Un funeral muy vikingo

En la Plaza Roja en Moscú encontramos el Museo Estatal de Historia de Rusia. En su interior hay millones de objetos y obras de arte de valor incalculable adquiridas por la dinastía Románov, entre ellas un cuadro que me gustaría acercároslo, al menos la historia vikinga que representa.

Un cuadro y un funeral

Se trata del “Funeral vikingo del jefe varego Ígor de Kiev, en el Rus de Kiev”, una obra del pintor y retratista polaco Henryk Siemiradzki, firmada en 1883, y si nos fijamos en los personajes que aparecen podremos apreciar algunos aspectos históricos de una, no la única, forma de enterramiento que practicaron.

El protagonista principal es un jefe vikingo varego, término que según algunos expertos se utilizó para referirse a todos los viajeros del mar, comerciantes y piratas incluidos, mientras que otros lo limitan a los.vikingos suecos que se dirigieron hacia el este y el sur -actual Rusia, Bielorrusia y Ucrania-, principalmente en los siglos IX y X. Sin embargo, hay otros protagonistas no menos importantes, y para descubrirlos nada mejor que el relato del escritor y viajero árabe entre los rus (vikingos de Rusia), Ahmad ibn Fadlan, del siglo X, que describe un funeral de un jefe escandinavo y que muchos reconoceréis en el capítulo 7 de la primera temporada de la afamada serie televisiva Vikings:

El jefe fue colocado en una tumba temporal durante diez días mientras se le confeccionaban ropas nuevas. Una de sus esclavas se ofreció en sacrificio de forma voluntaria para acompañar a su amo en su nueva vida y servirle. Ésta, mientras, sería custodiada día y noche mientras se le suministraba abundante bebida alcohólica para mantenerla ebria. El día del funeral se colocó un barco funerario en tierra, sobre una tarima de madera; hicieron una cama en el barco y una mujer a la que llamaban “el ángel de la muerte” se dedicaba a poner cojines en la cama. Esta anciana sería la que oficiase el ritual. (…) El jefe fue colocado en la cama con todas sus armas y ofrendas alrededor, junto con dos caballos sacrificados, un gallo y una gallina también sacrificados. Mientras tanto, la esclava iba de tienda en tienda de los hombres del jefe manteniendo relaciones sexuales con todos ellos; cuando terminaban lo que le decían era “dile a tu amo que esto lo he hecho por amor a él”. (…) Finalmente, la esclava fue llevada al barco; se quitó los brazaletes y se los dio a la anciana y los anillos a las hijas de la anciana, que la habían custodiado. (…) La chica bebió varios vasos de bebidas alcohólicas, cantaba y se despedía de sus amigos. Entonces la esclava fue llevada a la tienda y los hombres empezaron a golpear sus escudos para que sus gritos no se oyeran. Seis hombres la acompañaban y mantuvieron relaciones sexuales con ella, tras lo cual la pusieron en la cama del jefe. Dos hombres agarraron sus manos y otros dos sus muñecas. El ángel de la muerte puso una cuerda alrededor de su cuello y mientras dos hombres tiraban, la anciana la apuñaló entre las costillas con un cuchillo. Después, los parientes del jefe muerto llegaron con una antorcha encendida y quemaron el barco. Después, levantaron sobre las cenizas un túmulo redondo y, en el centro del montículo, izaron un poste de abedul donde grabaron con runas los nombres del jefe muerto y su rey. Tras ello se fueron en sus barcos” (transcripción modificada)

Tipos de funerales vikingos

 (…) Cuando alguien muere, su mujer es quemada viva con él; pero si quien fallece es la mujer, entonces el marido no corre aquella suerte. Cuando fallece un hombre soltero, se le casa después de muerto. Las mujeres desean vivamente ser quemadas con sus maridos, para poder así seguirlos al paraíso” (Al-Masudi)

Estos relatos, junto con las sagas, la poesía nórdica antigua y la arqueología, aportan toda la información que se conoce acerca de los rituales que practicaban en los funerales vikingos. Puede que sorprenda la crueldad a la que era sometida esa esclava voluntaria: emborrachada, violada repetidamente, acuchillada y finalmente quemada junto a su amo, pero hemos de ver estos hechos desde la perspectiva vikinga.

Como en tantas otras culturas, la muerte para los vikingos no era otra cosa que un tránsito hacia otra vida, una vida superior. Paganos y creyentes de muchos dioses, su objetivo final era alcanzar el Valhalla, la residencia del dios Odín, un lugar reservado solo para algunos de los guerreros caídos en batalla al que serían conducidos por las valquirias, y donde seguirían luchando junto a su dios. Otros valientes guerreros llegarían al palacio de la diosa Freyja y los que fallecían de muerte natural, al palacio de Thor. Claro está, las malas personas tenían reservado un lugar en el peor destino de todos, el Helheim o reino de la muerte, en las profundidades de uno de los nueve mundos del Yggdrasil, según la mitología nórdica.

Si morías siendo vikingo podías ser enterrado con la inhumación en un barco; la cremación en una pira; o bajo tierra, en un túmulo o un montículo. En algunas zonas, como en la Escandinavia vikinga, se practicaba más la cremación, pero con la introducción del cristianismo la inhumación será predominante, convirtiéndose en la forma de entierro más común a partir del año 1000. En cuanto al entierro en un barco funerario, tampoco debemos pensar que eran exclusivos de los vikingos, ya que otros pueblos (anglosajones, germánicos, merovingios, suecos y noruegos) también la utilizaron. Por supuesto, un entierro implicaba un dispendio económico importante (vaya, como ahora en muchos lugares) y pocos eran los que podían permitirse ser enterrado en un barco. El séptimo día de la muerte del difunto, se celebraba la fiesta de la cerveza funeraria o sjaund, un banquete donde la comida y, sobre todo, la cerveza, no faltaban, una manera de presentar socialmente la muerte de la persona en cuestión. Solo entonces los herederos podían reclamar la herencia legalmente.

Fuera la forma que se escogiera de entierro, todas tenían un simbolismo ritual importante. El barco era el transporte a la otra vida. Acompañando al difunto encontramos su ajuar funerario, más o menos rico según su estatus social, armas, carros, barcos, joyas, bebidas… que les servirían en su viaje. El difunto podía ir vestido con su ropa habitual o con ropajes nuevos confeccionados para el entierro. En cuanto a los sacrificios, eran frecuentes, tanto de animales como de humanos, y mientras los primeros, servirían de comida en el banquete, los sacrificios humanos –generalmente esclavos y sirvientes-, servirían a su amo en la otra vida.

Un libro:

El mundo de los vikingos, de Richard Hall (2008). Ed. Akal Grandes Temas, Madrid.

Para saber más:

Un blog imprescindible The Valkyrie´s Vigil

Serie Vikings

Información basada en el artículo de Laia San José Beltrán Los funerales vikingos (I)

Link foto:

Marcin Konsek

5 comentarios en “Un funeral muy vikingo

  1. Bueno, debo decir que debe haber sido muy entretenido haber sido vikingo

    Le tomo nota al libro y a la serie…y como dice Uthred Ragnarson en El Último Reino, “el Destino lo es todo”

    • Hola Wichiluca,
      aburrirse no se aburrían, pero salvajes eran un rato… En cuanto a la serie te la recomiendo encarecidamente, para mí, la que mejor retrata desde el punto de vista histórico a los vikingos.
      Un saludo

  2. Pingback: Un funeral muy vikingo — franciscojaviertostado.com | OTRAS MIRADAS

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