¡Qué me dices! (XIV)

Federico II “el Grande” de Prusia

Federico II, por Antoine Pesne. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Federico II (1712-1786) fue uno de los máximos representantes del Despotismo ilustrado del siglo XVIII destacando en sus campañas militares por su capacidad y visión, táctica y estrategia. Se le considera uno de los mayores genios militares de toda la Historia, comparándole incluso con Julio César, Napoleón o Alejandro Magno. Sus innovadores maniobras en el campo de batalla y la reorganización del ejército prusiano fueron cruciales en sus victorias, destacando la de la Guerra de los Siete Años que él inició al invadir en el año 1756 el Electorado de Sajonia. Sin embargo, los avances en medicina de la época no le causaban simpatía e incluso era reticente a ellos. Un día, en 1780, preguntó a su médico, el Dr. Johann Georg Zimmermann:

Decidme, sinceramente, doctor ¿de cuántos pacientes lleva su muerte en la conciencia?

A lo que el médico contestó:

De unos trescientos mil menos que Vos, Majestad.

Alejandro Magno

Su amistad con su médico personal, Filipo de Acarnania, era fraternal y se originó durante la infancia de ambos. En una ocasión Alejandro enfermó e hizo llamar al galeno. Mientras lo traían uno de sus generales le alcanzó una nota advirtiéndole de que Filipo se había vendido al enemigo y, probablemente, aprovecharía para envenenarle. Cuando llegó le preparó un brebaje y seguidamente se lo bebió. Fue entonces cuando Alejandro Magno le dio la nota de su general al médico quien la leyó quedando impresionado. Después, Alejandro dijo con palabras sinceras de amistad:

Prefiero morir a desconfiar de mis amigos.

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16 comentarios en “¡Qué me dices! (XIV)

  1. ¡Dos magníficas anécdotas, y asaz aleccionadoras, Francisco Javier. No conocía ninguna de ambas.
    Esta que, con tu permiso, aporto, es parecida, si bien no puedo garantizar su autenticidad, pues solo me vino de una fuente no comprobable.
    Cuentan que el rey inglés Jorge II de Inglaterra, tenía por consejero y mejor confidente e informador a su barbero.
    Preguntado por sus cortesanos de el por qué de tan rara elección, repuso:”¿En quién puedo confiar más que en el hombre que tiene todos los días mi cuello a merced de su navaja?”.

    • Hola Luis,
      tu anécdota me hace pensar en la gran responsabilidad que tenían estos barberos y la confianza ciega que les tenían reyes y príncipes. Lo desconozco pero… ¿se habría dado el caso en algún momento de la historia en que estos barberos, teniendo la navaja en ese cuello “Real”, hicieran lo que todos pensamos?
      Saludos y me alegra que compartas estas y otras historias.
      P.D. Nunca entenderé que nobles y regios caballeros necesiten que les afeiten y les bañen. ¿Es que no saben hacerlo solitos? ¡Ja, ja, ja!

      • Lo cierto esque ni me extraña, Francisco Javier. ¿Has intentado alguna vez afeitarte con navaja?. Yo, si. Me propuse aprender, y aprendí.
        Cuando desistí, comprendí por que la barba era tan común entre nuestro¿Has intentado alguna vez afeitarte con navaja?. Yo sí. Y me propuse aprender.
        Cuando al fín desistí comprendí porqué la barba era tan común entre nuestros antepasados, y según la moda, el bigote y la perilla (las partes más dolorosas, te lo aseguro).
        También comprendí por qué en la antigüedad abundaban tanto la barberías, establecimientos hoy por hoy casi desaparecidos: Para manejar la navaja de afeitar, sin acabar peor que un Cristo, hace falta ser un profesional.
        En cuanto al baño… dada la poca (a veces nula ) higiene de nuestros ancestros, no me extrañaría que hicieran falta auténticos profesionales del baño.¡Ja,ja,ja!…

  2. Francisco…,menos mal que, aunque los médicos en general, os podeis equivocar, hoy en día todos acudimos al doctor con al menos un 80% de que nos curará. Yo por desgracia y por muy diferentes motivos, tengo aue acudir a ellos y sigo vivita y “cojenado”, pero a pesar de que es muy lento, ya voy mejor. Otra entrada muy buena,

    • Hola Rosa,
      donde no llega la ciencia, llega el buen criterio médico. Es cierto que en muchas ocasiones en la vida, y sobretodo en la medicina, 2+2 no son 4 sino 5, y si a eso añadimos que todos somos humanos, existe ese 20% (bueno, en realidad menos) pero puedo asegurarte que todos queremos llegar a alcanzar ese 0. Las personas necesitan buenos médicos y médicas.
      Abrazos y me alegra que poco a poco te recuperes.

  3. Pingback: ¡Qué me dices! (XIV) | yofumoenpipa

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