Un bigote y dos personajes

480px-Charlie_ChaplinQuién no recuerda la película El gran dictador estrenada en 1940 en plena guerra en Europa, antes de que los Estados Unidos entraran en el conflicto bélico. El film fue escrito, dirigido, protagonizado, producido, creo que no me dejo nada más… ¡Ah, sí! y su banda sonora compuesta por el genial Charles Chaplin. Es que lo hizo todo y bien, ¿pero por qué hablar de ella en el blog? No sé si os pasa también a vosotros pero se hace difícil no pensar en la relación de Chaplin con Adolf Hitler, al que caracterizó en esa película, y no solo porque lo interpretó sino en su parecido físico en la vida real, bueno, concretamente en sus célebres bigotes.

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Hitler antes de cortarse el bigote

Existen los que piensan que Hitler se dejó ese tipo de bigote porque estaba de moda en los años veinte, pero unos años después, estando ya en el poder, su secretario de prensa le intentaría convencer para que se lo quitara o que al menos no se lo dejara crecer porque “ya no se llevaban”, a lo que el dictador le contestaría que ya se volverían a poner de moda si era él quien lo impulsara. También los hay que dicen que Adolf se lo dejó copiando a alguien a quien él admiraba, un ideólogo nazi llamado Gottfried Feder. En cambio, otros, ven en el bigote una manera de infundir respeto al estilo del de Lenin. Circula otra versión a raíz del descubrimiento de unos archivos nazis de un soldado de la Primera Guerra Mundial, ex compañero suyo, Alexander Frey. En ellos cuenta que Adolf Hitler no siempre lució ese bigote tan particular, sino que llevaba otro mucho más largo y frondoso, siendo sus superiores quienes le ordenaron recortárselo para poder colocarse bien la máscara antigás. Así lo hizo, pero no le serviría de mucho porque las máscaras que entonces utilizaban los alemanes no impidieron que en un ataque con gas mostaza en 1918 le dejara ciego temporalmente.

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Hitler tenía muchos “nuncas”: nunca se quitaba su capa en público, nunca permitía que nadie lo viese desnudo o bañándose, nunca se ponía colonia o ningún tipo de esencia en su cuerpo… y Chaplin puede que no tuviera “tantos”, pero entre ellos existen también muchas coincidencias curiosas: ambos nacieron el mismo año, el mismo mes y la misma semana, aunque Hitler era cuatro días mayor; Chaplin firmó el primer contrato de su carrera en 1914, el mismo año que Hitler iniciaría su participación como simple soldado en la Primera Guerra Mundial; a Chaplin le fascinaba la política y dejó muestra de ello en alguna de sus películas, mientras que Hitler era un político (entre otras cosas) fascinado con el cine. Nunca se conocieron personalmente, pero el genial Chaplin hizo ese “encuentro” posible en El gran dictador. La película se utilizaría como instrumento de propaganda y en Alemania se prohibiría su exhibición, aunque Hitler la viera privadamente en dos ocasiones. En una entrevista Chaplin comentó que daría lo que fuese por saber la opinión de Hitler, aunque a pesar de su afición al séptimo arte, no creo que le hiciera mucha gracia verse parodiado de esa manera. Tampoco creo que si Chaplin hubiera sabido entonces del horror y la exterminación que estaba realizando el dictador filmara una película cómica y divertida, pero cuando vuelva a visionarla no dejaré de pensar en el parecido de estos dos personajes, y como no, en sus famosos bigotes, uno temido, signo del terror, y el otro nostálgico, genial.

El gran dictador“Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos, pensamos demasiado y sentimos muy poco.  Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades la vida será violenta y todo estará perdido” (El gran dictador)

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19 comentarios en “Un bigote y dos personajes

  1. El gran Chaplin. … parodió a la perfección a Hitler, fue una gran pelicula, sí, tenian muchas cosas en domún pero hay un gran diferencia, el primero era un gran actor y el segundo un gran criminal…
    Va bien el libro?, eso espero, saludos,

  2. Gracias por los datos aportados,, Francisco Javier. Por ellos he descubierto las similitudes entre ambos personajes, en cuanto a fechas de nacimiento y forma del bigote, que ignoraba totalmente. Unicas similitudes entre ambos.
    Sin embargo, a decir de una de las amantes de Hitler era mucho más prosaica de lo que imaginamos, a decir de una de sus amantes de su juventud, según he leído: al parecer el dictador tenía la piel extremadamente delicada, produciéndosele con facilidad ronchas y rozaduras por todo el cuerpo. Por eso jamás permitía que nadie le viera bañarse, y también por eso jamás utilizaba colonias ni lociones. Debía de padecer algún tipo de dermatitis alérgica.
    Y es bien sabido que la parte visible más sensible de la piel, es la situada entre el labio superior y la nariz, sobre todo para afeitarse con navaja como se hacía en aquella época. ¡Debía de ser un suplicio para él afeitarse aquella zona, amén de que le dejaría antiestéticas marcas.
    ¡A veces las cosas son más simples de lo que pensamos!.
    Gracias otra vez por tu valiosa aportación y que tengas un buen día, querido amigo.

    • Hola Luis,
      como siempre me das pie a investigar más y encontré cosas curiosas que comparto aquí. El médico de Hitler desde el año 1933 fue Karl Brandt, quien mantuvo acaloradas discusiones médicas con su otro médico personal, el Dr. Theodor Morell, que atendió al dictador desde 1936 hasta su muerte en 1945. Entre los dos médicos eran frecuentes las discusiones referentes al diagnóstico y tratamiento de su paciente, en las que habitualmente apoyaba Hitler a Morell. De este personaje me gustaría decir algo más. Cuando pasó a ser médico personal del Führer su esposa se disgustó de lo lindo (no sé si por no caerle bien o por la responsabilidad que tendría su marido). En base a los registros médicos de Morell, el profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Yale, neurólogo y psiquiatra, el Dr. Fritz Redlich, estudió las enfermedades que registraba el médico, y entre ellas encontramos el meteorismo y la dispepsia, que le provocaban incontrolables ataques de gas intestinal, hecho que según algunos apuntan sería el motivo de convertirse en vegetariano. Como bien dices, padeció de problemas en la piel y eczemas que le afectaban en su día a día. En el otro lado encontramos los síntomas psiquiátricos, como la paranoia, que también podrían explicar el genocidio que ideó y sus aires de grandeza. En sus últimos días, Hitler tomaba 28 píldoras al día, eso sin contar las inyecciones (algunas de glucosa) que le administraba Morell. Lo curioso es que, aparentemente, el médico nunca le decía lo que le daba (algunos dicen que la morfina era uno de los tratamientos habituales que recibía). Aquí dejo una foto de Theodor Morell en plena “faena”…


      Lazar Karoll

      Saludos y gracias a ti como siempre.

  3. Esos “nunca” que identificaban sus grandes cualidades ancestrales al hombre del bigote. Es claro que este ser se creía infinitamente superior a sus padres y, desde antes de sus orígenes. Todo ese tiempo que pasó reuniendo, ahorrando, acumulando fuerzas para cambiar la historia… no ser confundido con otros en su histórica vida. Su vida, de todos conocida, era la antesala de portentosa polémica mundial humanitaria, vital, decía él. Al hablar, su prosa discursiva fluía, como las aguas calmas que se vuelven torrentosas, arrastrando. Su verbo disparando imágenes revelados todos los intersticios de aquella trama… Generosa y, expresiva, una forma de esa nostalgia del futuro que hoy se vive, anunciando lo dramático que está por venir. Gracias, FJ, por mostrar recuerdos ancestrales. Un abrazo con eternos retornos.

    • Hola marimbeta,
      perdona que inserte este video en tu comentario pero ilustra muy bien lo que explicas. Hitler tenía una prosa y un discurso que convenció a millones de personas (a pesar de tener un alemán más que malo, al menos eso dicen). Se trata de “El discurso de la voluntad” y en el video podemos ver a destacados dirigentes nazis, sus caras son todo un poema…


      Abrazos de perplejidad

      • Sistemas de partidos únicos que se perpetúan, FJ. Terrible propuestas de conservar un orden de cosas, bajo el disfraz de un propósito de cambios, inexistentes,… acudiendo a los sentimientos populares, explotando una pretendida conciencia de grandeza nacional, fincada en la recuperación histórica del pasado en crisis. Voluntades ganadas. Ese discurso sigue en boga, sustentado en su pretendida capacidad de dirección de la voluntad nacional, partiendo de gente convencida, ciega, en sus ideas. Aflige. Gracias, FJ, por el video insertado. ejemplo de cómo se adormece a la gente. Otro abrazo, democrático.

  4. Muy interesante, como de costumbre… en este post nos revelas datos de un personaje nefasto para Europa durante la Segunda Guerra Mundial… es genial el trabajo que hizo Chaplin cuando tuvo la osadía y valentía de parodiar al líder nazi… gracias por compartir, Francisco… un abrazo. Aquileana ☀️

  5. Yo leí sobre Morell, y lo tenía practicamente drogado a Hitler. Se hizo rico, con laboratorios químicos. Tendrías que escribir algún post sobre él. Para mí un personaje tan nefasto como el paciente.
    Gracias por compartir, la similitud bigotuda.

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