El 11 de septiembre, entre Villarroel y Casanova

11 septiembre 1714 casanova
Óleo de Antoni Estruch Bros (1872-1857) pintado en 1909 y titulado L’onze de setembre de 1714 muestra el asalto final a Barcelona en 1714. Rafael Casanova, conseller en cap de la ciudad, cae herido junto a la bandera de Santa Eulàlia.

En pleno centro de Barcelona discurren paralelas, sin encontrarse, dos calles, Villarroel y Casanova. Tan solo tres años después de que el ingeniero Ildefonso Cerdá ideara su plan de reforma y ensanche de la ciudad en 1860, se decidió dar estos nombres en memoria de dos catalanes y españoles, me refiero a Antonio de Villarroel y Peláez y a Rafael Casanova i Comes, dos personajes que coincidieron en un momento histórico relevante por el que son recordados y tristemente manipulados, dos personajes que protagonizaron un cruento episodio de nuestra historia.

El contexto histórico

Nos situamos en el año 1701 inicio de la Guerra de Sucesión, y tal como apunta el nombre fue una guerra de sucesión, no de secesión. Al morir un año antes sin descendencia el Rey Carlos II, último rey Habsburgo en España, nombró heredero con la intención de conservar la unidad de los territorios del Imperio español a Felipe V, duque de Anjou y nieto del rey francés Luis XIV, en ese momento el monarca más poderoso de Europa. Esta unión fue vista con desconfianza por el resto de países y un año después se formó una coalición conformada por Austria, Alemania e Inglaterra para imponer en el trono de España al hijo del emperador Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico, el archiduque Carlos de Austria, alianza a la que se uniría poco después el reino de Portugal y el Ducado de Saboya.

Los primeros enfrentamientos bélicos ocurrieron fuera de la Península Ibérica. En España, la mayor parte de territorios que históricamente pertenecían a la Corona de Castilla apoyaban al rey Borbón, mientras que los de la Corona de Aragón se pusieron de parte del rey Habsburgo, lo que nunca se podrá determinar con certeza es qué parte de la sociedad apoyaba a uno u otro. En 1711, la inesperada muerte del emperador José I, sucesor de Leopoldo I, convirtió en heredero del Imperio alemán a su hermano el archiduque Carlos. En esta situación los aliados vieron que ahora sería Carlos quien ostentaría mucho poder y decidieron poner fin a la guerra en Europa con los Tratados de Utrecht (abril de 1713) en los que se reconocía a Felipe V como rey de España a cambio de ceder sus posesiones europeas.

El porqué de la resistencia en Barcelona

A pesar del fin de la guerra se mantuvieron en España focos de resistencia y será en Barcelona donde se sucedería una de las mayores operaciones militares de la Guerra de Sucesión. La voluntad popular de resistir hizo que buena parte de las familias aburguesadas y pudientes se pasaran a la causa borbónica en algunas ciudades de Cataluña, hecho que radicalizó más la resistencia popular al final de la contienda por entenderlo como una “traición”. En realidad, la rebelión no nació espontáneamente ni se originó del pueblo, sino que expresaba en gran medida los intereses comerciales de los dirigentes. Los catalanes no perdían sus libertades civiles, sino que principalmente los poderosos perdían sus privilegios (no olvidemos que los acuerdos entre Francia y España prohibía comerciar con Inglaterra y Holanda, clientes importantes del textil catalán, entre otros productos).

Los derechos forales eran las leyes que regían una determinada comarca o localidad, un pacto solemne entre el rey y los pobladores donde en forma de leyes se regulaba la vida local, así como la elección de alcalde, los tributos a la corona… Era un sistema de derecho local utilizado a partir de la Edad Media en la Península Ibérica que no fue cuestionado inicialmente por Felipe V, de hecho, en 1701 el rey celebró Cortes en Barcelona donde los confirmó y donde los catalanes le juraron lealtad. Tras la ocupación en el año 1707 de Aragón y Valencia por parte de Felipe V, un decreto real abolió los fueros valencianos y aragoneses, y en Catalunya (al igual que en Castilla) tras romper el juramento de apoyo a Felipe V, el rey se negó a mantener los fueros y privilegios también allí. El 10 de julio de 1714 las Cortes Catalanas, que las representaban el clero, la nobleza y la burguesía, no reconocieron el Tratado de Utrecht y a pesar de que Inglaterra les retiró su apoyo decidieron continuar con la guerra.

No se trató de una guerra para separarse de España, sino que los seguidores en Barcelona de Carlos de Habsburgo trataron de imponer su candidato al resto del país, lejos de la influencia francesa, de los que recelaban tras la cesión del Rosellón a la corona francesa medio siglo antes por la firma de la Paz de los Pirineos. Podríamos decir que los catalanes reaccionan contra Francia y no exactamente contra España, sin olvidarnos que también fue promovida para poder seguir manteniendo los privilegios, amenazados en parte por la prepotencia, incompetencia y orgullo del virrey de Catalunya, Francisco Fernández de Velasco censurado -aunque tarde- por las autoridades de Madrid.

El 11 de septiembre, entre Villarroel y Casanova

Consell de guerra de l'1 de septiembre de 1714
Consejo de guerra del 1 de septiembre de 1714

Antonio Villarroel y Peláez, de padre gallego y madre asturiana, nació en Barcelona y estuvo al servicio de Felipe V hasta que en 1710 se pasó a la causa austracista, siendo nombrado tres años después general comandante del Ejército de Catalunya acordando la Generalitat en asamblea que organizara la resistencia de Barcelona.

La causa borbónica superaba con creces en número a los defensores de la ciudad y para estos últimos enfrentamientos se amplió el ejército con ocho nuevos regimientos para resistir el embite borbón: cuatro lo formaban catalanes, y los otros cuatro, alemanes, valencianos, navarros y castellanos. Viendo la resistencia perdida, Villarroel convocó un consejo de guerra a espaldas de los consejeros de la ciudad, el 1 de septiembre de 1714, donde acordaron capitular y aceptar la salida del duque de Berwick, al mando en ese momento de las tropas francesas. Casanova y el resto de consejeros no aceptaron esa capitulación. Villarroel intentó dimitir, pero estando tan cerca del asalto final prosiguió con la defensa de la ciudad hasta que cayó herido y posteriormente encarcelado. Existen dos versiones contrapuestas que no pude confirmar en cuanto a su destino posterior: unos defienden que tras ser liberado vivió dignamente en tierras castellanas gracias a una pensión que le otorgó el archiduque Carlos siendo ya emperador, y otros que fue trasladado a Galicia y allí encarcelado nuevamente en durísimas condiciones.

En cuanto a nuestro otro protagonista, Rafael Casanova i Comes, ostentaba en ese momento el cargo de conseller en cap de Barcelona. Nacido en Moià, su familia gozaba de una sólida posición económica gracias al comercio del grano y la lana. Estudió derecho y filosofía y tras licenciarse consiguió gran prestigio en su carrera, casándose con la heredera de una importante familia de Sant Boi de Llobregat. El 11 de septiembre de 1714 a las tres de la tarde regidores de la ciudad protagonistas de la batalla ese día convocaron a los barceloneses a empuñar las armas con las siguientes palabras:

(…) se hace saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en  obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.

El día del asalto final Casanova fue avisado y se presentó en la muralla con el estandarte de Santa Eulàlia enardeciendo a sus hombres:

…Señores, hijos y hermanos: hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos los tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legítimos de nuestros mayores. Por nosotros y por la nación española peleamos. Hoy es el día de morir o vencer.  Y no será la primera vez que con gloria inmortal fuera poblada de nuevo esta ciudad defendiendo su rey, la fe de su religión y sus privilegios.

Herido en una pierna (no de muerte como apuntan quienes le mitifican) se le trasladó al colegio de la Mercè, donde se le practicó una primera cura y firmó la capitulación. Tras la caída de la ciudad Casanova quemó sus archivos, se hizo pasar por muerto y delegó la rendición en otro consejero. Disfrazado de monje huyó y se escondió en casa de su suegro en Sant Boi de Llobregat. Casanova nunca cuestionó la unidad de la Corona y descendientes suyos como Pilar Paloma Casanova (haced clic en el enlace de su nombre y accederéis a un video donde se la entrevista) siempre declararon que su antepasado no luchó por la independencia de Catalunya, sino que lo hizo por el archiduque Carlos.

La ocupación de Barcelona por las tropas borbónicas fue seguida de encarcelamientos, ejecuciones y políticas fiscales en contra de los municipios que se alzaron. Casanova fue encarcelado circunstancialmente y multado económicamente, apartándosele de sus cargos y dos años después pudo volver a ejercer de abogado en Sant Boi de Llobregat, hasta su muerte en 1743, con  80 años de edad.

La mitificación de la caída de la ciudad de Barcelona 

Durante el movimiento literario y cultural desarrollado en algunos territorios de habla catalana y valenciana del siglo XIX conocido como Renaixença, se exaltaron los sentimientos, la historia y el patriotismo. Escritores, periodistas y políticos como Víctor Balaguer en su Historia de Catalunya y de la Corona de Aragón escribió respecto al hecho histórico del 11 de septiembre de 1714 que “Catalunya peleó, combatió y sucumbió en defensa de sus libertades patrias”.

(…) prefirieron morir antes de renunciar a la libertad (…) ejemplo y modelo dignos de ser imitados y seguidos por las generaciones futuras.

Fue entonces que el catalanismo encumbró la figura de Rafael Casanova como símbolo de las libertades de Catalunya, identificándole como el héroe que se enfrentó a las tropas borbónicas de Felipe V hasta el final y se le erigió una estatua en 1888, trasladándose en 1914 a su actual ubicación en la Ronda de San Pedro en la que puede leerse la inscripción “Aquí cayó herido el Conseller en Cap Don Rafael Casanova defendiendo las Libertades de Cataluña. 11 de septiembre de 1714”. En el artículo 8.3 de l´Estatut d´Autonomía de Catalunya del 2006 se establece “La fiesta de Catalunya el Día Once de Septiembre” y ese día según la tradición se ofrendan flores en el monumento de Rafael Casanova.

Desde hace ocho años la fiesta dejó de ser una fiesta de todos los catalanes convirtiéndose en una reivindicación independentista donde las senyeres dejaron paso a las estelades, una manifiesta apropiación de algo que es de todos, una atribución de tantas otras que estamos viviendo a día de hoy.

Me apena que se manipule y se utilice la historia para conseguir determinados objetivos políticos. Concebir lo ocurrido históricamente en 1714 con la historia que vivimos en nuestro tiempo, con la idea de Estado de hoy, es como equiparar la Batalla de las Termópilas con las normas de la Convención de Ginebra. Primero de todo sorprende que se quiera celebrar una derrota, yo no conozco ninguna Fiesta Nacional en ningún otro país del mundo que se celebre una derrota -si alguien sabe de alguna, agradecería que la apunte en los comentarios-. Algunos políticos nacionalistas dicen que ese día unos celebran una derrota y otros una victoria, como si la lucha del 11 de septiembre de 1714 enfrentara a catalanes contra españoles, como si Catalunya hubiera luchado ese 11 de septiembre para independizarse de España, algo que la historia desmiente. Si es que al final, quien resultó vencedor de la guerra fue la monarquía de Gran Bretaña, que consiguió el dominio del Atlántico y del Mediterráneo. Para unos, Casanova fue un héroe que defendió los fueros defendiendo a Catalunya dentro de España, para otros, Casanova es icono del catalanismo y del independentismo. Lo histórico deja paso a la ficción…

Descenso de españolidad

Hoy vivimos tiempos convulsos en Catalunya, probablemente la situación socioeconómica actual ayudó a ello al igual que en otros muchos países. Según un estudio realizado por el Real Instituto Elcano entre los años 2002 y 2015 “los españoles se sienten menos identificados con los demás españoles ya sean de su ciudad, su comunidad autónoma o del conjunto del país, sin embargo, ha disminuido el rechazo a inmigrantes de países en vías de desarrollo o en los ya plenamente desarrollados”. Por otra parte, los españoles se sienten más apegados a la Unión Europea comparando con ciudadanos de otros países a pesar de su descontento con la realidad. En dicho estudio también encontramos que nuestra autoestima está muy por debajo que la que sienten rusos y chinos, quienes su prestigio externo no parece que estén a la misma altura. Cuando España ganó el Mundial de Fútbol en el 2010 pudieron verse multitud de banderas en los balcones por todas las ciudades de España, sin embargo, al terminarse la euforia inicial comenzaron a retirarse muchas de ellas al pensar que podrían ser considerados como “fachas” por otros. La misma palabra España es sustituida a menudo por otra con mucha menos carga emotiva como “el Estado español”.

Puede que la globalización tenga parte de culpa en el proceso de erosionar las identidades colectivas, pero que nadie dude de que entre nosotros, catalanes, madrileños, vascos, andaluces… y extranjeros que viven y trabajan junto a nosotros, tenemos todos los mismos intereses. ¿Nadie se ha preguntado a quién beneficia y a quién perjudica este enfrentamiento y  confrontación?

La victoria borbónica en la Guerra de Sucesión llevó a la abolición de las instituciones catalanas tras la promulgación de los Decretos de Nueva Planta en 1716, sin embargo, Catalunya lejos de empobrecerse inició un resurgimiento económico bajo la protección de la Corona, especialmente con el rey Carlos III con el que Catalunya accede al libre comercio con América.

Ahora, al igual que hace tres siglos, se dice que el resto de España reprime a Catalunya (siendo una de las comunidades autónomas más ricas) y se invoca desde los poderes públicos de Catalunya a rebelarse para independizarse del resto de España y así mejorar tanto económico como socialmente, pero ninguno de los que defienden esta postura lo justifica con datos objetivos y menos aún, creíbles. En lo que respecta a la represión… ¡qué puedo decir! Nadie que viva aquí puede decir que lo esté y menos los políticos que inculcan este pensamiento en el pueblo mientras navegan en sus yates durante las vacaciones.

No suelo publicar artículos de opinión en mi blog -los que lo seguís durante años bien lo sabéis-, pero permitidme la excepción. Las interpretaciones del pasado pueden tener cierta legitimidad, pero los ciudadanos no merecemos mentiras basadas en mitos. Unos pensaréis igual, otros lo contrario, y otros, simplemente, no pensarán o preferirán que los demás lo hagan por ellos,  seguro que se generarán comentarios en las redes y todos serán bienvenidos siempre que estén escritos desde el respeto, porque… el que quiere una rosa debe respetar las espinas, pero el mito nunca puede imponerse a la razón.

Para saber más:

Pacto de Génova

Bibliografía general y de Jon Arrieta para 1714

La Catalunya vençuda del segle XVIII, de Ernest Lluch Martín

Arxiu Històric de Barcelona

La Guerra de Sucesión Española (1700-1714). Barcelona: Crítica (2010), de Joaquim Albareda Salvadó.

Link foto:

Fons d’art Fundació Antiga Caixa Sabadell 1859

15 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Joan Pujadas I Fontana dice:

    Repasa los datos históricos, que hay muchos de erróneos, como la fecha del tratado de Utrech ….. i el correspondiente de l’Hospitalet, el que obligo a declarar la Guerra a Ultrança, Julio de 1713, en que Catalunya quedó sola defendiendo sus derechos. Villarroel, encerrado en la Coruña hasta sus últimos momentos, murió de reuma y enfermo en una celda donde, con la marea, se inundava, durmiendo en un camastro mojado ……. Ya digo ….. muchos datos (Las apreciaciones ….. son bastante conformes a la historiografia españolista, que no la catalana ….. mas ya se sabe que las apreciaciones dependen de las tendencias de cada uno ….) En fin, posiblemente el primero de tus escritos que me decepciona …..

    1. Hola Joan,
      antes de nada agradecer que sigas el blog, leyeras el post y dieras tu opinión. Solo comentar en lo que respecta a la fecha del Tratado de Utrecht que en realidad no hay una fecha concreta de la firma, sino varias dependiendo del país implicado en cuestión. En el artículo hago constar la primera, celebrada en Utrecht y que dio el nombre (de hecho, la última fue entre el Tratado de Paz y Amistad entre España y Portugal el 6 de febrero de 1715). Dejé un link a una página donde se muestran todas las fechas de los acuerdos según los países.
      Siento haberte decepcionado, no obstante, te invito a seguir mis publicaciones como no puede ser de otra manera.
      Un abrazo

  2. Jordi dice:

    Como siempre me gusta todo lo que escribes … yo sólo soy un aficionado que me gusta la historia .. y todo lo que datos históricos que mencionas seguramente serán reales … como siempre en la historia la contextualización no se puede extrapolar a la historia actual y los matices subjetivos que tú haces en este artículo y que no sueles hacer en otros , serán motivos de discusión por que ya lo dice el refrán para gustos colores !!
    Como tú bien dices la guerra de Sucesión fue una guerra de monarquias más que de países y según lo que ellas representaban , la de los Hausburgo el respeto a fueros de sus aliados , la de los Borbones el absolutismo relacionado con el centralismo estatal.
    El decreto de nueva Planta anulaba el derecho civil catalán que había representado el derecho para todos los ciudadanos no solo para los ricos.
    Que el libre comercio se autorizará a partir de 1716 dice mucho del poco interés por el resto de sus súbditos de un país , además de que en ese momento Catalunya junto con zonas del levante y del norte de espalda eran las zonas que podían proporcionar más manufacturas para comerciar , que necesitaban más expansión , el Mediterráneo se quedó pequeño y estaba en crisis .
    Son ejemplos de las diferentes interpretaciones de la historia .
    Saludos y sigue escribiendo
    El debate enriquece , la manipulación empobrece
    Jordi

    1. Hola Jordi,
      soy consciente de la diversidad de opiniones que genera este tema y de la perspectiva tan diferente con la que se trata (contrapuesta muchas veces). Mi intención no es ni mucho menos convencer a nadie, ni mucho menos, solo exponer la historia tal como ocurrió. Intenté ser lo más objetivo posible en ello (como siempre intento ser) y claro que tengo mi propia opinión al respecto, como sé que tienes la tuya, todas respetables. Lo que no es de recibo es la manipulación que se hace en ocasiones de episodios incuestionables de la historia. Se puede estar o no de acuerdo, pero la historia es la que fue. Tal como dijo en una ocasión un sabio “Si no está en nuestro poder el discernir las mejores opiniones, debemos seguir las más probables”.
      Un abrazo y te agradezco muy mucho que dejaras tu comentario, siempre tan respetuoso.

  3. melbag123 dice:

    Saludos mi querido amigo, Francisco Javier. Te diré que en Puerto Rico se celebra “El grito de Lares” (23 de septiembre 1868) y fue una derrota. Fue una rebelión contra el régimen español impuesto en isla. Como probablemente sepas, la isla tuvo su Carta Autonomica el 25 de noviembre de 1897 y comenzó el régimen autonómico el 10 de febrero de 1898. Desgraciafamente, el 25 de julio la isla fue invadida por el ejército norteamericano y desde entonces Puerto Rico ha sido una colonia de los Estados Unidos. “El Grito” lo celebramos los independentistas y los autonomistas, pero es obvio que la situación que explicas en tu artículo es difetente a la nuestra. Lo anoto porque lo pediste. Entiendo perfectamente tu postura y me alegro de que la hayas presentado con datos, como debe de ser. He escuchado mucha tontería sobre el asunto. Un abrazo desde el otro lado del mar.

    1. Hola Melbag,
      ¡qué bien que aportaras este dato! Lo desconocía y enriquece el artículo. Investigué un poco al respecto y con tu permiso incluyo un link a un libro de Francisco Moscoso que trata el tema, se trata de La revolución puertorriqueña de 1868: el Grito de Lares Diario – 2003

      Besitos

      1. melbag123 dice:

        Me alegra que te haya servido el dato. Moscoso es un gran historiador. Petonets!!!

  4. Lorena dice:

    Celebrar batallas perdidas no es tan raro, por ejemplo, en Serbia, el 28 de junio, se celebra la perdida batalla de Kosovo, en la cual murió el príncipe Lazar y fue convertido en Santo y Mártir. (15 de junio 1389, calendario juliano)
    Me parece que la creación de víctimas-mártires-héroes, junto con una selección a medida de los hechos históricos, siempre ha sido útil para la formación identitaria y para la justificacion de agresiones alegando defensa propia.

    1. Hola Lorena,
      una batalla vista como símbolo del patriotismo serbio que invocó Slobodan Milošević en 1989 en su célebre discurso durante los actos de celebración de su 600 aniversario reivindicando el nacionalismo serbio durante la disolución de Yugoslavia. Recientemente estuve en Croacia (que por cierto recomiendo a todos por su historia y la belleza de su paisaje) palpándose todavía el sentimiento de horror y barbarie cometida en la región invocando ese nacionalismo.
      Saludos y buen apunte.

  5. José Carlos Sastre Jiménez dice:

    Quiero felicitarle, sr. Tostado, por su oportuna y bien documentada entrada y por sus lúcidas opiniones. Tan lúcidas como para que se hayan sentido molestos algunos catalanistas que ven desbaratadas y puestas en solfa sus mentiras y su historia inventada.
    Pero creo que se ha deslizado un doble error importante: ni Don Felipe de Anjou (S.M. Felipe V) ni el Archiduque Carlos de Austria “alegaban sus derechos al trono al estar casados con hijas de Felipe IV”. Sus motivos eran otros, y ambos de orden genealógico. El Archiduque Carlos de Austria era nieto de la Infanta Mª Ana de Austria, hija de S.M. Felipe III de España, y de ella derivaban los pretendidos derechos que alegaba D. Carlos. Por otro lado, D. Felipe V era nieto de Luis XIV de Francia (que a su vez era hijo de la Infanta Ana de Austria, hija también de Felipe III) y de la Infanta Mª Teresa de Austria, hija del Rey Felipe IV de España. Por esa doble vía le llegaban a Don Felipe sus derechos sucesorios, corroborados por el testamento de su tío-abuelo el Rey Carlos II.
    Un saludo cordial y enhorabuena por sus siempre interesantísmas entradas

    1. Hola José Carlos,
      estimada apreciación la tuya que te agradezco y corregiré para no dar a confusión. Si me permites añadiré a tu comentario que el rey Felipe V tuvo dos matrimonios, el primero con María Luisa Gabriela de Saboya (hija de Víctor Amadeo III, duque de Saboya y rey de Cerdeña y de Ana María de Orléans) y tras su muerte en 1714, con Isabel de Farnesio. Como curiosidad médica, ya sabes que la medicina tiene parte importante en el blog, diagnosticaron a su primera esposa cuando dio a luz a su hijo Luis, una tuberculosis que se cronificaría hasta que murió con tan solo 25 años, en 1714, por una tuberculosis ganglionar. Por cierto, sus restos descansan en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial que seguro bien conoces. En cuanto a la mujer del archiduque Carlos de Austria, la hija mayor del Duque Luis Rodolfo de Brunswik, Isabel Cristina, contrajo matrimonio en 1708 en la Basílica de Santa María del Mar, en Barcelona. En este caso, si no la conoces te invito a que lo hagas, un lugar cargado también de historia que te envuelve nada más entrar.
      Otro cordial saludo para ti

      1. José Carlos Sastre Jiménez dice:

        Gracias por tu comentario. Sólo una precisión: Luis I murió a los dieceisiete años y una semana de vida, oficialmente de viruelas. Su esposa, Luisa Isabel de Orleans, que en su breve paso por la Corte Española había ganado fama casquivana y poco edificante, demostró con sus cuidados y atenciones a su agonizante esposo, unas cualidades por completo opuestas. Finalmente, ya viuda, fue devuelta a Francia, seguramente porque no sabrían qué hacer con ella. Luis I sí reposa en el Panteón Real de El Escorial. No así su padre Felipe V, que lo está en el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, en Segovia. Su viuda, Isabel de Farnesio, debió calcular que ella no tenía sitio en el Panteón Real por no ser madre de Rey (en ese momento el Heredero era Fernando VI, hijo del primer matrimonio de Felipe V) y decidió enterrar a su marido en otro lugar donde ella sí pudiera estar, y decidió hacerlo en su Palacio segoviano recién construido y donde ambos habían pasado buenos tiempos.

      2. Realmente apasionante lo que explicas 😉

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