La Teriaca, el remedio universal

falsos milagrosHoy en día algunos buscan todavía infructuosamente esa cura milagrosa que sane todas la enfermedades, peor aún, hay personas que creen a ciegas en el efecto milagroso de algunas sustancias o productos que pueden encontrarse en las redes sociales o en algún medio publicitario, pero nada más lejos de la realidad, y por cierto, peligroso. Aunque mi intención es presentaros uno de los remedios que durante siglos se ha utilizado con este fin “extraordinario”, no puedo empezar sin alertaros antes de los peligros que representan, incluso en la actualidad.

Todo empezaría con la receta del mitrídato, una bebida creada en el siglo I a. C. por Mitrídates VI Eupátor, rey del Ponto y el conocedor de venenos más famoso de la Antigüedad. Su miedo a ser envenenado por sus enemigos le llevó a experimentar con esclavos las distintas sustancias venenosas y los antídotos. Según cuenta la leyenda, cuando intentó quitarse la vida con veneno comprobó que era inmune, y los asesinos que había enviado contra él su hijo, le mataron con la espada.

Hacia el año 60, el médico del emperador Nerón, Andrómaco, mejoraría esta receta con nada menos que 64 ingredientes entre los que podíamos encontrar hasta carne de víbora -en sustitución de la típica lagartija-, sangre de pato, drogas extraídas de plantas, especias, vino, zumo de regaliz… minerales, opio -su componente principal-, y muchas, muchas cebollas albarranas. No sé si al cambiar la carne de lagartija por la de víbora mejoraba su sabor -me inclino a pensar que no- pero agradable o no al paladar, esta receta conocida como teriaca de Andrómaco, se usaba como remedio contra venenos de todo tipo, contra el aire putrefacto, la peste, así como para curar todo tipo de males: dolores de cabeza, debilidad de vista y oído, la epilepsia, la dificultad respiratoria, las malas digestiones, frenar la locura, aumentar la líbido…, en fin, para casi todo.

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Preparación de la triaca o teriaca. Ilustración de Tacuinum sanitatis.

Considerada como un remedio universal los médicos no dejaron de indicarla durante el Medievo encontrándose en las principales farmacopeas de la época, pudiendo variar los ingredientes que se utilizaban según la época y el uso que se quería dar. Tras desecar y triturar la mezcla, se disolvía en vino, trementina y miel. Algo importante para lograr la máxima eficacia era dejarla “madurar” al menos seis años, considerándose eficaz hasta 36 años después de su elaboración.

Recogida su formulación en muchos libros y tratados de medicina, en su preparación se cuidaba sobremanera la cantidad utilizada de cada ingrediente, llegando algunos a los 0,08 gramos. La dosis habitual que se administraba a los adultos solía ser de 4 gramos, y para los niños de entre 50 centigramos a 2 gramos -dependiendo de la edad-. Podía ingerirse en forma sólida, disuelta en vino o agua o incluso ser aplicada en forma de pomada, siendo más favorable su administración en invierno, primavera y otoño, debiendo usarse en verano solo en caso de extrema gravedad.

En el siglo XIV, tras darse a conocer en el Lejano Oriente, se introdujeron especias nuevas en su elaboración, y con el paso de los siglos, lejos de pasar al olvido se llegaría al cenit de su éxito en el siglo XVI, cuando las especias que se utilizaron en Bolonia, Venecia y Roma la convirtieron en una fuente importante de ingresos económicos para las ciudades, siendo especialmente valorada la fabricada en Venecia, tanto por su fragancia como por su rareza.

Hasta el siglo XIX se podía encontrar en las farmacias, produciéndose en algunas ciudades europeas hasta principios del siglo XX, pero claro, los tiempos cambian y la ciencia avanza, así que, por favor, no os dejéis engañar por falsos milagros.

18 comentarios en “La Teriaca, el remedio universal

  1. Dejar madurar las frutas es aprovechar azúcares endulzando amarguras. Decir que, La Teriaca, con su poder curativo lo colocó en la cima de la fama, indispensable como antídoto, tanto en hospitales de salud general, en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Preferido en hospitales militares, fuertes, guarniciones, centros de trabajo para obreros, campos de concentración, enfermerías y en otros. Su aplicación, también se ampliaba a rudimentarias clínicas particulares, como curativo para heridas, afecciones bronquiales, infecciones estomacales, enfermedades cutáneas, catarros, gripes, ansiedades, depresiones y, otras más que sería largo enumerar. Todo un crédito curativo, un bálsamo. para un sin fin de enfermedades. Claro, todo medicamento logra su demanda comercial, mientras no salga al mercado un producto con propiedades curativas más certeras. Pero, muchos no confían en esos nuevos descubrimientos de la época. Gracias, FJ, por recordar que la ciencia de producir medicamentos curativos siempre avanza, no se quedan con lo antiguo. Abrazos crónicos, curativos con remedios homeopáticos.

    • Hola Marimbeta,
      permíteme tu comentario para hacer alguna aclaración, pues es un tema que genera mucha polémica.
      Pienso que es importante advertir de la charlatanería de muchos vendedores de humo en lo que a fármacos milagrosos se refiere, por desgracia abundan cada vez con más frecuencia en nuestra sociedad con los riesgos que conllevan.
      Los fármacos, para ser aprobados tienen que demostrar que son más eficaces que el placebo, y por supuesto, los “fármacos milagrosos” no los son. Otra aspecto a tener en cuenta es el efecto placebo. Los antiguos griegos advertían que la relación médico-paciente podía tener cierto efecto positivo en la enfermedad, lo llamaban el arte de las palabras. Y es que se ha comprobado que la mente y las creencias positivas, no solo funcionan mitigando el estrés, sino que tienen un efecto positivo para hacernos sentir sanos, salvos y una actitud positiva puede ayudar a curar. Parece que incluso el optimismo puede reducir los niveles inflamatorios producidos por hormonas como el cortisol. Estudios también demuestran que la manera que se administra un placebo también influye en el efecto. Un placebo administrado en forma de pastilla cura menos que una píldora, a su vez, esta es menos efectiva que una inyección. La cultura del paciente, el color del medicamento, dar dos comprimidos en lugar de uno, el tamaño de la píldora… puede influir también.
      Existe evidencia científica que demuestra que los factores psicológicos son incluso capaces de “alterar la susceptibilidad, la progresión o la respuesta terapéutica de enfermedades autoinmunes, enfermedades infecciosas e incluso algunos tipos de cáncer”. Respecto al cáncer decir que no puede ser curado por el efecto placebo, por supuesto que no, aunque como todo en la vida, una actitud positiva puede ser útil para combatirlo indirectamente, ya que es más probable que los pacientes tomen las medidas oportunas para curarse.

      Un abrazo lleno de vida, sin engaños ni mentiras.

      • Es claro que la empatía médico-paciente es un remedio que juega papel importante para una segura sanación, sin sufrimientos.”Lo similar cura a los similar”. Gracias, FJ, por esta ampliación de conocimientos. Abrazos ciertos, solidarios.

      • Hola Javier y Marimbeta.
        Les comparto un enlace acerca del poder de la mente para curar, donde quizá se podría insertar el efecto placebo.

        https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2015/04/25/los-pensamientos-curan-mas-que-los-medicamentos/

        Pero en realidad lo que quiero comentarles es que conocí en elemento químico, el Germanio orgánico, que sí era una panacea, yo lo vi con muchos pacientes y conmigo misma, pero la FDA lo prohibió en USA, donde estaban los proveedores y la Secretaría de Salud de México la prohibió también, los que lo conocíamos nos preguntamos ¿sería porque tomando Germanio se desaparecían no sólo los síntomas, sino varias enfermedades (entre ellas el cáncer; vi varias remisiones y vi pacientes de SIDA mejorar su calidad de vida), además sin causar efectos secundarios? eso afectaba a los grandes laboratorios farmacéuticos, por lo tanto, fue prohibido.
        Abrazos de luz.

  2. Esto era la famosa y siempre buscada Panacea aquello que iba a curar dolores de cabeza, debilidad de vista y oído, la epilepsia, la dificultad respiratoria, las malas digestiones, frenar la locura, aumentar la líbido…, ¡jo, que invento! menos mal que las ciencias adelantan que es una barbaridad (otra frasecita que, además tiene música zarzuelera)

  3. Es conocido el caso del primer emperador de China de la dinastía Qin, el emperador Qin Shi Huang, en el siglo III AC., que estaba obsesionado con la inmortalidad. Por ello, conminó a los sabios más sabios de la China a elaborar un Elixir de la Inmortalidad, con tan mala fortuna que uno de los ingredientes de la valiosa formula era el mercurio. El emperador que buscaba la inmortalidad, acabó muriendo envenenado por ese mismo elixir de vida…

    • Hola Jose Luis,
      interesante aporte. De hecho, el emperador murió mientras se encontraba haciendo un viaje por la China oriental, en busca de las legendarias islas de los inmortales y el secreto de la vida eterna. Su mausoleo además de los famosos Guerreros de terracota y otras tumbas, tiene en su interior ríos de mercurio.
      Un saludo y bienvenido a los comentarios.

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