Elmyr de Hory, Joseph Cosey… hablemos de falsificadores

PicassoEn cierta ocasión, unos falsos tratantes de arte presentaron un “Picasso” al propio Picasso para que certificara su autenticidad aún sabiendo que se trataba de una falsificación. Este, que no estaba totalmente seguro, preguntó ¿Cuánto pagó el marchante por él? Dándole una cifra fabulosa 100.000 dólares, Picasso les respondió: “Bueno, si han pagado tanto, deber ser auténtico”.

En museos y colecciones privadas de todo el mundo existen documentos, cuadros, óleos, obras de arte y escritos dados por originales pero que en realidad son falsificaciones que ningún experto ha podido desenmascarar. Lejos de ser un hecho aislado es algo mucho más frecuente de lo que podríamos pensar. La obra presentada a Picasso era una imitación realizada por uno de los mayores genios falsificadores, Elmyr de Hory, quien crearía a lo largo de su vida unas mil obras de arte de grandes maestros como Matisse, Derain, Degas, Renoir…

Elmyr_de_hory

Elmyr de Hory en 1970.

Elmyr de Hory nació en Budapest, en 1905, se trasladó a París para ser artista coincidiendo con algunos de los grandes pintores de la época. Tras la Segunda Guerra Mundial, volvería a la capital parisina donde una multimillonaria, lady Campbell, se fijó en un dibujo que le mostró confundiéndolo con un Picasso, cuando en realidad lo había pintado él en solo diez minutos. Elmyr, que por entonces necesitaba el dinero, se lo vendió, y desde entonces se dedicaría a vender sus dibujos de Picasso por toda Europa, alojándose en los mejores hoteles, viajando en primera clase y celebrando cada venta con un Mouton-Rothschild cosecha de 1929. Vendió tiempo después tres “Picasso” a una importante galería de arte de París y con el dinero obtenido se trasladaría a Estocolmo donde los especialistas del Museo Nacional de Estocolmo autentificarían una serie de cuadros de Picasso por 6.000 dólares, pintados por el propio Elmyr. En 1947 viajaría a EE. UU. donde las estrellas y multimillonarios le compraban sus dibujos, vendiendo incluso en las mejores galerías de arte moderno de todo el país. En una ocasión, los dueños de una galería de Beverly Hills le descubriría una falsificación, dándole 24 horas para salir de la ciudad. Se trasladó a México, donde el infortunio hizo que se le involucrara en un asesinato que le obligaría a regresar a los EE. UU. Allí malviviría sin dejar de falsificar, y cuando el FBI comenzó a sospechar de él, y tras un intento de suicidio, regresaría a Europa en 1959 dejando sus obras expuestas en museos e instituciones de toda América. Tras un breve paso por Roma se trasladaría a Ibiza (España), donde aprendería de las técnicas al óleo de otros grandes pintores y donde comenzaría a amasar grandes sumas de dinero -cuentan que en ese tiempo acumuló más de 35 millones de dólares-, asociándose con Legros y Lessard, quienes le vendían sus obras por todo el mundo. No será hasta 1966 que Algur Hurtle, un coleccionista privado, se percatara de que casi todas sus 46 pinturas eran falsas. Acabaron arrestando a Elmyr juzgándole un tribunal español. Lo irónico es que le llevaron a juicio sin pruebas que le acusaran directamente de fraude al no existir ni una sola prueba convincente de que hubiera pintado un solo cuadro en España, sino por ser homosexual, estar en convivencia con los dos delincuentes y “carecer de medios demostrables de subsistencia”. Sería condenado a dos meses de prisión tras los cuales saldría convertido en toda una celebridad, apareciendo en televisión e inspirando un semidocumental “F de Fraude” (1974) de Orson Welles. La posibilidad de ser extraditado a Francia por cargos de fraude le hizo tomar una fatal decisión quitándose la vida el 11 de diciembre de 1976 con una sobredosis de somníferos.

2-1-Joseph-Cosey,-portrait-(En lo que a documentos y firmas falsificadas se refiere debemos pensar en otro maestro del fraude, Joseph Cosey, nacido en 1887 en Syracuse, Nueva York, cuyo nombre real era Martin Coneely, y aunque poco se sabe de sus primeros años de vida será tras una pelea con su padre que marcharía de casa con 17 años, vagando de un lugar a otro y trabajando como aprendiz de impresor. Con pocos amigos y sin lazos familiares que le ataran, en sus tiempos libres se empaparía de la historia americana del siglo XIX, de la que acabaría siendo todo un experto. Con 22 años se enrolaría en el Ejército siendo enviado a las Filipinas, pero cuatro años después le darían la baja por agredir a un compañero. En esos años sería capturado y condenado en varias ocasiones por robar motocicletas, falsificar cheques, siendo liberado a finales de 1920. Pero sería una casualidad la que iniciaría su carrera delictiva en la falsificación de documentos. En una ocasión, en 1929, visitó la Biblioteca del Congreso para poder estudiar algunos documentos antiguos. No pudo reprimirse y robó una orden de pago aprobada por Benjamin Franklin de 1786. Al intentar venderla le dijeron que era falsa y fue a partir de entonces que comenzaría a falsificar firmas de personajes históricos como Franklin, Jefferson, Washington, Roosevelt, Kipling, Adams… y en especial de Abraham Lincoln.

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Todos sus trabajos eran perfectos, bueno, casi perfectos. En contadas ocasiones cometería algún error que permitía descubrir el engaño, como en la firma de Lincoln, en la que escribiría el nombre en el mismo plano mientras que la del presidente se escribía de forma escalonada. Será en 1937 que le arrestarían por un infantil y sorprendente error: una carta suya fechada en 1846 estaba escrita en un papel con una marca de agua de 1860. Error probablemente debido a que en aquella época el alcohol y la heroína afectó en su talento. Tras una larga carrera como falsificador terminaría falleciendo en 1950.

Elmyr de Hory y Joseph Cosey son dos de muchos otros grandes falsificadores que se consideraban artistas en sí mismos, y sorprende saber que muchas de sus falsas obras aún esperan en algún museo ser descubiertas como copias. En mi opinión, el caso de Hory es más asombroso aún si cabe porque engañó a muchísimos expertos mundiales durante décadas, realizando algunos artistas posteriormente copias de sus falsificaciones, que de por sí son también muy cotizadas. En 1975 se celebró una exposición en Madrid con piezas “al estilo de” pero firmadas como “Elmyr”.

En la película “Atrápame si puedes”, Steven Spielberg se inspiró en la vida de otro falsificador, Franck William Abagnale Jr., y si de ellos hablamos no podemos dejar de mencionar a Edward Mueller, probablemente el falsificador de dinero que más tiempo permaneció sin ser descubierto teniendo confundido al Servicio Secreto americano durante diez años; Alcibíades Simonides; Clifford Irving; Hans van Meegeren; Arturo Alves Reis; Charles Dawson; Anastasios Arnaouti… y muchos otros que probablemente siguen actuando anónimamente, esperando a ser descubiertos, o quizás no.

Un libro:

Grandes maestros de la estafa, de Néstor Durigon (2016)

Links fotos:

Matt DertingerSami Lee Davison; circa

27 comentarios en “Elmyr de Hory, Joseph Cosey… hablemos de falsificadores

  1. Me parece que en cuanto a falsificaciones de arte debe haber un fascal (aragonesismo) porque hay ricos tontos que las compran y se dan el pegote y ricos listos que sí que las tienen pero lo que exponen son falsificaciones por si las roban o las rajan (que de todo ha pasado) y las auténticas están en cajas fuertes, ¿de acuerdo, profe?

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Este tema es fascinante y da para muchos debates, no solamente en lo que tiene que ver con el crimen que se comete al falsificar algo. ¡Cuántos falsos Rembrandts, Picassos y más no hay por ahí de los que nunca, tal vez, se va a descubrir que son falsos! Con lo cual son y seguirán siendo auténticos. Solo cuando se descubre un engaño en una realidad. Saludos!

    • Hola Amira,
      son falsificadores extraordinarios y aunque ladrones, no dejan de ser genios. Lo que me extraña es que no se dedicaran a crear sus propias creaciones, seguro que más de uno se cotizaría por él mismo.
      Un saludo y buen inicio de semana.

  4. Picasso, con su arte, transfiguró el tiempo : lo eternizó. Esos pensamientos plasmados permanecieron fieles a su espíritu de lo sensible. Al pintar, el modelo puede ser el mismo para todos pero se recoge lo que cada uno ve, no hay una sola forma objetiva. Las formas expresivas son diferentes. Falsificar esas obras es querer eternizar aquellas obras eternas. Ponerlas en espejo. En la conciencia de quienes viven el arte. Hacer de las cosas el presente absoluto, dejarlas en su esencia, eternas. Recrear lo sensible copiando con demasiada exactitud y poco trabajo es de admirar a Elmyr de Horry, como Picasso dijo. Es que lo absoluto y lo eterno constituyen la armazón del universo y; el que imita, si bien engaña, sólo quiere dejar en suspenso aquello que hace pensar en lo estético. Esa relación social y su momentánea medida relativa. Gracias, FJ, por hacernos ver cosas de la integridad. Abrazos expresivos.

    • Hola marimbeta,
      desde la más profunda de las ignorancias me pregunto: ¿es más fácil falsificar un Picasso o un Miró que un Velázquez o un Rembrandt? Debe serlo porque, que se sepa, hay más falsificaciones del arte moderno y contemporáneo.
      Un abrazo coloreado también para ti.

  5. Muy interesante.
    Me parece muy curiosa la frase de Picasso. En un mundo en el que a veces prima más la firma que la calidad de la obra, quizás quiso poner las cosas en su sitio.
    Un saludo.

  6. Desde el punto de vista de un neófito en la materia pienso que en el comercio del arte, hoy en día se valora más la firma que la calidad de la obra.

      • Yo vivo en Zaragoza y voy a una tertulia de inglés todos los lunes para mantener el nivel del idioma; sólo podemos hablar en inglés y tenemos un par de nativos que nos corrigen a los veintitantos que nos solemos juntar aquí, no hay cuotas y cada cual se toma lo que le apetece pues el meeting es en un bar-restaurante junto al Ebro. Acude gente muy variopinta: un par de colombianos, una japonesa, un italiano, un par de mormones (que vienen a convertirnos) de Utah, una francesa, un motorista de Harley (siempre tiene el último modelo), un chileno… Existen tertulias de estas aquí no sólo para Inglés, hay para varios idiomas, puedes encontrar una lista si entras en “tertulias, ayuntamiento de Zaragoza” y te saldrán todas las que hay, lugar y hora. Uno de los tertulianos es un médico, polifacético, en sus tiempos de tuno estuvo con Picaso que le firmó una pandereta con dibujo de caballo, picador y torero, tiene la foto de la pandereta pero ésta, que valdría ahora un pastón se perdió en el Ebro en medio de una cogorza. Este médico es un violinista extraordinario hasta el punto de acompañar a la Caballé en un concierto y ha escrito un libro sobre Picasso porque se ha hecho experto en él. Lo presentamos en el Colegio de Medicos de Zaragoza hace un mes o mes y medio. No sé donde vives o cohabitas pero si algún día quieres caer por aquí avísanos y estaremos eancantados de atenderte.

      • Hola astolgus,
        me parecen de lo más interesantes estas reuniones y más con la falta del dominio del inglés que tenemos aquí (me incluyo). Soy de Barcelona pero debo decirte que en enero presentaré mi tercer libro y es más que probable que también lo presente en Zaragoza. Sería un placer poder coincidir…

  7. WAO!!! Qué interesante. Imagina que la gente paga tanto por una obra y que resulte una vulgar copia. Bueno, en el caso de este señor no tan vulgar, porque era un genio. Muy buen artículo, Francisco Javier.

  8. Curioso este tema de las falsificaciones, no solo se dan, quizas con mas frecuencia de lo que la gente cree, en la pintura, tambien muchos articulos coleccionables que por su antiguedad y rareza tengan mucho valor.

  9. Realmente son maravillosos!! Haciendo de lado el fraude,pero también nos habla de un grado de ignorancia de quienes los compran,es tanto su afán por tener y tan superficial su vida que debemos darle el honor,a quien honor merece… 🙂

    • Hola Laura,
      habrán de ignorantes que solo quieran lucrase, hacer negocio con el arte, pero también quien realmente sabe apreciar ese cuadro, esa pintura, ese documento histórico. La falsificación ha llegado a un grado de sofisticación tal que en algunos casos se hace imposible detectar lo verdadero de lo falso, imagino que van un paso por delante de los demás.
      Un saludo

      • Si,no lo había visto desde ese punto de vista de que habrá quien sepa apreciarlos,bueno se están hablando de otras esferas sociales y que hay muchos granujas aprovechándose de eso,admiro el talento de esos falsificadores no sus acciones,pero en fin que le vamos a hacer con la gente tan sofisticada… Gracias Francisco… 🙂 Bella noche… 🙂

      • Incluso ha habido ocasiones en que dos expertos reconocidos han emitido diagnosis de autenticidad y falsedad cada uno de ellos

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