Papá Kennedy, un personaje no tan ejemplar

Joseph P. Kennedy Sr.

No, no me refiero a JFK, sino a su padre, Joseph Patrick “Joe” Kennedy. Puede que no sea una persona no tan conocida por el gran público al estar eclipsada por la figura de su hijo, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, pero hoy me gustaría acercaros su vida y su personalidad así como también sus sucios negocios, ambiciones y amoríos. 

Fue el patriarca de la familia más importante de América y cuando Rose, su esposa, publicara en 1974 su biografía, desataría sorpresa e indignación en la sociedad americana.

Probablemente sus logros empresariales y el éxito en la política conseguida por sus hijos hicieron que esta oscura faceta del patriarca Kennedy no fuera tan conocida permaneciendo en segundo plano para no afectar a la carrera de sus hijos, aunque sería a él a quien sus descendientes deben lo que consiguieron al mover contactos y recaudar los fondos necesarios para ello. Antes de morir, en 1969, afectado de una apoplejía, ocho años antes cumpliría una de las grandes metas que marcaron su vida: hacer presidente de los Estados Unidos a su hijo John.

La imagen es la realidad 

Su familia llegaría a los Estados Unidos en 1849 escapando del hambre y de la miseria de Irlanda. Su padre se convertiría en uno de los líderes de dicha comunidad y en un empresario con éxito.

Tras estudiar derecho en Harvard (Boston), se casaría con 26 años en 1914 con la hija del influyente John F. Fitzgerald, alcalde demócrata de dicha ciudad. Por aquél entonces ya era el presidente de un banco más joven de su país y siempre tuvo en mente una máxima: “La imagen es la realidad”.

Sin duda, así actuó durante toda su vida. Hombre de familia para todos, en realidad pasaba muy poco tiempo con los suyos mientras se ocupaba de sus negocios -algunos ilegales- y de otros asuntos digamos más… hollywoodienses.

En 1926 se trasladaría a la meca del cine donde se convirtió en el amo y señor durante los cinco años siguientes. Controló los tres estudios más importantes de la época así como una cadena de salas donde exhibía sus películas, acelerando la transición del paso de las películas mudas a la sonoras.

Un año después de llegar a Hollywood se enamoraría de la deseada actriz Gloria Swanson, casada a su vez con el marqués de la Falaise, un romance que duraría varios años mientras que su mujer y sus ocho hijos esperaban que regresara a casa algún día.

¿Escrúpulos? ¡Ninguno! 

Su incursión en la industria cinematográfica resultaría un fracaso y se concentró en sus otros negocios. Tras el crack del 29 hizo fortuna especulando con inversiones en la bolsa de Nueva York, en la construcción y en diversas industrias.

Consiguió ganarse la confianza de Franklin D. Roosevelt quien le pondría en el cargo de la agencia que regulaba la legalidad del mercado de valores, algo que sería muy criticado por sus coetáneos -a pesar de que acabó haciendo un gran trabajo-, y anticipándose a todos tras el fin de la Ley Seca, en 1933, viajaría a Irlanda para obtener los derechos de importación del Scotch Whisky para los Estados Unidos, multiplicando su fortuna de manera considerable.

En 1938 le ofrecerían el cargo de embajador en el Reino Unido, siendo acusado posteriormente de antisemita y cobarde por sus acciones y declaraciones al ser partidario de no entrar en guerra contra Alemania. Acabó por dimitir y se centró en que sus hijos consiguieran lo que él no pudo: triunfar en política. Así, dos de sus hijos se convertirían en senadores (Robert y Ted) y uno en presidente (John).

Algunos piensan que la familia Kennedy estaba maldita tras sufrir multitud de tragedias que trascendieron en la sociedad: Rosemary sería obligada a someterse a una lobotomía que la dejaría discapacitada para el resto de su vida; en la década de 1960 John y Robert serían asesinados; Ted quedó involucrado en el incidente de Chappaquiddick en 1969; y tanto Joe, Jr., como Kathleen y John, Jr. murieron en accidentes de aviación. Pero, lejos de maldiciones sería el patriarca de la familia, Joseph P. Kennedy, el más importante de todos ellos, una persona que permaneció oculta mucho tiempo a la sombra de sus hijos y que terminaría por convertirse en pieza fundamental de la política en los Estados Unidos y en el mundo entero.

La familia Kennedy en Hyannis Port, el 4 de septiembre de 1931. De Izquierda Derecha una: Robert Kennedy, John F. Kennedy, Eunice Kennedy, Jean Kennedy (Sobre) Joseph P. Kennedy Sr., Rose Fitzgerald Kennedy (Detrás de ) Patricia Kennedy, Kathleen Kennedy, Joseph P. Kennedy Jr. (detrás de) Rosemary Kennedy. Edward Kennedy todavía no habia nacido. El perro es “Buddy”.

Información basada en el artículo “Adulterio y negocios sucios de papa Kennedy” del suplemento EL MUNDO.

19 comentarios en “Papá Kennedy, un personaje no tan ejemplar

  1. Pingback: Papá Kennedy, un personaje no tan ejemplar – PACO ALOY

  2. Por Dios, una lobotomía xq?🤕los Kenedy siempre se habla de ellos y de Marylin y Jakelyn 🤔 y del racismo, Gracias Francisco

  3. Regresa el rostro después de tantos años, igual que ayer, como si le hubieran puesto las muelas que le extrajeron, sin abrir los ojos al partir pastel. ¿Regresará a su orilla izquierda? Pues cada día que pasa se siente que fue ayer pero es hoy que se quedó sin muelas y, sin la droga tremenda del amor. ¿De qué irá la lucha si ya no puede morder? ¡Cosas de familia! Hacer la limpieza cada mañana, expulsando al perro de su jardín, a la gata y a sus tres hijos…¿Qué no son parte pues, de la familia humana? Gracias, FJ, por traer esta actualidad de lavados cerebrales. Abrazos desmemoriados, desconectados.

  4. Parece que el patriarca de los Kennedy fue una “joyita” y eso se revela en la mini serie de TV norteamericana Los Kennedy, que su nieta Caroline trató por todos los medios de impedir su difusión, al estilo de su abuelo quien ofreció un millón de dólares a Jackeline Kennedy para que no se divorciara de su esposo, el Presidente, como se vió en una escena de la serie. Así y todo los Kennedy no pierden vigencia y ahora el hijo de Caroline está haciendo un camino en la política con miras a sentarse en la Sala Oval. Saludos

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