¡Buen  Camino, Peregrino!

 

camino de santiago

Quienes deciden hacer el peregrinaje a Santiago de Compostela les mueven motivos muy diversos. Unos por fe, otros enfermos buscando curación o para cumplir una promesa, también los hay que buscan inspiración, aventura o simplemente quieren hacer ejercicio. Sea como fuere, cada año miles de personas de todo el mundo deciden emprender un camino que en muchos casos les cambia su vida.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco también ha recibido el título de Calle mayor de Europa, convirtiéndose en uno de los primeros elementos vertebradores en la historia del viejo continente, punto de referencia de los distintos pueblos cristianizados.

santiago de compostela

Detalle de la capilla mayor en la Catedral de Santiago. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Todo empezó a finales del siglo VIII con los rumores de que el apóstol Santiago el Mayor había sido enterrado en el noroeste de la Península Ibérica. En el año 813, un ermitaño de nombre Pelayo (o Paio) dijo ver una estrella que se posó en el bosque Libredón. Dio cuenta del hallazgo al obispo de Iria Flavia (cerca de la actual localidad de Padrón), Teodomiro, quien encuentra el mausoleo sepulcral del Apóstol.

No deja de ser una leyenda pero lo cierto es que este hecho conmovió a todo el Occidente Medieval. El rey de Asturias, Alfonso II, ordenó la construcción de una iglesia en ese lugar, con el beneplácito de Carlomagno se convertirá en centro de peregrinaje conocido como Campus Stellae, la actual Compostela, siendo el obispo de Puy, Gotescalco, el marqués de Gothia, Raimundo II, y el arzobispo de Lyon, algunos de los primeros peregrinos conocidos. Recientes excavaciones del subsuelo de la actual Catedral de Santiago de Compostela han situado el mausoleo dentro de una necrópolis cristiana, romana y germánica, datada entre los siglos I y VII, hecho que aporta un poco más de luz a la tradición.

El contexto de la época con Almanzor atacando los reinos cristianos españoles, ayudaría a que se potenciara esa ruta de peregrinaje. Los monjes vinculados a la orden de Cluny elaboraron el Códice calixtino y la Historia compostelana, apareciendo una red de monasterios cluniacenses alrededor del Camino. Los soberanos de Castilla, Aragón y Navarra, conscientes de la importancia de tener los restos del Apóstol, atrajeron a gente de toda clase social a peregrinar hacia Santiago. La mayoría de ellos realizaban su peregrinación por el llamado “Camino Francés” que entraba en España por Roncesvalles, pero existen otras seis rutas: el “Camino Norte”, que entra en Galicia por Ribadeo, en la costa; el “Camino Inglés”, provenientes de las Islas Británicas y el norte de Europa, desembarcando en el puerto de la Coruña o en el Ferrol; el “Camino Portugués”; el “Camino del Sureste-Vía de la Plata”; el “Camino de Fisterra-Muxía” y la “Ruta Marítima de Mar de Arousa y Río Ulla”.

La bula de concesión más antigua que se conserva, la Regis aeterni (1179) confirma el privilegio del Papa Calixto II (1122) mediante el que, el año en que el 25 de julio, fiesta de Santiago el Mayor, cayera en domingo, se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las mismas gracias que se obtienen cada 25 años en Roma en los años jubilares. Esto originaría un nuevo empuje a la peregrinación para obtener el perdón de “casi” todos los pecados, incentivando que durante el siglo XII más de 200.000 peregrinos hicieran el Camino, incremento que se mantuvo hasta el siglo XIV. Con la Reconquista en mente, el Cisma de Occidente y la peste y las guerras azotando Europa, el Camino de Santiago dejaría de frecuentarse hasta caer en el olvido.

El Camino en la actualidad

Durante el Año Santo Compostelano de 1993 (Xacobeo 93) se impulsaría el peregrinaje potenciando su valor no solo religioso sino turístico. Se restauraron tramos de la ruta que se encontraban en mal estado de conservación y se mejorarían las infraestructuras para los peregrinos. Aún se pueden ver iglesias y hospitales construidos a lo largo de los tiempos bajo la advocación de Santiago, así como las indicaciones del Camino que recorrían en época medieval.

Todo aquél peregrino que volvía de Santiago portaba la vieira, una concha típica de la costa del mar en Galicia, símbolo del Camino y de sus peregrinos.

Para aquellos que se animen a recorrerlo deben saber que en cada pueblo encontrará un albergue público -gratuito hasta hace pocos años- donde cobijarse de las inclemencias del tiempo y reposar durante la noche, pero sobre todo deberá llevar una “credencial”, una libreta de papel que se obtiene en algunos de los albergues e iglesias, donde se sella cada día.

credencial santiago de compostela

Credencial de peregrino.

Al llegar al destino se debe presentar la credencial para poder obtener la “Compostela”, un certificado expedido por las autoridades eclesiásticas que acredita el haber recorrido como mínimo los últimos 100 kilómetros a pie o a caballo (200 km. si se va en bicicleta). Siglos atrás, conseguirla permitía reducir a la mitad el tiempo del alma en el purgatorio (indulgencia plenaria si era un año santo compostelano), ahora, más de 100.000 peregrinos al año de todo el mundo la obtienen no tanto para evitar su paso por el purgatorio sino por motivos bien distintos.

catedral de santiago de compostela

Santiago de Compostela.

Y permitidme que acabe con un consejo. Si os aventuráis al peregrinaje, una vez en Compostela proseguid el camino 100 kilómetros más hasta llegar al fin del mundo de los romanos “finis terrae”, el actual Finisterre, donde según la tradición hay que hacer tres cosas: bañarse en la playa de Langosteira para quitarse el polvo de la ruta como símbolo de la purificación del cuerpo; quemar las ropas para deshacerse de todo lo material y comenzar una nueva vida y ver la puesta de sol, símbolo de la muerte y resurrección  del alma del peregrino indultado por Dios.

¡Buen camino!

Un video:

El botafumeiro en acción

Dos novelas:

El Peregrino de Compostela (Diario de un mago), de Paulo Coelho (1987)

El alma de las piedras, de Paloma Sánchez Garnica (2010)

Una película:

The Way (2010), interpretada por Martin Sheen y dirigida por Emilio Estevez.

Para saber más:

El Camino de Santiago

Santiago Apóstol patrón de España

Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago

Blog del Camino de Santiago

Links fotos:

Link información:

Caminosantiago.com; Wikipedia

39 comentarios en “¡Buen  Camino, Peregrino!

  1. Por supuesto que comocía el Camino de Santiago y he estado en la catedral, yo NO he hecho el camino… mi cuerpo no lo aguantaría, pero como muchas veces he aprendido muchos detalles, como lo de Alfonso II o Carlomagno que nos los sabía. Una cosa, tengo entendido que el purgatario ya no existe, la iglesia lo ha suiprimido. El purgatorio se “creó” hace siglos, la iglesia veia que recibian pocas lismonas entonces dijeron que los que morian y no iban al cielo habían de pasar cierta temporada en el purgatorio, les decian a los “pecadores” que dando una lismona algo elevada, pasarían ese tiempo en ese lugar hasta que su culpa fuese radicada.
    Abrazos….

    • Hola Rosa,
      desde san Agustín la Iglesia sostuvo la percepción del pecado del hombre desde que Adán y Eva comieron esa “dichosa” manzana en el paraíso (lo de paraíso es una mala traducción de una de las epístolas de san Pablo). La ciencia y el hecho de que el 60% de los católicos no creyeran en el infierno ni en el paraíso hizo que en 1999 el papa Juan Pablo II dijera que el cielo no era “un lugar físico entre las nubes” y el infierno tampoco era “un lugar”, sino una situación de quien se apartaba de Dios. El Purgatorio era un estado provisional de “purificación” que tampoco tenía nada que ver con las ubicaciones terrenales. Después, el papa Ratzinger sostuvo que el infierno sí existía y era eterno aunque en la actualidad el Vaticano considera que el purgatorio no es más que “un fuego interior, que purifica el alma del pecado”. Otra cosa es el debate del “limbo”, ese lugar que sin tormento pero alejado de Dios iban los niños recién nacidos no bautizados, que tanto el Vaticano como Benedicto XVI decidieron eliminarlo. Bien, como puedes comprobar, entre limbos, purgatorios, cielos, infiernos y otras dimensiones… hay donde elegir.
      Abrazos

  2. ¡Me encantaría andar ese camino! No por pecados o salvaciones ¡Lo imagino como algo maravilloso! Entre mitos, historias, belleza ambiental, seres que andan buscando… Sin duda, me bañaría en la playa de Langosteira, está pendiente ¡Excelente post!
    Saludos, Scarlet

  3. Hola Francisco!
    Yo he hecho el Camino, pero no he cumplido tu apunte final. Quizá deba plantearme volverlo a hacer, 😉 😉 porque para mí, fue una experiencia inolvidable.
    Me queda pendiente bañarme en la Lagosteira… lo de comenzar una nueva vida, ya lo iré viendo 😉
    Besetes, amigo.

    • Hola María,
      dicen que la experiencia es un grado y si ya lo hiciste en una ocasión (por cierto, qué envidia) deberías planteártelo en serio. Y te digo lo mismo que a Scarlet aunque en esta foto que encontré de esa playa parece que frío no pasaban mucho (al menos ese día)


      Foto de Antonio.

      Besos

  4. Este artículo me trae viejos recuerdos de mi juventud, cuando lo hice a la forma clásica: llegando hasta el Finisterre, bañándome en las frías aguas de la playa de Langosteira, y quemando mis ropas, utilizadas durante el Camino.
    Te garantizo que todo ello (hacer el Camino y luego terminar con los últimos rituales), produce un efecto íntimo y espiritual, en lo más profundo del alma, que dura toda la vida.
    Yo lo achaco a que este Camino es mucho más antiguo de lo que la mayoría de los peregrinos se piensa.
    Ya épocas muy anteriores a la conquista romana, era un Camino Iniciático del pueblo celta, como lo prueban la cadena de monumentos megalíticos que lo jalonan, incluso el nombre de algunas des sus poblaciones. Sirva de ejemplo la ciudad de Lugo, nombre derivado del dios Lug, el más importante del panteón celta.
    Parece ser que fue un camino que debían seguir los aspirantes a druida, (sacerdotes y sabios, como bien nos has enseñado en uno de tus artículos, Francisco Javier) de dicha religión, y auxiliares imprescindibles de los reyes del pueblo celta.
    Gracias como siempre por tu valiosa información, Francisco Javier, y por traer a mi memoria tan profundos recuerdos. Un saludo, amigo mío.

  5. Dicen que el calor todo lo ablanda después de recorrer el camino. Algunas heridas en los pies sanan al poco tiempo después de alcanzar ese destino. Dejar caer gotas de sudor es como recibir condecoraciones por poder lograr tan ardua tarea, arando, conociendo nuevos caminos. Si llegas de tarde, verás en el crepúsculo regresar gente al momento que el cielo comienza ponerse oscuro ya, con esos rompientes fulgores penetrados en su base por un fuego rosa, con un azul verdeando hacia el cenit esperando la blancura extraordinaria del siguiente día. Todo un espectáculo de anocheceres y amaneceres. Gracias, FJ, por recordar este precioso y ajetreado camino recorrido. Un abrazo, que abra camino al andar.

    • Hola marimbeta,
      coincidir con tanta gente extraña pero amiga a la vez, tantas horas de sueño acumuladas con sumo placer, tanta reflexión en ese silencio… No, no puede olvidarse jamás en la vida.

      Caminante, son tus huellas
      el camino y nada más;
      Caminante, no hay camino,
      se hace camino al andar.
      Al andar se hace el camino,
      y al volver la vista atrás
      se ve la senda que nunca
      se ha de volver a pisar.
      Caminante no hay camino
      sino estelas en la mar. (Antonio Machado)

      Abrazos y sí, se hace camino al andar.

  6. Hola Francisco, antes de nada felicitarte por la entrada y pedirte disculpa por mi desaparición parcial de tu blog.
    Yo también tengo hecho una parte del camino,, lo hice de Roncenvalles a Logroño y un año después de Logroño a Burgos, fue una experiencia inolvidable y con ganas de seguir, aunque creo que ya no será posible.
    Lo recomiendo, sea por el motivo que sea, la experiencia te deja huella y te enseña.
    Un abrazo fuerte Francisco

  7. Gracias, FJ, por mostrar caminos de Machado cantados por Serrat, persiguiendo al amor que se espera, caminando tras él. Otro abrazo, encontrado.

  8. Pingback: ¡Buen  Camino, Peregrino! – maragomezcejas

  9. ¿Tendré que caminar todos los caminos para acreditarme la entrada al cielo? Jaaaa… Me encanta esta entrada. Me gustaría mucho hacer ese camino, por su valor histórico sobretodo. Como siempre me ilustras, amigo.

  10. Estuve en Santiago en el año 2014, de visita por sus maravillosas calles pequeñas que recorrimos paso a paso. Es un lugar màgico, en varios momentos tuve la impresión de transitar por una historia, un cuento fuera del tiempo. No llegué a Finisterre, así que dicha omisión impone retornar 🙂

    Un saludo cariñoso desde Argentina.

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