Los juegos de Julia

A lo largo de la Historia la mujer permaneció anónima, olvidada por todos. En los escritos que nos han llegado se han de leer páginas y páginas para encontrar una referencia femenina y cuando esta aparece se refiere a alguna influyente mujer de la aristocracia. En la antigua Roma historiadores como Suetonio, Plinio el Joven, Tácito o poetas como Marcial, nos hablan de Pompeya Plotina, Agripina la Menor y Livia, emperatrices influyentes de su tiempo, pero la realidad era otra.

La condición social de la mujer romana seguía siendo la de un ser inferior al que tutelar y utilizar, por no tener no tenían nombre propio al adoptar el del padre en femenino, manteniendo su apellido incluso tras casarse -algo que solía producirse a partir de los doce años-, ya que legalmente seguían perteneciendo a su familia de nacimiento. Será a partir del siglo II que las mujeres pasarán a ser consideradas algo más que simples instrumentos que utilizar para servir a los intereses de de sus pater familias.

Sin embargo, gozaban de más derechos que las mujeres griegas al poder caminar libres por las calles, aunque siempre debían ir acompañadas, asistían a espectáculos y participaban en juegos, eso sí, debían llevar siempre la cabeza cubierta como señal de recato. En alguna ocasión, se manifestarían por las calles de Roma contra las leyes que les imponían cómo debían usar determinados vestidos o por la posesión de joyas, pero poco más allá.

Durante la República, encontramos referencias a algunas mujeres ejemplares como la madre de los Gracos y la madre de Julio César, y en el período imperial serían las mujeres de la familia del emperador las que podían tener un peso importante en la política, como es el caso de Plotina que influyó en su marido el emperador Trajano, y en su sucesor, Adriano. Pero… ¿y Julia?

Julia, hija del general Julio César

En este contexto me gustaría acercaros la figura de una de esas escasas mujeres que los clásicos nombrarían en sus textos, de hecho, es la primera mujer a la que se le dedicaron unos juegos de gladiadores en su honor, era el año 46 a. C.

Julia era la hija del primer matrimonio de Julio César con Cornelia Cinna, quien murió tras dar a luz un segundo hijo que también falleció en el alumbramiento. César la casó con Pompeyo el Grande en abril de 59 a. C. convirtiéndose en su cuarta esposa, buscando una alianza que daría a lugar al Primer Triunvirato. Pompeyo quedaría cautivado por los encantos de Julia, mucho más joven que él, hasta el punto que algunos consideraban que prefería estar con ella en casa que ocuparse de la política.

Bustos de Julio César, Craso y Pompeyo.

Tras cinco años de matrimonio, mientras Julio César se encontraba en Britania, Julia daría a luz a un niño (bueno, lo cierto es que no se sabe si era varón o hembra ya que sobrevivió solo unos días) falleciendo en el parto. El pueblo quiso que sus restos descansaran en el Campo de Marte y así sería tras realizar una oración fúnebre en el foro.

Tras regresar a Roma victorioso, Julio César quiso celebrar todos sus triunfos en las Galias, Egipto y el norte de África. No reparó en gastos y quiso ganarse el favor de los ciudadanos con fastuosos desfiles y opíparos banquetes. En septiembre del año 46 a. C. coincidiendo con los Ludi Veneris Genetricis en honor a los antepasados de la gens Julia, organizó unos juegos con gladiadores en combate en honor a su hija en el que incluso se utilizaron jirafas, el único caso registrado en el que aparece ese animal en Roma, y ordenó construir rodeando la arena un foso lleno de agua, el euripo, para proteger al público de las bestias, así como carceres de toba, mandando tallar en las laderas de las colinas unas gradas con capacidad para 150.000 personas.

Tras su muerte, la alianza entre César y Pompeyo comenzaría a tambalearse, pero la devoción por su hija hizo que Julia pasara a la Historia como la primera mujer en cuyo honor se celebraran unos juegos, los juegos de Julia.

14 comentarios en “Los juegos de Julia

    • Hola Julia,
      siempre digo que el artículo en sí es solo la excusa para que “pique el gusanillo” y queramos aprender más del tema que propongo. Muchas veces los comentarios que hacemos entre todos ayudan a complementarlo y es por eso que les doy tanta importancia o más que el post en sí.
      Saludos y bienvenida a este espacio.

  1. Pingback: Los juegos de Julia | Planeta marcela!

  2. Todo es tan poco como todo fue tan poco. Esos juegos vinieron a decir que la muerte tan joven de su hij@ dejó a Julia acongojada, por los dioses que se la arrebataron. ¡Todo es tan poco! Todo se sabe, todo se imagina. Todo lo calla, quien se aferra a la nada. Los juegos de Julia fue la suerte de aquella gesta nueva, grata para ella y a la gente, que de sus manos la arrancan, condenada. Depredados pomos. Gracias, FJ, por mostrar esta suerte de Julia que, ya dormida, hace despertar indignación contra los dioses, que se traban con sus goces escondidos perpetuando nefastos momentos acaecidos. Levantaron su espada sin balance. Inclinaron su pulgar hacia abajo Abrazos solidarios, sin enmudecer.

    • Hola marimbeta,
      como decía unos comentarios más arriba, las mujeres quedaron olvidadas en la Historia. Julia, en cambio, aunque de manera indirecta, pasaría a recordarse como hija de… o esposa de… En próximos artículos hablaremos de este injusto olvido.
      Abrazos

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