora, sin antibióticos todavía, sin tratamientos contra el dolor tan eficaces como los actuales. Algo que me llama la atención de la serie es cómo reproducen las intervenciones quirúrgicas a principios del siglo XX en el hospital, mostrando cómo eran esos instrumentales, cómo realizaban la anestesia, cómo una enfermera se dedicaba exclusivamente a contar las pulsaciones de ese paciente que se encontraba con la barriga abierta en la mesa de quirófano y cómo el cirujano introducía sus manos dentro del paciente sin guantes.
      ¡Cómo han cambiado los tiempos!
      Abrazos
      ¡Uy, se me olvidaba! La serie se llama “The Knick”

  6. Hola Francisco, te cuento que todavía hoy en los países protestantes del norte de Europa se piensa que la mujer debe parir los hijos con dolor. Lo sé por experiencia propia. Se escandalizan del uso de cesáreas y raquídeas. Aunque también es verdad que en muchos otros países se abusa de las cesáreas. Hace poco hubo un caso muy sonado en Brasil sobre esto. Saludos.

    • Hola Amira,
      la OMS recomienda que no se supere la tasa de 15% de los nacimientos por cesárea y en Brasil se supera con creces con un 52% (en las clínicas privadas el 83% de los bebés nacen por cesáreas y en algunos casos el índice llega al 90%)
      Un saludo

    • Hola mel,
      me consta que son muchos los que esperan estos artículos de la historia de la medicina (de hecho es la razón principal de la existencia del blog) y así me lo han hecho saber en algunos casos.
      Abrazos y gracias por tu amable comentario.

      • El tema de la medicina me interesa muchísimo, pues tengo una enfermedad crónica muy dolorosa y de difícil manejo, hoy, particularmente he tenido que asumir la frustración del inicio de medicina biológica, RITUXIMAX, en concreto, a los 15 minutos de iniciar la aplicación, todos los efectos colaterales me agredieron, a pesar de tener el protocolo totalmente al día. Cosas que pasan…..de inmediato se me aplico la medicina indicada para contrarrestar. Mi condición de autoinmune es fatal. Pero, quiero agregar que además de la medicina, disfruto plenamente la apertura del blog, Soy ignorante en muchooosss temaaasssss, pero siempre aprendo un poco con tanta diversidad. Mil gracias Dr. Francisco Javier, comento poco, pero disfruto mucho!!!!!

      • Gladys,
        espero que mejores tu clínica con el tratamiento que te han instaurado, de verdad. En cuanto a lo de comentar, tranquila, el grupo que se ha formado en torno al blog me consta que es magnífico siendo uno de los estímulos para continuar este proyecto.
        Un abrazo y ánimos.

  7. Interesante entrada, Francisco Javier.
    Pero no hablas de la cerveza, hay quien se la bebe hasta quedar anestesiado. Lo malo es el posterior dolor de cabeza, claro… Pero es que no todo ha de ser perfecto.

    Un abrazo

    • Hola Liliana,
      por desgracia a todos, en alguna ocasión, de alguna forma y por algún motivo nos han aplicado anestésicos para aliviar el dolor. Quizás está tan a mano que no somos conscientes de la suerte que tenemos al disponer de ella y la mucha historia que hay detrás.
      Buen finde

  8. Pues yo no le veo tan antiguo, FJ, … será que mi Quijote me lo firmó Cervantes.
    Un abrazo de julio, martes tarde

  9. Qué agradable artículo! Como siempre agregando tus respuestas a inteligentes comentarios.
    Te felicito y aprendo.
    Un abrazo.

    • Hola Stella,
      ya sabes que los comentarios son parte importantísima del blog. Además de poder comunicarnos entre nosotros siempre se aportan datos que complementan el artículo. Estoy encantado con ellos y la respuesta obtenida por todos.
      Abrazos

  10. ¡Magnífico! No digo más.

    Pero como no puedo evitar añadir algo, dejo el enlace de un artículo de Redondo Calvo y Pozuelo Reina sobre la aportación de la Armada española a la introducción de la anestesia en nuestro país:

    http://apps.elsevier.es/watermark/ctl_servlet?_f=10&pident_articulo=90193167&pident_usuario=0&pcontactid=&pident_revista=344&ty=72&accion=L&origen=zonadelectura&web=www.elsevier.es&lan=es&fichero=344v60n02a90193167pdf001.pdf

    • Hola Paco,
      una muestra más de lo controvertidos que llegan a ser los progresos médicos. En este caso la anestesia en el siglo XIX, que en principio no debería tener muchos detractores por las posibilidades quirúrgicas que se presentaban y que encontró una fuerte oposición inicial dentro de la sociedad médica.
      Un abrazo

  11. Excelente, le comparto durante mi formación como residente de medicina critica me toco presentar el tema, recuerdo que William Morton, continuó haciendo demostraciones públicas para obtener ganancias llegando hasta el espectáculo circense y callando en desgracia por los efectos del éter, sería interesante agregarle también el descubrimiento del extracto de la hoja de coca en la saliva utilizada para trépanos por los Incas, saludos….

  12. Si me lo permites, voy a dejar a un lado la parte técnica y literal de la anestesia “habitual”. El tema me toca muy de cerca. Hay un tipo de anestesia que debiera adormilar los sentimientos. Estos producen bastante dolor. ¡Inducir al sueño! Lo malo es que no se pueden programar ni aun siendo una cirugía menor, todo lo más aplicar unos apósitos de lidocaina ” para ir tirando” como se pueda.

  13. Pingback: ¡Aquí hay mucho tomate! | franciscojaviertostado.com

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