Pues parece que lo del cambio climático va en serio

Dicen los expertos –que son a quienes realmente hay que creer pues para eso entienden de lo que hablan- que si la temperatura media aumentara tan solo 1,5ºC muchas especies se extinguirían, muchas zonas costeras desaparecerían y millones de personas se desplazarían como si de refugiados climáticos se trataran, es decir, el mundo cambiaría tal como lo conocemos hoy en día. Dicen también estos mismos expertos que estamos viviendo un calentamiento global que no puede explicarse por motivos aleatorios, ni por el azar del paso del tiempo, sino por el efecto de la mano del hombre (o mujer). Acaba de celebrarse en Madrid la Cumbre Mundial del Clima donde se constató, una vez más, que el cambio climático es ya una realidad. Con la “ambición” y el “compromiso” de frenar la catástrofe que se avecina (así se presentó la cumbre de Madrid), sus efectos se objetivan ya en el presente. No, no entraré en discutir el tema aunque sí me gustaría enfocarlo desde el punto de vista de la historia pasada (del presente y del futuro ya se habla mucho),  concretamente de algunas pinturas que lo ilustran, documentos gráficos a tener en cuenta, testigos de la alternancia de épocas cálidas y frías desde los inicios de la formación de nuestro querido planeta.

El cambio climático en el arte pictórico

Si retrocedemos en el tiempo unos 15.000 años, en el norte de la península Ibérica abundaban bisontes, adaptados al frío de la última glaciación, algo visible en las pinturas de Altamira, y en el otro extremo, en el Sáhara, como testigo de la transición del Período Húmedo Africano (alrededor del año 10.000 a. C.) al Gran Árido (4.000 a.C.), encontramos pinturas de escenas de caza de animales propios de un clima desértico.

Estos cambios climáticos han afectado sobremanera en la construcción de culturas e imperios, pero también en su destrucción, como el Imperio romano. En tiempos del emperador Augusto los veranos eran cálidos y húmedos, los inviernos templados, hecho que ayudó a fortalecer la economía y el comercio de Roma al permitir abundantes cultivos y cosechas que favorecieron la expansión del Imperio. A partir del siglo III el clima cambió, descendieron las temperaturas, y junto a  las erupciones volcánicas acontecidas, el clima se enfrió y secó menguando las cosechas. Sin duda, esto influyó también, junto con otros factores, en la debilitación del Imperio.

Mirad este cuadro, se trata del Támesis completamente helado atravesando la ciudad de Londres donde pueden verse varios ciudadanos sobre él. Hoy sería una imagen impensable, la última vez que pudo verse fue en el invierno de 1890.

Los cazadores en la nieve (1565), de Pieter Brueghel el Viejo

En el año 1565 se sufrió uno de los inviernos más fríos que se tiene constancia entre los siglos XVI y XIX. Fue entonces  que el pintor Pieter Brueghel, El Viejo, pintó cuatro de sus obras más conocidas, todas relacionadas con el invierno y la nieve cubriéndolo todo. Otro pintor flamenco, Hendrick Avercamp, hizo lo propio con los canales holandeses congelados. Y es que los paisajes invernales fueron tema recurrente en los pintores a mediados del siglo XVI y XVII.

En la España del siglo XVII el paisaje no era tan nevado y frío como en otros países del norte de Europa, sin embargo, los cielos permanecieron mucho más nublados que en otras épocas, algo que Velázquez plasmó en muchos de sus cuadros como en “La rendición de Breda” y que algunos califican como “cielos velazqueños”.

Si hablamos de catástrofes naturales no podemos obviar el famoso cuadro de “El grito” (1910) de Edvard Much, donde se refleja en un intenso color rojo naranja del cielo el efecto que tuvo la erupción del volcán Krakatoa en Indonesia, el 26 de agosto de 1883 y que cubrió los cielos del norte de Europa durante años.

Otras pinturas nos muestran cómo eran los glaciares hace doscientos años y cómo son ahora. Los glaciares alpinos en este tiempo han disminuido un 40% su volumen y un grupo de geólogos de la Universidad de Berna publicaron un trabajo ‘Representaciones y fluctuaciones de los glaciares de los Alpes centrales y occidentales en el siglo XIX’ en el que se comparan pinturas y dibujos de entonces con fotografías actuales.

¿Y qué dicen los científicos?

Comprobamos que a lo largo de miles de años acontecieron alternancias de períodos de frío y de calor, muestra reciente de esto la encontramos en la Pequeña Edad de Hielo sufrida entre los siglos XIV y XIX. En cambio, el siglo XX fue el período más cálido de los últimos 2.000 años. Entonces, ¿el actual cambio climático se debe simplemente a que ya nos toca un cambio de período? Pues todo indica que no…

Según los estudios científicos el calentamiento que se sufre actualmente afecta a más del 98% de la superficie terrestre, es decir, es global, algo que no había sucedido antes, así pues, no puede explicarse por fluctuaciones aleatorias, sino por el efecto del ser humano industrializado (emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero). Además, tampoco nunca se produjo un aumento de la temperatura en tan breve período de tiempo.

¿En qué se basan los científicos para decir que ningún período climático anterior fue global?

Para dar respuesta a esta pregunta se estudiaron los anillos de los árboles (estrechos anillos de crecimiento traduce malas condiciones climáticas) para corroborar que durante la Pequeña Edad de Hielo bajaron las temperaturas en Europa y en América del Norte, sin embargo, no hay ninguna prueba que confirme que hubo períodos fríos o calientes en todo el mundo en los últimos 2.000 años. Los períodos de frío y calor antes de la llegada de la industria ocurrieron en diferentes momentos y en diferentes lugares, puede que debidos en parte a las erupciones de los volcanes o de la actividad solar, pero no afectaron a todo el mundo.

Parece ser que tampoco en la última Cumbre Mundial del Clima se alcanzaron acuerdos que ayuden a revertir de manera eficaz la actual situación. Son cada vez menos los que niegan la evidencia de la urgencia, sin embargo, está en nuestras manos cambiarlo todo, de la misma forma que somos también nosotros los culpables de haber llegado a ella.

Para saber más

Los anillos de los árboles revelan los efectos del cambio climático

El invierno que congeló Europa, de José Ángel Núñez Mora. Delegación de AEMET en la Comunidad Valenciana

Link foto:

Pinterest

Información basada en el artículo La huella climática en la pintura, de José Miguel Viñas. Meteorólogo.

5 Comentarios

  1. Claro, los negacionistas no entienden que, incluso si llevasen razón y el efecto sobre el cambio del clima del planeta fuera mínimo, ese mínimo altera de forma rotunda la habitabilidad humana para la civilización tal y como la conocemos porque lo que tendría que funcionar de manera natural a un determinado ritmo al que nos iríamos adaptando como especie pasa a acontecer en pocas generaciones o en menos de una generación y esos cambios de mayor escala no sabemos qué consecuencias exactas tendrán.

    1. Hola Javier,
      totalmente de acuerdo con lo que dices. Vivimos en un ecosistema equilibrado y cualquier factor que lo altere, por pequeño que sea (hablamos de una variación de tan solo 1,5 grados en la temperatura,) tendrá resultados catastróficos. No quiero pensar en lo que sucedería si ese cambio fueran 3 o 4 grados. Desgraciadamente, la cumbre del clima de Madrid ha finalizado con un acuerdo a última hora y de mínimos totalmente insuficientes para frenar y revertir la situación.
      Saludos

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