Felipe II “El Señor del Mundo”

felipe II

Retrato de Felipe II por Antonio Moro. Museo del Prado (Madrid)

Vivimos unos tiempos en los que todo está conectado. La globalización marca nuestras vidas de tal manera que no somos ajenos a lo que pueda pasar en el lugar más remoto del mundo. Retrocediendo en el tiempo encontramos lo que muchos consideran el primer intento de globalización con el vasto Imperio del rey Felipe II, y no les faltan razones para afirmarlo porque sus territorios relacionaron las culturas de los cuatro continentes conocidos (Oceanía se descubrió unos años después) y ya entonces, como ahora, esas pequeñas historias locales y alejadas entre sí terminaron por confirmar la Historia del momento.

Felipe II tenía una personalidad obsesiva desarrollada posiblemente por la severa educación que recibió de su exigente padre, Carlos V, y muestra de ello sería la enfermiza manía que siempre tuvo con su higiene personal así como el orden, rutina y puntualidad que le caracterizaba. Toda su vida vivió presionado por la regia misión para la que había nacido y durante su reinado, el trabajo administrativo, los papeles y los documentos que siempre le rodeaban le mantenían feliz lejos de agobiarle.

Escudo de Armas de Felipe II Felipe III Felipe IV y Carlos II de España. Según descripción: Felipe II, Felipe III y Felipe IV, así como Carlos II (1556-1700), descargan el escudo de ornamentos externos, sustituyen la corona imperial por la real abierta (o de cuatro florones, tres de ellos vistos), manteniendo el Toisón, que a partir de entonces permanecerá en todos los escudos reales. En 1580, Felipe II se proclama rey de Portugal (de plata y cinco escudetes en azur puestos en cruz con cinco bezantes o dineros en plata puestos en sotuer, bordura de gules con siete castillos de oro) e incorpora las armas del nuevo reino al escudo, que se mantienen hasta que reconoce la independencia portuguesa en 1668, reinando Carlos II “el Hechizado”. Sus dominios alcanzaban: en Europa, Flandes, el Franco Condado y gran parte de Italia además de los territorios del Sacro Imperio; en América, los virreinatos del Perú y Nueva España y en Asia la conquista de Filipinas amplió las expectativas de conquista en ese continente, pero el empuje definitivo para acabar siendo el dueño del mundo lo encontramos con la anexión de Portugal tras la victoria del ejército del duque de Alba sobre los que se resistían a que acabara siendo también rey de Portugal. Además de ver cumplido el sueño de poner todos los reinos de la Península bajo su mandato, fusionaría los dos imperios coloniales más extendidos del momento permitiendo que las rutas comerciales abiertas entre Portugal y sus colonias asiáticas, aunque seguían manteniendo cierta independencia, ya no rivalizaran entre sí como antes.

A finales del siglo XV y principios del XVI nacía en Europa el Estado Moderno: Inglaterra con los Tudor y sobre todo con Isabel I; Francia con Luis XI, Carlos VIII y Luis XII, sin olvidarnos de Francisco I; y en España se comenzaría a gestar tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón, con Isabel de Castilla y Fernando (1469), reinos que conservarían sus propios fueros y que algunos no dudan en considerarla como una “monarquía compuesta” en la que respetando los privilegios de la nobleza supo mantener siempre una actitud de superioridad.

Su proyecto de defensa y expansión de la Iglesia católica por todo el mundo se convertiría en algo más que una prioridad y desde la residencia de El Escorial gobernaría gestionando toda la información que le llegaba de todas las partes del mundo. Se rodearía de gente capaz pero se involucraba personalmente en todos los asuntos.

Pero tanto poder no podían permitirlo el resto de potencias que sentían amenazadas sus fronteras. Inglaterra, Francia, los holandeses, el Imperio otomano, todos se enfrentarían a Felipe II desde todos los frentes. Los ingleses encontrarían en la piratería su mejor aliada y en el corsario Francis Drake su arma más eficaz, provocando grandes pérdidas a los españoles, y en el continente europeo la resistencia más feroz apareció con la rebelión de los calvinistas holandeses en los países Bajos apoyada por Isabel I de Inglaterra.

Para poder mantener el orden en sus posesiones Felipe II contaba con la mayor fuerza militar del momento: 150.000 soldados, de los cuales más de la mitad estaban en los Países Bajos y 150 galeras en el Mediterráneo que, junto a la Gran Armada, conformaban una fuerza sin igual.  Pero los gastos que sustentaban tal ejército superaban los 10 millones de ducados anuales en la década de 1580, una cifra muy superior a los dos millones que ingresaba por la plata de América y del comercio en sus colonias, sufriendo tres bancarrotas que endeudaron a la Corona desgastando físicamente al Rey.

Otro hecho que resultó providencial para el resto de potencias sería el fracaso del ataque naval perpetrado contra Inglaterra, un hecho que mostraría la vulnerabilidad de España y que finalmente permitiría a la reina Isabel I concentrar sus tropas en Flandes. ¿Y Francia? Puede que no fuera la gran protagonista de entonces pero tampoco permanecería olvidada por Felipe II quien aprovecharía la crisis de sucesión tras la muerte de Enrique III proponiendo a su hija Isabel Clara Eugenia como reina de Francia.

No cabe duda de que eran muchos frentes para un solo monarca y a finales del siglo XVI, agotado por toda una vida de trabajo y luchas por mantener su imperio, eso sin contar que enviudó cuatro veces, perdió a seis hijos y sobrevivió a la mayoría de sus hermanos, caería enfermo y agotado en El Escorial.

El historiador británico Geoffrey Parker sugiere que la unión de las coronas portuguesa y española finalmente acabaría resultando muy cara a ambos y es que…

“ningún imperio, por grande que haya sido, ha podido sustentar por largo tiempo muchas guerras juntas en diferentes partes” (duque de Sessa, embajador español en Roma, 1600)

Me pregunto entonces (y permitidme acabar un tanto filosófico)… ¿por qué tanto afán de conquistas, tanta muerte, tanto sufrimiento si de lo que se trata es de vivir en paz? ¿No es eso lo que al final todos queremos?

firma del rey felipe II

Firma del rey Felipe II

Un libro:

Felipe II. La biografía definitiva, de Geoffrey Parker. Ed. Planeta (2010)

Un video:

Geoffrey Parker nos habla de Felipe II

Una serie:

Carlos, Rey Emperador (capítulo 14, rtve)

Para saber más:

Los Austrias

Felipe II y la música

Links fotos:

Luis Fernández GarcíaHeralder

Información basada en el artículo Felipe II, el mayor rey del planeta, del investigador de la UNED, José Antonio Martínez Torres  y del historiador Enrique García Balleteros. N.G. Historia.

29 comentarios en “Felipe II “El Señor del Mundo”

  1. Gracias por refrescarnos este trozo de Historia que tanto nos afecta directamente. Muy bueno tu comentario final que a más de uno pudiera hacer pensar, pero ya sabes aquello de …” la historia se repite” , nunca mejor dicho. Siempre te leo aunque no comente. Buen comienzo de semana.

    • Hola elcorazondelmar,
      sé que es una pregunta a la que todos pondríamos respuesta aunque por desgracia la realidad hace que sea otra muy distinta.
      Saludos y que tengas un buen inicio de semana.
      P.D.: Ya sabes que aunque no comentes me encanta que sigas el blog 😉

  2. A ver si alguien da con una respuesta contundente a tu pregunta aunque creo que en esencia implica poder y dinero, respondamos como lo hagamos. ¡Qué chorrada los imperios!, sufrimiento para construirlos, para mantenerlos y sufrimiento para perderlos.

    • Hola Antonio,
      poder y dinero, malditas palabras. ¡Cómo mejoraría el mundo si no existieran! Como decía elcorazondelmar “la historia se repite” ¿Hoy quiénes són, los americanos? Mañana puede que los chinos, pasado mañana los… Y al final, ¿para qué? Todos salen (y salimos) perdiendo, nadie gana.
      Abrazos

  3. Un buen repaso a nuestra Historia, gracias y ya conoces más o menos mis pensamientos… estoy totalmente en contra de las malditas guerrras… que deseo de poder tiene el hombre, para que luchar tantísimo, matar a miles y miles de inocentes… ¿para amasar poder y dinero?, para que sirven éstos si tampoco viven felices y han de morir igual que nosotros, que tenemos nuestras penas pero no por ser codiciosos. Para que servía el lema de “En España nunca se pone el sol “…? frase de Felipe II.
    Pero así es la Historia de cualquier pais…
    Abrazos como siempre muy pacíficos…

    • Hola Rosa,
      tengo pendiente otro artículo que en cierta forma complementaría al de hoy en el que destaco la figura de uno de sus más brillantes generales, el Duque de Alba, y uno de sus hijos, Carlos de Austria. Espero que también te guste… 😉
      Abrazos sin guerras (utópicos pero necesarios)

  4. Gracias por tan interesante artículo, Francisco Javier, sobre este período tan “glorioso” y tan negro de la historia de España. Tan negro como las vestimentas que sus nobles y reyes pusieron de moda, y por el ambiente triste, monacal y frailuno, impuesto a nuestro pobre país, vigilado por la “Santa Inquisición”.
    Y digo España, porque, ¿En qué nos benefició a los españoles tanto Imperio, tanta plata (oro, muy poquito, contra la opinión popular, pues la mayor parte acabó en las arcas inglesas, gracias a sus piratas y corsarios) de las Américas?. Yo lo digo y proclamo: hambre, miseria, pestes, enfermedades de todo tipo, desprotección del pueblo, la riqueza nacional para “engrandecer al Imperio y al rey, por la gracia de Dios”… ¿para qué seguir?.
    Dos dinastías absolutistas gobernaron España hasta la Primera República allá por el siglo XIX: primero los Austrias, que fueron fieles adalides del Sacro Imperio Romano Germánico (sobre todo Germánico), y luego los Borbones, simples esbirros de los intereses franceses. ¿Y España? pues entregó toda su riqueza (propia y adquirida) y la flor de nuestra juventud (los inolvidables tercios, los marinos españoles como Churruca, Gravina, Blas de Lezo…) a los intereses bastardos de dichos reyes.
    En gran parte esa es la causa que naciones como Alemania y Francia, incluso el Reino Unido ocupen hoy el puesto que hoy ocupan en Europa y en el mundo… Y España… el que ocupa…
    Feliz semana, amigo mío.

    • Hola Luis,
      me hiciste recordar uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años, el del galeón español San José, hallado frente a las costas de Colombia de Cartagena de Indias con un cargamento valorado en entre 2,7 y 16 millones de euros hundido hace más de tres siglos. No entraré en la discusión de a quién pertenece pero sin duda hace soñar a todos. ¡Cuántos tesoros escondidos bajo el mar deben quedar esperando a que alguien los descubra! Y ya no hablo solo de su valor material sino histórico.
      Saludos

  5. Este rey creo que es uno de los más recordados quizá por haber construido el monasterio de san Lorenzo del Escorial. Pero sin embargo al leer tu articulo de hoy nos recuerda que fue el rey que engrandeció España y a pesar que quizá obró por el afán de ser poderoso creo que hizo lo que debía.
    Un gran monarca a mi parecer.

    Saludos.

    • Hola Francisco,
      un lugar magnífico con muchos tesoros en su interior. Imagino que ser el hijo del emperador Carlos no debió de ser fácil y marcaría su destino. Heredó un Imperio y no solo lo defendió y conservó sino que lo engrandeció a pesar de todos los reveses que le dió la vida, uno de ellos, su hijo Carlos de Austria con su primera esposa, la infanta María Manuela de Portugal, quien murió días después del parto, protagonista de un episodio más de la conocida como Leyenda negra española.
      Saludos

  6. Un gran personaje de nuestra historia de los pocos que aún recuerdo algo de su biografía. No obstante, me quedo con tu enorme pregunta: ¿por qué tanto afán de conquistas, tanta muerte, tanto sufrimiento si de lo que se trata es de vivir en paz?
    Feliz noche, amigo.

  7. Alguien debe explicarse el porqué sólo en sueños se viven aquellos sueños que fueron sueños.Parece que la manía de la higiene personal de nuestro personaje debió incluir la higiene pasional de la grandeza de las posesiones. Es que sólo en sueños se consigue lo que tanto se anhela y desea y consigue, perdido. ¿Dónde quedan los sueños de los que pierden el poder después de ver puertas cerradas detrás de él y ellos, sus seguidores ? Vivir preso de sortilegios es vivir atrapado en sus propias redes y las que se tienden como con un “trasmallo”, esas redes utilizadas para atrapar peces, y todo lo que en ellas caiga. Se siente, al leer la historia, algo morboso que deleita a quienes la vivieron. Personaje que amaba miles de veces, donde quiera que fuera, de la misma manera. ¿ Por qué será que quedaron cosas caídas en la oscuridad y, que sacan sonrisas ? Gracias, FJ, por mostrar estos duros amaneceres en día lunes. Un abrazo, admirado.

    • Hola marimbeta,
      la trascendencia de sus decisiones en las personas marcaron miles de vidas pero adentrarnos en la historia de estos ilustres personajes es apasionante y la figura de Felipe II es una de ellas. Amante, trabajador y ambicioso pero también recto y obsesivo. ¿Cualidades de un monarca?
      Abrazos regios

  8. Como dice el dicho, “El que mucho abarca, poco aprieta”. El hombre quería tener y al final, estaba rodeado de muerte de sus seres queridos, de sus soldados y de sus enemigos. ¿Que tal? ¿Para qué tanta organización, pienso yo? Pero también entiendo que era un rey y había sido educado para lo que hizo. Somos muy afortunados de vivir la vida que vivimos, si pensamos en la vida que les tocó a esas personas vivir.

  9. El rey más poderoso de su tiempo está rodeado de leyendas, la más conocida y que llevamos los españoles como un sambenito, es la famosísima leyenda negra, creada por sus más acérrimos enemigos. Felipe II simboliza la etapa de esplendor del imperio hispánico, con sus luces y sombras. Prefiero de su reinado fijarme en el arte, en su labor de mecenazgo, en la gran obra de El escorial, en la protección a pintores, escultores y arquitectos, en su gusto por los libros, en su amor por la naturaleza, los jardines y la geografía, en su excelente memoria.
    Un saludo

    • Hola Carmen,
      tienes toda la razón en decirlo. Algo que no he mencionado en el artículo es esa inmensa labor de mecenazgo y sin duda El Escorial es buena muestra de ese legado.

      Dejo este enlace que da idea de la colección de pintura que llegó a reunir y que hoy forma parte esencial del Museo del Prado en Madrid.

      Saludos y me alegra contar contigo en los comentarios del blog, por cierto, el Duque de Alba, gran general de Felipe II, y su dinastía, tienen mucho de tus maravillosas tierras 😉

    • Hola Bernabé,
      ya sabes el dicho… “nunca es tarde si la dicha es buena” ¡ja, ja, ja! Muchas gracias por tus amables palabras y te recibo con los brazos abiertos en este que también es tu blog.
      Un saludo y permíteme felicitarte también por el tuyo, como tú, también lo descubrí recientemente, un hallazgo casual y maravilloso. 😉

  10. Hola Francisco,
    in duda Felipe fue uno de los hombres más poderosos de la historia, con un imperio en el que de verdad nunca se ponía el Sol. Eso sí, en mi opinión, Felipe dilapidó las grandes fortunas obtenidas de América en sus guerras en Flandes. No se aprovechó la plata de Potosí y el oro mexicano para construir universidades, ni puertos, ni mejorar los caminos. Si acaso nos dejó El Escorial, que sirve de atracción turística, pero de poco más.
    Tampoco es que todo fuese su culpa. Fue educado para ello, en un contexto histórico en el que la conquista y la religión lo era todo. Pero bien podía haberse fijado en lo que hizo su rival eterna, Elizabeth, que dejó los cimientos de lo que siglos más tarde sería otro imperio mundial.
    En fin, que lo que importa aquí es que nos has dejado una gran artículo sobre un personaje indispensable en la historia de España. Interesante y muy bien narrado, creo que todo el mundo debería leerlo. Comparto!
    Un abrazo!

    • Hola Jesús,
      nos tiraríamos de los pelos si convirtiéramos en euros las riquezas que empleó para mantener ese imperio. No debió de ser fácil para él ni para los que le aconsejaban e hizo lo que en aquellos tiempos se esperaba de él como monarca. Quién sabe, quizás en otro contexto…
      Abrazos

  11. Pingback: Francisco de Borja, caballerizo, jesuita y fiel a su tiempo | franciscojaviertostado.com

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