El escorbuto y el milagro de la isla Curazao

Isla de Curazao en la actualidad

La paradisíaca isla de la imagen corresponde a Curazao (Curasao), en el sur del mar de las Antillas, muy cerquita de la costa de Venezuela, hoy territorio autónomo de los Países Bajos. Permitidme descubriros otra curiosidad histórica de la medicina que relaciona esta isla con una temida enfermedad, el escorbuto, conocido también como la “plaga del mar”.

La enfermedad

Se conoce desde la Antigüedad, sus síntomas quedan documentados en tiempos de los griegos, romanos y egipcios que lo temían en sus viajes a través del mar. Portugueses, españoles, holandeses, franceses, ingleses, todas las expediciones lo sufrieron, navegantes de los siglos XV al XVIII que lo padecieron especialmente en sus largas travesías. Las tripulaciones de Drake, Vasco de Gama, Magallanes, y muchos otros, fueron diezmadas a consecuencia del escorbuto. Se calcula que más de 2.000.000 de tripulantes fallecieron por su causa, muchos más que los muertos debidos a naufragios y combates.

El término escorbuto se origina de una palabra del antiguo escandinavo “scorbruck”, que orientaba sobre uno de sus síntomas, hinchazones ulceradas. El término latino es posterior y aparece en una publicación de 1556 del holandés John Echth.

Inicialmente se consideró una enfermedad por mala bilis (teoría humoral), asociando la falta de ejercicio y la mala ventilación a su incidencia, y más tarde, se apuntó su origen infeccioso. Hoy sabemos que se debe al déficit en la ingesta de ácido ascórbico (vitamina C), indispensable en la reparación del colágeno. Nuestro cuerpo es incapaz de sintetizarlo (al no disponer de la enzima L-gulonolactona oxidasa), al igual que cualquier primate, peces, murciélagos y algunos insectos. No será hasta el siglo XX que se pudo aislar y sintetizar el ácido ascórbico.

Los primeros síntomas aparecen a las seis semanas de su déficit, una debilidad que unas semanas después se acompaña de manchas en la piel, acartonándose, las encías se hinchan y sangran al roce. El mal aliento acompaña al paciente, junto a edemas de las articulaciones y hemorragias óseas que pueden provocar fracturas. Más avanzada la enfermedad, a los 4 o 5 meses, la dificultad respiratoria y las hemorragias internas anuncian la inminente muerte del paciente.

El escorbuto no es exclusivo de los navegantes, existe también el escorbuto infantil (enfermedad de Barlow) y el “escorbuto en tierra”, este ya descrito a mediados del siglo XIII en el sitio de la ciudad de Al-Mansur, en la costa mediterránea de Egipto.

Aunque sin tener ninguna certeza, la teoría del déficit nutricional de vitamina C era antigua y encontramos evidencias en la expedición de Vasco Da Gama a la India en 1498, y en el Archivo de Indias de Sevilla encontramos documentos escritos en los que aconsejan el tratamiento con naranjas y limones en las flotas españolas del siglo XVII, en el “Galeón de Manila”. Así, en la flota de Don Francisco de Tejada de 1617 se embarcaron 44 fresqueras de “agrios de limón”, cinco barriles de dicho “agrio” y una cantidad indeterminada de “jarabe de limón”. Esto encarecía los viajes, pero parece ser que era una práctica habitual en los buques españoles que se dirigían a los mares del Sur.

Un problema que se presentaba era el de cómo conservar durante meses las frutas o el zumo sin que se pudrieran. Los españoles lo intentaron envasando sin aire el zumo (“agrios”) o calentando al baño maría (“jarabe”), retrasando su descomposición, pero perdiendo parte o toda la vitamina C. Sin embargo, se pudo retrasar o paliar la enfermedad.

Llegados a este punto, ¿qué relación tiene la isla caribeña de Curazao con el escorbuto?

Curazao, la isla “milagrosa”

En 1499 la expedición española dirigida por Alonso de Ojeda sufrió una epidemia de escorbuto…

Algunos de sus marineros pidieron a su capitán que no les dejaran morir en el barco y le imploraron que les dejaran en tierra. Así, fueron abandonados a su suerte en una isla en la costa norte de Suramérica. Transcurrido el tiempo, la expedición en su regreso pasó nuevamente por la isla y en lugar de encontrarles muertos, los vieron más vivos que nunca. Atribuyeron su curación a poderes milagrosos de la isla, bautizándola como Curazao (curación).

Era evidente que no se percataron que su alimentación con los vegetales frescos de la isla, fue lo que les salvó.

España colonizó Curazao desde entonces durante un siglo formando parte de la Provincia de Venezuela, hasta que el 28 de julio de 1634 fue conquistada por una expedición de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, llegando a ella colonos neerlandeses y judíos sefardíes procedentes de la Península Ibérica. Con ellos se mejoraron las técnicas para el cultivo de cítricos, y se explotaron salinas. En el siglo XVII, la isla pasaría a ser uno de los principales mercados de esclavos para las colonias europeas en América.

Pasó a manos inglesas y durante la Segunda Guerra Mundial, en 1942, las tropas estadounidenses construirían en la isla un aeropuerto militar desde donde defenderse de los submarinos y bombarderos nazis. El 10 de octubre de 2010, se decidió en un referéndum separarse de las Antillas Neerlandesas.

El primer experimento prospectivo en la Historia de la Medicina

El médico escocés James Lind, cirujano naval en el HMS “Salisbury”, en 1747, decidió realizar un experimento mientras se encontraba en el Canal de la Mancha, por cierto, algunos ponen en duda que realmente lo hiciera. Seleccionó a los doce marineros afectados de escorbuto y por parejas les administró tratamientos distintos para descubrir cuál era más efectivo. El resultado fue que los únicos que sanaron serían los que recibieron naranjas y limones, demostrando que el escorbuto podía ser prevenido y tratado en alta mar. Lind lo publicaría en su histórica obra A treatise of the Scurvy.

Puede que no se creyera del todo sus resultados y concluyó que las frutas cítricas tenían una “ventaja peculiar”, defendiendo que el escorbuto era también producto de otras causas. Esto probablemente hizo que su experimento no tuviera la difusión ni el interés que merecía por la comunidad científica, aunque más tarde, el almirantazgo británico impuso los cítricos en la dieta de los marineros 45 años después, reduciendo los casos de escorbuto, hecho que ayudaría a ganar más de una batalla como la conseguida en el bloqueo naval a Napoleón.

Un libro:

Escorbuto. Cómo un médico, un navegante y un caballero resolvieron el misterio de la peste de las naos (2005), de Stephen R. Bown.

Para saber más:

Lind, J.: A treatise of the scurvy. Millar. (400pp.) Edimburg, 1753

Carpenter, K. J.: ThehistoryofscurvyandvitaminC. I-VIII, 1-290. Cambridge University Press. New York, 1986.

Links fotos:

Kim Seng; Wellcome images

Link información:

Historia del escorbuto, del Dr. Milton Rizzi. Revista FASO año 17 – Nº 2 – 2010

4 Comentarios

  1. En la expedicion de Malaespina , a la zona actual de Chile, ya cargaban limones en los puertos, eran conocedores de sus efectos y apenas tuvieron bajas por esa razon , La marina inglesa hizo algo parecido con un jarabe de grosellas, pero lo cocieron tanto para poder envasarlo que apenas dio ningun resultado abandonando la idea (bien orientada pero mal desarrollada)

  2. Hola,
    te agradezco doblemente tu aportación. La expedición Malaespina fue un viaje alrededor del mundo con fines científicos financiada por la Corona española, injustamente olvidada por otras grandes, como las inglesas…. Debe su nombre al marino italiano Alejandro Malaespina, que tras servir a España y tras conspirar para derribar a Godoy, cayó en desgracia, llevándole al injusto olvido de sus logros en vida.
    Saludos

  3. Hola,

    Que buen artículo, magnífico. También creo que la sidra contenía la vitamina C que hacía el parecido efecto en el combate contra la “plaga del mar” hizo que los marinos vascos en su viaje a Terranova e Islandia por ballenas y bacalao sufrieran menos de escorbuto, no se si será complentamente cierto lo que algunas páginas o blogs anuncian como hechos probados. Aquí te dejo uno de los tantos enlaces : https://www.curistoria.com/2016/01/la-sidra-que-salvo-los-vascos.html

    Saludos

    1. Hola Juan Carlos,
      ¡qué interesante lo que cuentas! En realidad, aunque las manzanas tienen vitamina C, la fermentación del mosto en la elaboración de la sidra la hace perder. Eso no quiere decir que hace siglos la fabricación de la sidra difiriera a nuestros tiempos y no se perdiera tanta vitamina. Por otra parte, algunos estudios refieren que tomar diariamente un poquito de sidra sería suficiente para prevenirlo y esos valientes marineros llegaban a ingerir diariamente más de litro y medio en algunas semanas de sus travesías. No sé, por lo menos estarían contentos.
      Saludos

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