Ser escritor, ¿una profesión de riesgo?

262H (1)Las neurociencias niegan que para ser un genio creativo sea imprescindible padecer una disfunción cerebral pero muchos piensan que ese don artístico es reflejo de un desequilibrio mental. Encontramos muestras de ello en todos los campos artísticos y en personas que vivieron épocas distintas, pero permitidme que me centre solo en el campo literario -de lo contrario nos alargaríamos en exceso- para mostrar algunos ejemplos de grandes mentes que llegaron al cenit de su pensamiento acompañados de altas dosis de sufrimiento y perturbación.

Y cómo no empezar con la bipolaridad de Virginia Woolf, que en sus últimos años le impediría incluso trabajar, decidiendo acabar con su vida tirándose al río tras llenarse los bolsillos de piedras; el autor de “Moby Dick”, Herman Melville, quien durante toda su vida padeció un trastorno obsesivo compulsivo que le llevaría a la depresión y a refugiarse en el alcohol; Ernest Hemingway, además de su conocida afición a la bebida sufrió una depresión que le llevó a suicidarse pegándose un tiro en la boca con su escopeta al ya no ser capaz tampoco de escribir; Franz Kafka pidió que sus obras fueran quemadas tras su muerte al pensar que no eran tan buenas como deseaba que fueran, la ansiedad y la depresión le acompañaron durante su vida; y David Foster Wallace, que se quitaría la vida ahorcándose en el patio trasero de su casa tras dejar la medicación que tomaba para tratar su grave depresión.

Trastornos mentales como el de Alejandra Pizarnik, que sufrió un trastorno límite de la personalidad y que tras dos intentos de suicidio acabaría por quitarse la vida a los 36 años de edad ingiriendo 50 pastillas de barbitúricos; el caso de Edgar Allan Poe, ingresado tras encontrarle en medio de la calle diciendo frases incomprensibles vestido con ropa que no era la suya, nunca recordó lo que ocurrió ese día; y el poeta Jacobo Fijman, que sería internado por padecer una psicosis delirante que ya no le abandonaría hasta el día de su muerte. Se dice que la vida de Fijman fue “una dispersión donde la realidad no estaba en la cosa sino en la palabra”.

En la actualidad, que un escritor pierda la visión ya no es algo que imposibilite el poder escribir gracias a las nuevas tecnologías, pero en otros tiempos representaba un contratiempo de difícil solución. James Joyce tras terminar su primera obra presentó una inflamación del iris secundaria a una artritis autoinmune que con el tiempo le provocaría la ceguera casi total; John Milton, autor de “El paraíso perdido”, además de un probable autismo que le dificultaba a la hora de relacionarse comenzaría a perder la visión del ojo izquierdo en 1644, y cinco años después, con 41 años, la del derecho. No se sabe con certeza qué enfermedad le ocasionaría finalmente esa ceguera, pero sus trastornos digestivos, los fuertes dolores de cabeza y la artritis gotosa sugieren un posible envenenamiento con plomo. Y puede que uno de los casos más recordados sea el de Jorge Luis Borges. Durante su juventud presentó varios desprendimientos de retina y un posible glaucoma (presión intraocular elevada), quedando ciego a los 55 años. Ayudado por su gran memoria y para suplir esa falta de visión dictaría a su madre y amigos para así poder seguir escribiendo.

notas de Dostoievski para el capítulo 5 de los hermanos Karamazov

Notas de Dostoievski para el capítulo 5 de “los hermanos Karamazov”.

La epilepsia acompañaría a muchos conocidos autores como Agatha Christie, Dickens y el gran Fedor Dostoievski, a quien marcaría tanto su vida como su obra influyendo en su estilo y convirtiéndose en uno de los mejores escritores de la historia. Y la tuberculosis, tanto a Bécquer, Kafka, como a las hermanas Brontë, Charlotte y Emily, autora esta última de “Cumbres borrascosas”. Librarse no se libró ni Cervantes en sus últimos años al padecer numerosos sufrimientos y una insaciable sed quizás secundaria a una diabetes avanzada.

No son todos los que fueron, existen muchos más casos de grandes literatos cuya genialidad estuvo probablemente influida por algún trastorno físico o mental, así que dejo los comentarios para que nombréis algún otro, pero no quiero terminar sin mencionar la muerte de la que para muchos fue la poeta estadounidense más famosa del siglo pasado, Sylvia Plath. Toda su vida estuvo marcada por repetidas depresiones e intentos de suicidio, probablemente secundarios a un trastorno bipolar, quitándose la vida en Londres en febrero de 1963 asfixiándose con gas, dejando dos niños pequeños (que dormían en una habitación de al lado) y sobre la mesa una carta para su médico y sus últimos poemas.

Para saber más:

El suicidio, blog de Elena Fernández del Valle

Link foto:

Ryan McGuire

Links información:

esquire.es; blog.lsf.com.ar

33 comentarios en “Ser escritor, ¿una profesión de riesgo?

  1. Que buen libro estoy haciendo!!! Jajajajajajaja porque yo también estoy de lo mío.
    Son personas especiales y según me dijo un psicólogo eso es bueno para los demás y malo para ellos. Yo tengo un CI de 140 y te aseguro que al contrario de lo que se piensa, todo es más difícil. Un abrazo.

  2. Interesante artículo, como siempre , Francisco Javier. Atendiendo a tu petición, quiero aportar el caso de Emilio Salgari, el creador de personajes tan conocidos como Sandokán, que acabó suicidándose con una navaja de afeitar. Y a sus palabras en su nota de suicidio me remito: Culpó en parte a sus editores de haberse enriquecido con sus obras, mientras él moría en la miseria.
    Y yo no sé como sucedería en otras épocas. Pero actualmente, viendo la miseria que percibe un escritor, que es el auténtico creador, por la publicación de su obra, en comparación con las ganancias de las editoriales… es para que caigan en depresión, cuando no en el intento de suicidio.
    Gracias como siempre, y feliz semana, amigo.

    • Hola Luis,
      ¡ostras, Sandokán! Me hiciste recordar esa serie que miraba en casa en familia ¡qué tiempos! Pienso que para escribir en la actualidad hay que tener ese punto de equilibrio entre cordura e insensatez. ¡Qué difícil!
      Saludos y buen lunes, dentro de nada Mayo, mi mes preferido.

  3. Francisco… te voy a confesar un pequeño secreto que ya no lo será después de estas lineas, YO… estoy loca de atar por eso mis grandes obras las publico con un seudónimo. Vaya…! que bien me ha quedado esto!, me voy a lanzar a la piscina y a partir de ahora publicaré mis grandesy maravillosos relatos con mi propio nombre seguido de mi seudónimo…
    Ya te contaré y te enviaré algunas copias de la larga lista que tengo…
    Abrazos de … ya lo sabrás…

  4. Escribir como los inmortales es usar cierta poesía en la mirada. Se aprende a decir y hasta mentir “cautelosamente”, más, cuando las emociones del día comienzan con los atardeceres…. maneras de llevar la vida, maneras maneras de expresarse, de protestar. ¿ Preocupará su otro yo a los grandes escritores ? Esa melancolía que brota al denunciar las cosas con dignidad humana huyendo de toda humillación. Palabras que sólo se hacen posible expresar en tonos de voz inmutable, únicas. Es como contar no el pasado de las cosas y de uno mismo sino lo que se hacho y desea de la vida. Claro, escritos que recomponen, con mucho aliento, visiones trágicas de la condición humana, melancólicos. Contar verdades o mentiras o ficciones es contar ilusiones, sufrimientos y cosas del poder. Por dentro, el que escribe de manera sublime y subyugante es porque lo ha visto todo y, lo ha deseado todo, grave destino, temido por otros, sufrido. Pueden equivocarse en algún detalle, pero sus mojones filosóficos conservan lo esencial. Por esas cosas, la antropología encerrada en estos genios que hablan sólo puede ser analizada desde el psicoanálisis para encontrar su inconsciente, hablando, escribiendo. Gracias, FJ, por traer excelsos escritos con problemas de la mente. Un abrazo, con realidad psíquica.

  5. Buenas noches. Esta entrada me ha recordado el libro del psiquiatra español Vallejo-Nágera: “Locos egregios”. También me hizo recordar (aunque con dudas, y no he consultado la Wikipedia para salir de ellas) los procesos creativos borrachuzos de muchos escritores, especialmente alguno de los “poetas malditos” franceses, tal vez como Baudelaire o el otro, Verlaine, o el otro cuyo nombre no me viene ahora… Si a los casos de escritores adictos al alcohol sumamos los casos de adictos a cualquier tipo de droga (empezando por los barbitúricos, mencionados en su texto, que son adictivos, y otros medicamentos que también lo son… -por tanto, incluso sin entrar en las drogas duras, propiamente dichas-), creo que la lista se alargaría tanto como para dar no sólo para varias entradas en un blog ni para un artículo de investigación, sino para un buen librito dedicado al tema, organizando los nombres por nacionalidades, por afecciones, por adicciones, por apellidos en orden alfabético o bien cronológicamente. Como no me da la vida para todo, regalo la idea (sin derechos de autor) para quien la quiera llevar a la práctica y tirar del hilo…
    Con todo, más allá (o más acá) de los desequilibrios mentales y demás, el tema de la inspiración y del proceso creativo siempre generará dudas, curiosidad, incertidumbre, incomprensión y más…; siempre es atractivo. Gracias por hacerme pensar y propiciar que escribiera, que es, en definitiva, lo que más me gusta.

    • Hola fraypalabra,
      Vallejo-Nágera, psiquiatra e hijo de psiquiatra, hombre científico y culto como pocos además de gran profesor, te agradezco que nos recordaras esta novela-estudio histórico tan personal y a la vez amena. Creo, si mal no recuerdo, que su padre también escribió una obra con el mismo título. Con tu permiso dejo un link al libro
      Me alegra saber que te gustó mi propuesta de hoy en el blog y permíteme decir que es un gran honor contar contigo en él.
      Un saludo y bienvenido a los comentarios.

      • La vida del comentarista-bloguero es difícil, porque tiene que contenerse muchas veces y no comentar todo lo que le gustaría (para no acabar comentándolo todo -y al final no comentar nada-). Así que también somos -en ese sentido- unos ascetas internáuticos 😀

  6. A veces los que sucumben a una carga genética difícil son otros miembros de la familia, como sucedió con los Mann: las dos hermanas de Thomas Mann se suicidaron, y también dos de sus hijos varones. ¿Que si hay grandes creadores psíquicamente sanos? ¡Claro que sí! Por ejemplo, no recuerdo que hubiera ningún suicida, o psicótico, entre los poetas de la Generación del 27.

    • Hola Elena,
      ni Alberti, ni García Lorca, ni Cernuda lo fueron y yo tampoco podría nombrarte ninguno con algún trastorno. Me permití dejar un enlace al artículo que escribiste hace ya tiempo en tu blog sobre el suicidio. Tu opinión como psiquiatra es de lo más interesante y como bien dices en él la tasa de suicidios en el mundo, lejos de disminuir, ha aumentado a pesar de los tratamientos antidepresivos. Si me lo permites transcribo las últimas palabras de tu artículo:
      ” todo en la vida del suicida es causa y motivo de su suicidio” (Thomas Bernhard)
      Un abrazo

  7. Aughhhh, qué trágico te pusiste Javier, jajaja. Recuerdo que hace tiempo algunos conocidos no podían creer que siendo escritora ni fumara, ni bebiera y menos que no consumiera drogas, se tiene la idea que sin eso no hay inspiración.

    Afortunadamente no he tenido que vivir tragedias para escribir, tampoco mucho éxito… todavía, jajaja, pero de que escribo, escribo.

    Abrazos de luz e inspiración

    • Hola Silvia,
      escribir, eso es lo importante. Éxito o no éxito, qué más da. La satisfacción personal que se consigue tras hacerlo, eso sí que no tiene precio y compensa todos los esfuerzos. Plasmar en un papel unas ideas, unas palabras y compartirlas con los demás, eso sí da vida.
      Abrazos de luz y recuerda… hiciste muy bien en no fumar ni beber ¿Para qué? En la lectura tenemos nuestra mejor droga, ¿no crees?

      • Hola Javier, es cierto, los que tenemos que escribir, debemos hacerlo pase lo que pase, cueste lo que cueste y la satisfacción es verlo en papel o pantalla y que otros lo lean.
        Cierto, leer y escribir son una excelente droga, me confieso adicta, jajaja.
        Abrazos de luz

  8. Ahora que mencionas las enfermedades mentales, al menos hoy día hay más tratamientos. Aún así, las personas no son aveces diagnosticadas correctamente o no tienen los recursos para tratar su enfermedad. Las cárceles están llenas de enfermos mentales. No quise salirme del tema, es solo que cuando se habla de enfermedades mentales me toca mucho, pues trabajé con muchos enfermos que eran muy buenas personas, pero que sufrían estos males y sus vidas eran muy difíciles. Muchos artistas mueren a causa de enfermedades mentales. Qué pena. Gracias por traer este tema. Abrazos.

    • Hola melbag,
      no, no, no te sales del tema. Este post tenía la doble intención de tratar este asunto desde el punto de vista de la creatividad en las artes pero también la enfermedad en sí. Algo fundamental en los enfermos mentales es la autoestima, si a eso añadimos el miedo y la ansiedad o como bien señalas, situaciones límite como las cárceles, el tratar y curar estos males se hace muy, muy difícil.
      Abrazos

  9. Hola Francisco Javier. Gracias por tratar este tea. Lo he leído con mucha atención, así como los comentarios. Es un asunto que da para mucho análisis y llega a la sensibilidad de las personas. Leía el otro día a Simon Critchley, un filósofo estadounidense, quien decía que escribir es un deseo de eternizarse. Más allá si esa creatividad o sufrimiento existencial es vista como enfermedad mental o no, hay personas que tienen la capacidad para transmutar su dolor en algo para la contemplación de otros (voluntariamente o no), en arte. Algunos escritores tienen esa capacidad y el acto de escribir también puede hacer la función de “exorcismo” individual. Un escritor francés, Edouard Levé, se suicidó 10 días después de entregar el manuscrito de su libro “Suicidio”. Un libro como nota suicida, como en el caso de Sylvia Plath y otros.
    Me recordaste algo que hablábamos con una antropóloga aquí en Sao Paulo sobre la narrativa y el relato como función ritual de eficacia simbólica en eventos culturales especiales y llevados a cabo por personas que la sociedad considera “diferentes”, ya sea por su sensibilidad o estatus.

    Por ahora un abrazo desde el otro lado del mundo, desde el hemisferio opuesto. Pronto nos veremos en tu tierra 🙂

    • Hola Lore,
      esperaba tu comentario y debo agradecer muy mucho que, alguien que estudia el comportamiento suicida de manera tan exhaustiva y experta como tú, se animara a dejar su opinión. Muy interesante lo que dice Simon Critchley y si uno se lo para a pensar tiene mucha lógica. Aún diría más, el hecho de escribir es también una forma de vivir otras vidas, liberarse y una necesidad (en parte egoísta) de explicar cosas, hechos y circunstancias a los demás, quizás pueda considerarse en cierto modo un tipo de “exorcismo” como bien dices, Entiendo que el artículo de hoy es un poco “extremista”, soy consciente de ello, pero nada más lejos de mi intención aunque llama la atención cómo el estado de ánimo de una persona pueda influir en la genialidad de un momento.
      Abrazos y bien agradecido de contar contigo en esta sección del blog, seguro que aprenderemos mucho.

  10. ¡Excelente! Todos los autores citados, simplemente, geniales… No sé si un toque de locura sea necesario o si practicarse una eutanasia preventiva sea el fin inevitable, en punto es que nadie escoge el arte, no es una decisión, sucede, es, luego que si primero fue una forma que la otra, difícil de determinar ¿Cuántos afectados mentales existen? ¿Cuántos son artistas? ¿Drogadictos? ¿Suicidas? Creo que el arte es una necesidad impostergable y la vida, un conjuro que no siempre sale bien.
    Saludos, como siempre , tus post…

  11. Me fascinó la elección del tema y lo vasto de las referencias (añadido a la claridad médica). Me permitiría participar planteando la pregunta de el por qué. Creo que al centro de la “enfermedad mental” – así, entre comillas, por la naturaleza sociocultural de su articulación como tal – está la noción de crisis. La crisis refiere al desorden de los elementos, categorías y relaciones entre los mismos que permite la operación de un sistema en términos de ciertos objetivos más o menos explícitos.
    Desde una perspectiva psicologista, la enfermedad mental supone una crisis en la configuración y relación de elementos de identidad (considerando su dimensión especular “yo-otros”), de manera más clara en la constitución de – poniéndome existencialista – el yo y el mundo, el ser aquí o el yo y la circunstancia orteguiana, que construyen la heurística cotidiana, la “naturalidad” de los constructos socioculturales, la obviedad, la “creencia” (de nuevo Ortega), que facilitan las relaciones con los otros y con el mundo. La certeza no intelectualizada de ser y de un modo de ser, del yo y el mundo.
    Esa indeterminación define, por un lado, la necesidad siempre apremiante y nunca satisfecha de la búsqueda y la exploración, deviene en la articulación de mundos en los que las categorías y diferenciaciones cotidianas no operan, pues se extienden, son puestas en entredicho, son transgredidas, etc., etc. En el caso de “el loco”, en el que el internamiento se plantea como la única vía, se trata, fundamentalmente, de la exteriorización de comportamientos sobre la base de esa condición de crisis, que generan crisis en el entorno, por la incertidumbre que produce frente a los otros.
    El “genio”, sin embargo, posee o encuentra en la producción artística o intelectual ese resquicio de conciencia y autocontrol que le da – al menos momentanamente – cierta estabilidad o identidad, protegido y/o sumergido en esa condición de crisis, apropiándose de ella. Sus obras, finalmente, poseen el atractivo que poseen porque de una u otra forma ponen al lector o al público o a un sistema intelectual en crisis, una crisis de la que, sin embargo, se encuentran protegidos por los propios sistemas en los que esa expresión y apreciación se da…el libro, el museo, la academia, etc., etc….no sé si me he logrado explicar, traté de resumir varias ideas sobre las que me he entretenido ya por años…gracias por el reto al pensamiento, ¡Francisco!

    • Hola Carlos,
      me gustó mucho tu comentario y pienso que has complementado el tema a la perfección. Creo que tienes mucha razón al decir que el genio encuentra en su obra, artística o intelectual, ese autocontrol que necesita, no sé, debe ser una manera de canalizar esa crisis interna, ese angustioso comportamiento que le atormenta. En fin, te agradezco muy mucho tu aportación y te invito a participar en el blog siempre que quieras. Un placer.
      Un saludo y bienvenido a los comentarios

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