… y el cuento de Pinocho bien pudo ser real

“Las aventuras de Pinocho” publicadas por primera vez en el periódico italiano “Giornale per i bambini” en 1882, acabó convirtiéndose en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos. Hace pocos días descubrí en la red una historia que no pude contrastar pero me fascinó y quise compartirla con todos vosotros. En el año 2001, un grupo de arqueólogos estadounidenses descubrió accidentalmente en el cementerio de la Basílica San Miniato al Monte de Florencia, donde se encuentra enterrado Carlo Collodi, autor del cuento, una lápida con el nombre de Pinocho Sánchez, un personaje real contemporáneo suyo. Así pues, era inevitable hacerse la pregunta ¿El Pinocho de ficción podría ser un personaje real?

Basílica San Miniato al Monte

El Pinocho de carne y hueso

Ciertamente, la intuición de esos arqueólogos consiguió llamar la atención de las autoridades italianas. Conseguido el permiso exhumaron el cuerpo de Pinocho Sánchez y la sorpresa fue mayúscula al comprobar que le faltaba una pierna y la nariz y en su lugar encontraron unas prótesis de madera. Pero las coincidencias con el Pinocho del cuento no hicieron más que comenzar.

¿Quién era en realidad Pinocho Sánchez? La respuesta la encontrarían en los registros de la iglesia de ese cementerio.

Era un enano de no más de 1,20 metros, algo que no le impediría ser reclutado en el ejército como tamborilero y donde permaneció durante 15 años. En un ejercicio rutinario en las montañas en el que tenía que sortear unos obstáculos, la corta estatura de Pinocho Sánchez hizo que cayera por un acantilado, rompiéndose una pierna y la nariz. Milagrosamente salvó la vida y el habilidoso cirujano Carlo Bestulgi le ayudó creando una prótesis de madera para su pie y otra para su nariz. Los investigadores comprobaron que en una de las prótesis se leen las iniciales del maestro Carlo Bestulgi.

Al salir del ejército sobrevivió como pudo y con el tiempo no le quedó más opción que mendigar. Un día, Pinocho Sánchez fue al mercado y un comerciante se fijó en él proponiéndole trabajar en un circo. Tras aceptar, allí permaneció hasta que, tiempo después, durante la ejecución de un truco se estrelló, muriendo en el acto.

El autor

Carlo Lorenzini, más conocido por Collodi por ser el lugar donde nació su madre, nació en Florencia en 1826, de familia humilde, sus padres le enviarían al seminario para convertirse en sacerdote, algo que no cumpliría tras finalizar sus estudios. Escribió artículos e historias en periódicos y revistas, así como alguna novela de poco éxito. Falleció en la misma ciudad de Florencia a los 64 años sin poder saborear la fama que le esperaba su obra.

No existe ningún documento escrito que confirme el hecho de que Collodi conociera y se basara en la vida de Pinocho Sánchez para su cuento, pero nadie puede negar que son muchas las coincidencias. ¡Hasta Geppetto podría ser el habilidoso cirujano Carlo Bestulgi!

Todos conocemos el cuento de Pinocho y la factoría Disney en 1940 estrenaría una película que inmortalizaría a Pinocho, ¿o quizás fue a Pinocho Sánchez?

Información basada en svpressa.ru

Link foto

Gaspa

6 Comentarios

  1. ¡Si Pinocho es un muñeco que quería ser niño pero su Fe lo hizo posible!, porque su corazón era puro y sencillo. Un cuento precioso es mi favorito. Hermosa coincidencia los dos personajes. También así Pinocho es uno de los cuentos favoritos de Juan Pablo I en su libro ” Ilustrísimos Señores”, me encantó leer este libro del Papa de la Sonrisa de Dios, una entrañable y sencilla sabiduría la del Papa Juan Pablo I. Creo que se le debe mucho a este Papa y apenas recordado.

    Quizás es hermoso Francisco que hayas recordado a Pinocho Sánchez, una historia desconocida y ahora conocida por nosotros a través de tus palabras. Gracias por contarnos estas curiosidades.

    Te envío una sonrisa y un abrazo Francisco.

    1. Hola Teresa,
      ¿quién no recuerda este cuento? Muchas generaciones hemos disfrutado con este y otros muchos más. Si te lo paras a pensar un momento estos cuentos son maravillosos, nos hacen soñar, pensar y quedan en nuestra retina hasta el final de nuestros días. En la actualidad, con tantos ordenadores, móviles y tecnologías, espero que no hagan perder la costumbre de contar cuentos a los niños de esta y futuras generaciones. Algunas costumbres deberían permanecer por siempre jamás.
      Abrazos

  2. Puedes encontrar una referencia en el segundo libro de la serie de libros de pseudo-historía de Anatoli Fomenko.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.