¡Qué me dices! (XIX)

                                 La ley de Murhpy

“La otra cola es más rápida”, “Cuando necesito abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto” “Da igual por donde abra la caja de un medicamento. Siempre me molestará el prospecto”, “Los seguros lo cubren todo, excepto lo que sucede”. Muchos conocemos esta dichosa ley y todos la hemos sufrido en alguna ocasión, pero, ¿quién fue Murphy? Y sobre todo, ¿qué le llevó a enunciarla?

La ley

… y es que, si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal.

Para encontrar su origen debemos retroceder solo unos años, no muchos, en 1949, con el capitán de la aviación norteamericana, Edward A. Murphy Jr., ingeniero de desarrollo en el laboratorio de la US Air Force en Wright Field. En una ocasión inventó un equipo con 16 sensores que medían y registraban la aceleración que podía soportar el cuerpo humano. El comandante John Paul Stapp efectuó la prueba en tierra pero resultó ser un rotundo fracaso y las culpas recayeron en el capitán Murphy.

Tras revisar el mecanismo descubriría que los instaladores montaron mal una pieza y será entonces que Murphy pronunciaría su histórica frase “si hay algún modo de que un técnico haga las cosas mal, las hará mal”. En ese momento se encontraba delante el gerente de proyectos de la fábrica de aviones Northrop, George E. Nichols, quien la divulgaría para la posterioridad como “ley de Murphy”.

¿Tiene base científica?

Tratándose de una ley podríamos pensar que sí y así lo creen muchos -dejo un enlace al final que puede resultar curioso-, otros, en cambio, reiteran que no tiene ninguna base científica y la explican diciendo que nuestra memoria recuerda más los hechos negativos que los positivos, y como a lo largo de la vida tenemos más experiencias buenas que malas, serán estas últimas las que se recuerden más.

Así pues, seguro, seguro, que la próxima vez que se nos caiga al suelo la tostada, caerá del lado de la mantequilla, y si no, ya nos lo diréis a mí o a Murhpy.

Para  saber más:

Leyes de Finagle

8 leyes de Murhpy con base científica

Links fotos:

Periscope Film LLC

EgoVolo

14 comentarios en “¡Qué me dices! (XIX)

  1. Una vez más gracias Francisco Javier.
    He escuchado en determinadas ocasiones, imagino que como todos/as, lo de la ley de Murhpy, y además de no llegar a entender lo que llegaba a querer decir, mucho menos conocía su origen, así que una vez ayudas a complementar los conocimientos, y esta vez a poder hablar con algo más de propiedad.
    Un cordial abrazo.

  2. A algunos se les antoja hacer algo en favor de los que sufren, por eso obran mejor, regocijándose, cuando abren puertas, cerradas, empujándolas con las manos libres. En cambio, otros, que dicen conocer a la gente, caminan entre ellos como caminar entre animales porque dicen ser nobles. Aquellos,se exigen a si mismo poniendo a los demás en la ruta de compartir sueños y sufrimientos, esperanzas. ¿Qué se puede hacer por los que sufren? ¿Enseñarles a alegrarse mejor? Claro, sería una manera de olvidarse a perjudicar a los demás y de inventar daños, aunque se vaya a la cola. Gracias, FJ, por recordar que si algo sale mal es porque muchos se proponen que salga mal. ¿Será por eso que los remordimientos de conciencia enseñan a morder? Un abrazo, que limpie el alma y el orgullo.

    • Hola marimbeta,
      una profunda reflexión la que haces. El bien también existe, hay personas buenas en el mundo. Imagínate tener una madre Teresa de Calcuta en cada ciudad, un Vicente Ferrer en cada pueblo. Esas pequeñas bondades multiplicadas por mil mueven montañas. Esperemos que al menos sigamos manteniendo el remordimiento porque si nos falta…
      Abrazos puros y con conciencia

  3. Hola Javier, yo creo que la ley de Murphy se les cumple a quienes la creen a pie juntillas y la dicen a diestra y siniestra: se programan a que les salga algo mal y, lógico, les sale mal.
    He sabido de personas que dicen: “lo único que me falta (negativo) es que…” ¡y les pasa! eso que era lo único que les faltaba.
    Cuando veo que es inminente que pase algo malo, lo que digo es “lo último que necesito es…” aunque sería mejor ni mencionarlo, para no atraerlo. Sabes que estoy convencida del enorme poder de la mente (y debería ponerlo en práctica, jajaja).
    No sabía cómo había empezado esa famosa “ley”, gracias por la info.

    Abrazos de luz.

    • Hola Silvia,
      es como lo de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Al final, nuestra percepción de las cosas es lo que hace que puedan salir mejor o peor, ser más optimistas o pesimistas. Y digo yo, puestos a elegir, ¿por qué no ser siempre lo primero?
      Abrazos de luz

      • Así es lo que pienso, cuesta el mismo trabajo, usamos la misma energía si vemos la vida con optimismo que si somos pesimistas, así que mejor disfrutar que penar.
        Abrazos de luz

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