El sostén, una moda que trae mucha historia…

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El profesor Miguel Prats Esteve, referente en la investigación médica de senología, manifestó ya hace unos años que la mayoría de las mujeres no conocen su mama. Esta afirmación podría parecernos muy contundente de entrada pero aquí dejo tres preguntas para poder comprobarlo: cuando sale líquido por el pezón, ¿siempre es malo? ¿cuándo ponernos el primer sujetador? ¿el sostén puede darnos problemas de salud? Al final del artículo las contestaré, puede que después penséis que su aseveración no sea tan extraña, pero retrocedamos unos siglos atrás en el tiempo.

Ya sea por moda o por cuestiones sociales y religiosas, ponerse algo en los pechos para sujetarlos, aplastarlos o resaltarlos, ya se hacía desde el año 4.500 a. C. Encontramos muestra de ello en las mujeres de Creta (1.700 a. C.) y cuando Homero en el siglo VIII a. C. narraba cómo Afrodita cedía el ceñidor con el cual esculpía su bella figura a Hera para la reconquista de Zeus. Las mujeres de la antigüedad se colocaban largas bandas de paño bordada en lino, que las solteras se colocaban en la cintura (zóster) o en los pechos (apodesmo). En la antigua Grecia, se ponían una banda de tela o piel sobre los pechos para sujetarlos (fascia pectoralis) o una banda estrecha colocada sobre su vestido a modo de cinturón (strophium), y en la antigua Roma, llevar sujetador (strophium) era un signo de civismo frente a las mujeres bárbaras que no llevaban nada.

Durante unas obras de restauración en un castillo del Tirol austríaco del siglo XV, aparecieron unos sujetadores muy parecidos a los actuales, probablemente usados por damas de la alta sociedad o quién sabe, puede que por “mujeres de vida difícil” (lo del término fácil nunca me ha gustado utilizar). Sería la mujer del rey Enrique II de Francia, Catalina de Médici, quien introduciría la moda de los corsés, imponiendo la prohibición de asistir a la Corte Real a toda aquella mujer que tuviera una cintura ancha. Desde entonces miles de mujeres soportarían estoicamente esa incómoda y dolorosa prenda. A principios del siglo XIX, concretamente en 1832, la familia Peugeot, sí, la de los coches, fabricaría ballenas para corsés y miriñaques.

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Sujetador ideado por Mary Phelps Jacob.

Pero, ¿quién inventó el sostén tal como lo conocemos hoy en día? No hay una respuesta sino muchas: la modista Herminie Cadolle (1889), Marie Tucek (1893), Charles Debevoise (1902)… pero la primera vez que se menciona en la revista “Vogue” sería en 1907, siendo patentado siete años después en Nueva York por Mary Phelps Jacob, quien cedió sus derechos a la Warner Brothers Corset Company de Bridgeport, en Connecticut, por 1.500 dólares.

Las necesidades de metal durante la Primera Guerra Mundial haría que se utilizara el de los corsés, empleando 28.000 toneladas con los que se construirían… ¡dos naves de guerra! Además, las mujeres pasaron a sustituir a los hombres en las fábricas en largas jornadas de trabajo en las que necesitaban libertad de movimiento para trabajar, así pues, los corsés acabarían por pasar al olvido.

Volvamos a los sujetadores, concretamente a sus tallas. En los años 30 del pasado siglo una emigrante judía de origen ruso, Ida Rosenthal, las estandarizaría y, junto al uso incorrecto de los aros, comenzarían los problemas.

Los senos se sujetan por unos finos ligamentos conocidos como de Cooper que si no “trabajan” se atrofian y con los años pierden capacidad de sujeción. Cuando una mujer se sube el pecho con un sujetador no adecuado para ella, impide que estos ligamentos hagan su función y se atrofian. Por eso es importante conocer cuál es la talla correcta de sujetador.

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Hay estudios que muestran que el 94% de las mujeres españolas no saben que para escoger un buen sujetador ha que tener presente dos cosas: la talla y la copa. El Dr. Miguel Prats de Puig, de la Clínica Planas de Barcelona, explica que “para determinar la talla hay que medir el contorno torácico bajo los senos, y para la copa, hay que realizar una sencilla operación que relaciona la medida del contorno bajo el pecho con la del contorno en la zona de máxima proyección (normalmente a la altura del pezón)”. Así pues, cada talla tiene diversas copas, asignándosele una letra que va de la doble A (más pequeña) a la doble D (la más grande) -y en algunos casos E y F-. El volumen del pecho lo determina la copa siendo en España muy desconocida. Existe una aplicación, Sayfit, que ayuda a identificar la más adecuada a cada mujer, os aconsejo que entréis en ella (los hombres también… ¡curiosos!).

Bien, ahora sí voy a contestar a las preguntas que formulaba al principio. En lo que a las secreciones de los pezones (telorreas), lo normal es que salga leche durante el embarazo y la lactancia (galactorrea), pero puede aparecer fuera de este período y a veces de forma normal. En ocasiones puede ser de color oscuro e incluso sanguinolenta que traduce en muchas ocasiones patología benigna. Es algo que asusta mucho a la mujer pero que no suele ser grave, no obstante, ya sabéis lo que siempre digo: acudir siempre al especialista. En cuanto a qué edad comenzar a usar sujetadores, se deben poner cuando el desarrollo del pecho ya es evidente, utilizando uno elástico y amoldable, ajustando la talla y la copa al crecimiento de la niña y no usándolo por la noche, algo frecuente en Inglaterra.  La tercera pregunta es quizás la que más dudas genere. Lo primero que hay que saber es que su mal uso NO produce cáncer pero sí tumores benignos. De hecho, el 30% de las consultas médicas por dolores en las mamas (mastalgias), duricias o marcas en la piel tienen su origen en ese sujetador inadecuado. El Dr. M. Prats insiste en decir que un sujetador pequeño puede clavarse y con el tiempo originar lesiones por aumento de color (hiperpigmentarias) o bultos debido a la continua presión. Entre los tumores benignos diferenciamos los sólidos (fibroadenoma), más frecuente en edades jóvenes, y los de contenido líquido (quiste) más habituales en la mediana edad.

madonna sujetador

Así pues, debemos quedarnos con la idea, lógica por otra parte, de que el sujetador debe ser como una segunda piel, que sujete pero que no comprima.

Y para terminar permitidme una licencia, ¿sabéis la relación que tienen los amigos con los sostenes? Mucha, el sostén es como los amigos, nos sostienen (lo siento, no pude evitarlo).   😉

¿Tienes un problema mamario?

Centro diagnóstico de las afecciones mamarias en Barcelona (Dr. Prats)

Para saber más:

Historia de los corsets (en inglés)

Historia del sostén

Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria

Links fotos:

drfelixlugo.comlarazón.comDaniela Guillén Marin; Vitrinachic.com

Links información:

Sosten.blogspot.com.es; smoda.elpais.com

43 comentarios en “El sostén, una moda que trae mucha historia…

  1. Interesante. Yo fui una de las mujeres que cuando quedé embarazada me salió esa especia de leche, de momento me asusté luego mi madre que dijo que era “calostro” (no se si es correcto pero eso me dijo). Cuando fui el médico, de eso ya hace años (pues yo tengo unos cuantos), casi no le dio importancia, antes la gente en muchos casos éramos algo ignorantes ya que no se hablaba tan claro y no había tanta confianza entre médico y paciente a una amiga mia le dijo que no usara aros, que le produciría cáncer, por desgracia sí que murió de cáncer pero yo no creo que los aros se lo produjeran.
    Un abrazo,

    • Hola Rosa,
      ten por seguro que los aros NO se lo ocasionó. Recientemente, el 19 de octubre, celebramos el día contra el cáncer de mama (dejo aquí el link de la aecc para quien le interese) y pensé que el artículo de hoy serviría para eliminar esas dudas que generan el uso de los sostenes al respecto. Aprovecharé tu contestación para comentar algún aspecto del cáncer de mama ya que se trata del más frecuente entre las mujeres de todo el mundo y del que en nuestro país 1 de cada 8 mujeres lo padecerá a lo largo de su vida además de ser el tumor más frecuente en las mujeres occidentales (representa el 16% de todos los cánceres femeninos). En los países en desarrollo también está aumentando (y por desgracia todavía se diagnostican en fases avanzadas) y es probable que la diferente incidencia del cáncer de mama en los países desarrollados y los países en desarrollo puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia. También la tasa de supervivencia varía mucho según los países, así pues, en América de Norte, Suecia y Japón es del 80% mientras que en los países de ingresos bajos es inferior al 40%, y esto se puede explicar por la falta de programas de detección precoz y de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento. Por desgracia, en la mayoría de las mujeres afectadas no se identifican factores de riesgo específicos aunque los antecedentes familiares de primer grado multiplican el riesgo por dos o tres. Otra cosa son las mutaciones genéticas, en especial de los genes BRCA1, BRCA2 y p53, en as que se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer, pero también hay que decir que esas mutaciones son raras y explican solo una pequeña parte de la carga total de cáncer mamario.
      Abrazos

  2. Estupendo articulo, Mi mujer como profesional de la medicina cuida mucho sus pechos y después de un cancer de mama en el que gracias a Dios no fue necesario perder el pecho, la prevención ha dado sus frutos.
    Sujetadores apropiados para trabajar y cremas correctas la mantienen bien.
    saludos.

    • Hola Francisco,
      me alegro mucho y es una muestra más de que si se realiza un diagnóstico precoz, el cáncer de mama se cura con un tratamiento cada vez más conservador. Su tratamiento (al igual que en otros muchos cánceres) es multidisciplinar, es decir, oncólogos, internistas, cirujanos, anatomopatólogos… trabajan de manera coordinada para conseguir los mejores resultados.
      Habitualmente los tratamientos más utilizados en el cáncer de mama son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia, y para decidir cuál es el mejor en cada caso se elaboran una serie de protocolos en los que se tienen en cuenta muchos factores (la edad, si se encuentra en menopausia o premenopausia, la localización, la fase o estadio de la enfermedad, la presencia de receptores hormonales positivos en el tumor y el grado de diferenciación celular, entre otros).
      En lo que a cirugía se refiere, la tendencia actual es la cirugía conservadora siempre que se cumplan los requisitos para realizarla, claro, complementándola con radioterapia y/o quimioterapia que destruirá las células tumorales que pudieran quedar en la mama. Entre los tipos de cirugía se contempla la tumorectomía (extirpa solo el tumor), la cuadrantectomía (extirpa el cuadrante donde se localiza el tumor) y la mastectomía (en la que se extirpa la mama entera).
      Hay un aspecto a considerar que es la extirpación de los ganglios (hecho que puede representar que tras el hacerlo provoque el fatídico linfedema en la extremidad superior afecta ,y para poder evitar la exéresis de ganglios no afectados (y por tanto que no deberían sacarse) se realiza la técnica del ganglio centinela cuyo objetivo es localizar el ganglio axilar sobre el que drena la mama en primer lugar. Si no está afectado no se realizaría esa linfadenectomía (exéresis de los ganglios), pero para poder realizar esta técnica se deben cumplir unos requisitos entre los que destaca que el tumor sea igual o inferior a 5 cm y que a la palpación de la axila no se toquen ganglios afectados.
      Bueno, lo dejo aquí que creo que ya me he enrollado demasiado…
      Saludos

  3. ¡Muy muy muy interesante! Y digo yo que la industria textil, concretamente la que se dedica a estas prendas, podría tener en cuenta todo esto porque ya no se trata solo de usar un sujetador apropiado, también está el hecho de encontrarlo y que no tengas que pagar con medio ojo.

  4. Interesantísimo e instructivo tu artículo, Francisco Javier. Con tu permiso, lo cuelgo en mi muro, pues considero que puede ser de gran utilidad para las mujeres que lo siguen.
    Mira por donde, yo no lo sabía, pero algo bueno tuvo la Primera Guerra Mundial, y fue el destierro del horrible corsé, que ese sí que era fuente de todo tipo de enfermedades, no solo de los senos (que también), sino de la circulación, de la piel, alergias, etc., por no hablar de los males psicológicos.
    Sería interesante que hicieras un artículo sobre la historia y peligros de los implantes mamarios, tan en boga en nuestros tiempos. Ahí te lo dejo como sugerencia.
    Gracias como siempre y un saludo.

  5. Te felicito por tu artículo, me encanta, como siempre. con tu permiso lo compartiré en Fb. ¡Muchas gracias, un saludo!

  6. Recordé mi niñez, FJ, cuando mi madre me jalaba de la cabeza con sus divinas manos, como si fuera con un anzuelo, todas la mañanas, todas la tardes, todas las noches… a cada hora que yo chillaba. Cuando nací, inmediatamente ella quemó sostenes como aquellas chicas de Atlantic City. Según me contaba ella, cuando yo era mayor, su talla era “A”, razón por la cual, yo tenía que pasar casi todo el tiempo prendido de sus tetas… no abundaba su producción… De haber sido “DD”, hubiera sido una gran comilona, como aquella película italiana, dirigida por Marco Ferreri en 1973. ¿ Por qué quemaste tus sostenes, pregunté ? Es que mucho me apretaba y sentía que la respíración se me iba, decía nostálgica. ¿ Es como sentir un tremendo aplastamiento, preguntaba ? Sí, hijo. Sentía una opresión sin límites, aunque eran pequeños; por eso, al amamantarte la leche salía muy escasa y a gotas y, a veces, cuajada. Luego se dio cuenta que había que prescindir de esos odiados sujetadores. Gracias, FJ por traer este recuerdo de tiempos remotos recordando criaturas aferradas a sus pechos. Un abrazo, estremecido.

    • Hola marimbeta,
      ¡cuánto se ha avanzado en el conocimiento del cáncer de mama y cuánto queda por aprender! Muchas veces se anteponen las modas y el querer, a la salud y la comodidad, y ya desde pequeños (como en tantas otras cosas de la vida) se debería enseñar más en este aspecto. Como diría Louis Bouilhet “se está más cerca del corazón cuando el pecho es plano” (A,B,C,D,E…)
      Abrazos con todas las letras del abecedario.

    • Hola Gloria,
      muy frecuente por otra parte y que no debe crear angustia. Algo que no he mencionado en los comentarios anteriores y que es importantísimo es el realizar la autoexploración mamaria, emplear cinco o diez minutos al mes (después de la menstruación) para conocerse los “bultos” normales de cada una. Esta práctica, con el tiempo, es fundamental.
      Dejo este video de la Generalitat Valenciana que puede ser útil

      Abrazos

      • Si si y además mis revisiones anuales las hago al pie de la letra. Tengo la calificación de BID RAD- 2. (Perdón no sé si es junto o separado). Gracias por tus consejos.

  7. A mí me parece, querido Francisco, que esta vez su investigación fue un poco pervertida. Instructiva como siempre, pero un poco pervertida 😉
    A que disfrutó con ella?

  8. Muy interesante tu artículo sobre este muy femenino adminículo y muy acertada también tu frase sobre la “vida difícil” de algunas mujeres, de acuerdo totalmente. Coincido también con Luis Valenti en aquello que “no hay mal que por bien no venga” con respecto a la guerra y el adiós a los apretados corsets; todas las mujeres conocemos ese placer de llegar a casa y liberarnos de la prenda. Ahora comprendo a mi papá, que también era médico, al no permitirme usar “formador” cuando todas mis compañeras del cole lo hacían y yo deseaba usarlo para estar a la par.
    Sí que es importante el correcto uso del sostén, nada mejor como los de fibra de algodón para uso diario, he visto algunos con rellenos de gomaespuma que me aterran, ya te imaginarás… y ¡ay! cómo me hubiera gustado poder ponerme el sujetador de Afrodita a ver si me conquistaba algún crush por allí, digo… 😉
    Gracias por el enlace de Sayfit. Un abrazo.

  9. Me encanta que hayas tocado este tema. Me preocupa que muchas mujeres utilizan los sostenes con barillas que se entierran en la piel y le hacen bolitas. Pues es verdad que los senos se ven llamativos y bonitos, pero el cáncer de seno es una muy triste enfermedad, y pienso que particularmente, estos sostenes deben evitarse. Gracias por orientarnos sobre temas de la salud de la mujer. Un abrazo.

    • Hola melbag,
      no obstante, y aunque hemos hablado del cáncer de mama en los comentarios (pienso que era importante hacerlo), no hay que asociarlo al uso de sostenes. Puedo comprobar que son temas que interesan y probablemente me animaré a seguir tratandolos en el futuro.
      Abrazos

      • Pues me gustaría ver algo relacionado al uso de los sostenes de barillas y el cáncer de mama. Si es que hay alguna relación. Tal vez yo tengo ideas erróneas, me gustaría mucho aclararlas. Abrazos a ti también.

      • No, no, el problema es que hay muchos mitos al respecto, es como la leyenda de que el uso de desodorantes también lo puede producir… ¡falso!
        El problema de las varillas es que la gran mayoría de las mujeres utilizan una talla incorrecta y esto hace que les duela la parte inferior de la mama, dejándola marcada, e incluso con callosidades en la piel, pero esto no causa cáncer de mama. Dejo este enlace donde podrás ver los factores que sí pueden predisponer a padecerlo.

      • Ah, te agradezco… Lo del desodorante lo había escuchado, pero para nada… Andar por ahí oliendo a cavernícola no me era, el desodorante me lo pongo y punto. Pero, lo de las varillas si me preocupaba. Gracias por el enlace. Abrazos.

  10. Escribiría muchas cosas pero no lo voy a hacer … a mi mujer le ha encantado y eso tiene su mérito. He devorado tu texto para llegar al final y, sí, no me ha decepcionado … “nos sostienen”.
    Un abrazo de jueves

  11. Espléndido tu artículo, y se complementó con el de serunserdeluz , que recomiendo leer. Una de mis abuelas se casó antes de 1900, y una tía me dió de regalo el sujetador que usó. Lo voy a buscar como ya le dije a Silvia, y a sacar una foto…Porque creo después de leer vuestros escritos, que tengo una pieza de museo.
    Les aviso…
    Un abrazo desde el Sur…

  12. Hola Francisco, Feliz Año.

    He devorado el texto. Curiosamente, ayer hablaba con unos amigos (hombre y mujer) sobre el uso del corsé y lo extendido, que de alguna forma, en otras variantes está de nuevo. Pero yendo al sostén, admito que soy una negada en cuanto a las copas y siempre he optado por el que me hacía sentir cómoda. Creo que es un artículo a la par que ameno, instructivo. Mil gracias. Los amigos nos sostienen 🙂 qué sería la vida sin ellos. ¡Salud!

    • Hola Joana,
      qué bien que consideres el artículo ameno e instructivo, esa fue mi primera intención al escribirlo. Respecto a lo de la copa, no creas, pocas mujeres la tienen en cuenta a la hora de decidir por el tipo de sujetador, no eres la única 😉
      Saludos y que inicies este año con salud, mucha salud, al final, es lo único que importa.

  13. Pingback: Lactancia materna ¡qué difícil, cuántos beneficios! | franciscojaviertostado.com

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