Y el décimo premiado (no) es… el mío

Puede que en estas fiestas navideñas fueras el agraciado de alguno de los premios del sorteo de Navidad, si es así, mis más sinceras felicitaciones, y en el caso de que no, siempre podemos alegrarnos por conservar la salud.

Loterías y sorteos hay todo el año pero ninguna tan entrañable e ilusionante como la celebrada durante estas fechas. El origen del término “lotería” es discutido por muchos historiadores. Algunos, lo sitúan con los caballeros que defendían de los musulmanes a los peregrinos que se dirigían a Tierra Santa, mientras que otros lo sitúan en la Venecia y Génova del siglo XVII. Pero antes, mucho antes de que en el siglo XVI el monarca francés Francisco I organizara el primer sorteo estatal la “Blancque” para sufragar su lucha contra el emperador Carlos I de España, ya se celebraban sorteos similares.

La lotería más antigua

Conocida como “keno”, es la lotería registrada más antigua que se conoce. Se popularizó tanto que incluso se sigue jugando en algunos casinos. La encontramos con la dinastía china Han (siglos II a. C.) organizada por el emperador Wu, Liu Che para los amigos, en un intento para sufragar la finalización de la Gran Muralla china. Pero en lo que a lotería se refiere, y como no puede ser de otra manera, para encontrar muestras de su pasado tenemos que hablar de la antigua Roma.

Orgías, bacanales y sorteos romanos

Casualidad o no, el calendario de las saturnalia (entre el 17 y el 23 de diciembre) coincide con el actual sorteo de Navidad. Durante esas fiestas era costumbre de los emperadores organizar una rifa para otorgar regalos, pero también se aprovechaba para ofrecer cargos y algún que otro contrato.

Saturnalia por Antoine-François Callet

Los emperadores romanos, algunos amigos de las bromas y muchos queriendo impresionar a sus invitados, solían repartir a los comensales boletos de lotería en los sorteos privados que celebraban en sus palacios. Si tenías suerte podías ser premiado con una buena suma de dinero, con alguna exótica tela, con oro puro, incluso con una villa junto al mar o con algún que otro esclavo. Por el contrario, y para hacer más divertido el sorteo, te podía tocar objetos de broma como mantos de pelo de cabra, esponjas y otras tonterías similares, algo que podía hacer reír a muchos pero no al “agraciado”.

Nerón -como no- y Domiciano popularizaron el sorteo entre las distintas clases sociales y se cuenta que, en cierta ocasión, el primero llegó a repartir hasta mil boletos de lotería diarios entre la población, pudiendo enriquecerte de la noche a la mañana si tenías suerte. Heliogábalo -para alguno, el peor emperador que tuvo Roma- se divertía emparejando los premios. Así, en un mismo boleto “afortunado”, dividido en dos mitades, podías ganar diez camellos o diez moscas, once libras de oro o de plomo, diez caballos o diez huevos de gallina, vaya, que aunque te tocara el premio tus opciones se reducían a la mitad, porque… claro, quien quiere diez moscas pudiendo tener diez camellos.

La lotería en España

Al igual que los romanos, durante el siglo XV se celebraban en las ciudades de Venecia y Génova un sistema de loterías para recaudar dinero y entregar cargos y honores importantes, extendiéndose a otros países europeos.

El 30 de septiembre de 1763 el rey Carlos III de España firma un real decreto para crear una lotería con el objetivo de recaudar fondos además de tener carácter benéfico para ayudar a hospitales y a otras obras caritativas, era conocida como “Lotería Primitiva”. Siendo ministro el Marqués de Esquilache se nombran vendedores oficiales en Madrid, beneficiados con una comisión del 5% a cambio de repartir número de lotería en las principales plazas de la ciudad (Puerta del Sol, Plaza Mayor, entre otras). Posteriormente, en 1812, se creó la Lotería Nacional, popularmente conocida como “Lotería Moderna”. En el primer año los apostantes jugaron un total de 40 reales por cada billete, esperando ser agraciados con los 8.000 pesos que correspondieron al primer premio, que recayó en el número 03604.

En 1862 la ambas loterías se fusionaron en una sola, celebrándose en 1818 el primer sorteo extraordinario de Navidad. Entonces un billete costaba 320 reales y el primer premio era de 50.000 pesos. Pasará a conocerse como “Sorteo de Navidad” tal como lo conocemos hoy en día, en 1892, celebrándose el 23 de diciembre, con mayores premios, entre ellos, el conocido como “el Gordo”.

Desde esos primeros años del sorteo son los niños del colegio internado de San Ildefonso los encargados de repartir la suerte, una institución benéfica que durante siglos da refugio, ayuda y educa a los niños más necesitados.

Algunas curiosidades del sorteo de Navidad

Desde que se inició en 1812 nunca se ha cancelado, ni tan siquiera por la Guerra Civil Española.

En 1837 hubo dos premios gordos, y en 1938, se celebraron dos sorteos simultáneos, en Barcelona y en Burgos, durante la Guerra Civil.

Las bolas están fabricadas en madera de boj, un arbusto que crece en España.

En 1957 se retransmitió el sorteo en televisión por primera vez y en el año 2002 se produjo el primer sorteo en euros.

La terminación que menos veces ha sido agraciada con el Gordo es el 1, la más repetida es el 5, seguidos del 4 y del 6 que empatan.

Las dos únicas provincias en las que nunca se ha vendido el Gordo de Navidad son Ávila y Zamora.

La Bruixa d’Or en Sort (Lleida), Doña Manolita (Madrid), Valdés (Barcelona) y Ormaechea (Bilbao) son las cuatro administraciones que más dinero han repartido en este sorteo.

Y si eres supersticioso…

Aumentan las posibilidades de ganar si pasas un billete de lotería por el lomo de un gato negro, el vientre de una embarazada, una bruja o la espada de un jorobado. Imagino que si se lo pasas a los cuatro, toca fijo.

Los hay que para ganar entran en la administración de lotería con el pie izquierdo y se asegura de que el lotero entregue el billete con su mano derecha.

En fin, no sé si tocó o no el sorteo de Navidad, pero si es que no, al menos tendremos buena salud, porque algunos llaman al sorteo de Navidad la “lotería de la salud”, aunque siguiendo esta premisa… a todos nos debe de sobrar salud. Además, siempre nos queda el “Sorteo Extraordinario del Niño” el próximo 6 de Enero.

¡Suerte y salud! 😉

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5 Comentarios

  1. ¡Prebendas no que ya Felipe II no era partidarios de ellas!. Ya se sabe que es una ilusión y costumbre la lotería, pero mejor quedarnos con nuestro corazón en Dios y nada de supersticiones, como era San Francisco de Asís. Un saludo Francisco.

  2. Me encanta esta entrada. Siempre con tu encantador sentido del humor. Nunca me ha tocado la lotto, como la llaman por acá. Me gustaría, a quién no, pero tampoco juego. Pienso que si la suerye me toca, me regalarán el boleto. No estoy loca, conozco dos casos. Eso si, prefiero la salud.
    Que tengas un felíz 2019, Francisco Javier. Un abrazo para ti y mil bendiciones.

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