“Gente normal, buena gente tal vez”

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La guerra saca lo peor y lo mejor de cada uno de nosotros, esto es algo que podemos comprobar en muchas de las batallas libradas por el hombre. Odio, rencor, venganza, muerte, miseria y sinrazón, pero también compasión, añoranza, fortaleza y compañerismo. Yo, al igual que hace ya un tiempo hizo Jesús G. Barcala en su blog cienciahistorica.com, no pude resistirme a dedicar un artículo a una de las anécdotas de la Primera Guerra Mundial más contadas en Navidad. Sí, hoy no es 25 de diciembre, pero qué mas da. De lo que se trata es de mostrar esos sentimientos que el ser humano tiene en su interior y que afloran en medio de la barbarie.

El historiador Juan Eslava Galán escribió un día que en los soldados de la Gran Guerra eran “gente normal, buena gente tal vez” y que por circunstancias de la vida se vieron obligadas a matarse entre ellos en una guerra absurda. Probablemente tenían más en común que no aspectos que los diferenciaran y muestra de ello es la historia que seguidamente paso a contaros, una historia que llegó hasta las páginas del New York Times en la Nochevieja de 1914 y que se conoce como Tregua de Navidad.

En los inicios de la guerra ambos bandos pensaban que la contienda no se prolongaría más de unas semanas, meses a lo sumo. Con el invierno encima todos se resignaron y asumieron que el conflicto se prolongaría años. Alemania invadió Bélgica en julio teniendo París en el punto de mira, pero fueron frenados por británicos y franceses aunque a costa de sufrir una gran cantidad de bajas. El frente se estancó y la llegada del frío trajo enfermedades además de lluvias, viento y barro. Era una guerra de trincheras y el desanimo se apoderó de los soldados durante la Nochebuena de 1914 en el frente de Ypres (Bélgica).

Ninguno de los bandos podía avanzar y los altos mandos militares doblaron sus esfuerzos para que tanto el correo como los cigarrillos y el chocolate llegaran a los soldados en estas nostálgicas fechas navideñas. Alemanes, austríacos y húngaros se encontraban a poco más de 250 metros de franceses e ingleses, aunque algunas trincheras se encontraban a 36 metros, distancia que permitía escuchar lo que decía el enemigo cuando se hacía el silencio. En la víspera de Navidad, las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras con abetos iluminados en el borde de sus trincheras mientras cantaban Stille Nacht (Noche de paz). Las tropas británicas al oírles respondieron desde la distancia con villancicos en inglés. A última hora de la tarde y en este espíritu navideño, los alemanes propusieron una tregua chapurreando en inglés para que sus enemigos les entendieran “si al día siguiente no les disparaban, ellos tampoco lo harían”. Al amanecer, algunos soldados germanos comenzaron a salir desarmados mientras agitaban banderas blancas. Viéndolos, británicos y franceses salieron a su encuentro sin ánimo de disparar ni una sola bala sino para compartir su chocolate, tabaco y alcohol, y enseñar las fotos de sus familias. Durante todo el día compartieron gestos de solidaridad. Cada bando pudo recoger a los compatriotas muertos en los combates previos para poder darles entierro. En algunos casos incluso celebraron ceremonias conjuntas, alemanes e ingleses. De repente, un soldado apareció con un balón de trapo y no tardaron en organizar un partido de fútbol. Utilizaron unos sombreros de improvisadas porterías y a pesar de encontrarse en un terreno congelado jugaron durante una hora, el tiempo que tardó el oficial en jefe en enterarse del mismo.

tregua de navidad 1914

tregua de navidad 1914

Las consecuencias no se hicieron esperar. Al llegar a los mandos la noticia de esa improvisada y no autorizada tregua, hicieron que algunos soldados franceses fueran pasados por las armas como escarmiento y los alemanes enviados al frente oriental. Confiscaron el correo y las fotografías que se tomaron para inmortalizar ese día aunque no consiguieron su objetivo y el mundo se hizo eco de la noticia.

No era la primera vez que se pactaban treguas, de hecho durante toda la guerra existió lo que se conocía como la tregua del desayuno, uno de los pocos momentos de tranquilidad del día en el que no se realizaba ninguna ofensiva, pero ¿qué fue lo que les impulsó a hacerlo? ¡Quién sabe! Puede que las declaraciones previas del papa Benedicto XV pidiendo un alto el fuego por Navidad les motivara a ello, o la nostalgia de esos días lejos de sus familias o puede que comprendieran por unas horas el sinsentido de esa guerra, de todas las guerras.

Por cierto, este partido se le conoce por muchos como el partido de la paz y ha sido protagonista de películas, documentales y videos musicales, aunque es probablemente el único partido de la historia en el que el resultado es lo de menos.

“No sé con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la Cuarta Guerra Mundial: palos y piedras” (Albert Einstein)

Un video del entrañable Gila

Links fotos:

zoomnews.es

Link información:

elmundo.es

47 comentarios en ““Gente normal, buena gente tal vez”

  1. Después de convivir unas horas en Navidad, en medio del frío y la nostalgia de casa, debía ser muy dificil dispararle al enemigo que, poco antes, había sido camarada en momentos tan duros. Una historia que revela mu bien lo absurdo de la guerra.

    • Hola Santiago,
      los que no hemos sufrido una guerra de manera tan directa se nos hace difícil entender lo que pasaron. En esas fiestas navideñas la nostalgia y las buenas voluntades fueron más fuertes que la sinrazón.
      Saludos

  2. En esos instantes, se dieron cuenta de lo absurdo de la contienda y reaccionaron como seres humanos, que es lo que eran.
    Muy buena entrada, Francisco!
    Besetes.

  3. Pingback: “Gente normal, buena gente tal vez” | franciscojaviertostado.com

  4. Conocía esta anécdota, Francisco Javier, así como las funestas consecuencias de los mismos para los que organizaron la espontanea tregua de Navidad.
    No recuerdo quién definió acertadamente la guerra como “Un conflicto armado en el que se matan jóvenes que no se conocen de nada, enviados por viejos que se conocen perfectamente, pero que no se matan”.
    Y en toda guerra, conflicto, o atentado terrorista, no hay que ver tanto quienes lo ejecutan, sino de quién es la mano que sujetaba la correa del perro que nos ha atacado, y que previamente le azuzó contra nosotros.
    Gracias por tu oportunísimo artículo, y deseo que tengamos todos un día de en paz y con bien.

    • Hola Luis,
      ¡genial definición! En cuanto a tu deseo creo que no se va a cumplir pues un grupo terrorista ha asaltado esta mañana el hotel Radisson Blu, situado en la capital de Malí.
      Saludos, tristes una vez más.

  5. Pingback: “Gente normal, buena gente tal vez” | Divagaciones ¿irreales?

  6. Por otros comentarios mios, sabes como odio las guerras y con la gran pena que siempre desde que existió el hombre, han habido guerras y que jamás habrá un día en que en alguna parte del mundo se libre de esta lacra. Aparte de esto… lo que escribes es interesante.
    Saludos muy pacíficos!!!!!!!

  7. ¡Qué daño me hizo este post! (no tú, claro) Conocía el hecho pero no las consecuencias, incluso creo que el año pasado o el otro hubo un video navideño con una emotiva escenificación del mismo, imagino que alguna marca publicitaria, no recuerdo. Lo que tenían que haber acordado era una huelga total, a ver quien tenía el valor de fusilar a quien, es increible que la masa sea tan dócil, de verdad.

    • Hola Antonio,
      la manipulación anestesia a las masas para que no piensen. Permíteme que deje esta frase (no recuerdo ahora mismo quien la dijo) pero creo que expresa una gran verdad:
      “Sólo existen dos maneras seguras de conseguir que la gente haga lo que uno quiere. O te pones un guante de hierro y la obligas, o le dices que Dios desea que lo haga”.
      Saludos

      • SANTO DIOSSSS¡¡¡¡¡ Pero asi es………….La manipulación religiosa.

  8. Conocía la historia, pero no importa. Es una maravillosa historia para compartir. Estoy segura que esos soldados sabían las consecuencias que enfrentarían y aún así prefirieron esos momentos de paz. Ojalá y el mundo fuera tan valiente como ellos y enfrentaran cualquier consecuencia por un momento de paz. ¡Paz para mi mundo!

    • Hola melbag,
      como digo en el articulo es una historia que se repite mucho en las redes sociales pero pensé que esto no debía ser motivo para incluirlo en el blog. En estos días estamos viviendo ataques terroristas que parecen no tener fin y quise poner una nota de esperanza entre tanto horror e incertidumbre. El ser humano en el fondo no puede ser tan terrible.
      Un abrazo esperanzador.

      • Es bueno que la hayas compartido. Siempre pienso que hay más gente buena que mala. Por eso, no pierdo las esperanzas. Paz para mi mundo.

  9. Jugar con pelotas de trapo es darle vuelta a los recuerdos sin salir de esa cancha, a media calle, a media luz, como el crepúsculo de amor… dice ese precioso tango. Después del baile, la vitrola llora al compás de un gato de porcelana pa´ que no maulle al amor. Pasar la pelota en medio del campo nevado, suave terciopelo, la media luz de amor. Domingo danzante ese 24 de diciembre, lunes de desolación, ruido de noticias, se fue la navidad… llegaron los jefes arruinándolo todo, hasta la solidaridad. A Einstein se le olvidaron las armas de la luz para seguir triunfando en las guerras, todas. Todavía hay incrédulos en las cosas que se suceden en este mundo. Gracias, FJ, por traer juegos de la amistad en medio de la guerra. Un abrazo, sin brazas en el cuerpo, con el corazón en su lugar.

  10. Hola marimbeta,
    imagino que lo vivieron como un sueño, algo que no pudo pasar pero sucedió. Y lejos de ser ocultado a la opinión pública, se hizo eco mundial, una resonancia que aún perdura 100 años después.
    Abrazos

    • Resuenan los ecos de los tiempos pasados, por-venir. La vida es un instante que nunca termina… “Así en la guerra como en los celos”, “sangre sudor y lágrimas quedan al paso de los heraldos negros que nublan la verdad y envenenan.” Acudir a ese lugar, enfrentados, cada uno sigue “Rumbos perdidos a flor de tango”, saldando “Cuentas pendientes, rencores viejos. Con viento, polvo: con lluvia, fango. Así en la guerra como en los celos”. ¡ Qué lindo canta Serrat ! Resonancia que perdura por los siglos de los siglos… ¿ Alguien dirá, amén ? Van esos abrazos en camino, más tarde se sabrá, suceda lo que suceda.

  11. Lamento no conocer tanto la Historia como para saber qué guerras habrán sido espontáneas debido a algún conflicto vivenciado muy directamente; se me ocurre que la mayoría habrán sido organizadas detrás de escritorios y desde los atriles enardeciendo los ánimos para luego utilizar la “mano de obra” de jóvenes a los que se les arrebata la juventud o la vida.
    Hace años Freud respondía a una carta de Einsten diciendo -copio- “Usted se asombra de que resulte tan fácil entusiasmar a los hombres con la guerra y, conjetura, algo debe de moverlos, una pulsión a odiar y aniquilar, que transija con ese azuzamiento. También en esto debo manifestarle mi total acuerdo. Creemos en la existencia de una pulsión de esa índole…”
    Como siempre, tiras temas en la mesa que nos dan para pensar largo y tendido.
    Ah! y gracias por acercarnos el video del gran Gila! En Argentina muchos lo recordamos con toda simpatía!

    • Hola Acuarela,
      mientras preparaba el post no dudaba en incluir este video, siempre tuve un especial aprecio por este monstruo del humor.
      Un abrazo y en cuanto a Einstein y Freud… dos sabios con su particular visión y perspectiva.

  12. La guerra entonces por lo menos era casi un enfrentamiento físico, desgraciadamente hoy puede ser mortal a través de la tecnología existente pero siempre serás terrible.
    Un saludo.

    • Hola Francisco,
      antes casi era un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, de tú a tú, hoy parece que con que alguien apriete un botón desde su casa pueda hacer desaparecer la Humanidad entera, da miedo, mucho miedo.
      Saludos

  13. Pero es q realmente saben porqué están allí, matándose…? No parece raro el que se produjera este momento ( y tantos otros q nunca saldrán a la luz). No lo conocia y me ha encantado, Francisco Javier. Saludos.😊

  14. Hola francisco,
    me encanto el título de esta entrada “Buena gente, tal vez”, pues concuerdo con Eslava en que no todos los que participan en una guerra lo hacen por gusto, y muchos serían perfectos ciudadanos si los políticos no nos arrastrasen por el camino del horror.
    Lo sucedido en aquel campo de batalla debe ser contado una y otra vez, aunque nos ea Navidad, pues es un ejemplo de que los hombres, aún en los peores momentos, son capaces de demostrar que no todo es maldad, que la camaradería y el respeto mutuo existe en nuestros corazones.
    Nunca me canos de leer esta historia, y menos cuando está tan bien narrada.
    Enhorabuena! y gracias por la mención, es un honor.
    Un abrazo.

    • Hola Jesús,
      como menciono en algún momento del artículo la frase es del historiador Eslava Galán y me permití incluirla en el título porque pensé que en esas seis palabras, se dice mucho. Debo reconocer que descubrí ese episodio histórico a raíz de leer tu magnífico post, hace ya un tiempo, así pues, soy yo quien te da las gracias por mostrármelo.
      Abrazos

    • He visto la película varias veces, no me canso, me impacta como la primera vez. Converge la realidad humana,lo mejor y lo peor, éstos chicos en tregua, uno de los compañeros haciendo resistencia a la misma y finalmente el castigo……….Será que si somos tan humanos???

  15. Eso, partiendo de la base de que la guerra es la mayor estupidez humana. Tenemos capacidad de habla, de elaborar discursos, argumentar posiciones, memorizar situaciones, etc.. para que? para por ejemplo invadir Siria y someter a EI, cuando son nuestros políticos y otros poderes económicos quienes han armado a esta gente. Son víctimas de lo que sembramos y de la retorcida mente del poder Islámico que utiliza la religión como medio de enfrentamiento entre culturas. La religión es la escusa no la causa. Estamos en manos de unos malditos estúpidos en los dos bandos.

    • Hola Josep,
      tristemente ciertas tus palabras. En qué guerras de las pasadas, y por desgracia de las presentes y futuras, no han sido promovidas por el poder, el dinero o la religión. ¿No hay algo más importante en la vida? No, no son justas para nadie y menos para los que se dejan la vida en ellas.
      Un abrazo, me alegra comprobar que sigues animándote a comentar en el blog.

  16. Francisco Javier, aprovecho este post para desearte una muy Feliz Navidad, muchas bendiciones de paz, alegría y unión en compañía de tus seres queridos. Un fuerte abrazo de luz.

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