Barcelona: entre condenados y cofradías misericórdicas

Garrote vil (1894) de Ramón Casas. Se pueden ver en la escena los Cofrades de la Sangre con sus característicos capirotes.

Durante la Edad Media y hasta finales del siglo XIX eran habituales las ejecuciones públicas en muchas ciudades europeas. Entre las penas capitales que se imponían encontramos: la muerte en la horca, en el caso de ladrones reincidentes o por provocar algún incendio; morir en aceite hirviendo, si se falsificaba moneda -creo que esto último daría que pensar hoy en día a más de un delincuente monetario-; la hoguera, en prácticas de herejía o de sodomía, y morir descuartizado, en crímenes cometidos contra la realeza. Además de ejecutar la sentencia debía ser ejemplar y visible para todos, incluso en algunos casos se dejaban los cuerpos descomponiéndose en el lugar de ejecución.

Castigos ejemplares

Con Alfonso IV de Aragón, el Benigno (1320) se instalarían horcas de piedra en las diferentes colinas extramuros de la ciudad de Barcelona, en el Portal de Sant Antoni, en el Pla de la Boqueria, en el Pla de Palau -donde hoy se encuentra la Delegació del Govern- y en una de las laderas de la montaña de Montjuïc conocida como el “Coll dels Inforcats” (actual Creu Coberta). Con el tiempo, se construyó la quinta, que dio lugar a una expresión muy conocida en catalán “… a la quinta forca” (… a la quinta horca) que se utiliza para referirnos a algo que está alejado de nosotros, y es que allí se encontraba la “Quinta Forca”, en el Turó de Finestrelles, actual barrio de la Trinitat, en el margen del plano de la ciudad, un lugar remoto a principios del siglo XIX. Estas cinco fueron las principales durante mucho tiempo, aunque en ocasiones se instalaron horcas provisionales, generalmente cercanas a mataderos o a otras vías de acceso.

Las instituciones caritativas

Frente a esta violencia y crueldad en los castigos, la caridad cristiana quiso acompañar a los condenados hasta el último minuto de sus vidas para ser salvados por Dios. Así se crearon instituciones como l´Arxiconfraria de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist (Archicofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo) i la Confraria dels Desemparats (Cofradía de los Desamparados), esta última encargada de recoger los despojos de los sentenciados

La primera era conocida por el pueblo como La Congregación de la Sangre o más popularmente como La Sang del Pi (La Sangre del Pino), al encontrarse su local en el número 1 de la plaza donde se encuentra la Església del Pi (Santa María del Pino), que según una creencia se encontró la imagen de la Virgen en el tronco de un pino y fue plantado uno frente a la puerta principal.

Casa de la Congregación de la Puríssima Sang, edificada el 1542 y reformada posteriormente. Situada en la plaza del Pi, esquina con la calle Cardenal Casañas, en el Barrio Gótico de Barcelona.

La ceremonia

Tras una sentencia a muerte las distintas cofradías se ponían en marcha. Sus miembros salían a la calle haciendo sonar una campanilla que avisaba de la recogida de limosnas con las que se sufragarían los gastos derivados de la ceremonia. Si lo recogido era más de lo que se necesitaba, ese dinero se daría al familiar o amigo que el condenado decidiera.

Sant Crist de la Sang. Jeroni Xanxo, Mediados del siglo XVI. (destruido en 1936)

El día de la condena, los miembros de la cofradía colgaban un trapo negro en la prisión y en las puertas de la ciudad para avisar al pueblo, y una hora antes de la ejecución tocaban las campanas de la iglesia. Todo estaba dispuesto y perfectamente convenido y muchos eran los que esperaban presenciar el acto. Si se ejecutaban hasta dos condenados, los miembros portaban una imagen del Sant Crist de la Sang cubierta de un velo negro, y si eran tres o más, sacaban una imagen del Santo Cristo. Mientras, en el interior de la iglesia se cantaba y rezaba hasta que los cofrades regresaban.

Podemos imaginarnos la escena, la plaza en ocasiones abarrotada de gente para presenciar la cruel sentencia, a veces, se tenía que limitar la entrada y más de uno se hacía pasar por cofrade para poder verla.

La Real Ilustre Archicofradía de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist

Fundada a principios del siglo XVI se constituye canónicamente en una capilla propia en la basílica de Santa Maria del Pi donde se encontraba la imagen del Santo Cristo que sacaban durante las ejecuciones múltiples -también en alguna otra ocasión especial como la llegada de personalidades relevantes o en la gran procesión del Jueves Santo-, y que desgraciadamente no se conserva. En las ejecuciones simples sacaban otra imagen más pequeña, conocida como “Sant Crist Xic”, que hoy se puede ver en el interior de la Basílica.

Se ubicaron en la casa situada en la misma plaza del Pi, donada por Pere de Cardona, consejero del rey de la corona de Aragón. Considerada la cofradía más antigua de la Puríssima Sang de la Corona d´Aragó, asistió a todas las ejecuciones públicas de Barcelona hasta 1897 que, junto a la desaparición de las corporaciones gremiales a mediados del siglo XIX, entraría en decadencia.

La última ejecución con horca se realizaría en 1832, en la prisión vieja de la Ciutadella (actual Institut Jacint Verdaguer), siendo sustituida esta condena por el garrote vil, antes reservado solo a la nobleza por considerarla una muerte más digna, al permanecer sentado y sufrir una agonía más corta.

Desde el 27 de noviembre de 1995, la pena de muerte está abolida en España, pero muchos países siguen practicándola. Permitidme un dato: según Amnistía Internacional el año pasado al menos 2.591 personas han sido condenadas a muerte en 53 países.

Para saber más:

Arquitecturaxbarcelona

Abolición de la pena de muerte en el mundo

Link foto:

APSMP

11 Comentarios

  1. Perdona Francisco Javier, la pena de muerte no está abolida completamente, queda un resquicio y sólo con declarar la guerra al terrorismo o algún enemigo intangible se puede reactivar en un plis plas.
    Art. 15: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.
    Un saludo

    1. Hola Juan,
      una observación importante y que agradezco que aportaras. Ciertamente, la Constitución de 1978 no la abolió por completo. Dejo el link para quien interese de la Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, de abolición de la pena de muerte en tiempo de guerra.

      Saludos

    2. Nuestra legislación parece preparada para dejar huecos libres de interpretación. Nuestra sociedad es peligrosamente frágil. Gracias por la aportación!

  2. Conviene recordar que en Francia, se abolió la pena de muerte el 9 de octubre de 1981, y el último ajusticiado por guillotina en Francia fue el 10 de septiembre de 1977. No muy diferente que en España, con el agravante del tétrico método de la guillotina, que, francamente, cuesta creer que se utilizó hasta hace tan poco y justo aquí al lado, al otro lado de los Pirineos…

    1. Hola Jose Luis,
      Por lo que encontré el ajusticiado se llamaba Hamida Djandoubi y era un inmigrante tunecino que había torturado y asesinado a su exnovia, Elisabeth Bousquet. Le guillotinaron a las 4:40h de la mañana de ese 10 de septiembre en la Prisión de Baumattes (Marsella) y la sentencia la dictó un tribunal de Aix-en-Provence. Por cierto, su verdugo fue Marcel Chevalier quien procedía de una familia de verdugos como era tradición en Francia. Los franceses conocían el cargo como “El señor de París” y fue instaurado en 1870 por la República para centralizar y controlar mejor a los verdugos locales que pululaban por todo el país, transmitiéndose por designación, privilegiando los lazos familiares. Así como Marcel Chevalier lo había recibido de Obrecht, de quien era su asistente, al tiempo de la última ejecución ya estaba preparando a su hijo, Eric Chevalier. Claro está, este no ejerció esta profesión y sería empleado de un banco, refiriéndose a la profesión de su familia como “ejecutor de altas obras”, no verdugo…
      No encontré ninguna imagen libre de derechos, dejo aquí un link donde puede verse los últimos momentos en vida de Hamida Djandoubi.

      Después, se aboliría la pena de muerte en Francia siendo Presidente de la República François Mitterrand.

      Un saludo

  3. Menos mal que Alfonso eta benigno. En Estados Unidos varios estados condenan a pena de muerte a los prisioneros. Yo, personalmente no creo en ella, aunque hay casos en que hay que orar para no desearla. Muy intetesante información, ciertamente parece ser que la pena de muerte no evita los crímenes.

      1. Es muy cruel, sobre todo, cuando hacen apelaciones y detienen por un tiempo más la ejecución, a veces hasta unas horas. Es terrible…

  4. Muy interesante! La edad media fue lo más oscuro de toda la historia de nuestra civilización. A ver cuando aprenderemos de los antiguos!

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