Soy una persona de carácter variable, soy un lunático. La medicina basada en la NO evidencia

caracter variable

El título no va por mí, aunque puede que en algunas ocasiones sí, pero… ¿quién en alguna ocasión no lo ha sido? Bien, en el post de hoy no trataré de ningún satélite espacial ni tampoco de ninguna condición humana en particular, pero me gustaría mostraros cómo el hombre (y la mujer) buscó remedios -algunos sorprendentes- para curar sus males desde los tiempos más antiguos, desde el mismo momento que pisó la tierra.

Los perros, se purgan, los gatos, cuando no se encuentran bien, buscan esas hierbas que les curen, y en el monte, cuando una oveja se separa del rebaño lo hace para buscar con afán de encontrar esa planta que necesita para aliviarse. Imagino que esto lo hacen de manera innata o tras ver cómo otros animales obran así. De forma similar, en la antigua Babilonia o en el antiguo Egipto, así como en muchos otros pueblos de la antigüedad, cuando no se sabía cómo curar a alguien lo exponían en la calle para que las personas que pasaran por allí y que habían sufrido algún mal similar al suyo le explicaran con qué remedios se habían curado. De igual manera los sacerdotes sugerían a quienes habían estado enfermos y después habían sanado, explicaran en el templo qué tratamientos habían utilizado. Así empezó todo, así el saber médico de la antigüedad permanecería bajo el control de los filósofos o sacerdotes.

Misteriosas narraciones mágicas en la India de los brahmanes, heredadas durante más de tres mil años de sus antepasados, pero también medicamentos utilizados por analogía en el color o en la forma, empleados incluso hasta el siglo XVII, como el azafrán, amarillo, para curar los problemas de bilis; arcillas rojas, para compensar la sangre perdida en las hemorragias; anacardos occidentales, en forma de riñón, para curar enfermedades renales; el fruto en corazón del anacardo oriental, para tratar dicho órgano y, aunque no explicaré lo del polvo de momia (ya hablamos de ello en otro artículo), sí que diré que para la epilepsia se utilizaba la sangre caliente, la cera de la oreja, contra los cólicos y la saliva, contra la fiebre. Como podréis comprobar, no les hacían asco a nada.

Será con naturalistas-médicos como Hipócrates, Dioscórides, Plinio y Galeno que el tratamiento con sustancias naturales comenzarán a tener su importancia terapéutica, doctrinas olvidadas durante el Medievo que pasarán a confiar más en la magia, brujería y supersticiones, no solo por el pueblo llano sino también por personas cultas, hasta reyes como Carlos II “el Hechizado” y Pere “el Cerimoniós” confiarían sus males en ellas.

La astrología y la influencia de la luna en algunas disfunciones del sistema nervioso como las que afectaban a los diagnosticados de locura, influirían en el ser humano sin razón alguna que lo justificara. Pero no menos sorprendente era asociar a las pobres, solitarias y feas curanderas, como causantes del mal de ojo, acusándolas en más de una ocasión de brujas, provocando que se condenaran a muerte a miles de ellas como cuando se explica que en Ginebra, durante el siglo XVI, se condenó a 500, en solo tres meses.

¿Y los amuletos? Siempre presentes desde tiempos antiguos. Podían ser de lo más diversos y eran utilizados para casi todo. Desde los elaborados con sangre de dragón (¿de dónde los sacarían?), llevados en sus armaduras, hasta la amatista y el asta de rinoceronte, utilizados en el siglo XIV para curar muchas enfermedades, envenenamientos incluidos. Era tal su confianza en ellos que muchos, por ignorancia, se exponían a contraer epidemias al contactar sin miedo con enfermos, como cuando a mediados del siglo XIX afectó una epidemia de cólera en la ciudad de Barcelona corriendo la voz de que llevando una nuez tierna sobre el pecho, colgada del cuello, les hacía inmune a ella. Muchos acabaron infectados, claro.

Hoy seguimos encontrando entre nosotros, en la propia Naturaleza, muchas de las sustancias que utilizamos para tratar las enfermedades, sin embargo, y por suerte para todos, los tiempos cambian, y en la actualidad basamos los tratamientos dentro del racionalismo científico, la experimentación y la medicina basada en la evidencia. Menos mal.

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Ryan McGuire

38 comentarios en “Soy una persona de carácter variable, soy un lunático. La medicina basada en la NO evidencia

  1. Fantástico!, la Naturaleza es sabia -los mismos animales lo saben- pero por suerte el hombre, ha sacado mucho partido investigando como se podría mejorar nuestra salud (muchas veces falla o cuesta superar).Que detalles tan raros explicas!!!! muy curiosos. En cuanto a los “lunánitos”, hay mucha gente que sigue creyendo la influencia de la luna… el otro dia sin ir más lejos, yo tenia lo que se dice “un dia de perros por mis dolores de espalda, piernas… etc, y una conocida me dijo: No te extrañe, esta noche ha sido luna llena….
    Espéremos que esta semana la luna, sea la fase que sea, no nos importune… jeje
    Abrazos,

    • Hola Rosa,
      como digo en el artículo, en el pasado era habitual relacionar la locura con la luna, así como también otras enfermedades como la epilepsia, atribuyéndosele poderes misteriosos y mágicos como convertir a un hombre en lobo o hacer que el pelo nos crezca más rápido. Plinio el Viejo en el siglo I d. C. ya decía que la luna influía en las mareas, sin embargo, erró al decir que si el agua de los océanos podía ser alterada por ella, algo similar podía ocurrir con los líquidos de nuestro propio cuerpo.
      Por un lado, en 1996, se revisaron más de cien estudios llegando a la conclusión de que las fases lunares no tenían ningún efecto en el comportamiento humano como en el número de homicidios, el suicidio, los robos, los accidentes de tráfico y el nacimiento de niños, pero una investigación reciente de la Universidad de Basilea evidenció, por primera vez, que la luna sí puede modificar la actividad cerebral de las áreas relacionadas con el sueño profundo, cayendo un 30%, y tardando cinco minutos más en conciliar el sueño así como dormir 20 minutos menos.
      Lejos de los mitos la luna, su historia está estrechamente ligada a la Tierra y puede que sin ella, no estaríamos aquí. En el origen de la vida, hace 4.500 millones de años, al colisionar un planeta con la joven Tierra que lanzó una enorme cantidad de roca líquida alrededor creando la luna y cambiando la química de nuestro planeta (hidrógeno, nitrógeno y carbono). La interacción entre nuestro planeta y el satélite lo podemos comprobar en el efecto gravitatorio con las mareas y con la ralentización de la rotación de la Tierra, así como en el hecho de que los corales del Trópico sincronizan su ciclo reproductivo y una noche de luna llena desovan todos a la vez.
      Lejos de sus verdaderos efectos, de lo que no hay duda es de que la luna… hechiza. 😉
      Abrazos

  2. Como siempre, didáctico y ameno, variado…
    En este caso me quedaría con este amuleto “…Desde los elaborados con sangre de dragón” Imagino cómo habrá sido sentir el poderío experimentado a través de la esencia de un ser que ni siquiera, existía ¡Debe haber sido una sensación, impresionante!… y muy convincente ¡La mente sugestionada contra los enemigos! Saludos

  3. Es indudable la mejora en la salud que ha tenido de la Humanidad gracias a la medicina científica. Pero siento disentir en el desprecio mantenido por la medicina antigua y los remedios ancestrales.
    Me temo que por la influencia ( política y por supuesto económica) de los grandes laboratorios farmacéuticos, cualquier remedio natural y que por tanto no pueda ser patentado y monopolizado, es automáticamente denostado, ridiculizado e incluso prohibido. Y al que ose aplicarlo o recomendarlo, puede ser acusado de intrusismo en el campo de la medicina, lo cual es un delito, y será multado, incluso encarcelado, pues es un delito en casi todos los países “civilizados”.
    De un extremo nos hemos pasado al otro. Y los extremos se tocan.
    Gracias como siempre por tu información e interesante artículo, y te deseo una feliz semana. Francisco Javier.

    • Hola Luis,
      ciertamente, no lo vamos a negar, existe mucha presión por parte de los laboratorios pero tampoco podemos negar que la investigación que desarrollan es parte fundamental para el progreso y el avance de la ciencia médica. Yo también soy de la opinión que las posiciones extremistas, del lado que sean, son siempre malas, y hay que reconocer las cosas positivas que tienen ambas pero sin dejar de lado el necesario rigor científico. Como le decía a Scarlet, la mente humana es más poderosa de lo que podamos imaginar y el pensar en positivo o aferrarse en algo que pensamos que nos puede ayudar, puede ser más útil que el tratamiento más complejo. Sin duda, los extremos se tocan, pero el fin es el mismo, curar.
      Un abrazo

      • Los estudios del Prof. Glez. de Rivera sobre la influencia de los ritmos circadianos y circaseptianos y la mayor o menor presencia de determinadas catecolaminas ha sido perféctamente estudiada por los neurofisiólogos y refrendando dichos estudios. Indudáblemente que la denostada medicina integrativa u holística se apoya en muchas de estas evidencias, aunque utilice como medios de tratamiento no fármacos químicos que imponen las industrias farmacéuticas muchas veces por cohechos descarados y otras basados en “evidencias” que nos hemos de creer y son manipulaciones de los departamentos de Marcketing de los laboratorios, sin llegar a comprobar dichas evidencias. La medicina holística carece de homogeneidad en la dosis farmacológica del principio activo de origen natural y muchas veces origenes de los auténticos medicamentos elaborados.
        Por todo ello no vamos a decir que determinados usos exotéricos sean medicina, pero sí que la medicina debiera confiar más en lo que la propia naturaleza facilita y no tanto en lo que la industria fuerza a que se prescriba, qué es ético y qué no, acaso los alcaloides de determinadas plantas o tóxicos de algunos insectos no son dignos de conocimientos y sí la última síntesis molecular para disminuir las glucemias, el colesterol o las arritmias. Tan médicos son aquellos que llegan a conocer los medios de tratamientos como los que saben diagnosticar. La bromatología o la hidroterapia parecen brujería pero son asignaturas que disponen de cátedras en insignes facultades, y por qué denostar una digitopresión y no las maniobras vagales como el masaje pupilar, provocar tos o masaje carotideo para normalizar taquicardias reactivas a estados de ansiedad, o la acupuntura o la reflexología podal que puede producir los mismos efectos evidenciados que esas maniobras vagales menciinadas. Hay que tener mentes abiertas y conocer lo nuevo pero sin abandonar lo que desconocemos y en medicina como ciencia basada en la observación de la causa efecto y cómo influir en una fase o sobre los síntomas. El método científico sólo ha de tener registros, evaluaciones, reevaluación del plan y llevar esos registros y conclusiones al plano de la estadística. ¿Por qué no empezar a evidenciar los resultados de esos métodos denostados?.
        Hoy día hay remedios en desuso por venta irrelevante y retirados por los laboratorios en la comercialización o en la promoción publicitaria, no les interesa, pero cuántos jóvenes han desconocido por completo el uso de las tinciones de tintura de yodo con guayacol, o las sangrías en los pacientes de EPOC, o el uso del Ácido Láctico en disolución para las diarreas pertinaces, etc., etc.
        Humildad y manos a la obra y repasar las farmacopeas antiguas, no relegarlas al polvo de las bibliotecas de las facultades.

  4. Magníficos artículos siempre Francisco 🙂 cuantas personas cuando esté la luna llena recurrirán a todo lo que les ocurra por ese motivo. Espero que tengas un maravilloso inicio de semana, besos.

  5. Verás, amigo efejota, sabes que soy muy amigo de médicos y sanitarios en general y hasta me lo paso bien con ellos con tantas visitas rutinarias, podría decirse que los quiero, sí, por eso me ha llegado al alma lo “del racionalismo científico, la experimentación y la medicina basada en la evidencia.”
    A pesar de todo, los quiero más que nunca.
    Un abrazo, amigo y feliz mona.

  6. Mucho parpadeo cuando los perros aúllan y los gatos maúllan buscando la medicina que los saque de su dolor. Se acomodan yerbas en la boca tratando que se dé ese cambiazo de su estado de salud, sin muchas veces conseguirlo, pero buscan. La hora se les vuelve absurda a esas ovejas separadas del rebaño, sin oír el pastor sus balidos. El viento les borra las ideas llegada esa hora de dolor, de asombros y de escombros, buscando su medicina…¿ falta de razón, diferente a la del hombre ? Sin duda, ese es el misterio del mundo, que hace que los animales se disuelvan en tinieblas, aterrados, desmoronados, conscientes. Gracias F.J, Por traer estas ordenadas, trascendentes complejidades de ese imaginado razonamiento animal. Un abrazo, tránsido y emocionado.

  7. Los siglos nos dirán, las por descubrirse aún, muchísimas sustancias -y sus combinaciones- que están en los 3 reinos de la Naturaleza que tendrán poderes curativos para el ser humano y para todos los seres. Es inevitable que los intereses creados vayan condicionando las búsquedas, las nuevas investigaciones.
    Si te fuera posible, estimado Francisco Javier, mucho me gustaría leer algo acerca de los alimentos a través del tiempo -siendo que los nutrientes también son sustancias que, incorporadas a nuestro organismo, pueden sanar o enfermar.
    Hoy en día estamos invadidos de información que nos confunde. Lo que menos claro está, al menos para mí y personas con las que converso, es acerca del modo de cocción que las modifica, y acerca de las buenas y malas combinaciones que las potencia o las inutiliza por completo. ¿Tienes alguna posición al respecto? ¿Ya has escrito acerca del tema? ¿Puedes sugerirnos alguna literatura que no sea simple moda -o publicidad tendenciosa- del momento? Agradecida de tus notas sobre Medicina e Historia, te saludo con toda consideración. Abrazo.

    • Hola Acuarela,
      cada vez hay más interés por muchas personas que, abrumada por los avances científicos y la tecnificación de la industria, mira a la naturaleza buscando encontrar en ella remedios “naturales” que sustituyan a los artificiales. En lugar de fármacos sintéticos, muchos quieren plantas medicinales. Antes la medicina “natural” era el único recurso, ahora es algo que buscan muchos al desconfiar de la seguridad de la medicina científica, quizás porque se ha descuidado ese aspecto humano tan importante en la relación médico-paciente del tratamiento. Precisamente estos días estoy preparando un artículo sobre la historia de uno de los alimentos más importantes que la Naturaleza nos ha proporcionado, la leche, y recojo tu sugerencia para preparar otros, seguro que sí.
      Abrazos

  8. Fantástico artículo como siempre.
    En mi modesto entender, creo que en la naturaleza hay muchos más remedios de los que pensamos y que han venido utilizándose a través de los tiempos, quizás no siempre de forma apropiada, puede que en algún momento las grandes investigaciones que se están llevando a cabo, deban volver a estudiar y mirar más aquello que la naturaleza nos ofrece.
    En cuanto a la Luna, aparte de todo lo que se le ha achacado siempre, bueno y malo, soy de las que sigo pensando que es difícil encontrar el término medio, o discernir lo que es, de lo que no es, empezando porque las mismas investigaciones, si no se contradicen del todo, unas veces dicen unas cosas y otras se desdicen.
    Yo considero, que formamos parte de un todo, y que en algunas cosas además de las mareas etc, muchas cosas nos influyen, por ejemplo, no hay que mas que hablar con una matrona, o el paritorio de un hospital, para ver que hay un aumento de partos por la Luna, puede que sea casualidad, pero se da.
    Por otra parte todos reconocemos los grandes avances de la medicina, desde los diagnósticos, los tratamientos, pero sin querer generalizar que nunca es bueno, me apena ver cuanto se está perdiendo del trato personal y humano, que a veces es más importante que la propia medicina a tomar, es cierto que será por la falta de tiempo asignado a cada consulta, y para colmo ahora tienen un ordenador delante que será muy práctico, pero que resta tiempo para mirarnos cara a cara médico y paciente, y esto lo considero un gran atraso.

    • Hola Azahara,
      te agradezco de veras que dejaras tu comentario. No puedo hacer otra cosa que ratificar lo que comentas al final de él en cuanto a lo que dices de que la medicina se ha tecnificado a costa de perder esa relación/humanización con el paciente. Por desgracia, en muchos casos, es así.
      Saludos

  9. La tardanza en conseguir hora con un especialista -Hasta tres meses), y el costo de los medicamentos, y órdenes, han logrado, no se si para bien o para mal, que muchísimas personas, consulten por tratamientos con yuyos.
    Estoy hablando de sociedades médicas privadas, no de hospitales públicos. Una triste realidad.
    Espléndido éste post tuyo,y los comentarios. Muy esclarecedor y exacto el de Azahara.
    Un abrazo..

    • Hola Stella,
      ¿puede haber algo más importante en una sociedad que ofrecer una correcta atención sanitaria a la gente? Creo que no. Debería ser algo de obligado cumplimiento por parte de todos los países del mundo el proporcionarla. Da igual que sea medicina pública o privada, ¿no se tratan de las mismas enfermedades? ¿no son todas personas? Sí, llámame iluso, pero…
      Abrazos

  10. YO PUEDO PENSAR, EN MI MUY PARTICULAR ENTENDER, QUE TODOS ESOS CUERPOS QUE SE MUEVEN EN EL ESPACIO EXTERIOR, INCLUYENDO LA LUNA QUE VIENE SIENDO EL MAS CERCANO A NUESTRO DIARIO VIVIR, SÍ DE ALGUNA MANERA INFLUYEN EN NOSOTROS POR LAS PRESIONES QUE GENERAN EN SU IMPERCEPTIBLE ACERCAMIENTO O RETIRO DENTRO DEL ESPACIO, Y ASÍ COMO LA LUNA AFECTA A LAS AGUAS DE LOS MARES, TAMBIÉN EN ALGO CREO DEBE AFECTAR A NUESTROS ORGANISMOS, SI PARTIMOS DEL PRINCIPIO DE QUE LOS SERES HUMANOS SOMOS ENERGÍA PURA, SIN OLVIDAR QUE EL UNIVERSO SE MUEVE POR ENERGÍA GENERADA EN SU CONSTANTE GIRAR Y TRASLADARSE…MI MUY PERSONAL OPINIÓN….juandedi

  11. Hola Francisco,
    por un momento me había asustado y creía que te había dado por irle al Barça… 😛
    Ya en serio, es muy interesante la historia que nos cuentas. No sabía, por ejemplo, eso de que los egipcios “callejeaban” a sus enfermos para ver si alguien sabía cómo curarlos (que por otra parte, me parece una táctica muy inteligente, al menos para aquellos tiempos). Nuestra ignorancia es mayor que nuestro conocimiento, y es normal que a través de los siglos hayamos hecho algunas barrabasadas con la medicina o la pseudo-medicina. Pero en esta época, ya no hay excusa para los que tenemos la suerte de estudiar. Sé que aún hay miserios en la medicina, como en muchas otras ciencias, pero al menos sabemos que todo tiene una explicación científica, y no tanto esotérica.
    Enhorabuena por tan buen artículo.
    Muchas gracias y un saludo.

    • Hola Jesús,
      en lo que a medicina basada en la evidencia se refiere no cabe duda que no puede dejarse nada al azar, esa es la base de su avance.
      Saludos y a ver que pasa con este final de liga tan apretado, aunque soy lunático, no lo soy tanto ¡Ja, ja ,ja!

      • Jeje, estoy más pendiente de la Champiomns, la liga está complicada…pero estoy disfrutando mucho estas últimas semanas, si me entiendes… ;P
        Un abrazo.

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