¡Qué me dices! (XVI)

El cinturón de seguridad

Uno de los primeros gestos que hacemos (o deberíamos hacer) al subir a un automóvil es el de abrocharnos el cinturón de seguridad, un sencillo gesto que ha salvado la vida a más de un millón de personas y que sigue haciéndolo, estimándose que cada año evita 100.000 muertes en todo el mundo. Este invento es reconocido como uno de los más significativos para la humanidad junto al teléfono, el internet, la bombilla, la rueda, el fuego… y lejos de disminuir su importancia podríamos decir que su valía sigue aumentando reduciendo la posibilidad de morir en un accidente en el 50%. 

Sus orígenes comienzan en algunos de los aviones de combate de los años 20 del siglo pasado, en los que los pilotos eran sujetados por unas correas que evitaban (o al menos eso intentaban) que salieran despedidos tras un choque. Desde que Bridget Driscoll falleciera en 1896 mientras paseaba con su hija cerca de los jardines del palacio de Cristal en Londres por un accidente de trafico ocasionado por un vehículo con motor de explosión,  dos décadas después, el parque automovilístico aumentaría vertiginosamente al igual que los accidentes mortales. Para evitar la muerte y las aún más frecuentes lesiones de los ocupantes del coche, Preston Tucker, en 1948, presentaría un cinturón de seguridad en el modelo Tucker Torpedo. Lejos de pensar que sería un éxito comercial fue todo lo contrario, ya que el hecho de llevarlo incorporado hacía desconfiar de la seguridad de los coches a la hora de adquirir un vehículo y los organismos que regulaban la industria norteamericana del automóvil no hicieron otra cosa que ponerle trabas.

cinturón seguridad tres puntos

Tucker Torpedo

seatbeltMás tarde, Ford decidiría recuperar esa idea incorporándolo como opcional en sus vehículos en 1956, dentro de un paquete conocido como “SafeGuard”, gracias al impulso que le dio Robert McNamara, un directivo de la compañía. Este sistema de sujeción se realizaba con dos puntos de anclaje y ante un impacto no evitaba las lesiones de la columna, hecho que quedaría solucionado a la hora de integrar un tercer punto (el que hoy día incorporan todos los coches) que sujetaría el cuerpo como un todo. La sencilla y a la vez genial idea sería del ingeniero sueco, Nils Bohlin, que trabajaba con la empresa Volvo, incorporándolos de serie en todas las unidades de su modelo Amazon en 1959. Tras comprobar que la seguridad de los viajeros aumentaba de manera considerable, decidieron liberar la patente al resto de marcas así como incorporarlo en los asientos traseros en 1967, y veinte años después en el central.

Volvo_cinturón seguridad tres puntos

Volvo Sedan (1959)

Hoy en día todos los automóviles disponen de otros mecanismos de seguridad como airbags, chasis y carrocerías que absorben la energía en caso de impacto, cristales que no ocasionan astillas que lesionen a los pasajeros del vehículo, reposacabezas que evitan el latigazo cervical, y muchos otros. Pero la investigación en seguridad sigue siendo una de las prioridades en el montaje de los coches y las nuevas tecnologías ayudan a mejorar otros aspectos como el sistema de frenado, los neumáticos, la iluminación y sistemas de control de estabilidad que mediante sensores actúan en caso de que el conductor pierda el control del automóvil. Pero el cinturón de seguridad, aunque simple, sigue siendo el más eficaz de todos a pesar de todos los avances y el paso del tiempo.

Para saber más:

Patente 1959

Seguridad pasiva DGT

Links fotos:

Rex GrayLars-Göran Lindgren SwedenPMcM, LiftarnLee Haywood

Link información:

Blog RACC

17 comentarios en “¡Qué me dices! (XVI)

  1. Indudablemente, el cinturón de seguridad ha salvado más vidas que ningún otro artilugio de los que se han ido incorporando al automóvil, para disminuir la peligrosidad de la conducción.
    Sólo una cosa me inquieta, que considero no resuelta: en caso de accidente, y de pérdida de conocimiento del ocupante del vehículo, el cinturón de seguridad no es fácil de desabrochar y por tanto de liberar al accidentado, por los equipos de rescate, con la imprescindible celeridad en el caso, muy común, de incendio del vehículo. En muchos casos y bajo este supuesto, el cinturón de seguridad, no solo no salva la vida del accidentado, sino que se convierte en una trampa mortal, y es responsable de su muerte.
    Por eso algunas veces cuando se dan las tristes noticias de los fallecidos en carretera en un fin de semana (por ejemplo), y se añade la coletilla de:”La mitad de ellos, no llevaban puesto el cinturón de seguridad”, No puedo por menos que pensar: “Y la otra mitad, sí lo llevaba puesto”.
    Gracias por tu información como siempre, Francisco Javier, y hasta la semana que viene.
    ¡Que pases un buen fin de semana, amigo mío!.

    • Hola Luis,
      de hecho los cinturones de seguridad son los elementos del coche que menos cambios han sufrido a lo largo de estos años. Lo que comentas de “la mitad de los fallecidos llevaban el cinturón puesto…” es como lo de ver el vaso medio lleno/medio vacío, se puede interpretar de distinta forma. El cinturón de seguridad es eficaz por dos razones: evita que el ocupante se golpee en el interior del coche y que salga despedido en caso de accidente, si el ocupante sale disparado tiene pocas posibilidades de sobrevivir a un impacto contra el suelo y muchas de ser arrollado por el propio vehículo. Creo que Volvo está ideando un cinturón de seguridad de cuatro puntos, más eficaz aunque puede que menos cómodo. Sería como el de los pilotos de carreras, con dos cinturones pasando sobre los hombros y dos de cintura, con un anclaje central. El cinturón de seguridad y el casco en las motos son dos de las medidas más importantes a la hora de disminuir la siniestralidad en la carretera. Según la DGT este descenso es muy significativo a partir de la década de los años 90 y por desgracia son los meses de verano (julio, agosto, septiembre) cuando es más alta. En España se aprobó el “Reglamento para el Servicio de Coches Automóviles por las Carreteras del Estado” en 1900 y el primer vehículo que se matriculó fue un Clement con la matrícula PM-1. Como curiosidad te comento que ese Reglamento limitaba la velocidad a 28 km/h en vía interurbana y a 15 km/h en vía urbana. Otra anécdota que encontré es que el “Código de Circulación” se publicó por primera vez en 1934.

      Abrazos y cuidado al volante 😉

  2. ¿Qué importa cuando lo que importa es la seguridad en si mismo? Viajar en autos es disfrutar de todo lo que se ve adelante del parabrisas si se conduce despacio. Amar la vida es prevenir posibles accidentes conduciendo rápido, asegurando a niños, mujeres y mayores, más si son ancianos. Asegurar la ruta de la vida con cinturones es actuar, con lo que hacemos y no en lo que decimos. ¿Es el cinturón el mejor camino hacia la seguridad de quienes conducen sobre autopistas a gran velocidad? Puede ser. Ese enigma resplandeciente y sencillo es fundamental para salvar vidas de la gente aunque a veces suene alguna música desconocida; esto es, sin desbocarse en aceleraciones que lleven a sus propios templos a las tumbas. Pero, el cinturón no precisa modificar los hechos : muchas veces se salva quien no los usa, aún siendo culpable ante la justicia; no porque imponga su desinterés con alguna mentira, sino porque lo deja todo al azar. En fin, se trata de reducir al mínimo el peligro de muerte. Gracias, FJ, por sumergirnos en inventos de la seguridad. Abrazos sin flaquezas.

    • Hola marimbeta,
      es posible que en lo que a accidentes de circulación se refiere encontremos una de las injusticias más grandes de este mundo. Puede que uno sea prudente, no corra, no beba antes de conducir, respete las normas de circulación, se abroche el cinturón de seguridad… pero no pueda evitar una colisión por un irresponsable que se le viene encima en contra dirección, a velocidad elevada, distraído, puede que incluso borracho. ¡Cuánta injusticia hay en ello! Puede que el azar de la vida le conceda a ese temerario seguir con la suya, mientras sega la vida de los otros, inocentes. No sé, puede que como en tantos otros aspectos de la vida todo se reduzca a una palabra y un concepto que tenemos muy abandonado últimamente: EDUCACIÓN
      Abrazos 80 km/h sin salidas de carretera.

  3. Ya sabes que me encanta la historia. Cuando yo era niña no se usaban los cinturones de seguridad. Sí me parece que es necesario utilizarlo. Ahora, como un punto y aparte, de nada sirven los mecanismos de seguridad, si se viaja a exceso de velocidad, embriagado o mirando el celular. Un abrazo.

    • Hola melbag,
      por fortuna se han mejorado (y seguirán haciéndolo) los sistemas de seguridad de los coches, los hay que incluso frenan solos cuando detectan riesgo de colisión, pero de nada sirve todo esto si el que conduce es un inconsciente. En cuanto a lo del teléfono móvil… ¡qué peligro! Hemos retrocedido unos cuantos pasos atrás en lo que a los accidentes de circulación se refiere a causa de este dichoso aparatito.
      Abrazos

  4. Me gusta lo expuesto en tu artículo y en las respuestas a los comentarios. Cuando se habla de la seguridad en el automóvil y de las muertes provocadas por los accidentes, se mezclan en un mismo cesto ideas, conceptos y causas muy diferentes y en algunos casos sin conexión entre si. Cuando se trata de medios de saguridad pasiva implementados por las diversos fabricantes, estamos hablando de elementos pensados para proteger la vida de los ocupantes del vehículo frente a accidentes exógenos, acaecidos de forma fortuita y en este caso, cuantos més elementos de seguridad se incorporen mejor. Esto no debe mezclarse con los accidentes de circulación, provocados en su inmensa mayoría por los conductores los vehículos que entan circulando en ese momento por la vía. Hemos de ser muy conscientes de que un automóvil, como un destornillador, o cualquier otra herramienta, mal utilizado se convierte en un arma mortal. No prestar la debida atención, el incumplimiento de normas de tráfico, o conducir con nuestras capacidades disminuidas, nos convierte, cuando conducimos, en homicidas potenciales y si comomo consecuencia de ello, se produce una muerte, hemos cometido un homicidio por imprudencia temeraria, no se puede decir que hayamos tenido un accidente.

    • Hola Javier,
      dices una gran verdad en lo de calificar el accidente como “homicidio por imprudencia temeraria” (y si no, que se lo digan a los familiares que han perdido a una persona querida por este motivo) Un accidente es un término muy genérico que puede ser algo banal e insignificante, y está claro que esto no lo es. Ser conscientes de ello es algo que se debe aprender ya antes de disponer de un permiso de circulación, diría más, debería aprenderse ya de niños, pues, como decía antes, se trata de algo tan elemental como tener educación y consciencia por los demás.
      Un abrazo y agradezco tu más que interesante comentario.

  5. Hola FJ. Te cuento que me salve en un accidente de transito, por no tener el cinturón puesto, ya que el carro se volteo y gracias a que no lo tenia, fui lanzada al asiento de atrás. El techo quedo al ras del asiento del conductor. Sin embargo, soy muy consciente de que es mas las veces que salva vidas que las que no. Simplemente no me había llegado la hora y punto. Siempre me coloco el cinturón y hago que los míos lo utilicen. Saludos.

    • Hola Maria Carlota,
      ¡volviste a nacer! Solo cuando se pasa por una experiencia así, se es consciente de ello. Con tu permiso dejo esta frase y el enlace a una página que encontré en la red que puede ser interesante en lo que a seguridad, educación y cultura vial se refiere:

      “Los Accidentes de tránsito, ¡Créame! dejan más personas muertas, que la misma delincuencia”
      —Luis Manuel Can Rosel

      Saludos

  6. Aún recuerdo como el cinturón era algo opcinal y el casco en moto era de pardillos. Simpre fui en motos con casco, por la promesa a que me compraran la moto. Hoy por suerte ambas cosas son mecánicas. Un abrazo

  7. Recuerdo que, en mi país, cuando se implementó su obligación hubo gran crítica y resistencia a adoptarlos, y se necesitó largo tiempo de Educación Vial. Sin embargo, tal como tú dices, es sorprendente cómo el ser humano cambia las costumbres y se acostumbra a ellas.
    Importante lo que comentan acerca de la palabra “accidente” pues, si bien es cierto que puede ocurrir algo verdaderamente obra de lo inesperado o reunión azarosa de imponderables, la mayoría son producto de la irresponsabilidad, de la falta de educación o…… de la temeridad!!! Y eso sí es de temer! 😉 Saludos!

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