Las Médulas, la mina de oro de un Imperio

las médulas león

Vista panorámica de Las Médulas desde el mirador de Orellán. Haz clic en la imagen para ampliarla. 

En el Noroeste de Hispania, concretamente en la actual zona del Bierzo (León), podíamos ver a los soldados romanos bateando sus ríos en busca de oro aunque no tardarían en percatarse que su origen no estaba en la rivera sino que provenía de más arriba. Siguiendo su cauce llegaron a una montaña, Las Médulas.

Y es que en tiempos del emperador Augusto el oro se convirtió en un metal muy valioso en el sistema monetario de Roma y la noticia del hallazgo de la mina en Hispania representaría unos ingresos extraordinarios para el Imperio. Se calcula que en los tres siglos que fue explotada, hasta el siglo III, se obtenían seis toneladas al año de oro, convirtiéndose en la mayor mina de oro en tiempos de Roma, con un rendimiento medio de 3 gramos por tonelada de tierra removida. La cantidad de oro que se extrajo de ella equivaldría a más de 50.000 millones de euros actuales, para hacernos una idea de la cifra podríamos decir que correspondería a la fortuna de nuestro actual archimillonario Bill Gates.

Pero la grandeza de esta mina no radica solo en la cantidad  obtenida de este material sino en cómo lo hicieron, sin esclavos a pico y palo, cortando la montaña solo con agua, en un nuevo hito de la ingeniería romana. Las médulas

El color rojo de esta montaña se debe a su composición en arcilla, hecho que facilitaba su explotación al mojarla con chorros de agua, originando una riada controlada. Para ello construyeron 600 kilómetros de canales (tantos como el agua canalizada en la ciudad de Roma) removiendo casi 100 millones de m3 de tierra, en una extensión de 3 kilómetros de anchura máxima y más de 100 metros de profundidad. El agua necesaria la recogían en parte de la cuenca del Duero, a más de 100 kilómetros de distancia, y las acumulaciones de tierra que se desechaban colapsaron un antiguo valle que con el tiempo dio lugar a un lago, un impacto ambiental que afectó a 1200 hectáreas.

La mina transformaría la zona de alrededor: los poblados alojaban la mano de obra, los castros mantenían los canales, se crearon factorías donde fundían las herramientas necesarias… El paisaje campesino de la población se convertiría en minero.

Con el tiempo, Las Médulas pasarían al olvido y no sería hasta el Renacimiento que algunos ilustrados comenzaran a rescatarlas de la memoria histórica. Más recientemente, Juan Manuel Munárriz, Ricardo Becerro de Bengoa interpretarán los vestigios mineros romanos que quedaban, y sobre todo, el escritor Enrique Gil y Carrasco, que con sus dos novelas “El Señor de Bembibre” y “El Lago de Carucedo”, ambientadas en ese entorno, las redescubriera para todos.

Hasta hace unos decenios pocos eran los que visitaban las minas, pero el interés que ha adquirido recientemente ha hecho que este número se incremente exponencialmente, en especial tras ser declaradas en 1997 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Desde el pueblo de Carucedo, el principal acceso, surgen dos caminos flanqueados por brezos y castaños: uno lleva al mirador de Orellán, y el otro, al Aula de Arqueología, donde se explica todo el conjunto y se inician las visitas comentadas que llevarán a las galerías de las minas Cuevona y Encantada.

Aún, en pleno siglo XXI, podemos encontrar hombres y mujeres bateando los ríos del Bierzo en busca de oro, aunque pocos son los que consiguen pepitas de más de 3 mm. Una actividad ancestral que mantiene la ilusión de más de uno.

Un video:

España a ras de cielo

Para saber más:

Fundación Las Médulas

Links fotos:

Sergio RC

Revista de Historia

Link información:

El paisaje cultural de Las Médulas, IV Seminari Arqueologia i Ensenyament Barcelona, 14-16 de novembre, 2002 Treballs d’Arqueologia 8, 2002. Dolores Fernández-Posse Electra Menéndez Francisco-Javier Sánchez-Palencia

42 comentarios en “Las Médulas, la mina de oro de un Imperio

  1. Esos romanos….tan ingesiosos… y ahora los que quedamos..”nos quedamos” sin oror!!!! De esto creo que no hace mucho ya hablamos.
    Muy interesante y quizás me anime y vaya yo por alli a ver si encuentro mi mina!!! jajajaj
    Abrazos!

  2. El oro español financió no solo las guerras de conquista de los romanos, sino también los costosísimos espectáculos de fieras y gladiadores de los anfiteatros, método de los emperadores para mantener al pueblo entretenido y evitar levantamientos. Podemos decir que en cierto modo, modelaron económicamente al Imperio Romano. Conocía la información de las minas de oro españolas.Pero lo que que no he conseguido averiguar es dónde estaban las de plata,metal en el que al parecer también eran ricas las tierras hispanas.¿Nos podrías ilustrar al respecto?.
    Gracias por tu artículo, Francisco Javier.

    • Hola Luis,

      Hispania era considerada El Dorado del Mediterraneo y algunos dicen que la abundancia de plata en el reino de Salomón, mencionado en las Sagradas Escrituras hebreas, proceden de España. La plata era el metal preferido por los griegos en Occidente, y los fenicios, a comienzos del primer milenio a. C. ya lo buscaron allí (intercambiándola por aceite) antes que los romanos, al igual que los cartagineses e íberos.

      Polibio, Posidonio, Estrabón, Diodoro Sículo… son las fuentes que se tienen para conocer el tipo de mineral y lugar de extracción. Sería durante la República tardía y el comienzo del Imperio que la minería romana alcanzara su cenit, obteniendo los minerales de sus nuevas provincias, como Egipto, Asia Menor y sobre todo en la Península Ibérica, hasta el final de las Guerras Cántabras hacia el 19 a. C.

      De Hispania obtenían oro, hierro, plomo, cobre… La plata y el oroplata, estaño y oro blanco, mezclado con plata… era más abundante en los territorios del noroeste de Hispania (norte del Ebro y sur de los Pirineos). Se conoce de la existencia de yacimientos localizados en Sierra Morena y en el sudeste, aunque los yacimientos de plata ya no eran tan abundantes en época republicana. Se conoce la existencia de minas de plata en Albarracín, pero lo más frecuente era que se extrajera mezclado con otros materiales como el plomo (minas de Bielsa y Benasque en Huesca, en Sierra Morena al norte del Guadalquivir en la mina de Centenillo). Otro centro minero importante era el de Carthago Nova.

      Otros materiales que se extrajeron fueron la piedra especular (a la que ya dediqué un post recientemente) en la actual provincia de Cuenca, en Sierra, en Alcarria y en La Mancha; mármol; hierro, en las faldas del Moncayo; mercurio, en Almadén y Ciudad Real.

      Para acabar permíteme mencionar que uno de los problemas más grandes que se encontraban los mineros, eran los ríos subterráneos cuya agua debía sacarse a la superficie. ¿Cómo lo hacían? Uno de los artefactos que utilizaban era el tornillo de Arquímedes, todo un ingenio.

      En cuanto al oro, eran muchos los yacimientos (Huelva, Granada, Badajoz, Cáceres, Salamanca, Coimbra, Toledo, Guadalajara…) Plinio refiere que los ríos hispanos arrastraban pepitas de oro, literalmente. El Tajo, Genil, Duero, Miño… como puedes ver no solo en uno sino que toda la península estaba bañada de este preciado mineral, un auténtico El Dorado.

      Abrazos y como puedes comprobar es un tema desconocido y apasionante de nuestra geografía.

  3. Pingback: Las Médulas, la mina de oro de un Imperio | Divagaciones ¿irreales?

    • Hola Rubén (perdona, sé que me lo dijiste en algún comentario anterior y ahora no recuerdo si eres Javier),
      toda la comarca del Bierzo en León es maravillosa y si añadimos el hecho de poder visitar este lugar la hace imprescindible.
      Saludos

    • Hola Henry,
      sin lugar a dudas sus ingenieros no se desanimaban ante las dificultades de la orografía y los retos que se planteaban para conseguir ese preciado mineral, tan necesario para mantener Roma.
      Un saludo

  4. Por esas zonas había mucho oro.. También en Ourense (“ciudad del oro” (Auriense)) lo había.. A dia d hoy aún batean en el rio Miño.. :)… Abrazos d luz

    • Hola Mamen,
      ¡qué interesante aportación! De hecho el origen de la ciudad de Orense (ourense) es romano y en el río Miño se encontró oro. Hay otra hipótesis que postula que el nombre de la ciudad viene del latín aquae urente («aguas abrasadoras»), o del germánico warmse («lago caliente»), por sus conocidas fuentes de aguas termales, conocidas como Burgas (nombre derivado del bajo latín burca, que significa pila). Sea como fuere, yo me inclino por lo que dices.
      Abrazos

  5. El rojo de la montaña desvela uno de los mil colores de esta tierra tan pródiga en colores. Recorrer Las Médulas es recordar el oro fluir iluminando ríos de agua enrojecida. Todavía resuenan las carcajadas de triunfo de aquellos que al encontrar una pepita, después de tanto batear ruidoso, hallaban lo que buscaban ¡ Fiebre de oro ! Pensar en los niños, decían las madres sacudiendo bateas desechando tierra, lavando, bateando en busca del sustento familiar. ¡ Hay que mantener a la familia ! Claro, los Romanos se acabaron esas vetas; ahora, descubrir una preciosa piedrecita dorada en el camino es un milagro no tropezarse con ella al recogarla. Se pasan las noches en vela pensando en ellas. Ya no queda casi nada de esa montaña de arcilla rojiza, todas se las llevó el río. Gracias, FJ, por mostrar esos métodos de trabajo para extraer oro. Un abrazo dorado, bateado.

    • Hola marimbeta,
      visitar Las Médulas es hacer un viaje al pasado, retroceder más de dos mil años en el tiempo. A parte de la belleza del lugar, verse inmerso en tanta Historia es algo que no olvidan los que allí acuden.
      Abrazos “medulares” ¡ja, ja, ja!

  6. Ante todo gracias por toda la información que nos aportas Francisco Javier, de forma tan amena, ilustrativa y sobre todo dejando el deseo de saber más sobre los diversos temas que tocas. Soy nueva por estos lares, así que un cordial saludo.
    Sobre las Médulas había oído hablar, había visto alguna impresionante foto de su paisaje, pero no conocía mucho más al respecto, así que han sido bastante didácticos todo los datos que nos aportas. Desde luego los romanos han dejado huella de muchas infraestructuras, y de su bien hacer, pues muchas de ellas aún podemos contemplarlas para nuestro deleite. Gracias por esos gráficos tan ilustrativos de como trabajaban en esas minas.
    Gracias de nuevo , y un saludo

    • Hola Azahara,
      si tras la exposición del tema que propongo dejo ganas de saber algo más al respecto… ¡objetivo conseguido! Mi intención no es tanto dar mucha información (es imposible darla toda y pienso que eso tampoco interesa a la mayoría, las fechas acaban olvidándose) sino recordar hechos pasados que pueden ayudar a comprender hechos actuales, transportarnos a aquellas épocas que fueron pero de una manera u otra siguen siéndola.
      Un saludo y bienvenida a este blog. Estás invitada a participar en él siempre que quieras.

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  8. Hola Francisco,
    las Médulas fueron probablemente el primer gran desastre medioambiental creado por el hombre. No sólo deformaron el paisaje artificialmente, sino que durante el tiempo que funcionó la mina, los alrededores estaban cubiertos de una nube perenne de humo causada por los fuegos en los que se separaba el mineral preciado de la piedra. Eso sí, los romanos poco entendían de la protección del entorno, un concepto moderno, y tampoco podemos castigarlos mucho por lo que hicieron. Cualquier otro pueblo con su capacidad hubiese hecho lo mismo. En fin, lo bueno es que nos dejaron un inmenso yacimiento arqueológico donde podemos aprender mucho de ellos.
    Un artículo muy educativo y sencillo de leer, como suele ser tu costumbre. Enhorabuena y gracias. Un abrazo.

    • Hola Jesús,
      algo así en nuestros tiempos sería algo impensable, de eso no hay la más mínima duda, pero nuestra orografía ha cambiado tanto. (Mega) ciudades donde antes solo había bosques, autopistas de cemento kilométricas, urbanizaciones invadiendo campos… eso sin hablar de las industrias y sus contaminantes. Seguro que si la antigua Roma siguiera existiendo, exigiría medidas más efectivas y activas que nuestros políticos.
      Abrazos

  9. Hace un par de años fui con unos amigos a verlas. Son fascinantes!
    Ahora después de tu explicación, creo que debería volver y no descarto el hacerlo. Me trasladaron a un paisaje extraño pero bello.
    Besetes ya casi de lunes…

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