Un mapa, muchos misterios y la tierra de Vinlandia

mapa vinlandia

Mapa de Vinlandia. Haz clic en la imagen para ampliarla.

La Universidad de Yale en Connecticut (Estados Unidos) contiene una de las mayores colecciones de manuscritos antiguos y en la bóveda de la biblioteca se encuentra un documento extraño del siglo XV y asegurado por 25 millones de dólares, su valor, contener descritos los tres continentes que se conocían entonces (Europa, Asia y África) y en un extremo Vinlandia en el lugar donde tenía que estar Norteamérica, así como unas inscripciones que apuntan a la colonización de aquellas tierras trescientos años antes de que llegara Colón.

El autor del mapa poseía información y conocimiento de un continente olvidado ¿Cómo podía ser eso posible? En dos inscripciones del mapa se menciona que Leif Eriksson y Bjarni descubrieron la tierra de Vinlandia. El primero fue un experto marinero vikingo que históricamente existió -así lo dicen las sagas– y junto a Bjarni, llegaron a Islandia, después a Groenlandia y de allí a Norteamérica. La pregunta que nos viene a la cabeza es si realmente pudieron llegar con la tecnología que disponían, sin tan siquiera una brújula. Ciertamente los vikingos utilizaron herramientas simples pero efectivas como una pequeña especie de brújula en forma de disco con una aguja no imantada que funcionaba con la sombra del sol, y sin duda los vikingos llegaron a América antes que Colón.

asentamiento vikingo Newfoundland, Canadá

Asentamiento vikingo en Newfoundland, Canadá.

Los últimos vikingos navegaron sobre el año 1100, pero el mapa corresponde alrededor de los años 1450, ¿quién y cómo perduró ese conocimiento durante esos tres siglos? Aunque los vikingos transmitían su saber oralmente bien pudieron cartografiar el Nuevo Mundo en un pergamino.

No se conoce la existencia del mapa de Vinlandia hasta que un comerciante británico a mediados del siglo XX intenta venderlo a la British Library. En ese momento se encuentra encuadernado junto a un códice, una copia a mano autentificada de un libro del siglo XIII conocido como “Historia de los Tártaros” una reunión entre misioneros cristianos y el imperio mongol de Gengis Kan, aunque las sospechas hicieron que finalmente no lo adquirieran. Poco después, el comerciante se dirige a los EE. UU. y en 1960 se propone buscar otro comprador. Los expertos comprobaron que los documentos poseían una nueva encuadernación, y al retirarla, los agujeros de gusanos que presentaba por el paso del tiempo encajaban perfectamente con los hallados en la “Historia de los Tártaros”, así que, en algún momento de la historia los juntaron. Es entonces que la Universidad de Yale lo compra por un millón de dólares al pensar que son auténticos, comenzando una exhaustiva investigación para confirmarlo…

A favor de su autenticidad…

En la “Historia de los Tártaros” existía una marca de agua en una de sus páginas que confirmaba que correspondía al siglo XV, concretamente de Alemania. En aquellos tiempos el Concilio de Basilea se reunió cerca de allí, una convención de clérigos de alto nivel de toda Europa ¿Tal vez alguno de los sacerdotes contó lo que sabía de los viajes vikingos? ¿Quizás alguien de la Iglesia encargó la realización del mapa? El 12 de octubre de 1964 Yale hace público el descubrimiento provocando airadas reacciones en su contra al contradecir lo que decía la historia ¡Los vikingos llegaron a América casi 500 años antes que Colón!

Poco después, en Terranova (Canadá), la arqueología descubre un asentamiento vikingo fechado en el año 1000 d. C. algo que apoyaría la autenticidad del mapa. Las sagas dicen que los obispos nórdicos llegan a Groenlandia y al menos uno intentó encontrar Vinlandia, el mapa dice que el obispo llegó durante el reinado del papa Pascual, cien años después de Leif Eriksson, es decir, confirma que la colonia vikinga permaneció un siglo y la Iglesia católica lo sabía. Los arqueólogos encontraron tres nueces blancas en el asentamiento que solo crecen en la orilla sur del río San Lorenzo, casi dos mil kilómetros por la costa de donde se encontraron los restos. ¿Puede ser que los vikingos se adentraran en el continente, asentándose y perdurando más de un siglo? El mapa de Vinlandia no solo lo sugiere sino que hace pensar que cuando Colón pidió ayuda para su viaje, ya era un hecho conocido por la Iglesia.

En contra de su autenticidad…

Los agujeros de gusano no se pueden falsificar a no ser que se utilicen gusanos, algo que en este caso no parece que pudiera hacerse por la morfología de dichos agujeros, pero la tinta medieval se puede simular con materiales actuales. Yale permite en 1973 hacer un análisis exhaustivo de la misma encontrando una sustancia moderna que no existía antes del siglo XX, el dióxido de titanio o anatasa. Sin embargo, lejos de cerrar el misterio algunos científicos contrarrestaron ese resultado al hallar de forma natural la anatasa en algunas arenas pudiendo encontrarse en algún material secante utilizado por el autor del mapa.

El debate sigue muy vivo dos décadas más hasta la datación por radiocarbono que lo señala en mediados del siglo XV. Sin embargo, un falsificador bien pudo comprar hojas de pergamino antiguos obtenidos de otros libros con páginas en blanco, algo que hoy con buenos contactos se puede conseguir por 500 dólares.

La gran mayoría de mapamundis del siglo XV estaban en poder de nobles y de la Iglesia para poder admirarse. Por contra, el mapa de Vinlandia es muy sencillo, nada vistoso para lucir y enseñar, muy simple e impreciso para navegar. En el mapa hay algo que llama la atención especialmente, la forma de Groenlandia. En la mayoría de cartas de ese tiempo se representa parcialmente ya que las costas del norte no se exploraron hasta finales del siglo XIX siendo imposible que en la Edad Media supieran que se trataba de una isla y menos con la exactitud con la que está trazada en el mapa.

mapa de vinlandia

Muchos expertos opinan hoy que realmente es falso y algunos se atreven a poner nombre a su autor, un devoto de la iglesia, un genio de la cartografía y de los nórdicos, el padre Joseph Fischer. Sus motivos no fueron económicos, sino bien distintos. En los años treinta vivió el contexto nazi, la represión de la Iglesia y su asimilación con el ideal vikingo. Puede que pensara que tras su muerte el documento caería en manos de eruditos nazis que tendrían que afrontar el hecho de que la Iglesia católica había recorrido el mundo civilizado apropiándoselo antes que los demás, algo que no aceptarían con gusto. Según algunos expertos, durante la Segunda Guerra Mundial roban el pergamino de Fischer hasta que aparece cuando se intenta vender a mediados del siglo XX. Para añadir más dudas a la investigación expertos en caligrafía intentan comparar la letra de Fischer del pergamino con cartas suyas autentificadas, determinando que no corresponden al mismo autor. Puede que la razón de más peso para dudar de su autenticidad sea el hecho de que una información tan vital y trascendente se ocultara… durante siglos.

Decía al principio que este manuscrito se encuentra en la Universidad de Yale, concretamente en la “Biblioteca Beinecke de Manuscritos y Libros Raros” donde podemos encontrar otro manuscrito de principios del siglo XV de lo más enigmático también, el Manuscrito Voynich, un libro ilustrado de contenido, autor e idioma desconocido del cual hablaré en otro artículo. Pero volviendo al mapa de Vinlandia, a día de hoy, la postura de la Universidad de Yale no es otra que… “genera debate”. Sea falso o real, el documento es increíble. La falsificación es tan perfecta en todos sus detalles que aún sorprende pensar que lo sea. Ni los más expertos pueden certificarlo y bien podrían haber 80% de posibilidades de que sea falso y 20% auténtico. Lo miremos por donde lo miremos, el mapa de Vinlandia, encierra muchos misterios.

Link foto:

Dylan Kereluk de White Rock, Canadá

19 comentarios en “Un mapa, muchos misterios y la tierra de Vinlandia

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Pingback: Espacio de Rodrigo

  3. Parece ser que vivo en Vinlandia, aunque las islas del Caribe no aparecen. Al menos Colón llego primero a ellas o eso creo. Está buenísimo lo del mapa, sobretodo por los asentamientos vikingos en Canadá. Lo de Groenlandia también es muy interesante. Ahora estoy ansiosa de que hables del libro que mencionas en este artículo. Como siempre, aprendo un montón contigo. Un abrazo.

    • Hola Melbag,
      existen algunos mapas y manuscritos que sorprenden a científicos de todo el mundo a pesar de las investigaciones que realizan con las últimas tecnologías. El que comento al final del artículo, el Manuscrito Voynich, es uno de ellos, antes o después lo veremos en el blog. En ocasiones, el interpretarlos correctamente pueden hacer que la historia se reescriba. 😉
      Abrazos

      • Pues últimamente han aparecido muchas cosas que cuando crecía eran diferentes. Los científicos encuentran cada cosa. Lo que más me dolió fue lo de Plutón, es que era tan simpático el planeta y además me lo tuve que aprender… Jjaajaja Estoy en espera del artículo sobre el Manuscrito Voynich.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s