Los monjes del saco

Entrada desde la calle Comptal en Ciutat Vella (Barcelona)

Puede que no sean grandes travesías, ni avenidas con lujosas tiendas, de hecho, sería difícil encontrar ni tan siquiera un pequeño comercio en ellas, y es que en el casco antiguo de Barcelona, entre la bulliciosa avenida del Portal de l´Àngel y la calle Montsió, encontramos oscuras callejuelas y travesías, que lejos de ser insignificantes, esconden historias de un tiempo pasado. Una de ellas es la actual calle d´Espolsa-sacs (“sacude-sacos”), un nombre que hace referencia a una curiosa costumbre medieval.

El origen del nombre

Lo cierto es que quien le puso ese nombre a la calle no se esforzó demasiado en encontrar el más adecuado, ahora os explico porqué…

En el siglo XV daban a esta calle las ventanas del ya desaparecido convento agustino de Santa María del Montsió. Sus frailes cumplían estrictamente el voto de pobreza y vestían simplemente un hábito de lana y sin forma. Conocidos como los “frailes del saco”, tenían prohibido lavar ni arreglar su ropa mientras quedara algún trozo, así que no les quedaba más remedio que sacudir sus vestimentas por la ventana, algo que hacían desde las que daban a esta calle.

Imagino que no importaría demasiado pasear por esas oscuras y frías calles y que te cayera encima un poco de polvorienta mugre, cuando podía ser algo peor, pero la imagen de ver a todos los monjes del convento ventear sus ropas debió como mínimo ser motivo de más de una conversación en alguna taberna de la ciudad.

Por la documentación que nos ha llegado, no se conoce mucho de este convento construido en el siglo XIV. De hecho, los religiosos agustinos lo ocuparon brevemente, siendo posteriormente comprado y ocupado en 1423 por monjas dominicas procedentes de la región francesa de Languedoc, y es de ellas que hablaré en las próximas líneas.

El edificio

Inexistente actualmente tiene una historia que merece la pena ser rescatada del olvido. Las monjas llegaron a la ciudad en 1357 e inicialmente se instalaron fuera de las murallas, donde sufrieron el ataque del rey castellano Pedro el Cruel. Instaladas posteriormente en el interior de la ciudad amurallada, en nuestra calle d´Espolsa-sacs, gozarían de calma e incluso cierta gloria, algo que podemos constatar cuando Juan de Austria donó al monasterio algunas de las banderas turcas capturadas en la batalla de Lepanto.

En el siglo XVIII los avatares de la guerra y concretamente los bombardeos sistemáticos de la ciudad por el ejército borbónico, dañarían seriamente el edificio, siendo utilizado en 1808 como almacén de obras de arte por los invasores napoleónicos.

Tras seis siglos de permanencia en él, las religiosas serían expulsadas en 1835 a causa de la desamortización de bienes religiosos, convirtiéndose después en un teatro, que pasaría a ser el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, conocido actualmente como el actual Gran Teatre del Liceu situado en las Ramblas.

Las vicisitudes del edificio y de las monjas dominicas no dejaron de sucederse en los años sucesivos, y es que tras recuperarlo en 1846, serían nuevamente expulsadas durante la revolución de la Gloriosa en 1868. El mal estado en que se encontraba hizo que se trasladara a la rambla de Catalunya y tras la Guerra Civil a su actual emplazamiento, en Esplugues de Llobregat, donde puede admirarse en el actual monasterio su antiguo claustro igual que hace seis siglos.

Hoy solo queda en la rambla de Catalunya, en el distrito de l´Eixample de Barcelona, la iglesia de Sant Ramon de Penyafort, conocida también como iglesia de Santa Maria de Montsió o simplemente Montsió, y en la oscura, fría y estrecha calle d´Espolsa-sacs una placa de cerámica que nos recuerda su curioso origen medieval.

En el siglo XV en esta calle, daban las ventanas del convento que en la calle de Mont-sió tenían los monjes agustinos, conocidos como frailes del saco. Vestían hábitos sin forma, como un saco, los cuales no podían lavar ni arreglar mientras quedara un trozo. Solo los podían sacudir, algo que hacían desde estas ventanas.

5 comentarios en “Los monjes del saco

  1. Pingback: AUDIENCIA GENERAL: …(…)… “Hermanos, ¡no tengamos miedo de compartir el viaje!”…(…)… – AleMaraGomezCejas

  2. Hombre, sólo era “sacudir” mugre de la ropa monacal, porque en otros lugares, pueblos y ciudades, antiguamente, las mujeres abrían la ventana y al grito de ¡¡AGUA VAAAA!! arrojaban los fluidos corporales de la familia

  3. Agustinas eran las monjas del colegio en el que crecí en Puerto Rico. Qué curiosa historia. Bueno, he tratado de comprar tus libros infructuosamente. ¿Los van a poner en digital como el primero? Me encantaría leerlos. Un abrazo, amigo.

  4. Hola melbag,
    una curiosidad como tantas otras desconocidas de la ciudad de Barcelona. En cuanto a lo que me preguntas, la editorial tiene previsto sacar mi último libro también en versión kindle, aunque no podría decirte cuándo será. Toda una satisfacción que quieras leerlo.
    Abrazos

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