Llamadme raro, pero prefiero al ser humano que a los mosquitos

Pasado el verano seguro que a más de uno le ha picado un mosquito. Puede que incluso tuvieras la “suerte” de ser uno de esos privilegiados que los atraen y te acribillan a picadas. ¿Por qué a mí? te preguntarás….

El animal más mortífero de la historia

Según datos de la OMS, el animal que mata más personas en el mundo cada año es el mosquito. Puede que sorprenda a muchos saber que no es la especie humana, que asesina a unos 475.000 congéneres cada año, sino estos insectos con más de 725.000 muertes. En esta lista no se encuentra entre los diez primeros ni el temido tiburón, ni los lobos, que matan a menos de diez.

Entre las enfermedades que transmiten los mosquitos encontramos la malaria (más de 200 millones de infectados y 450.000 muertes), el dengue (60 millones de infectados y 20.000 muertes) , la fiebre amarilla (44.000 muertes)  o el zika.

Entre los más mortíferos le siguen las serpientes, que matan a 50.000 personas al año y el tercero de este particular podio es para el… perro. Lo de que es el “mejor amigo del hombre” estaría en discusión al saber que matan a 25.000 personas a consecuencia de la rabia.

Los siguientes en mortalidad son la mosca tse-tse, la chinche asesina, el caracol de agua dulce al transmitir la esquistosomiasis, la lombriz intestinal (ascaris lumbricoides) y otros parásitos, el cocodrilo –aunque está en la lista por matar “solo” a 1.000 personas al año- y el hipopótamo, con 50 muertes anuales.

Y, ¿por qué a mí?

Volviendo a lo que comentaba al principio, existen más de 3.000 especies de mosquitos. Si una de ella te pica debes saber de que se trata de una hembra, ya que los machos no pican. Lo que sí hacen los dos sexos es molestarnos con su zumbido.

No pensemos que hacen ese ruido para incordiarnos mientras dormimos o para avisarnos de que somos sus siguientes víctimas, sino que lo hacen para llamar la atención de los machos para aparearse. Claro, siempre están zumbando, no solo cuando se encuentran cerca de nuestros oídos, no pueden evitarlo, y fue en 1905 que los entomólogos británicos Arthur E. Shipley y Edwin Wilson describieron que en la base de las alas tienen un órgano dentado que provoca el sonido al mover las alas.

El motivo por el que prefieren picar a una persona y no a la que está al lado no es porque tenga la sangre más dulce ni nada parecido. No todos olemos igual, la genética y las circunstancias personales influyen en ello, y uno de los motivos más importantes es la concentración y el tipo de bacterias que tenemos en la piel y que convierten las secreciones de nuestras glándulas sudoríparas en más de trescientos compuestos químicos diferentes que modifican el paisaje químico del aire que nos rodea. Así, las personas con más diversidad de microbios en la piel tienen a ser menos picadas por los mosquitos. Estos pueden localizar a su “víctima” a 50 metros de distancia gracias al dióxido de carbono que expulsamos al respirar y que se mezcla con los efluvios liberados por las bacterias de nuestras epidermis. Una vez cerca de nosotros, la temperatura de la piel, la presencia de vapor de agua y el color de la ropa son determinantes para ser elegidos por nuestros particulares vampiros, en particular les gusta el color negro.

Recientemente hablé de la malaria y la vacuna que ya se está aplicando a nivel mundial, sin embargo, la protección contra el mosquito que la transmite sigue siendo crucial en la prevención. Saber que algunas poblaciones microbianas de nuestra piel pueden atraer a estos insectos es crucial para elaborar atrayentes personalizados. 

Para terminar, una reflexión que siento mucho decir. La batalla contra los mosquitos está perdida de antemano. Los mosquitos están por todas partes y cuando la especie humana desaparezca, ellos seguirán aquí, cosas de la evolución de las especies. Por cierto, las pulseras antimosquitos no sirven de nada, ya que aunque contienen sustancias repelentes que liberan al entorno se ha demostrado que su eficacia es limitadísima, en concreto en las zonas con las que están en contacto.

Para saber más:

Artículo en journals.plos.org (La composición de la microbiota de la piel humana afecta el atractivo de los mosquitos de la malaria)

Link foto:

Omicrono – El Español

Información basada en el artículo theconversation.com

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