Los duros inicios del cristianismo

Una mujer cristiana martirizada bajo Nerón en una recreación del mito de Dirce (pintado por Henryk Siemiradzki , 1897, Museo Nacional de Varsovia ).

Destierros, trabajos forzados, lapidaciones, decapitaciones, quemados en la hoguera, exposición a fieras, crucifixión, sumersión, encarcelamientos, torturas, persecuciones… la lista de sufrimientos de los primeros cristianos es interminable, pero su determinación y su fe conseguirían lo que parecía imposible: que su nueva religión se extendiera en cada rincón del Imperio romano.

Cristianos sospechosos

Todos los Apóstoles fueron encarcelados y se cuenta que tras la lapidación de San Esteban, el primer mártir, se iniciaría una persecución sin cuartel dirigida por Saulo de Tarso-quien después se convertiría al cristianismo cambiando su nombre a Pablo- contra los judíos cristianos por parte de los romanos. Los judíos tenían un autogobierno con límites muy claros y entre sus obligaciones se encontraban el recaudar impuestos para Roma y mantener el orden entre su pueblo. Con esta premisa, predicaran el regreso del Rey de los judíos y un nuevo reino, algo considerado como un acto de sedición que no podía permitirse.

Desde el año 7 a. C. cualquier asociación estaba terminantemente prohibida para evitar la formación de grupos políticos -circunstancia que a la práctica no se cumplía- y si a esto añadimos la negativa a rendir culto al emperador, el conflicto era inevitable.

El historiador Plinio el Joven, siendo gobernador de la Bitinia a principios del siglo II, informa al emperador Trajano de la situación:

Se reúnen numerosas personas de todas las edades y condiciones, tanto en aldeas, ciudades como en el campo (…) en un día fijado, antes de la salida del sol, cantan un himno a Cristo como a un dios, de comprometerse con juramento a no perpetrar crímenes, a no cometer ni latrocinios ni pillajes ni adulterios, a no faltar a la palabra dada.

Más tarde, también en el siglo II, Tertuliano declara acerca de los cristianos:

(…) en la nocturna congregación sacrificamos y nos comemos un niño. Que en la sangre del niño degollado mojamos el pan y empapado en la sangre comemos un pedazo cada uno. Que unos perros que están atados a los candeleros los derriban forcejeando para alcanzar el pan que les arrojamos bañado en sangre del niño (…).

La obra representa el momento en el que San Esteban fue apedreado o lapidado por los judíos tras haber proclamado públicamente la condición divina de Jesucristo . Y al fondo de la obra aparece el apóstol San Pablo , que según consta en los Hechos de los Apóstoles presenció la ejecución. Autor: Juan de Juanes (Museo del Prado).

Las persecuciones

Así pues, era cuestión de tiempo que los emperadores ordenaran perseguirlos con el objetivo de evitar la propagación de sus ideas y prácticas. Generalmente se reconocen diez grandes persecuciones contra el Cristianismo -nombradas con el nombre del emperador correspondiente- pero de una forma u otra, el acoso no cesaría, con intervalos de relativa calma.

Es conocida la primera época de acusaciones contra los cristianos de Nerón (64-68) y después de Domiciano (81-96), en las que fueron ajusticiados Pedro, Pablo y Simeón, este último obispo de Jerusalén.

Antes hablaba del emperador Trajano (98-117)  y de cómo era informado por gente de su confianza como Plinio el Joven acerca de las actividades de los cristianos. El emperador ordenó que si alguna persona era acusada de ser cristiana y esta se retractaba de serlo adorando a los dioses romanos, debían ser liberados. Adriano (117-138) y Antonino Pío (138-161) los perseguirían siguiendo una política similar.

Marco Aurelio (161-180), el emperador filósofo, directamente despreciaba al cristianismo. No podía entender que gente ignorante pudiera comprender y practicar una forma de entender y vivir la vida que solo la gente culta podía hacerlo tras años de estudios y meditaciones. No mostró una especial oposición hacia el cristianismo, pero sí fue estricto en cumplir las medidas adoptadas contra los cristianos. La crítica intelectual contra el cristianismo llegaría a su máximo y eruditos como Galeno, Luciano, el filósofo griego Celso, entre otros, plasmarían sus argumentos en alguna de sus obras al tratarlos de ignorantes, viles, contradictorios, locos e irracionales.

Tras una etapa de relativa tranquilidad para el cristianismo en los primeros años del reinado de Septimio Severo, este cambia su conducta y les condenará a graves penas con un edicto del año 202.

Con el emperador Decio (249-251) se iniciaría la primera persecución sistemática contra la Iglesia, obligando a obtener un certificado a todos los habitantes conforme honran con sacrificios a los dioses romanos. Muchos cristianos se negarían y aparecerán mártires desde Roma hasta Alejandría. Obispos de Roma, Pérgamo, Antioquía, Jerusalén… serían ajusticiados ejemplarmente, y entre ellos destaca el estudioso Orígenes, que sería sometido a horribles torturas durante cuatro años. Este trato cruel y despiadado contra los cristianos sería respondido con la aceptación del martirio de miles de cristianos, sin rebelarse, dando muestras de coherencia con sus predicaciones.

Después se sucederían otras persecuciones con Valeriano (257), más por un asunto de dinero que por religión, pero también períodos de tranquilidad relativa que permitirían la extensión de la Iglesia. El abandono de las minas de oro de la provincia de Dacia en tiempos del emperador Aureliano no haría más que agravar la crisis del Imperio sometiendo a impuestos y a cambios sociales que ya serán irreversibles.

La Era de los mártires

La persecución de Diocleciano (303-311) sería la última y más grave, siendo recordada como la Era de los mártires tras arrasar ciudades enteras cristianas. Promulgaría cuatro edictos consecutivos del 303 y del 304 que provocarían la destrucción de iglesias, la confiscación de bienes y la muerte por tortura a quien no realizara sacrificios a los dioses y al emperador romano, especialmente en Oriente. Diocleciano tardó tiempo en tomar la decisión de estas persecuciones y más cuando su madre y esposa eran cristianas. Aunque pasaron a la historia como las más crueles realizadas contra el cristianismo y Diocleciano sería recordado como el “gran perseguidor”, muchos cristianos escaparían a los castigos y podríamos decir que, en general, incluso los paganos se mostraron contrarios a la persecución. Los nuevos mártires sirvieron para propagar su religión, y por edictos posteriores de Constancio y Maximiano permitieron que en occidente no fueran perseguidos.

Constantino y su conversión

Tras la batalla del Puente Milvio, Licinio y Constantino, acordaron aceptar el edicto de tolerancia de Nicomedia en el año 311 por el que se decidía la libertad de culto en todo el Imperio restituyendo a la Iglesia los bienes confiscados, convirtiendo el cristianismo en la principal religión.

Se ha discutido mucho sobre el origen de la posible conversión de Constantino al cristianismo. Puede que le moviera una búsqueda interna por saber cuál era el verdadero Dios supremo, recordemos que consideró que sus victorias las había logrado gracias a la ayuda divina tanto en la figura del “Sol Invictus” como por el símbolo de los cristiano, la Cruz, además, en ese momento de la historia, los cristianos adoptarían elementos del culto al “Sol Invictus” como la aceptación del domingo como día del Señor, abandonando completamente el Sabath judío, y el dies natalis Solis, pasaba a ser aceptado para la Fiesta de Natividad del Señor, en torno al solsticio de invierno.

Fuera sincera o no su conversión, con Constantino el cristianismo se convertiría en un factor indispensable para unir el Imperio. La Iglesia se beneficiaría de exenciones fiscales y dispondría de capacidad de recibir legados, abriendo el camino para reconocerla como entidad jurídico-económica permitiendo que crearan estructuras eclesiales paralelas a las del Estado. Esto no haría más que aumentar su poder.

¿Cuántos mártires hubo?

Las cifras varían de millones a unas pocas decenas, lo cierto es que nunca podrá saberse con certeza. Según historiadores como L. Hertling, se podría calcular que, durante la segunda mitad del siglo I (Nerón, Domiciano), los mártires serian unos cinco mil; para todo el siglo II (Adriano, Trajano, Antonio, Marco Aurelio), unos diez mil; para todo el siglo III (Septimio Severo, Decio, Valeriano, Aureliano), unos veinticinco mil; y para finales del siglo III y comienzos del siglo IV (Diocleciano, Galerio, Maximino Daja), unos cincuenta mil; con lo cual se podría calcular el número de los mártires de las persecuciones del Imperio romano en torno a cien mil.

Sin lugar a dudas, las persecuciones y el martirio de los cristianos durante estos primeros siglos de nuestra Era, no solo no consiguieron el objetivo de hacer desaparecer el cristianismo, sino que con Constantino se terminaría por sentar las bases del futuro Imperium romanum christianum.

12 Comentarios

  1. Me temo que la cita de Tertuliano es copy-pega sin contexto.
    >>Así pues, todavía no tenemos doscientos años de edad y ¡cuántos inicuos desde entonces!, ¡cuántas cruces que han alcanzado la divinidad!, ¡cuántos niños sacrificados!, ¡cuántos panes mojados en sangre!, ¡cuántas lucernas tiradas por tierra, cuántas nupcias equívocas!, y hasta el presente, sólo
    la fama atribuye todo esto a los cristianos<<
    En el resto del libro enumera más bulos.
    Tertuliano A los gentiles, libro I
    Ed. Gredos

    ¡Feliz Navidad! Un saludo

    1. Hola María,
      sobre la figura de Tertuliano decir que es considerado el máximo representante de la literatura cristiana anterior a San Agustín. No se conocen muchos datos de su vida pero sí se sabe que recibió una cuidada educación. En su obra explica y defiende las costumbres de los primeros cristianos y en su obra dejó escrito en varias ocasiones que la violencia contra los cristianos no conseguiría hacerlos renegar de sus creencias:
      “¡La sangre de los cristianos es semilla eficaz!” “El cristiano no puede odiar ni siquiera a sus propios enemigos! “¡Por más que sea refinada, vuestra crueldad no sirve de nada: es más, para nuestra comunidad constituye una invitación!”.
      La rigidez de su pensamiento hizo que fuera el único padre de la Iglesia no canonizado.
      Dejo un enlace al libro al que hacemos referencia… Apologetico a los gentiles

      Saludos y ¡Feliz Navidad!

      1. Gracias por tomarte la molestia. El enlace remite justo al libro, edición y demás del que he puesto la cita textual. No sé cómo resaltar ni citar sin que lo fagocite un antispam. No tengo por aquí el bilingüe, para poner el original.

        Lo de “El cristiano no puede odiar ni siquiera a sus propios enemigos!” es de los evangelios: ‘Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen’, el eje del cristianismo.

        Si no coincidimos, estos días son un poco anárquicos, feliz año nuevo.

      2. Hola de nuevo. A veces no me calo bien las gafas. Disculpa la insistencia. El cf. es APOLOGÉTICO. (punto) A LOS GENTILES. Dos libros. Por eso puse solo «A los gentiles, libro I», al no citar la edición concreta… un error por mi parte.

        Me temo que agradecerás que suela procrastinar los comentarios para cuando haga una segunda lectura.
        Que disfrutes del finde y de las fiestas de fin de año.

  2. La base legal de la persecución del cristianismo consistió en que la ley romana prohibía terminantemente que una religión denigrara, persiguiera o prohibiera cualquier otra. El “si no estás conmigo. Estás contra mi” y ese tipo de cosas, era delito para prevenir los 1600 años de guerras religiosas que han habido en buena parte del viejo mundo

    Feliz Saturnalia!!!

    1. Hola Juan,
      desgraciadamente así ha sido y me temo que en un futuro (espero que muy lejano), será. No obstante, no son muchas las guerras que ha sufrido la Humanidad a consecuencia de la religión, se calcula que unas 120 en total, menos del 7%, y la mayoría por el Islam. Claro está que no sirve el hecho de decir que en una contienda se invoque a Dios para convertirla en una guerra religiosa.
      Un saludo y Feliz Saturnalia (aunque con un poco de retraso)

  3. ¡Magnífico tu blog Francisco!. Feliz Año Nuevo para ti y para el Señor Francisco Doña que hace mucho que no sé de él. Un abrazo.

  4. Bajo el Imperio Romano existía la tolerancia de cultos, siempre y cuando el pueblo conquistado por éste, permitiéndosele seguir con la práctica de sus usos y costumbres, también observara la práctica de la religión oficial del estado romano, sin embargo esto, que aunque pareciera un acuerdo justo, o bien, podría haber sido peor, no es otra cosa que una imposición autoritaria. Por lo que, en el caso de los judíos, estos resultaban a los ojos de los romanos unos súbditos problemáticos al negarse aquellos a adorar dioses paganos, y al emperador romano mismo como divinidad. En el caso de los cristianos, que los primeros que hubo eran desde luego judíos, acudían a la sinagoga a orar, a escuchar lo que dice La Torá, cantar los salmos, y en general, observaban todas las normas que indica la Ley Mosaica, como cualquier otro judío, y luego, de la misma manera, ya habiéndose bautizado en nombre de Jesús, tomaban parte en el ágape de acción de gracias en su memoria y se ponían a escuchar y discutir acerca de sus enseñanzas que posteriormente serían plasmadas en los evangelios, pero nunca pretendieron, estos primeros cristianos, segregarse del judaísmo, sino seguir siendo parte de este. Sin embargo, tal como lo indica el teólogo suizo Hans Küng, las persecuciones y ejecuciones como la de Esteban, la de Santiago el hijo de Zebedeo, y otras más, así como, la destrucción del SegundoTemplo en el 70 DC, provocaron para siempre la ruptura entre judíos y cristianos, al verse estos excluídos de la sinagoga y perseguidos por parte de los fariseos. Hechos que sin duda fueron el germen del posterior antisemitismo que tanto sufrimiento causó a los judíos. Luego está lo de las persecuciones a los cristianos por parte de los césares que se tratan en este artículo. El mensaje que aquí yo veo es que imposición autoritaria e intolerancia terminan provocando sangre, dolor y sufrimiento a todos los seres humanos. Que diferente es todo cuando hay tolerancia, comprensión, respeto, diálogo y acuerdos entre las personas, y entre las naciones.
    Magnífico trabajo Francisco Javier, feliz año nuevo 2019 y que en este, además de toda clase de cosas buenas en tu vida, sigas cosechando más y mejores éxitos en tu profesión y en esta magnífica labor de divulgación histórica que llevas a cabo. Saludos afectuosos.

  5. Hola Mario,
    te agradezco mucho tu comentario y posterior reflexión. Ojalá imperara la tolerancia y el respeto entre las personas, creo que solo sacaríamos cosas positivas, ¿verdad?
    Abrazos y buen inicio de año

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