Un e-book del pasado

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“El futuro habla, pero pocos comprenden lo que dice”

Así comienza la publicación monográfica de una mujer excepcional y adelantada a su tiempo, Ángela Ruiz Robles. Maestra de profesión, ideó lo que se considera el primer precedente del libro electrónico, dos décadas antes de que el norteamericano Michael Hart inventara el e-book tal como los conocemos ahora. ¿Qué pasó para que no triunfara esa idea visionaria? Pues como en tantas otras ocasiones en España no se valoró todo lo que merecía.

En la historia de las patentes españolas tenemos pocas muestras en lo que a mujeres se refiere. La primera en obtener en nuestro país una patente de invención (Privilegio nº8) fue Francisca Jaquinet, una francesa que vivía en Madrid,  en 1826, y se le concedía en exclusiva durante cinco años el introducir en nuestro país una máquina chimenea portátil económica. Bastantes años después, en 1865, encontramos a la primera española en conseguir una patente, un carruaje especial para la venta al público de leche de burra, vaca o cabra, se trataba de Fermina Orduña. A parte de ellas, pocas son las que lo han conseguido. Sin embargo, encontramos a una de ellas en la patente nº 190.698 del 7 de diciembre de 1949, se trataba de Ángela Ruiz “doña Angelita”, con su Enciclopedia Mecánica, un artefacto que presentaba una serie de cintas de texto e ilustraciones que iban pasando con carretes bajo una lámina transparente, con cristal de aumento, con luz propia para poder leer en la oscuridad y con sonido.

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Prototipo de Enciclopedia Mecánica.

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Ángela Ruiz con su Enciclopedia Mecánica. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Ángela Ruiz nació en Villamanín (León) viviendo gran parte de su vida en Galicia. Esta maestra de vocación siempre pensó en innovar la didáctica y la pedagogía por lo que ideó su Enciclopedia Mecánica con el objetivo de “aligerar el peso de las carteras de los alumnos, hacer más atractivo el aprendizaje y adaptar la enseñanza al nivel de cada estudiante”.

Construida en el Parque de Artillería de Ferrol (La Coruña) se trataba de un sistema portátil que podía utilizarse tanto en el colegio como en casa, pudiendo adaptarse a los distintos niveles de los alumnos y permitiendo utilizarlo a los niños con problemas de visión. Enseñaba en varios idiomas y daba soporte para que otros profesores pudieran añadir sus propios materiales. Su apariencia era la de un libro que abierto constaba de dos partes: una contenía los conocimientos básicos de lectura, escritura, numeración y cálculo, y la otra, textos e ilustraciones con las distintas materias contenidos en bobinas y carretes que podían explicarse en distintos idiomas así como incorporar sonidos. Para hacerlo funcionar no había más que utilizar el moderno sistema… digital (es decir, los dedos).

Autora de dieciséis obras sobre ortografía, taquigrafía y gramática, Ángela Ruiz ideó dos ingenios más: el atlas lingüístico gramatical y un nuevo método taquigráfico.

Su ilusión y las posibilidades de implantar sus “e-books” se convirtieron en frustración y según cuentan, rechazó en 1970 una propuesta de explotar sus patentes en los EE. UU. al mantener la esperanza de que su tecnología fuera desarrollada en España. Pero no fue así. Su novedoso sistema no agradó lo suficiente como para introducirlo en el día a día de las escuelas, otro gran error que queda demostrado en la actualidad.

Recibió numerosos premios en vida entre los que destacaría la Cruz de Alfonso X “el Sabio”, la medalla de oro en la Exposición Nacional de Inventores Españoles y la medalla de plata en la Exposición Internacional de Inventos de Bruselas. Y quien quiera ver un prototipo de 1962, evolución de su Enciclopedia Mecánica de 1949, puede hacerlo en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (A Coruña). Una excusa más para acercarse a esas maravillosas tierras gallegas.

Un video:

¿Quieres ver cómo era y cómo funcionaba la Enciclopedia Mecánica original? Haz clic  en rtve.es

Para saber más:

Mujeres inventoras a pesar de Voltaire, de Manuela Caballero.

200 años de patentes

Seis inventoras españolas

Links fotos:

ActuaLitté; mujeresenlahistoria.com

Links información:

metropolirosa.com; wikipedia.org

24 comentarios en “Un e-book del pasado

  1. Genial inventora Angela Ruiz, doña Angelita. Sólo cometió dos errores garrafales: el primero, haber nacido en España, un país en que lo que prima es la mediocridad, el enchufismo y el pelotilleo. Y su otro gran error fue nacer mujer, pues en este país, el machismo era ( y es ) ancestral y parte de nuestro ADN.
    Sus inventos fueron geniales. Su carácter, de acero: Sus dos frases favoritas eran: “El tiempo es oro” y “Si los muertos resucitaran, verían todos los cambios tecnológicos de la sociedad: ascensores, electrodomésticos… pero si miraran la enseñanza, comprobarían que todo sigue como en la Edad Media”.
    Y yo añado: ¡Así va España… y me temo que así seguirá!.
    El problema lo resumió su nieto cuando comentó en una entrevista sobre su abuela: “Supongo que es poco conocida por ser mujer y española… a veces me pregunto que habría pasado si hubiera sido hombre e inglés”.
    Gracias, Francisco Javier por sacar del olvido a tan insigne mujer española. Y aprovecho para desearte una feliz salida y entrada de año

    • Hola Luis,
      sorprende la visión que tuvo. Dice que era para aligerar las pesadas carteras de sus alumnos (entre otras cosas) pero su Enciclopedia era muy ingeniosa y práctica. El otro día vi una película que hicieron sobre la vida de Steve Jobs, el de Apple, y no pude dejar de pensar en doña Angelita.
      Un abrazo y ¡Feliz Año Nuevo!

  2. Muy interesante el aporte y visión de futuro de doña Angelita, un orgullo para ustedes, aunque lástima no se le haya dado el debido impulso a su invento en su país. Aún así, queda su nombre entre los grandes, gracias por hacerme conocer a esta genial mujer. Saludos.

    • Hola Capullanita,
      puedo asegurarte que aquí en España su memoria permanece en el más total olvido (así somos). Aunque no lo sé porque no lo viví, creo que en aquellos tiempos se ganara algún titular en algún periódico local, puede que alguna entrevista en la televisión -como el que adjunto en el link del artículo-, pero poco más. Para su desgracia regresó a España con la esperanza de que su invento tuviera más éxito, pero…
      Un saludo

  3. Angela Ruiz, otra gran olvidada. No recuerdo quien, no hace mucho, en una de las charlas del Ateneo, la nombró y explicó, (menos versadamente que tú has hecho aquí), su brillante y poco agradecida labor y vida en favor de la enseñanza. La cosa salió cuando andábamos hablando de aquello que tú sabrás muy bien, de esas tabletas que se nombraban y describían, en ese inevitable libro de “La Historia empieza en Sumer”.
    Un abrazo muy fuerte, amigo y … ah, … FELIZ AÑO NUEVO

    • Hola Enrique,
      pues hicisteis un buen salto en el tiempo ¡Ja, ja, ja! ¡Pero qué charlas os hacéis en el Ateneo! ¡Geniales! Buena compañía, un cafetito y… a debatir sobre tantas y tantas cosas. Si es que todo comenzó en Sumer. 😉
      Abrazos y mañana último día del año

  4. Hola Javier, qué interesante y triste que haya tan pocas mujeres en los registros de patentes y que a esta ilustre mujer no se la haya reconocido como merecía.
    Fíjate que en 1990, yo “soñaba despierta” con un aparatito, que yo llamaba “booklet” que hiciera posible que la gente pudiera leer libros en la calle, el metro, un parque, su casa, donde fuera, pero por supuesto carecía del conocimiento y de los medios para hacerlo y me parecía muy difícil que la gente aceptara leer en una pantalla tan pequeña, y ya ves, sí lo hacen y los “aparatitos” ya los tiene todo el mundo, sólo que se llaman teléfonos celulares o iPads o tabletas (y hacen más cosas que sólo permitir leer libros).
    Feliz año, un abrazo de luz.

    • Hola Silvia,
      eso es que no estuviste en el momento, en el sitio y con la persona adecuada. Imagínate haber coincidido un día con ese tal Steve Jobs, seguro que tu idea habría triunfado entonces. No sé, qué podrá ser lo próximo. Puede que al nacer nos instalen una entrada de esas del ordenador y así poder acceder directamente a toda la información directamente (nunca mejor dicho). No sé, da cierto yuyu pensar en ello.
      Abrazos de Luz.

      • Hola Javier, bueno, no sé cuándo ni cómo nació la idea en alguien que sí la pudo materializar, pero hubiera sido fantástico conocer a Steve Jobs en esa época en que tenía yo esa idea.
        Tienes razón, a veces da miedo pensar en el futuro.

        ¿sabes que también vi algo así como lo que comentas? Sabes que tengo regresiones a vidas pasadas, pues cuando me vi en el planeta anterior, vi que las personas tenían algo así en el cerebro, y había bibliotecas donde podían intercambiar información, como en Scribd, pero directamente del pensamiento, como dices y para sacar información, debían aportar algo. No sé si me crees, pero comentaste lgo que me lo recordó y fue antes de los celulares, de internet y de Google.
        Abrazos de luz

  5. ¡Qué maravilla de mujer! Es una pena que su invento no haya patentizado en su época. Por lo menos tuvo sus reconocimientos. Gracias por compartir esta información. Abrazos y un Feliz 2016.

  6. Pingback: Mónico Sánchez y su aparato de rayos X portátil | franciscojaviertostado.com

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