El origen de la rivalidad entre el Cavallino Rampante y el toro de Lamborghini

FERRARI VS LAMBORGHINI

No sé si eres un apasionado de los coches de lujo -reconozco que yo no-, aunque bonitos son y mucho. No, no hablaré de coches y mucho menos de su funcionamiento, de lo que sí hablaré será de un encuentro, mejor dicho, desencuentro, entre Enzo Ferrari y Ferruccio Lamborghini, los fundadores de dos de las marcas italianas de coches más cotizadas del mundo, una desavenencia que está entre el hecho histórico y la leyenda.

El Cavallino Rampante es el símbolo de la marca italiana de automóviles Ferrari y el toro, el de Lamborghini, una lucha fraticida entre estos dos animales que les ha hecho mejorar con el paso de los años en busca de la ansiada perfección.

Enzo Ferrari en los años 1920

Enzo Ferrari nació en 1898, y a los 10 años de edad su padre le llevó a ver una carrera en la que participaba Vicenzo Lancia, un momento en su vida que no olvidaría jamás y le marcaría para siempre. Participó en la Primera Guerra Mundial y a pesar de destacar como mecánico, sus superiores le mandaron a herrar mulas. Tras la misma se compró un Alfa Romeo y lo modificó para competir en carreras profesionales, con el tiempo fundaría la Scuderia Ferrari.

Ferruccio Lamborghini en la década de los 70.

Ferruccio nació en 1916, hijo de una familia de granjeros de uvas que tras la Segunda Guerra Mundial supo aprovechar sus conocimientos en mecánica para transformar camiones y otras máquinas utilizadas en la contienda en tractores para granjas, máquinas de aire acondicionado y sistemas de unidades calentadoras. Impetuoso, hábil y con las ideas claras, Ferruccio se convertiría en una persona muy rica gracias a sus negocios, adquiriendo automóviles de lujo, una de sus pasiones. Poseía Maseratis, Lancias, Alfa Romeos, Mercedes-Benz y en 1958 compraría su primer Ferrari, un 250GT. Y aquí empezó todo…

Observó que el Ferrari le daba problemas con el embrague, además de hacer mucho ruido. Intentó solucionar él mismo el problema sin conseguirlo, comprobando que su deportivo tenía el mismo embrague de uno de sus tractores. Indignado, contactó directamente con Enzo Ferrari para pedirle que mejorara la pieza. Enzo le contestó: “un fabricante de tractores no puede entender la complejidad de un Ferrari”. Ferruccio se ofendió tanto que juró dar una lección a su prepotencia. Juró que fabricaría un coche mucho mejor que cualquier Ferrari que se hubiera construido hasta entonces.

Acababa de nacer una de las mayores y conocidas rivalidades en el sector automobilístico, una lucha entre dos compañías para suerte de todos los aficionados a los deportivos de lujo.

A finales de 1962 se puso manos a la obra y unos meses después adquirió una finca en Sant´Agata Bolognese, entre Bolonia y Módena, donde construiría su primer supercoche, un Lamborghini 350 GTV, prototipo construido en cuatro meses y presentado sin motor en el Salón de Turín. El éxito fue inmediato y llevó a sus mécanicos y al resto del equipo a innovar y crear deportivos cada vez más asombrosos.

Ferruccio Lamborghini murió en 1993 y en la actualidad parece haberse diluido esa rivalidad. La marca Ferrari pertenece a FIAT y Lamborghini a Audi.  Ferruccio no apostó por las carreras y según sus propias palabras prefería “competir en la calle”.

En esta lucha nadie perdió, ambos ganaron, también los aficionados al motor. Ni el caballo se impuso al toro, ni el toro al caballo. Por cierto, el mítico Lamborghini Miura producido entre 1966 y 1972, coge su nombre de la tauromaquia y de don Eduardo Miura, asumiendo que las reses de su ganadería eran las más bravas.

Para saber más:

ferrari.com

lamborghini.com

4 Comentarios

  1. Hola,

    Coincido contigo, no me gustan los coches. Ni los de lujo ni de ninguna clase 🙂 Pero soy consciente de su utilidad. Sin embargo, me apasionan las biografías y saber qué se esconde o mejor dicho, quién se esconde tras esos nombres-marcas ya…, que utilizamos a menudo.

    Quiero seguir leyendo más pero tengo que escribir.

    1. Hola Juana,
      en este caso podemos ver que la competencia tiene su parte positiva al obligarnos a mejorar. Por otra parte, reconozco la belleza de estos coches de lujo, son como pequeñas obras de arte, ¿verdad?
      Saludos

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